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El síndrome de Cristóbal Colón

Un estudio estimó que en los primeros 100 años del coloniaje europeo en el nuevo continente, el 90 por ciento de la población indígena fue exterminada. (Foto ilustrativa (Pexels)

El 3 de agosto de 1492 sale Cristóbal Colón de Puerto de Palos, auspiciado por los Reyes Católicos de España, Isabel y Fernando, en busca de una ruta comercial más cerca para las indias. La Pinta, La Niña y la Santa María llegan a la costa norte del Caribe el 12 de octubre de ese mismo año. Según la versión tradicional de la historia, Colón estaba seguro de que había llegado a las indias, cuando en realidad llegaba a un territorio totalmente desconocido y con gente muy diferente. A este fenómeno histórico, de creer estar donde no se está, de llamar las cosas que son con el nombre de lo que no son, se le ha llamado el síndrome de Cristóbal Colón.

Cuando damos una mirada al panorama histórico, político, social y aun religioso, parece que son muchos los que sufren (puedo decir, sufrimos) de esta condición. Este síndrome puede ser tan pernicioso que aún a más de 500 años de historia americana seguimos llamando “indios” a los nativos americanos. Seguimos llamando “descubrimiento” a lo que fue un exterminio de comunidades indígenas. Seguimos llamando “conquistadores” a los que fueron asesinos en masa, maniáticos violadores, ladrones del oro indígena. La revista “Quaternary Science Reviews” (Ed. marzo 2019) publicó un estudio donde revela que en los primeros 100 años del coloniaje europeo en el nuevo continente, el 90 por ciento de la población indígena fue exterminada. Aproximadamente, unos 60.5 millones de indígenas habitaban el continente antes de la invasión europea, y para el año 1600 solo quedaban unos 4.7 millones, o sea 55.8 millones menos.

En el plano social tampoco escapamos de este síndrome. Los latinoamericanos en EE. UU. somos una comunidad de 61 millones de habitantes y se proyecta que para el 2050 seremos unos 100 millones. Llegamos a este país tras el sueño americano, y son millares para quienes ese sueño se ha tornado en una tétrica pesadilla. Vivimos pensando y afirmando una libertad que solo nos sirve para ahondar las diferencias económicas y sociales con el resto de la población. Nuestras comunidades son más inseguras, más propensas a la drogadicción, a la pobreza y al desplazamiento. No hay duda, tenemos muchas más cosas que en nuestros países de origen, pero el tener cosas no erradica la pobreza, al contrario, la recrudece, porque compramos lo que no necesitamos con el dinero que no tenemos.

En el ámbito de lo religioso el síndrome de Cristóbal Colón es mucho más interesante. Muchos religiosos cristianos y no cristianos anuncian que están exentos de los vaivenes de la vida. Eso lo vimos a inicios de la pandemia del COVID-19, cuando varios líderes religiosos desafiaron el cierre de iglesias y proclamaron su “protección divina”. Esto resultó en la muerte de al menos dos pastores y cientos de infectados. La verdadera fe es un antídoto contra este síndrome, pero muchos religiosos prefieren vivir en tradiciones humanas y ficciones bíblicas que sólo se asemejan a la magia de Disney World, y a veces hasta la supera. Si leen la Biblia, notarán que solo dos personajes bíblicos no experimentaron la muerte, y solo cinco personas fueron resucitadas. Millares murieron en el desierto en camino a la tierra prometida, decenas de profetas fueron asesinados por los propios israelitas, la mayoría de los reyes de Israel fueron corruptos. La Biblia es un libro para vivir con los pies en la tierra y no una licencia para inventarse el cielo.

¿Y qué tal las elecciones presidenciales del 2020? En este contexto parece que el síndrome está bastante generalizado. El partido demócrata da por sentado que el voto latino seguirá inclinándose en su favor. Por otra parte, al partido republicano coincide en ello por lo que no le atrae mucho la idea de promover la inscripción electoral entre los. Esto conlleva a que 36 millones de votantes latinos queden al margen de la campaña política de ambos partidos. Sin embargo, muchos de nuestros líderes que pululan en las filas de ambos partidos, viven creyendo el cuento republicano o demócrata, y corren tras promesas de campaña que nunca se concretan en nuestras comunidades. 

Hasta que nos organicemos como comunidad latina, especialmente la puertorriqueña y mexicana, seguiremos viviendo en el Macondo del sueño americano. Tenemos que crear nuestro propio movimiento político y levantar nuestros propios candidatos. No para llenar las filas a los demócratas o a los republicanos, sino para tener nuestra propia agenda común y promover el desarrollo económico y social de nuestras comunidades. Solo entonces nos tomarán en cuenta.

Hispanos celebran su mes sacudidos entre la pandemia y las elecciones

Los últimos meses han sido particularmente dura para los latinos, y más para los indocumentados que salieron de las sombras para demostrarse como esenciales. EFE/EPA/Bryan R. Smith/Archivo

Washington, DC – Los más de 60 millones de latinos en Estados Unidos celebran a partir del martes el tradicional Mes de la Herencia Hispana, en esta edición en el marco de un año electoral clave en el que su voto puede ser gravitante, aunque al mismo tiempo enfrentan con más fuerza los embates del coronavirus.

