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Netanyahu is not my president

EFE/EPA/SHAWN THEW / POOL

Listening to the changing storyline about why we went to war, it is becoming clear that it was Netanyahu who pushed Trump into this attack. After all, he had been dreaming of attacking Iran for decades.

Trump must have thought this was just another Venezuela: easy in and easy out.

They seem not to understand that there is not a single opposition group in Iran, but plenty of them. And while many oppose the supreme leadership, they are not necessarily in love with the USA or Israel.

This White House did not conduct the appropriate consultation with Congress before this attack, nor did it coordinate with our allies.

Iran cannot match the U.S. bomb for bomb, but there are other ways to fight, and we are soon to find out how diverse the response will be in the long term.

Those who are experts on Iran, who can guide us from the Shah period to the present, apparently were not consulted.

Now it seems that Trump is upset by the lack of support for this war from our allies, as they were when the USA was attacked on 9/11.

They don’t plan to send their soldiers to die for Trump.

Some suggest that our elected officials and cabinet members who push for this war should submit the names of 10 of their family members whom they would be willing to send to the front lines.

All of Trump’s children could be soldiers today. We have men and women of all ages in our military. Or perhaps all his children also have bone or brain spurs.

We hope that, since Trump is DEI-allergic, he will not send people of color, trans folks, women, LGBTQ+ people, poor white men, or differently abled people who will have to go to this war front.

Let Trump send ICE agents and all of his MAGA believers within the military to fight this war.

World governments have planted sleeper cells that could be activated at any moment.

Death and destruction are easily transported in small packages. You don’t need special drones, planes, or rockets in order to kill.

Some Iranians want Trump to be kidnapped, and that would be most difficult, but there are softer targets among his staff and their families. And we should be worried for them.

Those who, like me, practice and preach nonviolence march, sing, and pray that the killing will end soon.

But who, oh who, can be a mediator in this war and bring people to the table to seek a ceasefire?

Every journey of this war costs the USA a billion dollars a day. But it is actually more, given that the bombs used by Israel were gifts from our government.

The presidents of both countries are in line for harsh trials and perhaps strong legal actions by their judicial systems, and this war is nothing but a distraction.

The economy of the USA will suffer, and no matter how many bombs are thrown, there will still be the Trump-Epstein files.

Sometimes we must wait for karma and justice to come together in the same room, and we must continue to work for this day of reckoning.

Videos de tiroteo en Texas contradicen versión de autoridades sobre la muerte de ciudadano de EE. UU.

En la imagen, tomada de un video proporcionado por el Departamento de Seguridad Pública de Texas, el agente especial de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional Jack Stevens saca a Ruben Ray Martinez de su vehículo después de dispararle en un corte de carretera en South Padre Island, Texas, el 15 de marzo de 2025. (Agente Miguel Leal/ Departamento de Seguridad Pública de Texas vía AP)

WASHINGTON (AP) — Videos publicados recientemente que muestran la muerte a tiros de un ciudadano de Estados Unidos a manos de un agente federal de inmigración en Texas el año pasado ponen en duda las afirmaciones del Departamento de Seguridad Nacional de que un conductor embistió intencionalmente con su auto a un agente justo antes de ser abatido.

Los videos, entre ellos los de cámaras corporales de varios agentes, ofrecen el primer relato visual del tiroteo de Rubén Ray Martínez, de 23 años, ocurrido durante un viaje a la playa el año pasado. Varias horas de grabación y otros registros de las fuerzas del orden se difundieron el viernes tras una solicitud de acceso a registros públicos presentada por The Associated Press y otros medios de comunicación.

La muerte de Martínez fue la primera de al menos seis fallecimientos por disparos de agentes federales desde que el presidente Donald Trump lanzó una ofensiva migratoria a nivel nacional en su segundo mandato, y es uno de varios casos en los que el video ha puesto en entredicho la narrativa inicial del gobierno.

La División de los Rangers del Departamento de Seguridad Pública de Texas cerró su investigación sobre el tiroteo del 15 de marzo de 2025 después de que un jurado investigador se negó la semana pasada a presentar cargos penales contra el agente especial supervisor del área de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés) Jack Stevens, quien efectuó los disparos mortales, según registros difundidos por el Departamento de Seguridad Pública de Texas.

En una declaración escrita incluida en los archivos, Stevens sostuvo que disparó para proteger a sus compañeros agentes, a los policías y al público de lo que creía que era un posible atentado terrorista destinado a causar muchas víctimas. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional dijo el mes pasado que el agente de HSI realizó disparos defensivos después de que el conductor “atropellara intencionalmente” a su compañero agente, lo que hizo que este quedara sobre el cofre del vehículo”.

Los videos de cámara corporal publicados recientemente, grabados desde detrás del auto de Martínez, no muestran con claridad que el vehículo golpee a un agente.

“No sabía qué hacer. O sea, definitivamente no quería ir a la cárcel”, comentó Orta. “Pero en cuanto a atropellar a un agente… él no lo haría”.

Los portavoces del Departamento de Seguridad Nacional no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre los videos.

“Disparos, disparos”

Aunque medios locales informaron en su momento que en el tiroteo participó un policía, el Departamento de Seguridad Nacional no reveló públicamente que sus agentes hubieran estado involucrados hasta después de que la AP y otros medios lo hicieron el mes pasado.

Martínez había cumplido 23 años apenas unos días antes cuando él y Orta condujeron desde San Antonio, su ciudad natal, hasta South Padre Island, un popular destino de vacaciones de primavera. Bebieron con amigos y fumaron marihuana antes de volver a salir por la ciudad; les contó Orta a los investigadores.

Martínez conducía su sedán Ford azul cuando, poco después de la medianoche, se toparon con la escena en la que policías de South Padre dirigían el tráfico alrededor de una colisión de dos autos en una concurrida intersección. También estaban allí tres agentes del HSI de un grupo de trabajo de seguridad fronteriza marítima que había sido reasignado para realizar labores de control migratorio, según documentos.

En imágenes de cámara corporal captadas por dos policías de la isla, se ve el auto de Martínez acercándose lentamente a la intersección, aparentemente para seguir de frente mientras se les indicaba a los vehículos que giraran a la izquierda. El auto de Martínez reduce la velocidad hasta casi detenerse por completo ante los peatones en el cruce. Una vez que los peatones se apartan, el auto avanza lentamente hacia la intersección y detiene el avance cuando los agentes del HSI se acercan, gritando instrucciones para que el conductor se detenga.

Uno de los agentes del HSI, identificado en documentos como el agente especial Héctor Sosa, se coloca frente al auto. Stevens está del lado del conductor y estira la mano hacia la puerta.

“Bájenlo, bájenlo”, se escucha gritar a uno de los agentes.

El auto de Martínez comienza a avanzar lentamente y a girar a la izquierda, hacia donde circulaban otros vehículos. Stevens, del lado del conductor, mantiene el paso y parece inclinarse hacia la ventanilla abierta del conductor. Mientras los agentes le gritan a Martínez que se detenga, Stevens saca su arma y dispara rápidamente tres veces a través de la ventanilla antes de retroceder de inmediato.

“Disparos, disparos”, grita por radio uno de los policías que lleva cámara.

Todo el incidente ocurre en unos 15 segundos.

Esta foto sin fecha, proporcionada por Rachel Reyes el viernes 20 de febrero de 2026, muestra a Ruben Ray Martinez, ciudadano estadounidense que fue baleado de muerte en Texas por un agente federal de inmigración el año pasado. (Rachel Reyes vía AP)

Los agentes sacan al conductor del auto

El Ford azul se detiene rápidamente y varios agentes sacan a Martínez del vehículo y lo esposan. Orta también es sacado del asiento del pasajero y esposado.

Martínez permanece esposado y en el suelo, inmóvil, durante aproximadamente un minuto antes de que paramédicos que ya estaban en el lugar por el accidente de tránsito anterior comiencen a brindarle atención médica.

