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Cientos de puertorriqueños protestan contra las maniobras militares de EE. UU. en la isla

Personas participan en una manifestación en la Plaza Las Américas en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Thais Llorca)

San Juan.- Cientos de personas se manifestaron este domingo frente a la base aérea Muñiz en rechazo a las maniobras del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico y a una posible reactivación de las antiguas bases militares de la isla, en el marco de las tensiones en el Caribe con Venezuela.

Convocados por la organización Madres contra la Guerra, los manifestantes gritaron lemas como ‘Puerto Rico sin milicia, queremos justicia’ y ‘por la paz vamos todos a luchar’, al tiempo que pintaron en el suelo con tiza ‘fuera yanquis’ y ‘Trump asesino’.

Sonia Santiago, portavoz de Madres contra la Guerra, dijo a EFE que Puerto Rico es «un pueblo ocupado, un pueblo invadido’ por EE. UU. y que están en contra de la existencia en la isla de bases militares estadounidenses.

«Ahora, desde nuestra gran nación caribeña y latinoamericana, (EE. UU.) quiere invadir a Venezuela, eso me huele a lo que le ocurrió a Irak», lamentó Santiago, madre de un veterano de Irak que está enfermo física y mentalmente.

La portavoz de Madres contra la Guerra denunció que EE. UU. quiere el petróleo de Venezuela: «Se han buscado este embuste del narcotráfico para ocupar Venezuela y robarle sus recursos», subrayó.

El piquete coincide con las maniobras de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que incluyen desembarcos anfibios y operaciones de vuelo, y con el anuncio de que Washington desplegará diez aviones de combate F-35 a una base aérea de Puerto Rico.

Otras frases coreadas hicieron directa referencia a la presencia militar estadounidense durante décadas en la isla, entre ellas ‘dile no, dile no, a las bases dile no’ y ‘ejercicios militares dañan vidas y los mares’.

La Marina de Estados Unidos utilizó Vieques y parte de Culebra como campo de tiro hasta mayo de 2003 y, a día de hoy, la limpieza de los restos de munición sin detonar en ambas islas aún no ha finalizado.

Hace dos días, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, expresó su respaldo a las maniobras en la isla y confirmó que recibió notificación y acuerdos de colaboración para el uso de las facilidades aéreas de las bases de Roosevelt Roads y Aguadilla.

«Los cárteles y el régimen narcoterrorista de Venezuela han inundado nuestras comunidades con drogas peligrosas, alimentando la delincuencia violenta en nuestras calles», escribió en una publicación en redes sociales, aludiendo al supuesto objetivo de lucha contra el narcotráfico del despliegue militar en el mar Caribe.

Las declaraciones de la gobernadora llegaron después de que el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) exigiera la cancelación «inmediata» de cualquier plan de EE. UU. para «remilitarizar» a Puerto Rico, y presentara una resolución para que la Legislatura haga esta solicitud al presidente Donald Trump y al Congreso estadounidense.

El estatus político de Puerto Rico como Estado Libre Asociado a EE. UU., establecido en 1952, otorga al archipiélago cierto grado de autonomía y un Gobierno y Parlamento locales, pero deja bajo el control de Washington áreas como defensa, fronteras y relaciones diplomáticas.

Estrategia antivacunas de Kennedy podría forzar el retiro de vacunas del mercado, advierten fabricantes

antivacunas
Fotografía de archivo que muestra vacunas de Moderna en Miami, Florida. (Foto: EFE/J.L. Cereijido)

Durante una cena bajo palmeras en la terraza de Mar-a-Lago en diciembre, el presidente electo Donald Trump tranquilizó a los directores ejecutivos de las farmacéuticas Eli Lilly y Pfizer diciéndoles que el activista antivacunas Robert F. Kennedy Jr. no sería una elección radical para dirigir el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

“Creo que va a ser mucho menos radical de lo que imaginan”, aseguró Trump ese mismo mes durante una conferencia de prensa en su complejo turístico en Palm Beach, Florida.

Ocho meses después, Kennedy ha intensificado sus ataques contra el sistema de vacunación.

Uno de sus principales objetivos es un programa federal de compensación que resuelve reclamos de daños por vacunas.

Según algunos expertos legales y líderes en salud pública, su estrategia podría llevar a la quiebra o al debilitamiento del fondo, obligando a las farmacéuticas a asumir riesgos legales y costos que las llevarían a dejar de fabricar vacunas por completo.

“Es una agenda radical”, dijo Angela Rasmussen, viróloga de la Organización de Vacunas y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Saskatchewan en Canadá. “Está usando varios mecanismos distintos y realmente no hay límites. La gente va a empezar a darse cuenta, pero no será suficiente para detener la ola de muertes, incluidas las de niños”.

Kennedy ha dicho que es necesario reformar el sistema de vacunación en el país porque, según él —sin ofrecer evidencia—, las vacunas están relacionadas con el autismo, la neurotoxicidad, las alergias y la muerte. Es una de las figuras líderes del movimiento “Make America Healthy Again” (“Hagamos a Estados Unidos Saludable Otra Vez”), una campaña informal que rechaza la medicina tradicional y promueve la llamada “libertad médica”.

Muchos de sus seguidores se oponen a las vacunas y creen que son peligrosas, a pesar de la evidencia científica que demuestra lo contrario.

Kennedy ha reconocido que quiere reformar el fondo de vacunas, conocido como el Programa de Compensación por Lesiones Causadas por Vacunas (VICP, por sus siglas en inglés). El 28 de julio escribió en la red social X que “el VICP está roto, y pienso arreglarlo”. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) está trabajando con el Departamento de Justicia para reformar el programa, que protege a las farmacéuticas de la mayoría de las demandas por lesiones.

El HHS no respondió a la solicitud de entrevista con Kennedy, pero funcionarios de la agencia dijeron que él no está en contra de las vacunas. “El secretario Kennedy no es antivacunas: está a favor de la seguridad, la transparencia y la rendición de cuentas”, dijo por correo electrónico Vianca Rodríguez Feliciano, vocera del HHS.

Sin embargo, según personas familiarizadas con las discusiones internas —que pidieron no ser identificadas porque no están autorizadas para hablar sobre el tema—, Kennedy ha estado trabajando en silencio para restringir la disponibilidad de vacunas ampliamente utilizadas.

Una estrategia con varios frentes

La estrategia comenzó a tomar forma en la primavera. El primer paso fue sembrar dudas infundadas sobre la seguridad de las vacunas. En una reunión de gabinete en abril, Kennedy le dijo a Trump que el HHS estaba realizando un estudio masivo para identificar la causa del aumento de diagnósticos de autismo para septiembre.