4 de cada 5 latinos son ciudadanos estadounidenses y en este año, los políticos se vuelven a enfocar en 32 millones de latinos habilitados para votar y aunque se estima que al final concurran a las urnas solo el 50 % de esa cifra aun así su voto decidirá la balanza en algunos estados.

El presidente Donald Trump y su oponente, el demócrata Joe Biden, en los últimos días han celebrado actos de campaña para atraer el codiciado voto hispano para las elecciones de noviembre, y desde luego en los próximos 30 días apretarán el acelerador. Mientras el republicano se dirigió el lunes a Arizona para asegurar el voto latino, el exvicepresidente con Barack Obama (2009-2017) lo hizo al día siguiente con los puertorriqueños en Florida.

Trump, que inició su campaña electoral en 2015 calificando a la mayoría de los mexicanos que llegan a EE. UU. de «criminales y violadores», ha favorecido en su primer mandato la separación forzada de familias inmigrantes y la deportación de miles de indocumentados, y aun así algunos sondeos lo prefieren entre un buen porcentaje de hispanos.

Biden por su parte aprovechará las festividades para restañar entre los votantes hispanos su papel como vicepresidente en el gobierno de Barack Obama, cuando fueron deportados millones de indocumentados, y ganar terreno en esa comunidad, a la que aún no convence del todo y representa el 16 % de la población de Estados Unidos.

En 2016, la candidata demócrata Hillary Clinton recibió el 66 % del voto de los latinos, y Trump se alzó con el 28 %, confirmando lo que ha sido una realidad por décadas.

500 AÑOS DE HISTORIA

Como cada año, tanto el gobierno como el sector privado encomiarán en las próximas semanas el papel que han desempeñado en 500 años de historia los hispanos, una categoría que en EE. UU. incluye a los españoles, pero excluye a los brasileños.

El 61 % de los hispanos es de ascendencia mexicana, el 9,7 % tiene sus raíces en Puerto Rico, el 4 % en Cuba, y el 3,9 % en El Salvador. Los de origen español son el 1,4 %, según cifras del Centro de Investigación Pew, que destaca que los de más rápido crecimiento entre los latinos son los venezolanos, dominicanos, guatemaltecos y hondureños.

La celebración del aporte hispano comenzó en 1968 como Semana de la Herencia Hispana por decisión del entonces presidente Lyndon Johnson, demócrata, y se expandió a treinta días en 1988 por decisión del presidente Ronald Reagan, republicano.

Esta conmemoración se extiende desde el 15 de septiembre al 15 de octubre, dado que en ese período celebran su independencia Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y Chile, y se recuerda la llegada de Cristóbal Colón a estas orillas del Atlántico.

Como es tradición, el presidente en turno hará una proclamación en la que halagará a los latinos y recordará que EE. UU. es una nación de inmigrantes.

LA PANDEMIA NO SABE DE CELEBRACIONES

Los últimos meses han sido particularmente dura para los latinos, y más para los indocumentados que no tienen una cobertura sanitaria.

En el sexto mes de la pandemia de la COVID-19, hay 3 millones de desempleados entre una fuerza laboral hispana calculada en 29,8 millones de personas.

Muchos de estos latinos carecen de seguro médico, trabajan en labores consideradas esenciales en la pandemia, como la producción agrícola, la limpieza, el cuidado de enfermos y ancianos, el transporte de carga, la distribución de mercaderías y el cuidado de niños.

Para ellos, el llamado «trabajo remoto» no es una opción debido a la naturaleza de sus empleos, al igual que con la educación escolar «a distancia», dado que en no pocos casos tienen menos recursos para adquirir computadoras y pagar por la conexión de internet.

La tasa de mortalidad por COVID-19 entre los latinos es de casi 55 muertes por cada 100.000 personas comparada con una de 40/100.000 entre los blancos, aunque está por debajo de las 88/100.000 muertes entre los afroamericanos y la tasa de 73/100.000 muertes entre los indígenas norteamericanos.

Otros 21.000 inmigrantes, en su gran mayoría latinos, pasarán los próximos 30 días de celebración de la Herencia Hispana en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), donde esperan a su pesar no solo la deportación, sino que el coronavirus no los alcance como a muchos otros, incluidos menores que han sido contagiados por falta de medidas precautorias.

El admirable hermano Pete (Parte I)

César Chávez, cortesía Fundación César Chávez

Mira, tú eres un FLIP, y yo soy un chicano y no soy tu hermano, le respondí al hombre filipino, que luego supe que era Pete Velasco, y uno de los huelguistas originales de la histórica Huelga Delano Grape.

Era el 1970, y yo había estado trabajando con recogedores de lechuga que estaban en huelga en Center, Colorado. Seguía trabajando con la oficina de Servicios Legales Rurales de Colorado, y estaba en el proceso de renunciar para trabajar en la huelga a tiempo completo. Esta huelga, que fue liderada en gran medida por mujeres, se llamó “dicho y hecho”, y querían afiliarse al Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos, que por entonces se llamaba Comité Organizador de los Trabajadores Agrícolas Unidos.