En una declaración escrita de tres páginas, entregada a los rangers de Texas casi dos meses después del tiroteo, Stevens afirmó que disparó su arma cuando Martínez “se aceleró hacia adelante, golpeando al agente especial Sosa, quien terminó sobre el cofre del vehículo”. También señaló que por poco fue atropellado, al ser golpeado por el lado del conductor y “provocar que el espejo se desprendiera del vehículo”. Una foto de la escena mostraba el espejo dañado, pero aún en el auto.

Mientras disparaba, el agente indicó que tenía “muy presentes” hechos recientes, tanto nacionales como internacionales, incluido el caso de un hombre que había arrollado con una camioneta tipo pickup a una multitud que celebraba Año Nuevo en Nueva Orleans semanas antes.

“Los ojos del conductor estaban muy abiertos, el puño apretado sobre el volante, y miraba más allá de los agentes presentes mientras no acataba las órdenes verbales fuertes y repetidas de varios agentes del orden”, escribió Stevens. “Este es un comportamiento que he observado en mi capacitación y experiencia como un indicador previo a un ataque y una señal de falta de acatamiento, ya que el sospechoso mira en la dirección de su movimiento previsto y no es indicativo de obediencia. Esa trayectoria de movimiento, de no haberse mitigado, habría, usando el vehículo como arma, provocado numerosas víctimas”.

Como informó la AP el mes pasado, en una investigación interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) se indica que el agente golpeado por el auto fue atendido por una lesión de rodilla no especificada en un hospital cercano y dado de alta. Los videos publicados recientemente muestran al agente, después del tiroteo, arrestando a Orta y caminando sin ninguna lesión visible ni cojera.

“Ahí fue cuando entró en pánico y giró el volante”

Orta dijo que Martínez había estado bebiendo más temprano esa noche —varios tragos y una cerveza— y había fumado marihuana cuando se acercó al punto de control de tráfico donde había ocurrido antes un accidente vehicular.

Un agente vio una bebida alcohólica abierta cerca de Martínez, pero le indicó al auto que siguiera avanzando y girara a la izquierda. En lugar de hacerlo, Martínez siguió de frente, hacia el accidente y hacia donde estaban los otros agentes.

“Ahí fue cuando entró en pánico y giró el volante y no pisó a fondo el acelerador, pero avanzamos un poquito y supongo que ellos pensaron que estaba como tratando de atropellar al policía o algo así”, relató Orta.

Orta dijo que su auto se detuvo “por completo” al principio. Luego, Martínez giró a la izquierda con el auto, “apenas moviéndose”.

“Vi que el agente como que se subió al cofre. O sea, no lo golpeó, pero, como que, ya sabes a qué me refiero, se le engancharon los pies”, explicó Orta. “Iba moviéndose despacio y empezaron a disparar”.

Orta murió el 21 de febrero en un accidente automovilístico en San Antonio.

Abogados que representan a la madre de Martínez, Rachel Reyes, dijeron en un comunicado que los videos publicados recientemente y otras pruebas mostraban que su auto apenas se movía cuando Stevens disparó a quemarropa.

“Este conjunto de pruebas no aporta ninguna justificación para la muerte de Rubén”, manifestaron los abogados Charles M. Stam y Alex Stamm. “Aun así, nuestra búsqueda de plena transparencia continuará hasta que tengamos todos los hechos. Nosotros y el público aún no hemos visto todas las pruebas que tiene el gobierno”.

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Boone informó desde Boise, Idaho, y Brook desde Nueva Orleans. Contribuyeron los periodistas de The Associated Press Jesse Bedayn en Denver, Jaun Lozano en Houston y John Hanna en Topeka, Kansas.

«Escudo de las Américas»: Trump crea una coalición contra los cárteles con la derecha latinoamericana y sin México

Fotografía difundida en la cuenta en X @DanielNoboaOk del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de Noboa (d) y su homólogo de EE.UU., Donald Trump (4-d), en la foto de familia en la cumbre 'Escudo de las Américas' este sábado, en Miami (Fl, EE.UU.). EFE/ @DanielNoboaOk

Eduard Ribas i Admetlla

Miami (EE.UU.) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó este sábado la creación de una coalición militar junto a presidentes latinoamericanos de derecha para derrotar a los cárteles, en la que no participa México, en medio de la tensión por un posible ataque estadounidense contra el narcotráfico en territorio mexicano.

El líder republicano presentó el llamado ‘Escudo de las Américas’ durante una cumbre con doce aliados ideológicos de la región en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del mandatario.

Participaron en el encuentro los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chavez; República Dominicana, Luis Abinader; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.

También el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien será investido el próximo miércoles.

La exclusión de México

A la cumbre, en cambio, no fueron invitados los líderes progresistas de las dos mayores economías latinoamericanas, Brasil y México, ni de Colombia, un histórico aliado de Washington en la lucha contra el narcotráfico.

Durante su discurso, Trump criticó a México, país que definió como el «epicentro de la violencia de los carteles» y, aunque dijo que la presidenta, Claudia Sheinbaum, es «muy buena persona y tiene una voz hermosa», enfatizó en que no le haya permitido a Estados Unidos atacar militarmente a los narcos en territorio mexicano.

Tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro, quien afronta cargos por narcotráfico en Nueva York, Trump ha deslizado la idea de bombardear a los carteles en México, a los que catalogó como grupos terroristas, algo que Sheinbaum rechaza de plano para defender la soberanía nacional.

Sin embargo, ambos países mantienen cooperación de seguridad como se demostró durante el operativo mexicano en el que fue abatido el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el capo mexicano del narcotráfico más buscado por ambos países, con ayuda de inteligencia estadounidense.

Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado, dijo a EFE que esta alianza «no es ninguna puerta cerrada» para el Gobierno de México, que puede incorporarse si lo desea.

Presión para Cuba

El encuentro de Miami se produce en medio de la guerra contra Irán lanzada el pasado sábado por Trump junto a Israel, que derivó en la muerte del ayatolá Alí Jameneí, y en medio de las crecientes tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a la isla.

Aunque afirmó que ahora mismo está centrado en Irán, Trump subrayó ante sus aliados que el castrismo en Cuba está en «sus últimos momentos de vida» y que «pronto» llegará un cambio para la isla, que tendrá «una gran vida nueva».

Según el estadounidense, él mismo y su secretario de Estado, Marco Rubio, están liderando las negociaciones con el Gobierno de La Habana después de que Washington anunciara aranceles para quienes suministren petróleo a la isla, un bloqueo energético que ha agravado la crisis social y económica del país caribeño.

Interés por Latinoamérica, pero no por el español

El ‘Escudo de las Américas’ estará supervisado por Kirsti Noem, recientemente cesada como secretaria de Seguridad Nacional.

Su creación coincide con el objetivo plasmado en la estrategia de seguridad de Trump de convertir a Latinoamérica en una esfera de influencia de Washington, recuperando la llamada Doctrina Monroe, el principio de política exterior proclamado en 1823 bajo el lema «América para los americanos».

Una de las grandes preocupaciones de Trump es precisamente la influencia de China en la región, que en la última década ha multiplicado su comercio e inversiones en Latinoamérica.

Trump, que ha presionado al Canal de Panamá para que se desvinculara de empresas de Hong Kong y sancionó a funcionarios chilenos por la posible construcción de un cable de fibra óptica con China, advirtió en la cumbre que «no permitirá la influencia extranjera».

Dejó claro, no obstante, que no tiene ningún interés cultural en Latinoamérica, pues les dijo a los mandatarios que no tiene voluntad ni tiempo para aprender su «maldito idioma», un desprecio al español que provocó algunas risas de los asistentes.

Cómo el adelantar el reloj por el horario de verano podría afectar su salud

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Ian Roders fija las manecillas de un reloj en la empresa Electric Time Company, el martes 1 de noviembre de 2022, en Medfield, Massachusetts. (AP Foto/Charles Krupa, archivo)

WASHINGTON— La mayor parte de Estados Unidos “adelanta el reloj” el domingo por el horario de verano. El perder esa hora de sueño puede hacer más que dejarle cansado e irritable al día siguiente: también podría perjudicar su salud.

