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«Gracias Donald Trump»: la factura con saldo rojo de piel negra…

O tal vez debería decir, de saldo blanco. ¿Estas son las elecciones raciales más electoreras, o las elecciones más raciales que de elección…? Y los latinos, ¿dónde nos acomodan?, ¿dónde nos ponemos?, ¿nos arrinconamos o nos posicionamos?

“Vote por sus valores”, ¿Pero, y si el valor moral en nuestro voto no aplica ni con Trump ni con Clinton?

Hace más de un año que varios espectros se pasean por mi cabeza, y últimamente acechan mi alma y espíritu. No podría ser de otra manera en la “Era Trump”.

Soy una periodista, inmigrante mexicana, parte de una familia con estatus migratorio mixto, con la peculiaridad de tener formación en psicología social, en antropología cultural y en criminología, pero, además, soy principalmente una “madre independiente” y cristiana que vive en los suburbios de Filadelfia.

He venido cubriendo las elecciones del país más poderoso del mundo desde diferentes ángulos y con distintos ánimos.

He captado sentires desde todas esas perlas que soy, y he tratado de ir hilvanando una idea de qué haría si pudiera votar.

En especial, me he acercado a los argumentos de otros creyentes con más conocimiento y experiencia que yo, y ahora trascribo reflexiones y datos, pues sé que, si bien los evangélicos hispanos somos minoría, sí son mayoría los católicos, que unidos por una misma identidad “Cristo céntrica” hallarán también utilidad en estas observaciones.

Era el 16 de junio cuando el multimillonario Donald Trump anunciaba su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos y, en su discurso, acusó a México de enviar a través de la frontera a lo peor de su gente; «drogas» y «violadores», por lo que prometió́ construir un muro entre ambos países y hacer que «México lo pague».

Como mexicana me sentí ́agredida, no solamente como inmigrante, con o sin estatus legal, qué más da. Sentí que esa generalización era una aberración de la verdad, porque he conocido de primera mano las historias de mexicanos y latinoamericanos cuya devoción más grande después de su familia y de conservar sus tradiciones, incluidas las religiosas, es al trabajo con el que honran su estadía en este país de oportunidades.

Sé que muchos de los que se refieren a los mexicanos, se refieren, en sí, a todos los hispanos, cualquiera que sea su nacionalidad. El agravio, pues, era extendido a toda nuestra Latinoamérica.

Pero no desconozco el hecho que hay estadounidenses de media edad que, aunque reconocen su ascendencia mexicana, no se consideran mexicanos ni hispanos, pero en realidad, se han sentido “objetivo” de las críticas y de un creciente ambiente antinmigrante, anti latino, anti color de piel. Eso puede ser que los haga votar por Trump para no sentirse aludidos o, por el contrario, votar contra él por haberlos considerado dentro de los enemigos de la nación.

De una u otra forma lo que creo relevante, y espero no equivocarme, es que se alzará el número de votantes latinos considerablemente, aunque muchos tengan las ganas de anular su voto. Y esto es algo que hay que agradecer, pues para que te pongan literalmente en el mapa electoral tienes que demostrar una trascendencia efectiva.

Ambos partidos nos han sobajado y menospreciado, los candidatos aún más, y es que tampoco nosotros nos hemos dado a respetar, en parte por nuestra baja afluencia a las urnas.

Luego entonces, llego a mi primera conclusión: a diferencia de la partidocracia de México, creo que aquí, si es que pudiera, votaría.

Sin embargo, me topo con esta premisa de Samuel Caraballo: “Si la intención detrás del acto de participar en las elecciones es ‘votar nuestros valores cristianos’, me temo que aquellos que votamos siempre terminaremos tergiversando la esencia del Evangelio de Jesucristo”.

En su blog, el teólogo ha venido haciendo varias reflexiones que apelan a todo cristiano que vive en los Estados Unidos, con especial interés para los que, como él, son latinos.

DE VOTAR, PUES, ¿POR QUIÉN VOTARÍA?

A nivel nacional, la elección de este año puede registrar un número récord de votantes hispanos, ya que hay 27,3 millones elegibles para votar, aunque no todos se registraron a tiempo; pero son cuatro millones más que en 2012, de acuerdo con el Centro Pew. Trump necesita ganar algo así ́ como un poco más del 40 % entre los hispanos.

A medida que se acercan las elecciones, parece más fácil que Trump se haga con los 270 delegados que le darían las llaves de la Casa Blanca.