Por eso me enviaron a Delano, California para reunirme con César Chávez y convencerlo de que nos debería permitir unirnos a su sindicato. Había conocido a Cesar antes y tenía la flexibilidad para ir a Delano. Todo esto sucedió en julio de 1970, quizás el año más importante de mi vida, ahora que miro hacia atrás.

Recientemente había salido del armario de apellido español y me había convertido en un chicano a pleno derecho. Yo era un líder joven y agresivo defensor de mi comunidad. Para defender mi herencia cultural tuve que enfrentarme a todas las demás razas y grupos étnicos. Los únicos que podía ver como mi familia en ese momento eran los chicanos y no veía ningún vínculo con ningún otro grupo en esos primeros días de mi desarrollo. Tenía 20 años, estaba listo para la Revolución y estaba listo para dar mi vida por ella si era necesario.

Mi intención era trabajar y estar con otros chicanos y nada más. Evité otros grupos y pasé mi tiempo comiendo y bebiendo con otros chicanos, aprendiendo más sobre nuestra historia y planificando nuestro futuro. Me consideraba hermano solo de los otros chicanos.

Al llegar al entonces famoso “40 Acres”, la sede de la Unión de los Trabajadores Agrícolas, tuve que esperar largas horas para ver al famoso y ocupado Chávez. En aquellos días la sede era un hervidero de actividad: organizadores sindicales, voluntarios, camiones que traían donaciones, medios de comunicación y visitantes curiosos de todas las formas y tamaños. ¡Había electricidad en el aire!

Me propusieron que fuera al salón del sindicato y que comiera algo, y que César me vería por la tarde. Esperaba verlo esa mañana cuando llegué; pero la reunión no iba a suceder hasta más tarde ese día. Buscar algo de comer era una buena sugerencia, ya que tenía mucha hambre. No había desayunado.

Fui al comedor, que estaba lleno de organizadores, trabajadores y otros voluntarios. El maravilloso aroma de la comida, el chile verde y los frijoles entraron rápidamente en mi nariz y cerebro cuando ingresé a la habitación. Pronto recibí un plato con comida caliente, cocinada en una cocina muy concurrida, y por supuesto con unas buenas tortillas de harina.

Miré alrededor y todas las mesas estaban llenas. Buscaba un asiento en una mesa de chicanos.

Solo había una mesa con un asiento libre, pero estaba llena de miembros sindicales de todos los grupos étnicos. Más tarde me enteré de que había trabajadores árabes, filipinos, mexicanos y negros, junto con algunos simpatizantes anglosajones y judíos. Hubiera preferido una mesa solo con chicanos o mexicanos. Pero ahí estaba yo teniendo que sentarme en esta mesa con una multitud mixta.

¿Por qué César aceptaría a todas estas personas y cómo habría logrado que no chicanos se ofrecieran como voluntarios y trabajaran para el sindicato? Yo pensaba que debería ser solo para los mexicanos. Muchos de nosotros queríamos que fuera un líder exclusivamente chicano en lugar de solo un líder de todos los trabajadores agrícolas. No entendía por qué tenía que trabajar con todas las razas y grupos étnicos.

Me acababa de sentar en esta mesa ruidosa, con ganas de comer mi comida en silencio y sin mezclarme con sus grupos étnicos, mientras esperaba a César.

Entonces, el filipino que estaba al frente mío me habló: —“Hermano, por favor, pásame la sal”.
Tenía una cara regordeta, mirada amigable y una voz suave. Pero aun así me sentí agredido. Lo miré con disgusto y le respondí: —no soy tu hermano!
—Si estás aquí y quieres ayudar a los trabajadores agrícolas eres mi hermano, —dijo el filipino.
—¡Yo no soy tu hermano… soy chicano!
—¿Y quieres ayudar a los trabajadores? —Preguntó.
—Sí, por supuesto que lo quiero hacer. Pero eso no me hace tu hermano. Dije esto en voz alta, buscando sacarlo de casillas.
—Hermano, por favor, pasa la sal, —insistió.
—No soy tu hermano, y si quieres la sal, pues, ven a conseguirla.

Nuestra mesa se había quedado en silencio mientras el diálogo continuaba y nadie se ofreció a pasarle la sal al filipino. Fue como ver a Mohamed Ali y Frazier boxear. Quién superaría a quién. Yo era chicano y sabía que seguramente ganaría esta escaramuza con un trabajador agrícola filipino mayor.

Para señalar una nota histórica, los filipinos fueron los primeros que se declararon en huelga en 1966, en Delano, California, bajo el liderazgo de Larry Itliong. Más tarde, el grupo de trabajadores latinos de César se unió a su huelga.

Hoy me estaba enfrentando a uno de esos originales huelguistas filipinos. Pero entonces yo no conocía la historia de la huelga. Pensé que los mexicanos habían ido primero a la huelga y que algunos filipinos se les habían unido después. Solo más tarde supe la verdad.

Pero en ese momento yo solo quería comer en paz, y no quería que un viejo filipino entrometido me molestara. (Continuará)

Bogotá apela al perdón y a la reconciliación para que cese la violencia.