Las mañanas más oscuras y más luz al atardecer desajustan su reloj biológico, lo que significa que el horario de verano puede traer consigo problemas de sueño durante semanas o más. Incluso, algunos estudios han encontrado un incremento en los infartos y los accidentes cerebrovasculares apenas después del cambio de hora de marzo.

Hay maneras de facilitar la adaptación, entre ellas recibir más luz solar para ayudar a reajustar su ritmo circadiano y lograr un sueño saludable.

¿Cuándo empieza el horario de verano?

El horario de verano comienza el domingo a las 2 de la mañana, y en la mayor parte de Estados Unidos se pierde una hora de sueño. El ritual se invertirá el 1 de noviembre, cuando los relojes “se atrasen” al concluir el horario de verano.

Hawai y la mayor parte de Arizona no hacen el cambio de primavera y se mantienen en el horario estándar todo el año, al igual que Puerto Rico, Samoa Americana, Guam y las Islas Vírgenes de Estados Unidos. En el mundo, decenas de países también aplican el horario de verano, con fechas distintas de inicio y fin.

Algunas personas intentan prepararse para el horario de verano acostándose un poco más temprano dos o tres noches antes. Aunque para algunas personas volver a la rutina tras un cambio de una hora puede no ser tan difícil, es un desafío adicional para el tercio de los adultos en Estados Unidos que ya no duerme las siete horas nocturnas recomendadas.

¿Qué le pasa a su cerebro cuando hay luz hasta más tarde?

El cerebro tiene un reloj maestro que se ajusta con la exposición a la luz solar y a la oscuridad. Este ritmo circadiano es un ciclo de aproximadamente 24 horas que determina cuándo nos da sueño y cuándo estamos más alerta. Los patrones cambian con la edad, una de las razones por las que los niños que se levantan temprano se convierten en adolescentes a los que les cuesta despertar.

La luz de la mañana reajusta el ritmo. Al anochecer, los niveles de una hormona llamada melatonina empiezan a aumentar, lo que provoca somnolencia. Demasiada luz por la noche —esa hora extra del horario de verano— retrasa ese aumento y el ciclo se desincroniza.

La falta de sueño está vinculada con enfermedades cardíacas, deterioro cognitivo, obesidad y numerosos problemas más. Y ese reloj circadiano afecta más que el sueño: también influye en aspectos como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, las hormonas del estrés y el metabolismo.

¿Cómo afecta el cambio de hora a su salud?

Los choques automovilísticos mortales aumentan temporalmente durante los primeros días tras el cambio de hora de primavera, según un estudio sobre fallecimientos de tránsito en Estados Unidos. El riesgo fue mayor por la mañana, y los investigadores lo atribuyeron a la falta de sueño.

Luego está el vínculo cardíaco. La Asociación Estadounidense del Corazón hace referencia a estudios que dejan entrever un aumento en los infartos el lunes posterior al inicio del horario de verano, y de accidentes cerebrovasculares durante los dos días siguientes.

Los médicos ya saben que los infartos, especialmente los graves, son un poco más comunes los lunes en general, y por la mañana, cuando la sangre es más propensa a formar coágulos.

Los investigadores no saben por qué el cambio de hora se sumaría a ese vínculo con los lunes, pero es posible que la alteración circadiana abrupta agrave factores como la hipertensión en personas que ya están en riesgo.

Cómo adaptarse al horario de verano

Salga a recibir sol temprano por la mañana durante la primera semana del horario de verano, lo que puede ayudar a reajustar el reloj interno de su cuerpo. Adelantar rutinas diarias, como la hora de la cena o el momento en que hace ejercicio, también puede ayudar a darle señales a su cuerpo para que empiece a adaptarse, aconsejan expertos en sueño.

Las siestas por la tarde y la cafeína, así como la luz nocturna de los teléfonos y otros dispositivos electrónicos, pueden dificultar aún más adaptarse a una hora de acostarse más temprana.

¿Alguna vez Estados Unidos eliminará el cambio de horario?

Cada año se habla de poner fin al cambio de horario. Antes de comenzar su segundo mandato, el presidente Donald Trump prometió eliminarlo. Un proyecto de ley bipartidista llamado Ley de Protección del Sol, para hacer permanente el horario de verano, se ha estancado repetidamente en el Congreso.

Pero eso es lo contrario de lo que recomiendan algunos grupos de salud. La Asociación Médica Estadounidense y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño coinciden en que es momento de eliminar los cambios de hora, y sostienen que mantener el horario estándar todo el año se alinea mejor con el sol —y con la biología humana— para un sueño más uniforme.

Amanda Serrano asegura que romper el récord femenino de nocauts es su «próximo objetivo»

Amanda Serrano
Las boxeadoras del Most Valuable Promotions (MVP), la puertorriquerña Amanda Serrano (c), y las estadounidenses Alycia Baumgardner (i) y Shadasia Green (d), posan durante una rueda de prensa en el Madison Square Garden en Nueva York (EE.UU.). EFE/Jan Téllez Asensio

Nueva York.- La boxeadora puertorriqueña Amanda Serrano, vigente campeona de los títulos de peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial del Boxeo (WBO), aseguró este viernes que su «próximo objetivo» es romper el récord mundial de 32 KOs de Christy Martin, al que la boricua está a las puertas de alcanzar, con 31.

«Ahora mismo mi próximo objetivo es romper el récord de nocauts que Christy Martin ha tenido en los últimos veinte años. Me encantaría pelear cualquier boxeadora», explicó la legendaria púgil, de 37 años, en una rueda de prensa organizada por Most Valuable Promotions (MVP) en el Madison Square Garden de Nueva York.

El récord de más nocáuts en la historia del boxeo femenino lo posee la estadounidense Christy Martin (49-7-3, 32 KOs), quien compitió entre 1989 y 2012. Martin, de 57 años, ganó el título de peso super welter del Consejo Mundial de Boxeo en 2009.

Amanda Serrano (48-4-1, 31 KOs) defendió con éxito sus títulos de peso pluma de AMB y WBO en su último combate el pasado 3 de enero en Puerto Rico al derrotar por decisión unánime a la mexico-estadounidense Reina Téllez.

Sin embargo, el último nocaut de la púgil boricua data de julio de 2024, ante Stevie Morgan.

Serrano, única boxeadora con títulos mundiales en 7 pesos que comparte récord en categoría masculina con Manny Pacquiao, no desveló aún su siguiente combate.

Preguntada también por si le queda alguna pelea en especial por disputar, destacó que ya ha disputado sus «combates soñados»: los tres combates contra la irlandesa Katie Taylor en peso superligero, la categoría principal de Taylor.

La puertorriqueña, fuera del peso pluma en el que está invicta y es la máxima dominadora, perdió en esos tres contra Taylor, aunque los combates supusieron romper varias barreras para la promoción global del boxeo femenino.

La pelea de 2024 entre ambas se convirtió en el evento de deporte profesional femenino más visto en la historia de los Estados Unidos, con 74 millones de visualizaciones.

En la rueda de prensa que protagonizó hoy Amanda Serrano junto a otras ocho boxeadoras de MVP, la principal promotora de boxeo femenino del mundo anunció un acuerdo «histórico» con ESPN para que la mayor plataforma de contenidos deportivos en EE. UU. retransmita los combates femeninos de MVP hasta 2028.

Asimismo, MVP divulgó sus próximos tres eventos: Caroline Dubois contra Terri Harper el 5 de abril en Londres, Alycia Baumgardner contra Bo Mi Re Shin el 17 de abril en el teatro Infosys del Madison Square Garden de Nueva York y Stephanie Han contra Holly Holm el 30 de mayo en El Paso (Texas).