Se estima que cerca de un 70 % de los evangélicos blancos en esta nación apoya al candidato que se ha referido a los inmigrantes mexicanos (y por ende a los latinos) como “vividores del sistema”. Abiertamente ha propuesto deportar a alrededor de 11 millones de indocumentados e impedir la entrada de “musulmanes sospechosos” al país, además de cerrar las fronteras a los refugiados. Trump ha encontrado su principal eco entre blancos de mediana edad y carentes de estudios, pero también de muchos de clase media y media alta, de los suburbios de algunos de los condados de más altos ingresos del entero país.

De esos mismos con los que cada domingo comparto en mi iglesia, y de los cuales he recibido actos de afecto para mi familia. Ellos son tan diferentes a otra parte de su electorado que se extiende a líderes de grupos como el Ku Klux Klan y el Partido Nazi Americano, que han expresado su aprobación por las medidas propuestas por el candidato republicano.

Grupos de odio que se han triplicado en el último año, y que son la antítesis del discurso central de Jesucristo, que nos manda amar no sólo al prójimo sino hasta al enemigo. Estos grupos, incluso armados, prometen hacer valer sus votos y se están preparando para lo que venga el 9 de noviembre si los resultados no les favorecen, justificados por la aseveración de su candidato de que las elecciones están “amañadas”.

¿CÓMO SE LLEGÓ HASTA AQUÍ ́?

Un negro saliente impulsa la candidatura de una malquerida mujer blanca

Tal vez las creencias religiosas en realidad vienen en un segundo plano cuando se multiplican los signos de que los colores blanco y negro cuentan más que los de rojo y azul.

Después de todo lo que he leído, visto, escuchado y, sobre todo, sentido; me lleva a recordar que hace apenas medio siglo era ilegal que una persona blanca se casara con una negra.

Hace unos días charlando con el analista Gerson Borrego, concordamos que el “Fenómeno Trump” era un acto seguido al “Fenómeno Obama”.

Trump abrió las puertas de la venganza a todos aquellos que tuvieron que deglutir ser gobernados por un presidente negro. Claramente, no todos los que votarán por Trump son racistas, misóginos y antinmigrantes, pero sí, la mayoría de los racistas, misóginos y antinmigrantes votarán mayoritariamente por quien consideran que puede representar sus repudios más primitivos.

El miedo al otro, al diferente, la amenaza que representa que se deje de formar parte de una mayoría, y sin la protección de una sociedad que se revela más machista y menos progresista.

Trump fue a rascar algo que bastaba tan solo pasar el plumero de la retórica, para despejar y dejar al descubierto el flagelo de la discriminación.

Cuesta trabajo comprender que un buen sector de los EE. UU. quiere salvar al mundo, pero desde afuera, mandando sus tropas, y orando por ellas en la comodidad de sus salas y de sus iglesias, quiere ser misionero alrededor del mundo, pero no en su propio territorio, en donde conviven todos los credos.

Es verdad que hoy EE. UU. tiene muchos problemas, pero se les olvida que hace 8 años la economía estadounidense se encontraba al borde del colapso. Sin embargo, los “trumpistas” suelen ser daltónicos y son propensos a solo ver en blanco y negro.

Claramente, el país más poderoso del mundo quiere más. Los estadounidenses no tienen una naturaleza conformista porque, de por sí, los inmigrantes son unos inconformes, que emprenden el destierro para ir por más.

Pero Trump y su repudio al gobierno Obama no ha ido solo a remover cimientos entre demócratas, entre republicanos, entre hombres y mujeres, entre creyentes y liberales; su discurso ha cimbrado en temas de inmigración, y está poniendo a prueba una establecida tendencia entre los hispanos, pues también está trastocando brechas generacionales en las familias latinas, por eso no es extraño ver cómo entre padres e hijos discuten sus preferencias acaloradamente.

Es un país más dividido en quién ganará; y quien gane tendrá que salir a hacer cuentas con su verdad, antítesis de la ignorancia; que es otro de sus flagelos por vencer.

Se llama el efecto Dunning-Kruger, y es una Ilusión inquebrantable de que se es mucho más inteligente y más hábil, y/o conocedor, de lo que realmente se es.

“Trump es completamente inepto, y sus partidarios están demasiado mal informados para saber que él es inepto, y demasiado tontos para saber lo tontos que son. Es por eso por lo que los partidarios de Trump están tan seguros de que son inteligentes y su candidato es inteligente, por lo que no escucharán razones”. Tasha Sharifa.