Tras las jornadas de enfrentamientos y actos vandálicos, al menos 10 personas fallecieron en Bogotá y otras tres en la vecina localidad de Soacha, víctimas de disparos con armas de fuego. EFE/ Carlos Ortega /Archivo

Bogotá, Colombia – Un país convulsionado apeló al perdón y a la reconciliación en una jornada en la que recordó a las 13 víctimas mortales de las violentas manifestaciones contra la brutalidad policial, cuyos familiares hicieron un llamado para que cese la violencia.

El pasado fin de semana a la Plaza de Bolívar de Bogotá, centro del poder de Colombia, llegaron padres, hermanos e hijos de las personas que murieron o que fueron heridas con disparos de bala que, según la alcaldesa Claudia López, ocurrieron pese a que ordenó a la Policía nunca usar «armas de fuego en las protestas ciudadanas».

En la ceremonia, a la que no asistió el presidente colombiano, Iván Duque, pese a haber sido invitado, y cuya silla permaneció vacía, estuvieron en representación del Gobierno Nacional los altos comisionados para la Paz, Miguel Ceballos, y para los Derechos Humanos, Nancy Patricia Gutiérrez.

También participó el presidente de la Comisión de la Verdad, el jesuita Francisco de Roux; el pastor Emiro Roa, de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, y monseñor Jaime Mancera, de la Arquidiócesis de la Bogotá.

Las violentas protestas fueron desencadenadas por la brutalidad policial que causó la muerte de Javier Ordóñez, un hombre de 46 años que fue reducido con exceso de fuerza y el uso prolongado de una pistola eléctrica táser por dos agentes durante su arresto en la madrugada del miércoles en Bogotá.

NO MÁS VIOLENCIA

Para Bryan Baquero, cuya hermana Angie murió tras recibir un balazo en el abdomen en el barrio La Gaitana la noche del 9 de septiembre, lo que vivió Bogotá en los últimos días debe sensibilizar a ciudadanos y autoridades, razón por la cual pidió que cese la violencia.

«No queremos que más familias pasen por esto, esto es muy duro, muy difícil, porque hemos perdido a una persona que ya no vamos a poder ver más, que nos deja un gran vacío en nuestro corazón (…) Pedimos que se calme tanta violencia que existe en el país y en la ciudad», expresó Baquero en el acto.

Con él coincidió Constanza Chaparro, familiar del joven Brayan Rodríguez que fue herido con un balazo que «le destrozó totalmente el fémur», quien considera que la violencia «no es la manera» de expresar «tanta indignación con todo lo que está pasando» en Colombia.

«Debemos tener un cambio como seres humanos. No debemos seguir influenciándonos por la ira, la rabia. Sentémonos a hablar como amigos», dijo la mujer, que también hizo un llamado para que no sean olvidados las víctimas de la violencia en los últimos días en la capital colombiana.

La Alcaldesa Mayor de Bogotá Claudia López (i) participó este domingo de un concierto en el parque el Verbenal de Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

LA ALCALDESA PIDE PERDÓN

En el acto, la alcaldesa López pidió perdón y expresó sus condolencias a cada uno de los familiares de los muertos por la violencia de esta semana en Bogotá.

«Es función de las autoridades estatales evitar que estos hechos ocurran. Hoy también pedimos perdón porque esos hechos ocurrieron pese a todos los esfuerzos y a las claras instrucciones impartidas por la Alcaldía para que nunca se usen armas de fuego en las protestas ciudadanas en nuestra ciudad», dijo López tras abrazar a los familiares.

La alcaldesa manifestó que Bogotá no vivía días de tanta violencia desde la toma del Palacio de Justicia, el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando guerrilleros del Movimiento 19 de abril (M-19) irrumpieron en el edificio situado en la misma Plaza de Bolívar y tomaron como rehenes a cerca de 300 personas, entre ellas los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado.

El Ejército retomó a sangre y fuego el edificio, acción que dejó 94 muertos, entre ellos 11 magistrados de la Corte, decenas de heridos y 11 desaparecidos, en su mayoría empleados de la cafetería y visitantes.

«Esta es una semana de luto para Bogotá, lo ocurrido el 9 y 10 de septiembre en nuestra ciudad es lo más grave que ha ocurrido en Bogotá desde la toma del Palacio de Justicia», expresó el domingo 13 se septiembre López, quien reiteró la necesidad de una reforma urgente a la Policía.

CONCIERTO POR LA RECONCILIACIÓN

Otro acto que tuvo lugar este domingo fue un concierto en una tarima instalada detrás del Comando de Atención Inmediata (CAI) de la Policía del barrio Verbenal, que fue incendiado durante las manifestaciones y en cuyas cercanías murieron dos jóvenes.

Allí se presentaron la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la de la Policía para dar un mensaje de optimismo como decía un letrero gigante instalado en el borde de la tarima: «Bogotá se reconcilia. Verdad, justicia y reforma ya».

Para el concierto, las autoridades instalaron cojines y delimitaron los espacios para que las familias mantuvieran la distancia social por la pandemia de coronavirus. EFE/Carlos Ortega

Para el concierto, al que asistieron los familiares de las víctimas y vecinos del Verbenal, las autoridades instalaron cojines y delimitaron los espacios para que las familias mantuvieran la distancia social por la pandemia de coronavirus.