Según informes de prensa, Kennedy asignó la tarea a David Geier, un investigador que ha repetido la afirmación —ya desacreditada— de que las vacunas causan autismo.

Luego, Kennedy redobló la apuesta cuestionando el uso de aluminio, que se agrega a muchas vacunas para reforzar la respuesta inmunitaria. En una reunión de gobernadores en julio, lo vinculó con las alergias, a pesar de que un estudio reciente en la revista Annals of Internal Medicine no encontró ninguna conexión. Se espera ampliamente que pida a un comité asesor federal que revise el uso del aluminio.

La investigación sobre el autismo y las dudas sobre el aluminio fueron los primeros pasos en su ofensiva contra el fondo de compensación, según dos fuentes.

Ese fondo ofrece compensaciones a personas con lesiones causadas por vacunas y ha pagado más de $5.000 millones desde su creación en 1988, según la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés).

Antes de presentar una demanda en un tribunal, las personas afectadas presentan sus reclamos ante el “tribunal de vacunas”, que no tiene jurado y evalúa la evidencia. El dinero proviene de un pequeño impuesto especial sobre cada vacuna.

La compensación se determina en parte por una tabla que mantiene la HRSA y supervisa el secretario del HHS. Esta lista enumera las vacunas y sus posibles efectos secundarios, y abarca las inmunizaciones de rutina recomendadas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que están sujetas al impuesto. Las lesiones incluyen anafilaxia y encefalitis. Quienes sufran esas condiciones dentro de cierto tiempo después de vacunarse pueden recibir una indemnización.

“Dado el índice de autismo, si se presentan muchos casos, eso podría llevar a la quiebra del programa”, dijo Dorit Reiss, profesora de la Universidad de California en San Francisco.

Si eso ocurriera, algunas farmacéuticas podrían dejar de fabricar vacunas —que no suelen ser productos muy rentables— para evitar demandas largas y costosas de personas que no puedan ser compensadas porque el fondo federal se haya agotado, dijeron expertos en estas leyes y fabricantes.

“El fondo de compensación, si desaparece, afectaría la decisión de seguir adelante o no con las vacunas”, dijo David Dodd, presidente y director ejecutivo de GeoVax Labs, una empresa biotecnológica que desarrolla vacunas e inmunoterapias.

Kennedy ha puesto a personas de su confianza para llevar adelante esta estrategia. Ha presionado para que escépticos de las vacunas ocupen puestos clave en los CDC, que recomiendan las vacunas, y en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que las aprueba.

También seleccionó a líderes del movimiento antivacunas para que evaluaran candidatos para su equipo.

El resultado ha sido una serie de decisiones regulatorias y políticas que han limitado el acceso a las vacunas y el desarrollo de nuevas.

Este mes, el HHS anunció que suspendía $500 millones en subvenciones y contratos para el desarrollo de vacunas de ARNm, incluidas versiones más duraderas contra covid.

El gobierno federal dejó de recomendar las vacunas contra covid para mujeres embarazadas sanas y para niños, sin consultar al comité asesor de vacunas que tradicionalmente participaba en esas decisiones.

Además, Kennedy reorganizó ese comité con miembros elegidos por él, incluidos escépticos de las vacunas, y eliminó como enlaces a grupos como la Asociación Médica Estadounidense, la Asociación Nacional de Enfermeras y otras organizaciones. El comité modificado recomendó no aplicar vacunas contra la gripe que contienen un conservante que erróneamente se ha vinculado con el autismo.

Las llamadas de la Casa Blanca

La intención de Kennedy de mantener a escépticos de las vacunas en puestos de supervisión se evidenció en un acuerdo que hizo recientemente con Trump y su equipo, según dos fuentes. El acuerdo se concretó un domingo de julio por la noche, cuando Kennedy recibió una llamada de la Casa Blanca.

El tema era Vinay Prasad, un alto regulador de vacunas de la FDA. Recientemente había provocado una oleada de críticas en la industria por haber participado en la decisión de la agencia de pedir a la empresa Sarepta Therapeutics que suspendiera la distribución de una terapia génica, por razones de seguridad.

Las redes sociales y comentaristas conservadores encendieron la polémica. Laura Loomer, una provocadora de extrema derecha, dijo el 21 de julio en X que Prasad debía ser despedido y lo llamó “liberal progresista autoproclamado y fanático de Bernie Sanders”, en referencia al senador Bernie Sanders (independiente por Vermont). Varios legisladores comenzaron a presionar a la Casa Blanca con preguntas.

La controversia llegó a Trump, quien quería que Prasad se fuera, según las fuentes. Pero Kennedy no quería perderlo. Consideraba que necesitaba a alguien crítico de las vacunas al frente de la supervisión en la agencia.

Así que Kennedy negoció. A Prasad se le pediría que renunciara como director del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos de la FDA, que regula vacunas y productos biológicos como las terapias génicas. Y el centro se dividiría en dos operaciones, lo que le permitiría a Kennedy elegir quién estaría a cargo del área de vacunas.

Algunos líderes en salud pública compartieron públicamente detalles del acuerdo y expresaron su preocupación. Scott Gottlieb, ex comisionado de la FDA, dijo el 1 de agosto en CNBC que pensaba que “sería muy destructivo para la agencia”.

Después de dejar la agencia en julio, Prasad ahora regresa, aunque no está claro si en el mismo cargo.

Recientemente, Kennedy fue demandado por Ray Flores, abogado externo principal de Children’s Health Defense, una organización antivacunas fundada por el propio Kennedy.

La demanda —financiada por esa organización— alega que Kennedy no lanzó un grupo de trabajo para estudiar la seguridad de las vacunas, como supuestamente se exige. Sin embargo, según una fuente, Kennedy y sus aliados consideran que se trata de una demanda “amigable” porque busca un resultado que él mismo desea.

El 14 de agosto, el HHS anunció que reactivaría un panel federal —disuelto en 1998— para supervisar las vacunas pediátricas.

Las acciones de Kennedy contra las vacunas también han generado demandas en su contra, incluida una presentada por la Academia Americana de Pediatría y otros grupos de salud pública. Su decisión de detener el financiamiento para el desarrollo de vacunas de ARNm provocó una oleada de críticas en redes sociales.

“Esto es irresponsable. Es peligroso. Va a costar vidas. Debemos contraatacar”, escribió el 5 de agosto el senador Edward Markey (demócrata por Massachusetts) en X.