Celebrating Latina leadership in Philadelphia on International Women’s Day

From left to right: Waleska “Wally” Maldonado, Illeana Casiano de Vázquez, and Beth Morales Singh, recognized for their leadership and contributions in community service, finance, and corporate governance in the Philadelphia region. (Photo: Illustration/Composition)

As we commemorate International Women’s Day on March 8, we present the stories of three exceptional women whose leadership continues to shape the Philadelphia region. Beth Morales Singh, Waleska “Wally” Maldonado, and Illeana Casiano de Vazquez each bring vision, purpose, and an unwavering commitment to their communities. Through their work in corporate governance, human services, and financial stewardship, they embody the strength, resilience, and cultural pride that define Latina leadership.

Beth Morales Singh: leading with purpose in law, governance, and community service

Beth Morales Singh, Secretary of the NEI Board, serves as Associate General Counsel and Head of Corporate Governance in Vanguard’s Office of the General Counsel. In this senior leadership role, she oversees a team responsible for delivering enterprise-wide legal and corporate governance guidance, supporting Vanguard’s mission of stewarding the assets of more than 50 million clients. Her team’s work spans complex corporate matters, regulatory compliance, governance best practices, and risk management strategies that help shape the organization’s long‑term legal framework.

During her tenure at Vanguard, Beth has held a series of progressively senior roles that highlight her deep expertise in corporate law. She previously led Legal and Compliance for Vanguard’s Latin America business, advising cross-border regulatory issues and emerging‑market legal frameworks. Earlier, Beth served as Associate Counsel within Vanguard’s Litigation group. In addition to her enterprise work, she also serves as a Principal Co‑Lead for Vanguard’s Latinx employee resource group, HOLA.

Before joining Vanguard, Beth built a distinguished litigation career. She practiced at Ballard Spahr LLP in Philadelphia and at Gibson, Dunn & Crutcher LLP in New York, focusing on white‑collar defense and investigations, securities enforcement, , and complex commercial litigation. Her work in private practice included defending clients in high‑stakes matters involving securities, regulatory compliance, and corporate disputes—a strong foundation for her later governance leadership.

Beth has also contributed significantly to the nonprofit and academic sectors. She currently serves as a director on the Nueva Esperanza Inc. board and has served on the board of Esperanza Immigration Legal Services, supporting initiatives aimed at uplifting underrepresented communities and expanding access to legal resources. In academia, she has shared her expertise as a Lecturer in Law at the University of Pennsylvania Carey Law School, mentoring future legal professionals and enriching the broader legal community.

Her academic credentials are equally impressive. Beth earned her Juris Doctor (J.D.) from Columbia Law School, where she was recognized as a James Kent Scholar and served as Editor‑in‑Chief of the Columbia Human Rights Law Review. She holds an M.A. in Political Science from the University of California, Berkeley and a B.A. in Political Science from Columbia University. Her interdisciplinary training in political science and law provides her with a nuanced understanding of legal systems, regulatory structures, and governance.

Across all facets of her career—corporate leadership, litigation, governance, community service, and teaching—Beth Morales Singh is recognized as a thoughtful, strategic, and mission‑driven legal leader whose work strengthens both the organizations she serves and the communities she supports.


Waleska “Wally” Maldonado: a transformative leader

Waleska “Wally” Maldonado is a strategic and transformative leader whose work has strengthened health systems, human services, and workforce development initiatives across the region. As Chief Program Officer at JEVS Human Services (JEVS) and Chief Executive Officer of JEVS Care at Home (JCAH), she provides executive leadership to a broad portfolio of programs that connect thousands of individuals to essential health care, education, and economic opportunity.

With more than 25 years of experience in both nonprofit and government sectors, Wally is widely recognized for her ability to guide large, complex systems and for her commitment to expanding access to high‑quality services in underserved communities.

Strategic leadership at JEVS

In her dual roles, Wally oversees multi‑division operations and leads initiatives that strengthen organizational infrastructure and expand the reach of critical services. She is known for her outcomes‑driven approach, operational discipline, and deep commitment to sustainable growth.

Her accomplishments at the city level include directing major initiatives such as the development and management of Family Empowerment Centers and oversight of a $105 million portfolio of prevention services across Philadelphia. Her leadership consistently demonstrates an exceptional capacity to build effective, innovative, and people‑centered systems.

Impactful work at Congreso de Latinos Unidos

Before joining JEVS, Wally served in senior leadership roles at Congreso de Latinos Unidos, one of the most influential Latino organizations in the region. There, she strengthened workforce and training programs and led the development of the organization’s Federally Qualified Health Center (FQHC). This expansion significantly increased access to comprehensive primary care services for families in historically underserved neighborhoods.

Her leadership helped shape culturally responsive service models and expand partnerships that continue to benefit the community today.

A respected civic and nonprofit leader

Wally is a trusted figure in civic, health, and nonprofit circles. She serves on several boards and advisory committees, contributing her expertise to initiatives focused on health equity, public health, and economic mobility. Her work has been highlighted in notable national publications, including the Journal of the American Medical Association (JAMA) and the CDC’s Morbidity and Mortality Weekly Report, underscoring the impact of her contributions to community well‑being and system transformation.

Academic foundation and personal vision

Wally holds a Master of Health Services Administration from Strayer University and a Bachelor’s degree in Business Administration from Temple University. Her academic training, combined with decades of hands‑on leadership experience, reflects her commitment to strategic excellence and equitable service delivery.

A leader driven by purpose

Throughout her career, Waleska “Wally” Maldonado has demonstrated that leadership rooted in purpose and service can change lives, strengthen systems, and uplift entire communities. Her ability to blend vision, compassion, and operational rigor continues to shape more inclusive, accessible, and equitable pathways for individuals and families across the region.

Her legacy is one of unwavering dedication to improving lives—one program, one partnership, and one community at a time.


Latino leadership spotlight: Illeana Casiano de Vazquez

Illeana Casiano de Vazquez approaches every challenge with a blend of humility, gratitude, and a profound sense of responsibility. Her leadership style—marked by empathy, clarity, and calm determination—has earned her the respect of colleagues, clients, and community members alike. In many ways, Illeana embodies the essence of Latino leadership: resilient, collaborative, passionate, and deeply rooted in cultural pride.

With more than two decades of experience in financial services, Illeana has built a distinguished career at Vanguard, the investment management firm headquartered in Malvern, Pennsylvania. She currently oversees a multi‑billion‑dollar client portfolio within Vanguard’s Workplace Solutions Division, guiding teams that serve large institutional clients. Her work has strengthened client retention, enhanced communication, and reduced risk—achievements that have further solidified her reputation for excellence. Throughout her career, she has also led major technology implementations and spearheaded initiatives in change management and process improvement. Her peers recognized her commitment and impact by honoring her with Vanguard’s Award for Excellence in Leadership.

Most recently, Illeana was appointed to lead culture and inclusion integration efforts within the Workplace Solutions Division. In this role, she champions initiatives that create a more inclusive environment, elevate diverse perspectives, and activate Vanguard’s cultural pillars across teams and projects. Her leadership in this space reflects her long-standing commitment to empowering others and cultivating workplaces where people feel valued, respected, and able to thrive.

In 2026, Illeana expanded her public service commitment when she was elected to a six-year term as East Coventry Township Supervisor. Her focus on responsible growth and community well‑being mirrors the values she brings to her professional life. She holds an MBA from La Salle University, a bachelor’s degree from DeSales University, and several industry certifications.

Rooted in family, culture, and community

A proud Philadelphia native, Illeana affectionately calls herself “Phila‑Rican.” She moved to East Coventry in 2018 to raise her family and enjoy a more rural setting. She is married to Samuel, a retired corrections lieutenant, and is the mother of two sons, Sam and Mateo; stepmother to Chris and his wife Valerie; and grandmother to Tyrnan. At home, she keeps Puerto Rican culture alive through food, music, and family traditions—another dimension of her leadership anchored in identity and joy.