Flor Alcira Peralta, madre del joven Edinson Peralta, de 17, quien fue herido con un balazo en el brazo y otro en la rodilla durante las manifestaciones, dijo a Efe durante el concierto que la jornada de reconciliación estuvo «muy bien» porque eso impulsa la «paz» y que no «haya más violencia entre la Policía y las comunidades».

La mujer relató lo que ocurrió con su hijo, que trataba de ayudar a un compañero al que le habían disparado y en ello recibió dos balazos.

«Los policías de acá de Verbenal (le dispararon). Él fue atacado por ir a salvar al amigo y el amigo cayó, fue el que murió. Cuando cayó, mi hijo se fue a auxiliarlo (…) Cuando ayudó a levantarlo, él sintió el balazo en la mano, pensó que era una bala de las otras, y luego sintió otra en la pierna», relató la mujer.

Por eso, Peralta hizo un llamado a los jóvenes «para que tengan mucho cuidado» y recalcó que «no hay necesidad de estar buscando problemas, necesitamos es paz».

«En este momento hagan caso, deben quedarse en la casa, no se pongan contra la ley porque vea lo que están haciendo», expresó Peralta y agregó que necesitan «que haya justicia» para esclarecer el caso de su hijo, «que no se sabe como va a quedar» por las heridas.

Karina Mendoza

Fotografía cedida por la editorial La Pereza donde aparece Karina Mendoza, una recién estrenada escritora mexicana casada con un mexicano de Chiapas y madre de tres hijos, con los que vive en el centro de Florida (EE. UU.). EFE/La Pereza

Miami, FL – A los seis años trabajaba en casa de «gente rica» a cambio de techo y comida en su natal Oaxaca y a los 36, en Florida y con tres hijos estadounidenses, Karina Mendoza publica su primer libro, «La larga travesía de una niña mexicana».

Mendoza ha cumplido uno de los «sueños» por los que la llamaban «loca» en la casa de sus patrones y en la escuela a la que podía asistir solo cuando terminaba sus muchas obligaciones, «siempre tarde, mal vestida y a veces saltando la barda», según cuenta a con un dejo de tristeza.

«No soy escritora. Lo hice para llevar el mensaje de que todos pueden superarse», dice sobre el libro publicado hoy por la editorial La Pereza de Miami, al que dentro de un mes seguirá un audiolibro de Amazon y pronto un cortometraje.

UNA HISTORIA LATINOAMERICANA

En «La larga travesía de una niña mexicana» se vislumbra «no solo la historia de un ser humano, sino la historia compartida de muchas mujeres como la autora. Y de cierto modo lo que ha sido hasta hoy una gran parte de la historia en Latinoamérica», dice a Efe Greity González, editora del libro.

Con una travesía vital mucho más larga que sus dos viajes a través del desierto para cruzar de México a Estados Unidos, Mendoza se centra en el libro en el primero, que hizo con 18 años.

La imagen de una mujer y su bebé muertas junto a un cactus en medio del desierto la tiene grabada a fuego.

Su grupo no pudo hacer ya nada para ayudarlas, dice al recordar aquellos tres días caminando por el desierto para llegar a un país del que luego viajó de nuevo a México en 2013 porque «extrañaba a la familia», para regresar dos años más tarde.

Cuando habla de familia se refiere a su hermana, pues a su padre no lo conoció y su madre la abandonó en el mercado de abastos de Oaxaca a los seis años.

«NUNCA TUVE INFANCIA»

«Nunca tuve infancia», «sufrí mucho», porque «nadie respondía por mí», cuenta Mendoza, hoy casada con un mexicano de Chiapas y madre de tres hijos, con los que vive en el centro de Florida.

Según dice, «todavía existe mucho en México» de lo que ella vivió, «muchachas trabajando en las casas», y su libro puede valer para que no se dejen vencer por las dificultades o los maltratos ni por las opiniones de que van a ser siempre «mendigas y arrastradas».

«El libro de Karina posee pasajes con un fuerte nivel de determinismo, o eso que llamamos fatalismo geográfico. Las vivencias de la protagonista son un resultado directo de ese fatalismo. Sin embargo, pese a esto, la historia mantiene en todo momento un alto grado de ternura y esperanza», dice Greity González.

La editora de La Pereza encontró en la historia de Mendoza «una narración necesaria en estos tiempos en los que la lucha feminista no pocas veces invisibiliza a muchísimas mujeres oprimidas que, por su condición económica, no encuentran la luz que también ellas necesitan, con la misma fuerza que todas las demás».

Mendoza dejo de limpiar domicilios ajenos y hoy trabaja para una empresa que se dedica a pintar casas, oficinas y negocios.

Con esfuerzo llegó a acabar la secundaria en México y le hubiera gustado seguir estudiando.

¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

Cuando se le pregunta qué estudiaría si pudiera, responde sin dudar que administración de empresas y agrega que le gustaría compaginar un trabajo en ese campo con la escritura de otras historias que no tienen por qué ser necesariamente sobre su propia vida, pero sí ser «reales y expresar sentimientos»

A Mendoza, que ha vivido un «calvario» por cuestiones migratorias de las que prefiere no hablar, no le gusta opinar sobre política. «Yo respeto mucho, cumplo con todas las normas y no me meto en problemas», dice.