Ante estas conclusiones yo tengo mis reservas, no creo que solo serán votos de “ingenuos”, llenos de rabia, pues también creo que hay quienes genuinamente creen que es un mal necesario, y que darán su voto por el partido republicano, y que después verán cómo se las arreglan, y que una vez en la Casa Blanca puedan evitar los daños colaterales.

Igualmente creo que hay convencidos que tienen intereses específicos, y que su voto es un voto razonado; como el del apoyo que también ha venido del exterior; porque hay que decirlo, si bien el occidente sí está preocupado por una eventual victoria de Trump, y lo reflejan no solo en sus editoriales sino en los mercados; también hay “intereses” internaciones que esperan con ansias su triunfo.

LOS OTROS PARTIDARIOS DE TRUMP

En otro artículo firmado por Nicholas Kristof, este asegura que ha recibido el respaldo de terroristas, que dicen que Trump diría y haría cosas tan locas, que acabaría ayudando a grupos extremistas.

“Es realmente un político sabio», escribió un columnista en una revista de propaganda norcoreana: «¿Quién diría que el lema ‘Yankee Go Home’ se haría realidad?»

Y EN CASA…  dime con quién andas y te diré́ quién eres

La razón por la cual muchos de los miembros del KKK están con Trump es porque creen mucho de lo que él cree. “American Freedom Party -la campaña de Donald Trump puede ayudar a recordar a los estadounidenses que todo genocidio, incluso en contra de los blancos, es malo”-. Bob Whitaker

El presidente del partido Nazi Americano, Rocky Suhayda, ha predicho que Trump ganará y que esto proporcionará «una oportunidad real para los nacionalistas blancos”.

El voto contra Hillary Clinton no es suficiente.

Aunque Clinton no inspira confianza, sí cierta seguridad de que no incuba tanto odio reprimido, y logra reconocer al otro. Trump ha sido tan gráfico, para poderlo considerar como narcisista patológico, que no me deja alternativa para ir más allá, en busca de justificación alguna.

Si bien hay quienes en un principio se sentían atraídos por el mensaje trumpista de que «el sistema está roto», y veían la necesidad de colocar a alguien de fuera en la Casa Blanca «para arreglar Washington», ahora ven a Trump como una persona mezquina, brusca y llena de odio; y ese no es el mensaje que quiere proyectar un seguidor de Jesús.

Mi conclusión, pues, es que lo que está en Su palabra no es una opinión. (Lev. 19:18; Mt. 22:37-40). A fin de cuentas, si eres cristiano, el factor fundamental que debes considerar al tomar decisiones no es tu identidad hispana o tu color político de preferencia, sino tu identidad en Cristo y la libertad que tienes en Él. (Rom. 12:1-2; Fil. 3:20; 1 Pe. 2:9-10). Es decir, ninguna defensa de una ley terrenal está por encima de una ley divina. Dios es Amor, y su revelación en Cristo nos muestra la gracia, no hay amor sin gracia, y su resultado visible es la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Si te tu voto es motivado por el odio a, en vez de por el amor a, tienes que analizarte.

Gracias pues, Donald Trump, me hiciste valorar más los abrazos de los miembros del cuerpo de Cristo en mi iglesia, que en el fondo se siguen debatiendo más que yo, sobre qué van a hacer este 8 de noviembre.

Gracias por haber escarbado la herida, que nunca cicatrizó y ahora está abierta; creo que se vienen tiempos difíciles, pero expurgando pus que corre por las entrañas de esta nación de naciones, será́ más fácil tarde que temprano, acabar de fondo y una vez por todas, con la peste del racismo y la discriminación. Al fin y al cabo, es cuestión de corazones transformados y vueltos a nacer, para poder ver la belleza del arcoíris.

Nota de la editora:  Esta nota fue escrita en noviembre del 2016 en vísperas de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Hoy retoma una nueva luz. Necesariamente se abren nuevas preguntas.

Las últimas 72 horas de vértigo electoral

Discursos en cuatro ciudades en un día, lluvia de encuestas, aviones sin descanso, EE.UU. entra en sus últimas 72 horas de cara a las elecciones más importantes «de la historia», uno de los escasos puntos en los que coinciden el actual presidente, el republicano Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden.

Apenas a tres días, los candidatos se centran en los estados clave, que serán los que determinen el resultado de la contienda el próximo martes.