Leadership with purpose

Known for her humility and empathetic approach, Illeana leads with purpose and heart. Whether serving clients, supporting colleagues, or strengthening her community, she consistently strives to uplift others. Her journey reflects the power of Latino leadership: grounded in resilience, driven by collaboration, and enriched by cultural pride.

¿Dónde están las mujeres cuando se negocia la paz?

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La directora regional adjunta de Amnistía Internacional (AI) para África Oriental, Flavia Mwangovya, durante una entrevista con EFE en la que apunta: "Es preocupante la hipermasculinidad en la política global porque significa que, pese a todos los años de lucha por la igualdad de género, el lugar de la mujer en la toma de decisiones, en los procesos diplomáticos y en los procesos de paz sigue estando muy socavado". No hay una sola mujer en la foto. Entonces, ¿dónde están las mujeres cuando se negocia la paz?. EFE/Javier Lizón

Madrid, – España: No hay una sola mujer en la foto. Es una frase que se puede extrapolar desde la cumbre de Sharm El-Sheikh en Egipto -donde se firmó el llamado «plan de paz» para Gaza— a las diferentes conversaciones en la Casa Blanca para acabar con las ocho guerras que dice haber resuelto el presidente estadounidense, Donald Trump.

«Es preocupante la hipermasculinidad en la política global porque significa que, pese a todos los años de lucha por la igualdad de género, el lugar de la mujer en la toma de decisiones, en los procesos diplomáticos y en los procesos de paz sigue estando muy socavado», reflexiona en una entrevista con EFE la directora regional adjunta de Amnistía Internacional (AI) para África Oriental, Flavia Mwangovya.

Las guerras multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y disparan la violencia sexual contra ellas, pero solo una de cada diez negociaciones de paz las incluyó en 2024, según Manos Unidas.

Sin embargo, los datos de ONU Mujeres son contundentes: su inclusión en las mesas de diálogo eleva en un 20 % la probabilidad de que un acuerdo dure al menos dos años y en un 35 % la de que supere los 15 años.

Son las mujeres «quienes mantienen unidas a las comunidades» durante un conflicto, afirma Mwangovya, pero es «lamentable que esto no se traduzca en el lugar donde se toman las decisiones».

Ante este panorama, la consigna es clara: «Si no te dan un lugar en la mesa, construye la tuya propia», dice la keniana; «Tenemos que exigir un lugar y eso significa organizarse a nivel comunitario, nacional y regional».

Construir paz desde el territorio

Yolanda Málaga es lideresa indígena y autoridad tradicional wounaan de un pequeño cabildo de 12 familias del departamento del Chocó, en el Pacífico colombiano, una zona azotada por la desidia estatal y dominada por grupos armados que se imponen a golpe de amenazas y asesinatos.

«Muchos hombres me decían que una mujer no está para liderar, sino solamente para la cocina, para criar, para los quehaceres», dice a EFE. Sin embargo, ella decidió alzar la voz y aliarse con otras mujeres para sacar adelante a sus comunidades en medio de la guerra.

«Buscamos formas de minimizar el conflicto», explica a EFE esta mujer de 39 años, hablando de frente con los grupos para que no recluten a sus hijos y con los jóvenes para que no cojan las armas. Eso les conlleva riesgos: «Si llegamos a denunciar (a los grupos armados), somos amenazadas».

También en Colombia -donde en 2025 fueron asesinados 187 líderes sociales—, Elisabeth Moreno, coordinadora del Foro Interétnico Solidaridad Chocó, coincide en que el primer obstáculo es el «machismo estructural», las «amenazas constantes» y la marginalidad que les impide expresar su liderazgo en escenarios de poder real.

«En muchos espacios tenemos que callar por el miedo que genera hablar de más, visibilizar masacres, crímenes o desplazamientos», relata esta mujer afro, Premio Nacional de Derechos Humanos, que participa en un proyecto de Manos Unidas de acción comunitaria.

La unión por la supervivencia en Sudán

En Sudán, mientras el Ejército sudanés y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se disputan el territorio, la supervivencia diaria recae sobre ellas.

«La gente tiene que seguir comiendo y recibiendo atención médica. Las Salas de Respuesta de Emergencia se crearon para eso, ¿y quién las lidera? Las mujeres», explica la directiva de AI.

Pero este rol humanitario no las protege; al contrario, las convierte en objetivos: «Están siendo arrestadas, desaparecidas y sufriendo violencia sexual simplemente por estar en la primera línea. Están pagando el precio más alto», dice Mwangovya.

No solo víctimas

Las mujeres no son solo víctimas. «Las mujeres enfrentan asesinatos, destrucción de su propiedad y violencia sexual, es cierto, pero no se puede minimizar su papel a eso», advierte Mwangovya. «Son maestras, educadoras y, a veces, también combatientes… Olvidamos que las mujeres también empuñan armas.»

Reducir a las mujeres a víctimas es caer en estereotipos e impide mirar a la sociedad de forma más integral y holística, según la experta.

El hecho de que las mujeres sean fundamentales para que las sociedades avancen pese a las guerras las sitúa «como las mejor posicionadas para estar en la mesa y decidir cuál es el futuro de nuestros países».

La violencia que estalla en la guerra es una exacerbación de la que ya existía en paz. «Siempre hay violencia doméstica y feminicidios. Solo que ahora, debido a la ruptura del Estado de derecho, el contexto permite que ocurra más (…) Pero esa violencia siempre estuvo allí», apunta la keniana.

Por eso, «es importante que cuando nuestras sociedades están en una situación de estabilidad, sigamos luchando por la igualdad de todos», añade.

El camino: rendición de cuentas

Para responder a «¿Dónde están las mujeres cuando se negocia la paz?», Mwangovya señala una vía imprescindible: acabar con la impunidad.

«Muchos procesos de paz consisten en apretones de manos y no resuelven realmente los problemas de fondo, como la impunidad y la rendición de cuentas», critica y continúa: «Si solo haces tratos políticos para un alto el fuego, sigues dejando atrás a niños, mujeres y personas con discapacidad».

La paz real, concluye, no es solo el silencio de los fusiles, sino que también pasa por la justicia y la educación política. «Priorizar la rendición de cuentas envía el mensaje de que no puedes violar a un grupo particular, salirte con la tuya y esperar que un acuerdo de paz simplemente pase página».

Gabriela Mosquera: empoderando a la comunidad latina a través del cuidado natural y la herencia cultural

Gabriela Mosquera en su trabajo como contadora: (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

“En 2016 me hice el ‘gran corte’, lo que, para la comunidad afrodescendiente, significa dejar atrás los alisados y los químicos y comenzar el camino de llevar el cabello afro de forma natural”, comenta Gabriela Mosquera, orgullosa afrocolombiana originaria de Cali.

“Durante mucho tiempo, el cabello afro en su textura natural ha cargado con un estigma: la idea de que debía ‘corregirse’ o alisarse para ser socialmente aceptado. Por fortuna, eso ha venido cambiando. La información y una mayor conciencia han despertado en muchos de nosotros (hombres y mujeres) un deseo profundo de autoaceptación y autorreconocimiento, y para muchas personas ese proceso también se refleja en cómo decidimos llevar nuestro cabello”, precisa Gabriela.

Entonces le surgieron preguntas “y ahora ¿qué hago con mi cabello?, ¿cómo lo manejo? ¿por qué dicen que no crece? Esas dudas me llevaron a investigar y a entender algo clave: nuestro cabello afro no es difícil ni complicado… es, sobre todo, incomprendido. Cuando descubrimos que existen distintas texturas y tipos, también entendemos qué necesita cada cabello para cuidarlo con más facilidad y practicidad”.

En su búsqueda encontró el chebe, un ingrediente natural originario de Chad.

“Con su uso constante empecé a notar cambios muy positivos en mi cabello”.

Esta contadora pública graduada de la Universidad del Valle, diplomada en Comunicación en Negocios por la Universidad de Harvard y con un MBA de Columbia Southern University, quería compartir su hallazgo con otras personas que tuviesen sus mismos problemas.