“Intenté mantenerme objetivo y sin alarmismo frente a las acciones del HHS, pero sinceramente, esta medida va a costar vidas”, dijo ese mismo día Jerome Adams, ex cirujano general de Estados Unidos durante el anterior gobierno de Trump.

Kennedy y sus seguidores siguen decididos. En respuesta, sus aliados lanzaron una campaña de relaciones públicas sin precedentes para promover la figura del secretario de Salud, alimentando la especulación de que podría estar considerando una candidatura presidencial en 2028.

La organización sin fines de lucro MAHA Action organizó una llamada en julio para movilizar a los seguidores de Kennedy e inició una campaña publicitaria de seis cifras elogiando a Kennedy y a las iniciativas de salud del gobierno de Trump.

“Que no quepa duda: esta es una revolución que cambiará el rostro de las políticas de salud pública”, dijo Tony Lyons, presidente de MAHA Action, en un comunicado. “Los estadounidenses están exigiendo una transparencia radical y ciencia de primer nivel”.

KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y es uno de los principales programas operativos de KFF, la fuente independiente de investigación de políticas de salud, encuestas y noticias

Cómo Donald Trump utiliza al gobierno como arma para ajustar cuentas personales y ejecutar su agenda

Gobierno
El presidente Donald Trump habla en el Centro Kennedy, el miércoles 13 de agosto de 2025, en Washington. (AP Foto/Alex Brandon, archivo)

Por JONATHAN J. COOPER

Al presidente Donald Trump —quien alguna vez fue dueño de un casino y está siempre en busca de su próximo trato de negocios— le gusta recurrir a analogías del póker para evaluar a socios y adversarios.

“Tenemos mucho mejores cartas que ellos”, dijo sobre China el mes pasado. Al referirse a Canadá, declaró en junio pasado:“Tenemos todas las cartas. Tenemos todas y cada una de ellas”. Y la más memorable, cuando le dijo al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy durante su confrontación en el Despacho Oval a principios de este año: “No tienes las cartas”.

Zelenskyy
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, en la Casa Blanca en Washington, el 28 de febrero de 2025.

La frase ofrece una ventana al mundo de Trump, quien ha dedicado su segunda etapa en la Casa Blanca a acumular cartas para desplegar en busca de sus propios intereses.

Siete meses después de iniciado su segundo mandato, ha acumulado un poder presidencial que ha utilizado contra universidades, medios de comunicación, bufetes de abogados e individuos que le desagradan. Un hombre que se postuló a la presidencia como la víctima de un “estado profundo” convertido en arma ahora potencia al máximo, en cierto modo, el poder del Gobierno y lo dirige contra sus adversarios.

Y los simpatizantes que respondieron a sus quejas sobre los insistentes demócratas no dan paso atrás: lo incitan a seguir.

“Utilizar al estado como un arma para ganar la guerra cultural ha sido esencial para su agenda”, dijo David N. Smith, sociólogo de la Universidad de Kansas que ha investigado exhaustivamente las motivaciones de los votantes de Trump. “No les gustó cuando se movilizó al Estado para frenar a Trump, pero les alegra ver que el Estado actúa para combatir la guerra cultural en su nombre”.

Trump puso al gobierno federal a trabajar para él a las pocas horas de asumir el cargo en enero y desde entonces ha acumulado y utilizado el poder de maneras novedosas. Es un impulso a toda velocidad para ejecutar su agenda política y ajustar cuentas.

En el último mes, se desplegaron a cientos de agentes federales y soldados de la Guardia Nacional en Washington después de que Trump invocó una ley nunca antes utilizada que le permite tomar el control de las fuerzas del orden en la capital del país. Ha amenazado con despliegues similares en otras ciudades gobernadas por demócratas, incluidas Baltimore, Chicago, Nueva York y Nueva Orleans. También despidió a una gobernadora de la Reserva Federal, argumentando —sin presentar pruebas— un fraude hipotecario.

Trump, sus colaboradores y aliados en toda la rama del poder ejecutivo han apuntado al Gobierno, o amenazado con hacerlo, contra una enorme gama de objetivos:

—Amenazó con bloquear el plan para construir un estadio para el equipo de fútbol americano Washington Commanders a menos que vuelva a adoptar el nombre que usó hasta 2020, el cual es percibido como un insulto racial.

—Revocó las autorizaciones de seguridad para abogados de bufetes que no le agradan e intentó bloquear su acceso a instalaciones gubernamentales.

—Retuvo miles de millones de dólares en fondos federales para la investigación a universidades de élite e intentó impedir que estudiantes extranjeros pudieran inscribirse en ellas. Bajo presión, la Universidad de Columbia aceptó un acuerdo de 220 millones de dólares, la Universidad de Pensilvania invalidó los récords que estableció la nadadora transgénero Lia Thomas, y los rectores de la Universidad de Virginia y de la Universidad Northwestern renunciaron.

—Ha despedido o reasignado a empleados federales señalados por su labor, incluidos fiscales que trabajaron en casos que lo involucraban.

—Retiró los cargos de corrupción contra el alcalde de Nueva York, Eric Adams, para obtener cooperación en su ofensiva contra los inmigrantes que viven en el país sin autorización.

—Logró acuerdos multimillonarios contra medios de comunicación en demandas que eran consideradas ampliamente como casos débiles.

—La secretaria de Justicia Pam Bondi impulsa una revisión con jurado investigador en torno a los orígenes de la investigación Trump-Rusia, y nombró a un fiscal especial para investigar a Letitia James, la fiscal general de Nueva York, y al senador federal Adam Schiff.

Eso no es utilizar al gobierno como arma: es ejercer el poder, declaró Harrison Fields, portavoz de la Casa Blanca.

“Lo que la nación presencia hoy es la ejecución del gobierno más trascendental en la historia de Estados Unidos”, dijo Fields, “uno que adopta el sentido común, pone en primer lugar a Estados Unidos y cumple con el mandato del pueblo estadounidense”.

Hay una disputa en el poder. Se otorga y se retira. Y mediante órdenes ejecutivas, cambios de personal, la influencia de su posición privilegiada y un descaro absoluto, Trump ha asumido poderes que ninguno de sus predecesores modernos llegó ni de cerca a alcanzar.

También ha recibido el poder de muchos a su alrededor. Una base ferozmente leal que lo acompaña en las buenas y en las malas. Un Congreso y una Corte Suprema que hasta ahora han cedido su autoridad al poder ejecutivo. Universidades, bufetes de abogados, medios de comunicación y otras instituciones que han negociado o llegado a acuerdos con él.