Pero en su libro, al relatar el imborrable encuentro con la madre y la bebé ya fallecidas, escribió: «cuando vi aquello (…) por primera vez en mi vida, creo, me pregunté por qué; quiero decir por qué a nosotros nos había tocado esta vida, por qué teníamos que ser los mexicanos, los centroamericanos, toda la gente pobre de este mundo, la que pasáramos por esto».

«¿Era culpa de nuestro gobierno?, ¿Era culpa del gobierno de los Estados Unidos?, ¿Era culpa nuestra? Llegué hasta preguntarme si era culpa de Dios, pero no había tiempo para la tristeza, por más que la llevaras encarnada en el alma», afirma la narradora en «La larga travesía de la niña mexicana».

A los jóvenes mexicanos les dice que aprovechen todas las oportunidades, que se «arriesguen a aprender», que luchen y que trabajen para salir adelante en su país.

«Yo no tuve otra opción», subraya sobre su larga travesía.

Nicaragua: el presente imperfecto

El 15 de septiembre se celebra el Día de la independencia en nicaragüense. En 1821 un bloque de provincias centroamericanas, entre las que se encontraba Nicaragua, lograron su independencia frente a España.
Carlos Aldama

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
¡ni de dónde venimos!…
(Rubén Darío, poeta nicaragüense)

No es tranquila la vida en Nicaragua, y nadie se arriesga a predecir un futuro de flores que no tenga que ver con lo funesto de la situación.

Los números de las encuestas, que esta vez parecen no mentir, hablan de una oposición de casi el 70 por ciento en contra del vitalicio presidente Daniel Ortega, que no parece tener ganas de alejarse del sillón que lo tiene como un espectador privilegiado del desconcierto de sus rivales. Los expertos aseguran y con muchísima razón, que la unión de todas las fuerzas es el único camino posible para llegar con ciertas esperanzas a un futuro mejor.

Imposibilitados de realizar manifestaciones y protestas en contra del gobierno, ya sea por la Pandemia mundial y el riesgo permanente (dentro y fuera del Covid-19) de terminar confinados en una cárcel, los habitantes nicaragüenses ven achicarse el tiempo de organización para luchar contra el enemigo. Los líderes de las distintas agrupaciones lo toman como una pelea despareja e injusta, pero nada de eso le preocupa a José Daniel Ortega Saavedra.

Es más, el sociólogo y ex guerrillero sandinista, Oscar René Vargas, fue muy claro cuando le pidieron una opinión acerca de la situación actual de su país y el papel de quien él rescató hace más de 50 años de una muerte segura. Dijo Vargas: “Ortega está feliz. Ve que se van dividiendo. No tiene que empujarlos, sino simplemente alimentar los egos y crear la posibilidad que todos puedan correr mientras mantengan la idea que la lucha política es por las elecciones.

Con demasiadas individualidades y sin un programa que propicie una posibilidad cierta de pelea electoral, Ortega espera con cierta “tranquilidad” las elecciones que recién se llevarán a cabo en noviembre del año próximo. Controlado el Poder Electoral y el Poder Judicial, la situación parece no tener lugar para una oposición que haga trastabillar el sillón presidencial.

“Divide y triunfarás”, dice el dicho tan viejo como las dictaduras, y ese tal vez sea el principal cometido de un presidente que, paradójicamente, se siente poderoso teniendo apenas un 30 por ciento del apoyo de su pueblo. Incluso la iglesia pareció haber actuado subliminalmente el año pasado y no sin poca polémica, cuando ordenó el retiro del Obispo Silvio Báez, uno de los más críticos al gobierno de Ortega.

Y como si todo esto fuera poco, el COVID-19 está haciendo estragos en Nicaragua. Según datos oficiales, ningún otro país de Latinoamérica tiene menos casos. Y aquí la política entra también en juego, porque de acuerdo a dichos de la oposición, el gobierno está tratando de “esconder” los muertos y relativizar los alcances de los números fatales, catalogándolos de muertes por “neumonías atípicas”.

Las quejas también apuntan a una deficiente y cuestionada estrategia sanitaria de prevención al coronavirus, ya que no se ha determinado ninguna medida de aislamiento para frenar la pandemia.

El doctor Álvaro Ramírez, asesor de Epidemiología de la Asociación Médica de Nicaragua, asegura que “la inacción del gobierno, podría tener consecuencias catastróficas para el segundo país más pobre de América Latina”.

Así las cosas, Nicaragua afronta uno de los peores momentos en sus 200 años de historia. La vida política transformada en un rompecabezas, con piezas desparramadas por toda la mesa y el peligro latente de un desmoronamiento sanitario, que podría tener ribetes inimaginables, que escapan a la mente de los dueños del poder.