Wladimir y Gabriela Mosquera, él ingeniero químico creó las fórmulas de Makemba Ancestral; ella detectó la necesidad y posiciona la compañía. (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

“Mi hermano Wladimir, ingeniero químico, tuvo la idea de crear nuestras propias fórmulas. Así nació Makemba Ancestral, una empresa especializada en productos naturales que acompaña la transformación y el cuidado del cabello afro, crespo y rizado, con ingredientes naturales, productos prácticos y, sobre todo, información clara y útil para que el cuidado del cabello se convierta en una base de bienestar y confianza”.

Makemba nació en Cali en 2021 como un proyecto familiar, “fundado por mi hermano y por mí, con el apoyo fundamental de nuestros padres”. Hoy se están “llevando sus beneficios a Filadelfia, y trabajando para entrar en Panamá y Ecuador”. A esta actividad en la compañía, su sobrino le llama “makembear”.

Pero las inquietudes y formación de Mosquera son grandes.

“Desde niña siempre quise ser contadora, la influencia de una de mis tías que también lo es, me enseñó a amar la profesión y su importancia en la sociedad, en cuanto a su contribución en mantener la salud financiera de las empresas”.

Inició 2012 con retos laborales en Cali, y decidió cambiar de empleo. Gracias a sus conocimientos de inglés, aplicó a posiciones donde necesitaban contadores bilingües, llegando a Tri-State Design Construction, Inc, ubicada en Elkins Park, PA, reubicándose en Filadelfia, con una visa de trabajo en octubre de 2012.

“Llegué a trabajar como contadora de desarrollo en una empresa de construcción de proyectos gubernamentales, ampliando mi experiencia en la construcción del sector de viviendas de interés social y el sector comercial, entre otras empresas”.

Pudiera parecer que ya lo ha hecho todo. Mosquera, no lo ve así y continúa estudiando.

“El mundo actual cambia rápidamente y estoy convencida que mantenerse a la vanguardia con el uso de las herramientas que se van creando, contribuye grandemente en el ejercicio de nuestras profesiones”.

En estos momentos se está especializando en el uso de la “Inteligencia Artificial para Contadores”, para potenciar los servicios de Quantum Effective Solutions –empresa creada con su socia Kelly Casanova hace año y medio y desde la que apoyan a empresarios latinos en EE. UU.–. También toma clases de Internacionalización y Escalamiento de Negocios, para expandir Makemba Ancestral.

El ejercicio es muy importante para ella. Le ayuda a mantener el equilibrio. Practica yoga, “crossfit” y “cycling”. Pero lo que más disfruta es pasear con su esposo y sus dos perros siberianos Snow y Canela por los parques de Filadelfia. Como latina le encanta bailar, y como buena caleña la salsa es fundamental en su vida, así como la danza y el baile de ritmos folclóricos afrocolombianos.

 Gabriela Mosquera “makembeando”. (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

Su experiencia como mujer afro en Filadelfia, ha sido, en general, cómoda y acogedora. Sin embargo, como afrolatina ha sido distinto.

“Con el tiempo he visto cambios positivos: hoy muchas personas están más informadas”.

“Aun así, ha sido un camino retador, porque he notado que a veces soy aceptada con facilidad cuando se asume —por mi color de piel— que soy afroamericana, pero la percepción cambia de forma evidente cuando se sabe que también soy latina”, señala la emprendedora.

“Al mismo tiempo, por ser esta una ciudad con una fuerte presencia afrodescendiente, también he vivido situaciones de prejuicio desde otras comunidades, incluyendo la latina, hacia los afroamericanos. En esos momentos, algunas personas apelan a mi ‘latinidad’ y omiten mi afrodescendencia, como si fueran identidades separadas. Ahí me he visto en la posición de rechazar esas actitudes y, desde mi lugar como afrodescendiente, explicar con claridad quién soy y por qué esas miradas también hacen daño”, apunta Mosquera.

Para ella “todavía existe una falta de reconocimiento, dentro de algunos espacios afroamericanos, hacia los afrolatinos: nuestra presencia, nuestra historia y nuestro aporte a la diáspora africana. He estado en encuentros donde he tenido que recordar que la diáspora incluye a todas las personas afrodescendientes alrededor del mundo, no únicamente a quienes son de EE. UU. o del Caribe”.

Gabriela dice que las redes ayudan a visibilizar la diversidad dentro de la comunidad latina y a abrir conversaciones que antes no se daban.

“Por eso valoro tanto el impacto de la información y las redes: cada vez se nota más reconocimiento de los hombres y mujeres afrolatinos en espacios de diálogo y organización afrodescendiente. Aún queda mucho por hacer, pero siento que vamos avanzando en la dirección correcta”.

México 71: el Mundial femenil que el machismo ocultó más de medio siglo

México
Las exjugadoras de fútbol, María de la Luz Hernández Martha Coronado, Irma Chávez, Bertha Orduña y Silvia Zaragoza participan en en una entrevista con EFE, en Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel

Ciudad de México.- México llegó a una final mundialista en 1971 con una selección de mujeres que llenó el Estadio Azteca, pero la FIFA nunca reconoció ese torneo, vetó a las jugadoras y su historia quedó sepultada por el machismo durante más de medio siglo.

Cincuenta y cinco años después, las pioneras de aquel equipo reconstruyen en entrevista con EFE la historia que quedó fuera del relato oficial del fútbol y las violencias -ataques, censura y décadas de exclusión- que enfrentaron tras alcanzar una hazaña que la selección masculina aún no ha conseguido.

«Fuimos subcampeonas del mundo, llenamos un estadio que nadie había llenado: 110.000 personas viendo una final de mujeres, lo que nunca había sucedido en ninguno de los de varones”, relata Elvira Aracén, de 80 años, arquera de la selección en el 71.

No obstante, recuerda que el “premio” fue otro: la FIFA ordenó a sus federaciones impedir que jugaran en los estadios que controlaban.

Esa violencia también marcó la semana previa a la final contra Dinamarca, rememoran las jugadoras, quienes enfrentaron amenazas, llamadas nocturnas y una presión mediática desatada por el rumor de que cobrarían dos millones de pesos mexicanos de la época por jugar, aunque el equipo era considerado “amateur” y nunca tuvo sueldo.

«Esa semana fue definitiva para nuestro rendimiento, fue una total desconcentración», afirma Bertha Orduña, defensa central que jugó aquella final en el Estadio Azteca, sede del partido inaugural del Mundial 2026 en junio próximo.

Pero la presión no paró con el silbatazo final y se convirtió en exclusión institucional cuando se les prohibió volver a jugar un Mundial o en un equipo profesional, apagando así los sueños de una generación pionera.

Para Alicia ‘La Pelé’ Vargas, capitana y goleadora del equipo, los hombres de «pantalón largo» las «sepultaron» en la historia por miedo, porque hicieron «en tan poco tiempo lo que ellos no han hecho en 100 años desde que juega el varonil».

«FIFA calló por mucho tiempo el fútbol femenil, y a la fecha siguen sin reconocer que van cuatro Mundiales (en México). Como institución, mencionan tres (…) Somos cuatro y no lo van a matar», comenta la exfutbolista María Hernández respecto al organismo que hasta 1991 reconoció un Mundial femenil.

De izquierda a derecha las exjugadoras de fútbol, Alicia Vargas, Irma Chávez, Elvira Aracén y Lourdes de la Rosa, durante de una entrevista con EFE en Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel

Sembrar legado

El reconocimiento de la Federación nunca llegó, pero su legado quedó sembrado entre las jóvenes que siguieron el ejemplo de figuras como la portera Yolanda Ramírez, las defensas Lourdes de la Rosa, Martha Coronado e Irma Chávez y la mediocampista Patricia Hernández.