El gobierno estadounidense es poderoso, pero no es inherentemente omnipotente. Como Trump aprendió —para su frustración— en su primer mandato, el presidente está limitado por la Constitución, las leyes, los fallos judiciales, la burocracia, las tradiciones y las normas. No obstante, en su segundo mandato Trump ha conseguido eliminar, aplastar, ignorar o neutralizar muchos de esos mecanismos de control.

Los líderes pueden ejercer su voluntad mediante el miedo y la intimidación al determinar los temas que se discuten y moldear las preferencias de la gente, argumentó Steven Lukes en “Power: A Radical View”, su influyente libro de 1974. Lukes, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, explicó que Trump ejemplifica las tres dimensiones del poder. La innovación de Trump, agregó Lukes, es la “liberación epistémica” —la disposición a inventar hechos sin pruebas.

“Esta idea de que puedes decir cosas que no son ciertas, y que no les importe a tus seguidores ni a mucha otra gente… eso me parece algo nuevo”, al menos en las democracias liberales, dijo Lukes. Trump utiliza memes y chistes —más que argumentos y activismo— para expresar sus preferencias, añadió.

Un elemento central de la campaña de Trump en 2024 fue su afirmación de que era víctima de una “persecución despiadada” perpetrada por “el Departamento de Injusticia convertido en arma por el gobierno de (Joe) Biden”.

Con cuatro casos penales en su contra en Nueva York, Washington y Florida, Trump dijo en 2023 que su anhelo no era acabar con el uso del gobierno como arma, sino aprovecharlo. “¡Si vienen por mí, iré tras de ustedes!», escribió Trump en su plataforma social Truth Social el 4 de agosto de 2023.

“Si llego a ser presidente y veo a alguien que lo está haciendo bien y me está dando una paliza, yo digo: ‘Vayan y acúsenlo penalmente’”, declaró en una entrevista con Univisión el 9 de noviembre de 2023. Y un mes después, cuando un entrevistador de Fox News le dio la oportunidad de garantizarle a los estadounidenses que usaría el poder con responsabilidad, respondió que no sería un dictador “excepto el primer día”.

Se retractó en buena medida de esas amenazas conforme se acercaban las elecciones, incluso mientras continuaba su campaña contra el uso del gobierno como arma. Cuando ganó, declaró el fin de eso.

“Nunca más se utilizará el inmenso poder del Estado como arma para perseguir a los oponentes políticos —algo de lo que yo sé—”, expresó Trump en su segundo discurso inaugural.

El presidente Donald Trump habla en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el viernes 22 de agosto de 2025, en Washington. (Foto: AP/Jacquelyn Martin)

Un mes después: “Le puse fin al uso de Joe Biden (del poder) como arma en cuanto tomé posesión”, declaró Trump en un discurso el 22 de febrero en la Conservative Political Action Conference a las afueras de Washington. Y 10 días después de eso: “Hemos puesto fin al uso del gobierno como arma, donde, por ejemplo, un presidente en funciones puede procesar brutalmente a su oponente político, como ocurrió conmigo”.

Dos días después, el 6 de marzo, Trump firmó una orden de amplio alcance dirigida a un destacado bufete de abogados que representa a demócratas. Y el 9 de abril, emitió memorandos presidenciales que ordenaban al Departamento de Justicia investigar a Chris Krebs y Miles Taylor, dos funcionarios de su primer gobierno.

Habiendo dicho eso, el uso del Gobierno como arma está donde empezó. Trump ya no está rodeado de abogados ni funcionarios gubernamentales apegados a la tradición, y su instinto para jugar sus cartas con agresividad encuentra pocas limitaciones.

Nieve de plátano

Nieve de plátano
Nieve casera de plátano decorada con rodajas frescas: (Foto: RRSS)

Los helados tienen su antecedente en Asia y Europa, esta preparación llegó a la Nueva España con la conquista española, con su base de leche, crema y miel, pero, en algunos países latinos la tradición de las nieves se diferencia por ser elaboradas con fruta y agua, se remonta a la época prehispánica, no existían fábricas de hielo ni refrigeradores por lo que recolectaban nieve de las montañas y del granizo, esto lo extraían durante la madrugada y eran envueltas en trapos e introducidas en contenedores con sal para que se mantuvieran fríos para entregarlos a quienes preparaban la nieve.  

En el año 1596 las nieves y helados eran consumidos, pero solo por la aristocracia española y criolla por los costos tan altos. En México se inició con la elaboración de la nieve de garrafa siendo uno de los postres tradicionales de manera artesanal, con una mezcla de frutas naturales, azúcar y agua. Este proceso consistía en una cubeta de metal honda donde se introducían los ingredientes, esto va dentro de una cubeta de madera de mayor tamaño y se colocan los elementos básicos, el hielo y sal de grano para que ayuden a congelar e intensificar el enfriamiento de la mezcla realizando movimientos en círculo con los brazos girando el recipiente de metal para iniciar con el proceso de congelación y convertirlo en nieve. Se pueden preparar de frutas de la estación, mango, frutos rojos, durazno, sandía, piña, etc.

Hoy vamos a preparar de forma casera nieve de plátano.

Helado de plátano servido en cono, una opción refrescante y natural para disfrutar en cualquier momento. (Foto: RRSS)

INGREDIENTES

4 plátanos

¼ de taza de jugo de naranja

¼ de taza de jugo de limón

1 cucharada de ralladura de limón

½ taza de azúcar (al gusto)

½ taza de nuez molida (opcional)

½ taza de granillo de chocolate (opcional)

Un molde de aluminio o refractario

Helado de plátano servido en cono, una opción refrescante y natural para disfrutar en cualquier momento. (Foto: RRSS)

PROCEDIMIENTO

Se pelan los plátanos y se cortan en rodajas, se colocan en un molde junto con el jugo de limón, jugo de naranja y la ralladura para macerar, se congela por una hora o más.

Se licúan con el azúcar y se vacían en un molde de aluminio o refractario, por lo menos 6 horas. Se sirven en vasito o barquillo, espolvoreando nuez, granillo, etc. ¡A disfrutar!

How Donald Trump is weaponizing the government to settle personal scores and pursue his agenda

EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

By JONATHAN J. COOPER 

WASHINGTON (AP) — President Donald Trump, once a casino owner and always a man in search of his next deal, is fond of a poker analogy when sizing up partners and adversaries.

“We have much bigger and better cards than they do,” he said of China last month. Compared with Canada, he said in June, “we have all the cards. We have every single one.” And most famously, he told Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy in their Oval Office confrontation earlier this year: “You don’t have the cards.”