Recursos: https://www.enriquebolanos.org/articulo/La_Independencia_de_Nicaragua

Ozuna #1 en Billboard

Ozuna y su nuevo disco "ENOC", número uno en el listado de Billboard. Crédito EFE/Aura Music

El artista urbano puertorriqueño Ozuna celebra que «ENOC», su nuevo y cuarto álbum de estudio, debuta número uno en ventas en Estados Unidos y Puerto Rico, posicionándose esta semana en el tope de los listados «Top Latin Albums» y «Latin Rhythm Albums» de la revista Billboard.

«Y como siempre, más que agradecido con Dios por concederme tantas bendiciones», añadió.

«ENOC», cuyo título es una abreviatura de la frase de identidad artística de Ozuna, «El Negrito Ojos Claros», cuenta con las colaboraciones de Daddy Yankee, J Balvin, Karol G, Wisin, Zion & Lennox y Nicky Jam, así como de la cantante australiana Sia y la rapera estadounidense Doja Cat.

Y durante la semana de estreno de su nuevo álbum, Ozuna además logró ser la portada regional de la revista Rolling Stone en Colombia, Argentina y México.

El vídeo musical de «Caramelo» cuenta con más de 346 millones de visualizaciones en YouTube, entre su versión original y el «remix» (remezcla) junto a Karol G y Myke Towers.

De igual manera, durante la semana del lanzamiento de «ENOC», Ozuna estrenó el tema y vídeo musical de «Enemigos Ocultos» junto a Arcángel, Cosculluela, Juanka El Problematik, Myke Towers, y Wisin, y «Despeinada» junto al cantautor colombiano Camilo.

Los videos musicales de estos dos sencillos ya alcanzan 29 millones y 55 millones de vistas respectivamente en YouTube, en solo una semana.

Debate por la representación latina

Fotografía cedida por la Academia de Hollywood de la actriz Eva Longoria.

Los Ángeles, CA – Eva Longoria fue la sorpresa de última hora de «El borrado de los latinos en Hollywood» (The Erasure of Latinos In Hollywood»), un debate que ha presentado la Academia de Hollywood y con el que la institución que organiza los Óscar pretende abordar la escasa representación hispana en el cine.

Longoria, que no estaba anunciada en principio, se unió finalmente en esta mesa redonda muy latina y femenina a la vicepresidenta ejecutiva de producción de Marvel Studios, Victoria Alonso; la directora de casting Carmen Cuba; la cineasta Nadia Hallgren; y la fundadora de American Entertainment Marketing y LA Collab, Ivette Rodríguez.

Lorenza Muñoz es la moderadora de este debate virtual que ya se puede ver en YouTube en inglés y con subtítulos en español.

«Los latinos son el grupo étnico más grande de Estados Unidos, representando al 18 % de la población, y, sin embargo, sea delante de la cámara o detrás de ella en cargos ejecutivos, están ampliamente ausentes en las narraciones de Estados Unidos», explicó la Academia.

«El borrado de los latinos en Hollywood» forma parte de «Diálogos de la Academia: esto empieza por nosotros», un ciclo de diez debates virtuales sobre el racismo y la desigualdad de género en la gran pantalla con el que la institución pretende reflexionar sobre «razas, etnias, historia, oportunidades y el arte del cine».

La Academia lleva años intentando mejorar la representación diversa y la inclusión en el cine.

En este sentido, los Óscar presentaron un importante cambio de su reglamento para exigir que a partir del 2024 las cintas candidatas a mejor película cumplan con unos requisitos mínimos de inclusión y de diversidad.

Entre los requisitos -que no deben cumplirse todos sino solo alcanzar un mínimo de ellos entre múltiples opciones posibles- figuran baremos como que al menos uno de los protagonistas represente a minorías o que lo haga el 30 % de los personajes secundarios.

Para los Óscar de 2022 y 2023 todas las cintas que quieran competir entregarán una ficha que muestre los requisitos que cumplen, aunque no se exigirán formalmente hasta la gala de 2024.

Mirarse al espejo y revisar las prácticas racistas

Foto ilustrativa (Pexels)

En Estados Unidos hay más o menos 3,5 millones de profesionales ejerciendo el magisterio. El 79% de ellos son blancos y el 76 % del total son mujeres. Y así ha sido durante las últimas dos décadas, aun después de los esfuerzos realizados por promover la importancia de la diversidad racial en el seno de las instituciones dedicadas a la educación.

«No debemos descansar hasta que logremos reclutar un grupo más diverso de individuos que funjan de modelo a los niños de piel oscura en nuestras escuelas», dijo Latrina Johnson, asistente del Director de Instrucción en la escuela secundaria RePublic, de Nashville, TN. Y agregó: «Los educadores caucásicos, o de una vez por todas se ajustan, o deberían abandonar el campo. Ya no quedan otras opciones, hay que cambiarse a sí mismo o cambiar a quienes servimos».

Aunque suenen duras las palabras de esta educadora, lo cierto es que expresan con claridad el sentimiento de cansancio que experimentan muchos docentes negros, que han visto al sistema andarse por las ramas por demasiado tiempo.

En una entrevista, Johnsonclama por una nueva manera de abordar el tema de la equidad y la justicia social en el ámbito de la educación. Los tiempos demandan que nuestros aliados dejen de ser agentes pasivos para convertirse en voces activas, dispuestas a combatir los prejuicios, a cuestionar sus propias posturas. De forma tal que su aporte contribuya significativamente a la liberación de las comunidades morenas que luchan por la igualdad, comentó para la revista The74million.org.