«La semilla se sembró y entonces las que siguieron pudieron seguir luchando hasta que se forma la Liga (mexicana femenil) hace nueve años», describe Aracén, tras resaltar la labor de las integrantes del equipo que dedicaron parte de su vida a formar a niñas en el fútbol.

Entre medallas, fotos y recuerdos del 71, las mundialistas se dicen entre ellas: “abrimos brecha”, pero advierten que el pasado “de puertas cerradas” no puede volver a repetirse y que ni hombres ni mujeres deben “dar marcha atrás” sobre lo que se ha logrado en el fútbol femenil.

Celebran que las niñas “entrenan en campos empastados”, en lugar de los lotes de tierra con vidrios y piedras en donde ellas jugaron, o que los padres festejan a sus hijas por elegir el fútbol, en lugar de “prohibirlo” con violencia, como le ocurrió a De la Rosa y a Silvia Zaragoza.

“El machismo inició desde casa, mi padre nunca me dejó jugar fútbol, entonces comencé a luchar contra eso”, lamenta Zaragoza, delantera del 71.

Pese a los avances, las exfutbolistas advierten que persisten desigualdades como la brecha salarial, que deja a las jugadoras que hoy compiten en torneos -como el próximo Mundial de Brasil 2027- con ingresos hasta 10 veces menores que los hombres.

Con más de 70 años y unidas por la amistad, reconocen que su historia ha cobrado nueva visibilidad con el «boom» del Mundial 2026 de México, Estados Unidos y Canadá, y agradecen que las autoridades mexicanas las incluyan en los eventos para continuar su verdadera misión: «Hacer que muchas niñas jueguen fútbol», remata Aracén.

Con la presencia del ICE, habitantes de Minnesota crearon un sistema médico en las sombras

médico
Durante más de un mes, una pareja y su hijo de un año permanecieron en su apartamento, observando los vehículos de inmigración que pasaban afuera. "No sabes qué es más importante: si salir por su bienestar o salir pensando que quizás no regreses", dijo el padre. (Kate Wells/KFF Health News)

Gabi tiene grandes ojos color café, trenzas y una afección genética que hace que sus huesos sean frágiles. Se fracturan con facilidad, lo que le provoca a la niña de 2 años tanto dolor que su madre dejó su trabajo limpiando oficinas para quedarse en casa y cargarla por el apartamento de una habitación que comparten con seis familiares.

Cuando agentes federales de inmigración llegaron a su ciudad, deportaron primero al padre de Gabi y luego a su tía.

Gabi nació en Estados Unidos y es ciudadana estadounidense. Su mejor oportunidad de algún día pararse, o incluso caminar, es una cirugía compleja en las piernas y los pies que estaba programada para enero.

Pero su madre, quien está tan asustada que ni siquiera se anima a sacar la basura, y mucho menos a atravesar la ciudad hasta el hospital, canceló el procedimiento. (En este artículo, KFF Health News y NPR acordaron identificar solo parcialmente a los pacientes y a sus familias porque temen convertirse en blanco de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump).

“Quiero más que nada, mi deseo, es que mi bebé empiece a caminar”, dijo su madre, mientras Gabi se movía en sus brazos, con una sonda de alimentación que salía de su estómago conectada a un soporte de suero intravenoso. “Pero con la situación que está pasando, cancelé la cita de cirugía porque le van a hacer cirugía en sus piernas y todas las citas de terapia física; lo cancelé todo. Porque tengo miedo de salir”.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) declaró el fin de lo que llamó Operation Metro Surge (Operación Metro Surge), llevada a cabo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). Aun así, trabajadores de salud dicen que los agentes de inmigración siguen apostados en los estacionamientos de hospitales. Y drones sobrevuelan zonas agrícolas en las afueras de Minneapolis, donde inmigrantes somalíes y latinos se han establecido en los últimos años.

La ofensiva en Minnesota mostró el alcance del sistema de vigilancia y detención que la administración Trump está utilizando para desarraigar a comunidades inmigrantes del país y su fuerte impacto en el sistema de salud.

Crisis de salud similares surgieron dondequiera que se concentraron oficiales de inmigración en el último año.

En Dallas, clínicas de salud pública administraron unas 6.000 vacunas a latinos en agosto pasado, la mitad que en un programa similar un año antes. En Chicago, a diario, doctores redirigieron a los pacientes de una clínica a otra dependiendo de la actividad de ICE.

Emily Carroll es enfermera en HealthFinders Collaborative, una clínica comunitaria en Faribault, Minnesota, a unas 50 millas al sur de Minneapolis. Ha estado atendiendo en sus hogares a pacientes que tienen miedo de salir. Ya no puede prometer a los pacientes que estarán seguros en el hospital, ya que han visto muchas veces a agentes federales de inmigración en instalaciones médicas. (Kate Wells/KFF Health News)

En todo el país, las redadas redujeron las visitas de inmigrantes a servicios de salud.

En Minnesota, los sistemas de salud reportaron tasas de cancelación y ausencias de hasta el 60 % desde diciembre. Un vocero del DHS culpó a los manifestantes por la interrupción. “Si alguien está impidiendo que los estadounidenses asistan a citas o recojan recetas, es un agitador violento que está bloqueando carreteras, embistiendo vehículos y dañando propiedad”, dijo.

Mientras residentes de Minnesota protestaban en las calles contra el operativo, doctores y enfermeras organizaron en silencio redes médicas informales para atender a pacientes en sus casas y evitar ser detectados.

“Antes miraba a alguien a los ojos y decía, de buena fe: ‘Estarás bien en el hospital’”, dijo Emily Carroll, enfermera especializada en HealthFinders Collaborative, una clínica comunitaria en Faribault, a unas 50 millas al sur de Minneapolis. “Pero ahora no puedo garantizar eso”.

A medida que miles de agentes federales se retiran de Minneapolis, otras comunidades deben prepararse, dijo la senadora estatal demócrata de Minnesota, Alice Mann, quien es médica.

“Sé que suena extraño”, dijo, pero los proveedores de salud “necesitan empezar una red clandestina para llevar atención médica a las casas. Porque dejar que la gente muera en su hogar o que esté al borde de la muerte por miedo a ir al hospital, en 2026, es inaceptable”.

El operativo causa daños

Los médicos dicen que las visitas a domicilio pueden ser la única forma de llegar a quienes todavía se sienten bajo amenaza. En Los Ángeles, desde junio, St. John’s Community Health llevó atención médica a unas 2.000 familias inmigrantes demasiado asustadas para salir durante un operativo migratorio, después de que las ausencias a citas superaran el 30%, dijo Jim Mangia, presidente de la organización.

Muchas de las grandes instituciones de salud de Minnesota han recurrido a la telemedicina y han usado menos la atención en el hogar.

No así Munira Maalimisaq, cofundadora de Inspire Change Clinic en el vecindario Ventura Village de Minneapolis. Después de que cerca de un tercio de sus pacientes dejara de ir a sus citas, “pensé: ‘Tenemos que hacer algo’”, dijo la enfermera especializada. Entonces llamó a una amiga doctora. ¿Y si empezaran a ver pacientes en sus casas?

“Y ella dijo: ‘¿Sabes qué? Hagámoslo’”.

Ahora cuentan con unos 150 doctores, un equipo voluntario de “respuesta rápida” que ha realizado más de 135 visitas domiciliarias. Su primera llamada fue para ver a una mujer cuyo esposo había sido deportado. Estaba en casa con sus hijos, con 39 semanas de embarazo y en trabajo de parto. Maalimisaq llamó a una obstetra voluntaria y fueron a la casa.

“Tenía 8 centímetros de dilatación”, dijo Maalimisaq, “y no quería que llamáramos a una ambulancia. Decía: ‘¿Puedo tener al bebé aquí?’”.

La mujer no era una buena candidata para un parto en casa, dijo Maalimisaq. La convencieron de ir al hospital en el auto de Maalimisaq, un Tesla pequeño con asientos blancos. “Todo lo que podía salir mal, estaba ahí”.