The phrase offers a window into Trump’s worldview, who, during his second stint in the White House, has been amassing cards to deploy in pursuit of his interests.

Seven months into his second term, he has accumulated presidential power that he has used against universities, media companies, law firms, and individuals he dislikes. A man who ran for president as an angry victim of a weaponized “deep state” is, in some ways, supercharging government power and training it on his opponents.

And the supporters who responded to his complaints about overzealous Democrats aren’t recoiling. They’re egging him on.

“Weaponizing the state to win the culture war has been essential to their agenda,” said David N. Smith, a University of Kansas sociologist who has extensively researched the motivations of Trump voters. “They didn’t like it when the state was mobilized to restrain Trump, but they’re happy to see the state acting to fight the culture war on their behalf.”

Trump began putting the federal government to work for him within hours of taking office in January, and he’s been collecting and using power in novel ways ever since. It’s a high-velocity push to implement his political agendas and settle his grudges.

This past month, hundreds of federal agents and National Guard troops fanned out across Washington after Trump drew on a never-used law that allows him to take control of law enforcement in the nation’s capital. He’s threatened similar deployments in other cities run by Democrats, including Baltimore, Chicago, New York, and New Orleans. He also fired a Federal Reserve governor, pointing to unproven claims of mortgage fraud.

Trump, his aides, and allies throughout the executive branch have trained the government, or threatened to, on a dizzying array of targets:

—He threatened to block a stadium plan for the Washington Commanders football team unless it readopted the racial slur it used as a moniker until 2020.

—He revoked security clearances and tried to block access to government facilities for attorneys at law firms he disfavors.

—He revoked billions of dollars in federal research funds and sought to block international students from elite universities. Under pressure, Columbia University agreed to a $220 million settlement, the University of Pennsylvania revoked records set by transgender swimmer Lia Thomas and presidents resigned from the University of Virginia and Northwestern University.

—He has fired or reassigned federal employees targeted for their work, including prosecutors who worked on cases involving him.

—He dropped corruption charges against New York Mayor Eric Adams to gain cooperation in his crackdown on immigrants living in the country illegally.

—He secured multimillion-dollar settlements against media organizations in lawsuits that were widely regarded as weak cases.

—Attorney General Pam Bondi is pursuing a grand jury review of the origins of the Trump-Russia investigation and appointed a special prosecutor to scrutinize New York Attorney General Letitia James and U.S. Sen. Adam Schiff.

That’s not weaponizing government, says White House spokesperson Harrison Fields; it’s wielding power.

“What the nation is witnessing today is the execution of the most consequential administration in American history,” Fields said, “one that is embracing common sense, putting America first, and fulfilling the mandate of the American people.”

There’s a push and a pull to power. It is both given and taken. And through executive orders, personnel moves, the bully pulpit and sheer brazenness, Trump has claimed powers that none of his modern predecessors came close to claiming.

He has also been handed power by many around him. By a fiercely loyal base that rides with him through thick and thin. By a Congress and Supreme Court that so far have ceded power to the executive branch. By universities, law firms, media organizations and other institutions that have negotiated or settled with him.

The U.S. government is powerful, but it’s not inherently omnipotent. As Trump learned to his frustration in his first term, the president is penned in by the Constitution, laws, court rulings, bureaucracy, traditions and norms. Yet in his second term, Trump has managed to eliminate, steamroll, ignore or otherwise neutralize many of those guardrails.

Leaders can exert their will through fear and intimidation, by determining the topics that are getting discussed and by shaping people’s preferences, Steven Lukes argued in a seminal 1974 book, “Power: A Radical View.” Lukes, a professor emeritus at New York University, said Trump exemplifies all three dimensions of power. Trump’s innovation, Lukes said, is “epistemic liberation” — a willingness to make up facts without evidence.

“This idea that you can just say things that aren’t true, and then it doesn’t matter to your followers and to a lot of other people … that seems to me a new thing,” at least in liberal democracies, Lukes said. Trump uses memes and jokes more than argument and advocacy to signal his preferences, he said.

Central to Trump’s 2024 campaign was his contention that he was the victim of a “ vicious persecution ” perpetrated by “the Biden administration’s weaponized Department of Injustice.”

Facing four criminal cases in New York, Washington and Florida, Trump said in 2023 that he yearned not to end the government weaponization, but to harness it. “IF YOU GO AFTER ME, I’M COMING AFTER YOU!” Trump wrote on Truth Social on Aug. 4, 2023.

“If I happen to be president and I see somebody who’s doing well and beating me very badly, I say, ‘Go down and indict them,’” he said in a Univision interview on Nov. 9, 2023. And given a chance by a friendly Fox News interviewer to assure Americans that he would use power responsibly, he responded in December that year that he would not be a dictator “ except on day one.”

He largely backed off those threats as the election drew closer, even as he continued to campaign against government weaponization. When he won, he declared an end to it.

“Never again will the immense power of the state be weaponized to persecute political opponents — something I know something about,” Trump said in his second inaugural address.

A month later: “I ended Joe Biden’s weaponization soon as I got in,” Trump said in a Feb. 22 speech at the Conservative Political Action Conference outside Washington. And 10 days after that: “We’ve ended weaponized government, where, as an example, a sitting president is allowed to viciously prosecute his political opponent, like me.”

Two days later, on March 6, Trump signed a sweeping order targeting a prominent law firm that represents Democrats. And on April 9, he issued presidential memoranda directing the Justice Department to investigate two officials from his first administration, Chris Krebs and Miles Taylor.

With that, the weaponization has come full circle. Trump is no longer surrounded by tradition-bound lawyers and government officials, and his instinct to play his hand aggressively faces few restraints.

La capital de EE. UU. se moviliza en contra del Gobierno de Donald Trump y su «guerra» vs los inmigrantes

EFE/EPA/JIM LO SCALZO

En una protesta multitudinaria, residentes de Washington, la capital de Estados Unidos, salieron a las calles este sábado para protestar por el acoso y la detención de los migrantes que viven en la ciudad por parte de la Guardia Nacional y otras agencias federales desplegadas en la urbe por orden del presidente Donald Trump.

La protesta, convocada por varias organizaciones en defensa de los derechos humanos, fue motivada por la presencia de tropas federales en la ciudad que —a dirección del Gobierno republicano— han «acosado, vigilado y detenido a residentes de clase trabajadora, migrantes y personas sin hogar», según indicó la convocatoria.

«Miles han sido detenidos o acosados simplemente por vivir sus vidas diarias», recalcó el escrito.