Lograrlo va a requerir una revisión de las intenciones, porque, como dijo la autora Ta-Nehisi Coates en “In Between the World and Me”, el peligro de solo tener muy buenas intenciones es que, a través de la historia, estas actúan como una píldora de dormir que perpetúa la misma pesadilla. Un nuevo sueño demandaría de los aliados, además de intenciones, cambios radicales que produzcan una educación de primera clase para los niños de piel oscura.

Uno de los primeros pasos es que los docentes se miren al espejo, procurando revisar las prácticas racistas, de las cuales (queriéndolo o no) han sido cómplices. Para desarticular dichas prácticas, Latrina les propone las siguientes preguntas:

¿Buscas con regularidad la compañía de colegas de otras etnicidades, a fin de llegar a conocerlos personalmente?

¿Percibes a los padres negros y latinos como «difíciles»?

¿Hablas por aquellos que no tienen voz y/o les das la luz y la tarima para que expresen sus ideas y sentimientos?

¿Te haces a un lado cuando te sientes abrumando o te mantienes en la pelea?

¿Cómo adaptas las enseñanzas y enfocas los textos para presentar la historia desde una perspectiva distinta a la eurocéntrica?

¿De cuál lado te pones cuando ocurren agresiones hacia tus compañeros negros?

¿Les ayudas o les dejas solos?

No basta con que se pongan fotos de personajes históricos de diversas etnicidades, negra, india o latina. A eso hay que sumarle un análisis diferente, basado en el reconocimiento del aporte de otras etnias y una reexaminación de los materiales académicos.

En resumen, para llamarse una verdadera aliada(o), la maestra habrá de mirar hacia dentro con el mismo sentido crítico que juzga lo exterior. Si no existe un deseo sincero de auto interrogarse, de ver hasta qué punto el privilegio la ha hecho cómplice, entonces la liberación prometida no llegará a través de una masa de educadores incapaz de reflejar al estudiantado para el cual trabaja.

La madera que se requiere para la realización de este nuevo paradigma, demanda maratonistas con mucha capacidad de introspección. De eso estarían hechas las aliadas de verdad.

La facultad de pensar

La falta de ejercer el pensamiento es como una enfermedad que nos aflige, nos contagia, y, además, infecta totalmente nuestra vida. Una vez que nos infecta, comenzamos a vivir una rutina que nos aleja del conocimiento, y todo por temor al cambio. Comenzamos a desconfiar de aquellos que llamamos intelectuales, especialmente de aquellos que se ganan la vida realmente como pensadores. La intolerancia se apodera de nosotros, y compulsivamente esperamos que toda palabra que leamos o escuchemos, sea clara y fácil de identificar, como el dinero. Por ejemplo; $100 es simplemente $100, no importa quién lo tenga, sigue siendo lo mismo.

Cuando se ejerce el pensamiento se puede llegar a conocer verdades universales, se consigue sabiduría. Por ejemplo, este verso de Shakespeare, “Ser o no ser, he ahí el dilema.”, significa algo distinto cada vez que se lee reflexionando. A lo largo de los años, miles de personas se han sentido iluminadas por este verso. Una persona puede leer estas simples palabras muchas veces y tener una nueva inspiración, una nueva idea que ilumine su vida, claro, siempre que lo haga ejercitando el pensamiento analítico.

Cuando no se ejerce el pensamiento, simplemente no se usa el potencial humano. Muchas veces es más fácil aceptar lo que dicen los demás, y vivir sin tomarse el trabajo, y la responsabilidad de pensar por sí mismo. 

Como humanos tenemos la necesidad de ejercer el intelecto, esto es parte de nuestro ADN. Esta condición de que disfrutamos los humanos, y que nos impulsa a pensar, ha sido explicada de una manera muy simple por el filósofo Martin Heidegger: “Para un pez, la profundidad y la amplitud de las aguas en que vive, con sus corrientes frías y calientes, son los elementos múltiples de su movilidad. Si el pez se ve privado de la plenitud de su elemento, si se ve arrastrado a la arena seca, sólo puede debatirse, agitarse y morir. Igualmente, para el hombre, el pensamiento es elemento básico, es su movilidad, por eso debe procurar siempre pensar, y captar el producto de ese pensar, en el elemento de sus significados múltiples, pues de otro modo, su alma se vería privada de la plenitud de su elemento, se sentiría acorralada, y como el pez, su alma sólo puede debatirse, agitarse y morir”.

La política casi siempre es imposible de definir y de entender. La mayoría del pueblo escoge a su candidato basándose en las promesas hechas en cuanto a la economía. El problema es que, muchos políticos, una vez logran su fin, optan por olvidar sus promesas y sus compromisos para con el pueblo. Para elegir al candidato que más favorezca al pueblo, tenemos que ejercer nuestro pensamiento, y con cuidado de no dejarnos llevar por otros. “Si quieres multiplicar las probabilidades de éxito, piensa”, José Coll Cuchí.