Pero llegaron al hospital a tiempo y la mujer tuvo un parto seguro y saludable. “Si no hubiéramos estado allí, no puedo imaginar lo que habría pasado”.

Munira Maalimisaq cofundó la Clínica Inspire Change en Minneapolis. Mantiene un equipo de respuesta rápida de unos 150 médicos y enfermeras que atienden a pacientes en sus hogares, con más de 135 visitas domiciliarias realizadas hasta la fecha. (Kate Wells/KFF Health News)

En otras visitas, dijo, ha visto “personas tan estresadas que se arrancaban el cabello”. Contó que conoció a una madre que estaba racionando el medicamento anticonvulsivo de su hijo, aunque el niño había tenido “una convulsión tras otra”.

La administración Trump afirma que su operativo en Minnesota mejoró la seguridad pública. “Desde que comenzó la Operación Metro Surge, nuestros valientes agentes del DHS han arrestado a más de 4.000 extranjeros indocumentados con antecedentes penales, incluidos asesinos, violadores, pedófilos y personas extremadamente peligrosas”, dijo Tricia McLaughlin, vocera del DHS.

El DHS anunció la semana del 16 de febrero que McLaughlin dejará su cargo.

Funcionarios correccionales de Minnesota dijeron que muchas personas acusadas de delitos fueron entregadas directamente a ICE por prisiones y cárceles estatales o del condado. Y solo el 29 % de los arrestos de ICE a nivel nacional en enero fueron personas con condenas penales, según datos del DHS. Muchos menos habían sido condenados por delitos violentos.

Agentes afuera de hospitales y clínicas

En el primer día de su segundo mandato, el presidente Donald Trump anuló una política de 2011 que prohibía la aplicación de leyes migratorias en “lugares sensibles” como iglesias, escuelas y hospitales.

En Northfield, a unas 45 millas al sur de Minneapolis, agentes del ICE han estado sentados en sus autos durante horas al menos dos veces por semana frente al hospital del pueblo, dijo Carroll. Los agentes han realizado arrestos en la zona casi todos los días, según Carroll y sus colegas.

“El ICE no realiza operativos en hospitales, punto”, dijo McLaughlin.

Una mañana reciente, tres vehículos del ICE estaban en el estacionamiento de una iglesia bautista frente a una escuela primaria en Northfield, mientras voluntarios transportaban a 35 hijos de inmigrantes hacia y desde la escuela para que sus padres no tuvieran que salir, dijo Carroll.

“El ICE no va a las escuelas para arrestar a niños; estamos protegiendo a los niños”, dijo McLaughlin.

Drones sobrevuelan la mayoría de las noches y a veces durante el día, sobre un parque de casas móviles donde viven principalmente inmigrantes que se mudaron a la zona para trabajar en agricultura y manufactura en los últimos 15 años. Las familias cubren las ventanas con papel, dijo Carroll.

“No puedes sentirte seguro en ningún lugar”, dijo. “Camino a la escuela, camino a la clínica, puedes encontrarte con el ICE. El miedo y la sensación de estar atrapados que viven estas familias son inaceptables”.

Ese miedo significa que pacientes con diabetes y enfermedades cardíacas están perdiendo controles de azúcar en sangre y de anticoagulación. No están haciendo ejercicio y las personas con enfermedades crónicas están empeorando, dijo Calla Brown, pediatra en Minneapolis.

En la clínica de Faribault, donde trabaja Carroll, el personal entrega medicamentos, comida y otras necesidades a los pacientes. Un empleado transporta cada día a 12 estudiantes de escuela media y secundaria en una camioneta de la clínica.

Algunos pacientes reciben atención en casa. Carroll diagnosticó recientemente a un bebé con influenza y les dijo a los padres que no era una amenaza inmediata, por ahora.

“‘Si ven que el bebé tiene dificultad para respirar, si no está comiendo, si no moja pañales, tienen que ir al hospital’”, contó Carroll que les dijo. “‘No puedo prometer que sea seguro. Pero tienen que ir’”.

“Somos amables entre nosotros”

En Minneapolis, la enfermera partera Fernanda Honebrink pasa la mayor parte del día llamando, coordinando y trasladándose entre un grupo creciente de personas con miedo que permanecen en sus casas. Prefiere no llamarlo una red médica clandestina.

“Es más bien así como funcionamos en Minnesota”, dijo Honebrink, ciudadana estadounidense que emigró de Ecuador hace 23 años. “Somos amables entre nosotros”.

Honebrink pasó una tarde reciente en la casa de una familia con un bebé. Sus padres, Alex e Isa, quieren que reciba vacunas y análisis de sangre en su cita de control cuando cumpla 1 año.

Pero no han salido de su apartamento en más de un mes. “No sabes qué es más importante: salir por su bienestar o salir pensando que quizás no regreses”, dijo Alex.

Una pareja y su hijo de un año han tenido miedo de salir de su apartamento por temor a ser atacados por agentes de inmigración. “Se siente como un ataque psicológico”, dijo el padre. “La posibilidad de ser separado de la familia”.(Kate Wells/KFF Health News)

La pareja venezolana entró legalmente a Estados Unidos en 2024 bajo un programa llamado Humanitarian Parole, que Trump finalizó en mayo. Desde entonces, agentes federales han detenido y deportado trabajadores de una empresa donde Alex, ingeniero mecánico, trabajaba en construcción.

Han visto vehículos del gobierno afuera de su casa. Dijeron conocer a un hombre que tenía documentos de trabajo válidos, pero fue detenido cuando caminaba a la iglesia un domingo, trasladado a Texas y luego enviado en avión a Venezuela. Era una perspectiva aterradora para quienes huyeron de la dictadura y la crisis económica de ese país.

“Se siente como un ataque psicológico”, dijo Alex. “La posibilidad de ser separado de tu familia”.

Isa, abogada en Venezuela, ha sufrido depresión posparto, encerrada durante semanas en su apartamento. El programa estatal que proporcionaba seguro médico a todos los inmigrantes terminó el 1 de enero. Una terapeuta la llama ocasionalmente sin costo.

Ha intentado sostener a la familia vendiendo pasteles y collares hechos en casa y cuidando niños.

Su mayor temor es que la separen de su hijo, que nació en Estados Unidos y es ciudadano. No había considerado esa posibilidad hasta que un conocido le sugirió firmar un formulario para designar a alguien para la custodia temporal en caso de que fuera deportada.

“Fue algo que nunca imaginé”, dijo Isa, llorando al recordarlo. “¡Es mi bebé! ¡No es de otra persona! ¿Qué? ¿Mi bebé se quedaría aquí con alguien más?’’

Honebrink intervino de inmediato: “Yo me haré responsable de él. Firmaré el formulario”.

Más tarde dijo a una reportera: “Le dije a mi esposo que no haría eso. Ya he firmado como patrocinadora de cuatro niños”.

En cuanto salió del apartamento, Honebrink volvió al teléfono y coordinó con pediatras, programadores de clínicas y voluntarios locales. En pocas horas, había conseguido una nueva cita de control para el bebé y había encontrado un conductor verificado para transportar a la familia.

“Una persona blanca”, explicó Honebrink.

Dos días después, envió una foto de su pequeña victoria: el bebé de Alex e Isa con una curita en las piernas. “Recibió sus vacunas”, escribió por mensaje de texto. “Estoy muy feliz”.

Pero otras necesidades médicas no pueden resolverse con la misma rapidez. Una noche de febrero, Honebrink visitó a Gabi y a su madre con el baúl del auto lleno de toallitas húmedas, pañales y juguetes donados.

La cirugía de Gabi fue reprogramada para agosto. Su madre dijo que espera que para entonces sea seguro salir de casa.

“Antes llevaba a los niños al parque, pero ahora no salimos para nada”, dijo. “Agarran a la gente y la maltratan. Da miedo salir. ¡Ojalá que se termine pronto lo que está pasando!”.

KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud, y uno de los principales programas de KFF: la fuente independiente de investigación sobre políticas de salud.