Cientos de manifestantes fueron captados este sábado, 6 de septiembre, al marchar en contra del despliegue de fuerzas federales en la capital estadounidense por orden de la Administración Trump, en Washington DC (EE. UU.). (Foto: EFE/Jim Lo Scalzo)

Hace tres semanas, el presidente Donald Trump tomó el control de la Policía Metropolitana, desplegó cientos de agentes federales y activó unos 800 efectivos de la Guardia Nacional, citando una cláusula de la Ley de Autonomía que rige el autogobierno de Washington desde 1973.

El mandatario republicano insiste en que su «campaña para desterrar los delitos» se debe a la «ola de crímenes» que, asegura, afecta a la ciudad, donde se han realizado más de 600 arrestos, entre ellos detenciones de indocumentados, según la Casa Blanca.

Las autoridades locales, que han demandado a la Administración Trump, dicen en cambio que los crímenes violentos han disminuido un 26 % en el primer semestre de 2025 frente al mismo periodo del año anterior.

Aproximadamente ocho de cada 10 residentes en Washington se oponen a la toma federal de la Policía de D.C. y las patrullas de la Guardia Nacional, según una encuesta de The Washington Post y la Universidad George Mason de Virginia.

(Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO)

Elvis Crespo Reconnects with his roots during an emotional visit to Bodega Vélez in Philadelphia

Elvis Crespo
1. Elvis Crespo performed at Bodega Vélez in Aramingo, Philadelphia, as part of his “Colmadito Tour.” (Photo: Haydeé Rosario / Impacto staff)

Last Thursday  September 4, Elvis Crespo made a special stop at Bodega Vélez, located in the Aramingo section of Philadelphia, as part of his “Colmadito Tour.”

During a live broadcast with María del Pilar on La Mega, Crespo spoke openly about his healing journey following recent personal challenges.

“I used to be a wounded poet, but now I’m a healed poet. I’m looking forward,” he said with confidence.

He also spoke about his departure from Top Chef VIP (Telemundo), playfully referencing his now iconic “mayoketchup” moment:

“I broke that Top Chef,” he joked. “But music is my life, and I had to stay true to my career.”

Joined by his band Los Salvavidas, Crespo performed four live songs, bringing joy and energy to all in attendance.
One of them, longtime fan Marta Elena Pineda (known as Martita), shared: “I love his songs. Seeing him up close like this makes me so happy.”

Elvis warmly greeted attendees, posed for photos, hugged fans, and filled the bodega with smiles. It was a powerful moment of genuine connection with the Latino community that has supported him from the very beginning.

Before the performance, Crespo shared this with Impacto in an exclusive interview:

“This helps me reconnect with my roots. I was born in New York, and during my first six years, I used to go to the colmados with my mom. That’s where I connected with my language, my culture, my people. And that’s exactly what we’re doing here.”

He closed with a heartfelt message to his audience: “Thank you for listening to my music and for always supporting me. I carry you in my heart.”

Through his “Colmadito Tour”, Crespo has accomplished more than just promoting his music. He’s revived the spirit of those who have followed his journey.

The Philadelphia stop is one of many in this intimate tour that honors the small but significant businesses that are the heart of Latino communities across the United States.

Where’s Elvis headed next?
After Philadelphia, the Colmadito Tour is expected to continue with possible stops in New York, New Jersey, Connecticut, Chicago, and Los Angeles. Locations are announced just days before through his official social media channels.

Philadelphia’s Global Legacy shine at 10th Annual World Heritage City Celebration

Global Philadelphia proudly hosted the 10th Annual World Heritage City Celebration, marking ten years since Philadelphia became the first U.S. World Heritage City. The evening united civic leaders, cultural partners, and community members in honoring this milestone and highlighting Philadelphia’s global impact. Guests enjoyed inspiring conversations, a dynamic fireside chat with Ambassador David L. Cohen and NBC News’ Andrea Mitchell, and memorable cultural performances that celebrated the city’s diversity. We are grateful to our media partners for helping share this special occasion and amplify Philadelphia’s place on the world stage. (Photo provided)

On September 3.2025, The Crystal Tea Room was filled with energy and pride as the Global Philadelphia Association (GPA) hosted its 10th Annual World Heritage City Celebration, commemorating a decade since Philadelphia became the first U.S. city designated as a World Heritage City.

This year’s celebration honored Ambassador David L. Cohen, former U.S. Ambassador to Canada, with the Globy Award for Distinguished Global Leadership. His work in diplomacy and civic engagement reflects the values that define Philadelphia’s global identity.

Honoring leadership and youth voices

The event was co-chaired by Madeline Bell, CEO of Children’s Hospital of Philadelphia, and Daniel J. Hilferty, Chairman & CEO of Comcast Spectacor and Governor of Philadelphia Flyers. Young Professional Co-Chairs Martin Alfaro Founder and CEO of Alfaro Media Consulting and Pailyn Singhapakdi President of Preserve St. Peter’s brought a fresh perspective to the evening, emphasizing the importance of youth leadership.

“Philadelphia isn’t just looking back at its history — we’re writing the future of culture, sports, innovation, and leadership,” said Alfaro.
“Being a World Heritage City means more than preserving the past; it’s about shaping what’s next. Events like this matter because they give the next generation of leaders a real voice at the table, ensuring that our city’s story continues to inspire the world.”

 A night of connection and celebration

The evening featured a fireside chat with David L. Cohen, hosted by Andrea Mitchell, NBC News’ Chief Washington and Foreign Affairs Correspondent.

Guests enjoyed live entertainment, networking, and reflections on Philadelphia’s role as a crossroads of history and innovation. The event also spotlighted GPA’s ongoing work in cultural preservation, sustainability, youth programming, and international partnerships.

Looking ahead

GPA invites all Philadelphians to support its year-round initiatives that promote global citizenship and amplify the city’s heritage on the world stage.

https://globalphiladelphia.org/

 Stay tuned for photos and highlights at globalphiladelphia.org

Cuando los pacientes quedan atrapados en medio de las peleas entre aseguradoras y hospitales

Hospitales
Amy Frank cuenta que pasó 17 horas al teléfono asegurándose de que el seguro médico cubriera la atención posoperatoria de su esposo, Allen Frank. La pareja se encontraba entre las 90.000 personas del centro de Missouri atrapadas en medio de una disputa con tractual entre University of Missouri Health Care, un sistema de salud con sede en Columbia, Missouri, y Anthem, la aseguradora nacional. (Amy Frank)

Amy Frank dijo que pasó 17 horas al teléfono durante casi tres semanas, rebotando entre su aseguradora y hospitales locales, para asegurarse de que el plan de salud cubriera la atención que su esposo necesitaba después de una cirugía.