Trump tiene previsto ofrecer cuatro mítines en Pensilvania, mientras que Biden se concentrará en Michigan.

TRUMP, SOMBRÍO

«Nuestro futuro está en juego (…) Si Biden gana, va a destruir nuestro país», afirmó el mandatario en el primero de los actos de la jornada en Newtown.

«Pensilvania es el estado que va a salvar el sueño americano», agregó en un discurso con un tono más grave de lo habitual.

Trump, de 74 años, dibujó un sombrío panorama con Biden en la Casa Blanca, al subrayar que buscará imponer un confinamiento nacional y convertirá a los estadounidenses «en prisioneros en su propia casa».

La campaña está marcada por la pandemia del coronavirus, que ha dejado ya casi 230.000 fallecidos y nueve millones de contagiados en el país, con un marcado contraste entre los dos aspirantes.

Mientras el país contiene el aliento ante la convocatoria electoral del martes, los contagios continuaron mostrando un preocupante rebote con 94.125 el viernes, lo que supone romper el récord de casos por segundo día consecutivo, y 919 nuevas muertes.

BIDEN, HASTIADO

Desde Flint, en Michigan, Biden, de 77 años, calificó de «desastre la gestión» de Trump con el coronavirus.

«Tenemos tres días para acabar con la presidencia de un hombre que ha sido incapaz de proteger a su gente. Estamos cansados del caos, los tuits, la ira, el odio, el fracaso y rehusar la toma de responsabilidad», dijo el exvicepresidente.

Junto a él, compareció el expresidente Barack Obama (2009-2017), quien se ha lanzado de lleno a la campaña de Biden al remarcar la gravedad de la situación.

«Trump se preocupa de alimentar su ego. Joe se preocupa de manteneros a nosotros y a nuestras familias seguros», afirmó Obama.

Las encuestas dan a Biden una ligera ventaja sobre Trump, pero en varios de los estados claves se encuentra dentro del margen de error, de ahí que los candidatos se hayan embarcado en extenuantes jornadas conscientes de la importancia de cada voto.

Según el promedio de sondeos RealClearPolitics, Biden aventaja a Trump en Pensilvania por 3,7 puntos; en Florida por 1,2 puntos; en Georgia por 0,8 puntos, y en Carolina del Norte por 1,2 puntos, mientras que en Ohio están virtualmente empatados.

LA PARTICIPACIÓN SE DISPARA

Más de 90 millones de estadounidenses han depositado ya su voto de forma anticipada, una cifra que supone más del 65 % de los que acudieron a las urnas en 2016, según datos de los estados recopilados por U.S. Elections Project de la Universidad de Florida.

Los datos actuales apuntan a un importante incremento de la participación ya que hace cuatro años tan solo votaron anticipadamente 47,2 millones de estadounidenses.

Tanto la pandemia como las pasiones que despierta la elección de este 2020 entre Trump y Biden se apuntan como motivos de este incremento del voto anticipado.

La participación en las elecciones de EE.UU. es tradicionalmente baja y no supera la cota del 60 % desde que en 1968 el republicano Richard Nixon se hizo por primera vez con la Casa Blanca.

Análisis: el invierno llega para los bares. Cómo salvarlos. Y salvarnos.

(DigitalVision/Getty Images)

Si realmente queremos detener la propagación del coronavirus a medida que se acerca el invierno y esperamos una vacuna, aquí una idea: el gobierno debería pagar a los bares, y a muchos restaurantes y lugares de eventos, para que cierren durante algunos meses.

Puede sonar radical, pero tiene sentido científico e incluso tiene un precedente político. Pagamos a los agricultores para que no cultiven algunos campos (en teoría, para proteger el medio ambiente), así que ¿por qué no compensar a los propietarios para que cierren sus negocios para proteger la salud pública?

En los últimos nueve meses, hemos aprendido mucho sobre este coronavirus en particular y cómo es más probable que se propague. Los establecimientos que venden alcohol y los lugares de eventos en interiores se han convertido en entornos ideales para la transmisión. Y hay una buena lógica científica para explicar eso.

Los virus no son villanos que persiguen a sus presas; son oportunistas pasivos. Algunos se propagan a través de los alimentos o cuando se dejan en superficies. Otros, como este coronavirus, pueden transmitirse a través de pequeñas gotas que pueden permanecer en el aire después que una persona infectada tose, habla o respira. El virus se disemina con mayor facilidad en interiores y, en particular, en lugares concurridos y mal ventilados.