Muchas de sus llamadas no pasaron de la música en espera. Cuando lograba comunicarse, el hospital le decía que llamara a su aseguradora. La aseguradora, a su vez, le pedía que el hospital enviara por fax un formulario a un número específico. El hospital respondía que se le había indicado enviarlo a otro número distinto.

“Era un gran vacío legal en el que quedamos atrapados, dando vueltas sin parar”, dijo Frank.

Ella y su esposo, Allen, enfrentaron esa maraña de frustración porque estaban entre los 90.000 pacientes del centro de Missouri atrapados en una disputa contractual entre University of Missouri Health Care (MU Health Care), un sistema de salud con sede en Columbia, Missouri, y Anthem, la aseguradora de la pareja.

Las empresas dejaron vencer su contrato en abril al no lograr un acuerdo para mantener al sistema hospitalario y sus clínicas dentro de la red del seguro.

Cada vez más personas en Estados Unidos se ven en aprietos similares.

En la ciudad de Nueva York, las negociaciones entre UnitedHealthcare y Memorial Sloan Kettering Cancer Center no llegaron a un acuerdo antes del 30 de junio, lo que dejó brevemente a algunos pacientes en el limbo hasta que se concretó un acuerdo al día siguiente.

En Carolina del Norte, Duke Health anunció recientemente que podría dejar de formar parte de la red de Aetna a menos que la aseguradora aceptara pagar tarifas más altas. Y los Frank casi quedaron fuera de la red el año anterior, cuando una disputa contractual en 2023 entre Anthem y un grupo de atención primaria en Jefferson City, Missouri, los obligó a cambiar algunos de sus proveedores a MU Health Care.

De hecho, el 18% de los hospitales no federales experimentaron al menos un caso documentado de enfrentamiento público con una aseguradora entre junio de 2021 y mayo de 2025, según hallazgos preliminares de Jason Buxbaum, investigador en políticas de salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Brown. En el mismo período, el 8% de los hospitales dejaron de estar dentro de la red de alguna aseguradora, al menos en forma temporal.

Según expertos de la industria, tendencias como la consolidación hospitalaria y el aumento de los costos médicos contribuyen a estas disputas, y políticas impulsadas durante la presidencia de Donald Trump podrían hacer que sean más frecuentes, ya que los hospitales se preparan para enfrentar recortes de aproximadamente $1.000 billones en el gasto federal en salud, como parte de una ley presupuestaria de gran alcance del  presidente.

“Van a ser más duros en las negociaciones con las aseguradoras porque van a estar en un estatus de supervivencia”, dijo John Baackes, ejecutivo de seguros jubilado y ex integrante de la junta de America’s Health Insurance Plans, el grupo gremial nacional que representa a la industria aseguradora.

Durante los tres meses de estancamiento entre la aseguradora y el sistema hospitalario en Missouri, los pacientes con planes de Anthem perdieron el acceso a cobertura dentro de la red con el proveedor médico más grande de la región, y, en algunas especialidades, el único.

La mayoría de las personas no podían cambiar de aseguradora a mitad de año y enfrentaban la opción de pagar precios más altos, posponer la atención, buscar nuevos proveedores o atravesar una pesadilla burocrática con la esperanza de que su condición médica calificara para una extensión de cobertura de 90 días.

La disputa ocurrió en un momento especialmente complicado para los Frank. Allen Frank se recuperaba de complicaciones luego de caerse del techo mientras limpiaba el revestimiento exterior de su casa en Rich Fountain en octubre. Amy lo llevó en auto 24 millas hasta la sala de emergencias más cercana. Hacía poco que MU Health Care había adquirido ese centro, en Jefferson City, y Allen fue trasladado en ambulancia terrestre 30 millas más hasta el hospital principal del sistema en Columbia, donde se le practicó una cirugía para colocarle dos placas metálicas y varios tornillos en la clavícula.

La consolidación del sistema de salud ha venido aumentando en todo el país durante las últimas tres décadas: desde 1998 se han anunciado más de 2.000 fusiones de hospitales, incluidas 428 entre 2018 y 2023. Las fusiones pueden generar eficiencias y algunos beneficios para los pacientes, pero también reducen la competencia en el mercado y fortalecen la posición de los hospitales en sus negociaciones con las aseguradoras.

“Los mercados de aseguradoras llevan tiempo estando consolidados”, dijo Buxbaum, de Brown. “Lo que ha cambiado es el nivel de consolidación de los hospitales”.

Ahora, si un sistema hospitalario deja de formar parte de una red, explicó, “no se trata solo de un hospital importante. Es mucho más probable que se trate de todos los centros clave o de una masa crítica de proveedores en el área”.

Para los pacientes, esto representa un escenario alarmante. Y por eso, la amenaza pública de romper relaciones se ha convertido en una herramienta poderosa en las negociaciones entre hospitales y aseguradoras. Esa táctica suele favorecer a los hospitales, comentó Baackes, “porque la suposición general es que la aseguradora es avara y el hospital está haciendo el trabajo de Dios”.

En un comunicado, Buddy Castellano, vocero de Elevance Health, empresa matriz de Anthem, escribió: “Abordamos las negociaciones con un enfoque en la equidad, la transparencia y el respeto para todos los afectados. Las discusiones sobre tarifas de los planes de salud son complejas y requieren una colaboración cuidadosa para garantizar la sostenibilidad a largo plazo. Nuestro compromiso es claro: asegurar el acceso a la atención médica mientras mantenemos la cobertura accesible para las familias, los empleadores y las comunidades a las que servimos”.

Allen Frank necesitó atención médica de seguimiento en los meses posteriores a la cirugía, incluida una segunda operación en julio.

Una ley federal conocida como Ley de No Sorpresas (No Surprises Act), que entró en vigencia en 2022, ofrece protección a algunos pacientes cuyos proveedores salen de la red por una disputa contractual. Las personas que están en tratamiento por condiciones graves pueden mantener las tarifas dentro de la red hasta por 90 días con sus proveedores actuales, lo que retrasa la necesidad de cambiar de proveedor o pagar más. Así que Amy Frank pasó horas al teléfono para lograr que su esposo pudiera continuar con la atención médica.

“Ya habíamos alcanzado el deducible. Si salimos de la red, tendríamos que empezar desde cero con el deducible”, explicó.

Finalmente, Anthem aceptó que Allen Frank continuara su tratamiento con MU Health Care. Pero cuando se presentó a una cita para una inyección en el hombro lesionado, le dijeron que el sistema de salud no tenía constancia de la autorización. Allen se negó a irse sin ser atendido y, finalmente, una enfermera logró comunicarse con Anthem para obtener el número de confirmación y la aprobación para la cita.

“Es muy frustrante”, dijo Amy Frank a principios de julio, antes de que las partes llegaran a un acuerdo. “Yo también tengo problemas médicos, pero no siento que sean lo suficientemente graves como para tener que pelear por la continuidad de mi atención”.

En un correo electrónico, el vocero de MU Health Care, Eric Maze, escribió: “Aunque nuestro objetivo era llegar a un acuerdo antes de que venciera el contrato y evitar interrupciones en la atención, establecimos procesos y recursos con anticipación para facilitar la continuidad de la atención y reducir la carga para nuestros pacientes. Entendemos y lamentamos el estrés y la preocupación que generó estar fuera de la red para muchos, y estamos profundamente agradecidos por la paciencia y la confianza que depositaron en nosotros durante este tiempo”.

El aumento de los costos médicos está impulsando las disputas contractuales. Los gastos hospitalarios aumentaron un 5,1% en 2024, según un informe reciente de la Asociación Estadounidense de Hospitales (American Hospital Association), superando la tasa de inflación, que fue de 2,9%. Los costos laborales son el principal factor: los salarios ofrecidos a enfermeros aumentaron un 26,6% más rápido que la inflación entre 2020 y 2024, según el informe.

Los hospitales buscan recuperar esos costos presionando a las aseguradoras para que paguen más por sus servicios.

El economista en salud de la Universidad de Washington en St. Louis, Tim McBride, dijo que esta dinámica podría empeorar aún más por la ley masiva de impuestos y gastos. Esta medida contempla recortes significativos al gasto federal en salud para la próxima década, incluyendo una reducción de 911.000 millones de dólares en Medicaid, y se prevé que provoque la pérdida de cobertura médica para 10 millones de personas.

Durante el colapso de las negociaciones entre MU Health Care y Anthem, la aseguradora afirmó que el hospital pedía un aumento del 39% en las tarifas durante tres años, mientras que el hospital aseguró que la aseguradora no se movía del 1%-2%.

El 30 de junio, tres meses después del inicio del conflicto, el Comité del Senado de Missouri sobre Seguros y Banca convocó a ambas partes a una audiencia que rompió el estancamiento de meses y provocó nuevas propuestas de Anthem.

“Anthem duplicó su oferta de aumento en las tarifas”, escribió en una publicación en Facebook la presidenta del Senado de Missouri, Cindy O’Laughlin, republicana cuyo distrito abarca partes del centro de Missouri, en una publicación del 8 de julio, alentando un acuerdo.

“Sí, sé que no estoy involucrada directamente ni soy la directora general de ninguna de las dos partes, pero por lo que me han dicho, esto parece una oferta razonable”.

Una semana después, las partes anunciaron un acuerdo con efecto retroactivo al 1 de abril, fecha en que venció el contrato anterior.

Amy Frank recibió varios mensajes de texto de amigos y familiares sobre el acuerdo. Ella había sido muy vocal con sus frustraciones, y querían asegurarse de que estuviera al tanto. Pero su alivio fue moderado.

“¿Y todo esto fue para nada?”, dijo al día siguiente del anuncio.

Ya había invertido horas al teléfono para asegurarse de que la cirugía de Allen del 31 de julio para reparar las placas en su clavícula estuviera cubierta. No tenía prisa por llamar a sus médicos para reprogramar las citas que había cancelado, imaginando que las líneas seguirían ocupadas. La experiencia la hizo preguntarse si ambas partes buscaban enfadar a la gente como táctica de negociación.

“Todo ese dinero por el que pelean… ¿realmente vale la pena todo este estrés?”, dijo.

Y después de haber vivido dos disputas en tres años, no puede evitar preguntarse: ¿cuánto tiempo pasará hasta la próxima?

KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y es uno de los principales programas operativos de KFF, la fuente independiente de investigación de políticas de salud, encuestas y noticias

Elvis Crespo recuerda sus raíces en una emotiva visita a la Bodega Vélez en Filadelfia

Elvis Crespo
2. Elvis Crespo compartió con fanáticos en la Bodega Vélez y ofreció apoyo a los bodegueros. (Foto: cortesía Ángel Ortiz- Siberón)

El pasado jueves 4 de septiembre, Elvis Crespo hizo una parada especial en la Bodega Vélez, en Aramingo, Filadelfia, como parte de su “Colmadito Tour”.

Durante una transmisión en vivo con María del Pilar en La Mega, Crespo habló abiertamente sobre su proceso de sanación tras momentos personales difíciles.

“Antes era un poeta herido, pero ahora soy un poeta curado. Estoy mirando hacia adelante”, declaró.

También se refirió a su salida de Top Chef VIP (Telemundo), recordando su “mayoketchup” con humor: “Yo rompí ese Top Chef”, dijo entre risas. “Pero la música es mi vida, y tenía que cumplir con mi carrera”.

Acompañado por su grupo Los Salvavidas, interpretó cuatro canciones en vivo, desatando la alegría entre los presentes.
Una de ellas, Marta Elena Pineda (“Martita”), expresó: “Me encantan sus canciones. Verlo aquí tan cerca me tiene feliz”. Elvis se mostró cercano y afectuoso con todos los presentes. Recorrió la bodega saludando, abrazando, tomándose fotos, y regalando sonrisas. Fue un momento de conexión genuina con la comunidad latina que lo ha apoyado desde sus inicios.

Antes del show, Crespo compartió en exclusiva con Impacto: “Me ayuda a conectar con mis raíces. Yo nací en Nueva York y los primeros seis años iba con mi mamá a los colmados. Ahí conectaba con mi idioma, con mi cultura, con mi gente y esto es lon que estamos haciendo aquí”.

El artista finalizó agradeciendo a su público: “Gracias por consumir mi música, por el respaldo de siempre. ¡Los llevo en el corazón!”

Con su “Colmadito Tour”, el artista ha logrado mucho más que promocionar su música: ha revitalizado el alma de quienes lo siguen.

La parada en Filadelfia es solo una de varias en este tour íntimo que busca rendir homenaje a esos pequeños pero significativos negocios que han sido el corazón de muchas comunidades latinas en Estados Unidos.

Después de Filadelfia, el Colmadito Tour continúa con posibles paradas en New York, New Jersey, Connecticut, Chicago y Los Angeles. Las fechas se anuncian días antes a través de sus redes oficiales.