Más importante aún, las personas pueden infectar mientras sus cuerpos están incubando este virus durante un par de días antes de que desarrollen síntomas, o incluso si nunca los desarrollan. Así que podrías ir a un bar o una boda y beber, besar y bailar hasta desmayarte. Luego te despiertas a la mañana siguiente sintiéndote fatal. Pero no es solo una resaca. Es COVID-19.

Eso explica por qué este virus se contrae en los eventos de “superpropagación”. (Más que la gripe, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades). Una persona que está eliminando una gran cantidad de virus todavía se siente lo suficientemente bien como para pasar el rato en un espacio estrecho (probablemente interior) donde las personas comparten ruidosamente con otras. Y no pueden usar máscaras porque están bebiendo.

No es de extrañar que las barras de los bares sean un problema.

En el lenguaje científico, el coronavirus es más un esparcidor “heterogéneo” que homogéneo, según Bjarke Frost Nielsen, investigador del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague. Junto con su colega Kim Sneppen, Nielsen utiliza modelos matemáticos para estudiar el patrón de propagación del virus.

Es una propagación heterogénea, lo que significa que tiende a expandirse en brotes similares a explosiones, a menudo centrados en un lugar de reunión o un punto caliente, en vez de “avanzar” por todo el país.

Nielsen me dijo que hay buenas noticias en este hallazgo: “Puedes evitar ciertas reuniones y cerrar algunos lugares, y reducir la mayor parte de la propagación de la enfermedad. Y puedes seguir con el resto de manera bastante normal “.

Cuando sabíamos poco sobre el nuevo coronavirus, el gobierno respondió con un martillo. El Paycheck Protection Program trató a todas las pequeñas empresas por igual, brindándoles préstamos para cerrar siempre que pagaran a sus empleados. Ahora podemos utilizar herramientas más delicadas.

De hecho, los supermercados y las tiendas de ropa, u otras, pueden funcionar de manera segura con máscaras mandatorias, distanciamiento y desinfección. No vamos a estos lugares para charlar y todos podemos usar máscaras en su interior.

Las fábricas y las líneas de montaje pueden proteger a los trabajadores con las mismas normas. Las escuelas pueden hacer lo mismo por los estudiantes.

Incluso las salas de cine pueden funcionar de forma segura con clientes con cubrebocas, sistemas de ventilación de calidad y espacio entre espectadores o grupos de espectadores. Simplemente no podrán vender tantos asientos.

¿Pero los bares y restaurantes que dependen de comedores interiores abarrotados y salas de conciertos con pistas de baile? La mayoría son atractivos exactamente por las razones que los convierten en focos infecciosos para el coronavirus: el hacinamiento, la bebida, la fiesta con personas desconocidas.

Es por eso que algunos dueños de bares y restaurantes dicen que agradecerían un programa que los compensara por cerrar sus puertas este invierno. Peter Kurzweg, que es copropietario de tres de lo que él llama establecimientos de “bebida avanzada” en Pittsburgh que solían tener happy hours animados, dice que “los bares y restaurantes son únicos en el sentido de que, para ser realmente seguros, deben mitigar hasta el punto que ya no es una experiencia de bar o restaurante”.

Hasta ahora, él y sus socios han resistido la pandemia con asientos al aire libre en la acera y en un callejón. Han sacado provecho de los programas de préstamos del gobierno. Han invertido en carpas y calentadores y han animado a los clientes a divertirse al aire libre.

Pero a medida que el otoño se convierte en invierno en Pittsburgh, sabe que esta opción no durará. “Camino diciendo: ‘Se acerca el invierno. Se acerca el invierno “. Tenemos que hacer todo lo posible para sobrevivir”.

Algunos estados han permitido que los restaurantes abran en interiores al 25% o 50% de su capacidad; de hecho, eso está permitido ahora en Pittsburgh. Pero Kurzweg no lo ha hecho porque no cree que sea seguro.

Algunos restaurantes muy espaciosos, y aquellos en climas templados, podrían hacer que funcione. La mayoría no puede.

Los bares y otros locales que dependen de las bebidas no son servicios esenciales. Queremos que sobrevivan para que en el futuro podamos disfrutarlos. Entonces, ¿por qué no pagar a los propietarios que no pueden mantener sus negocios a flote de manera segura este año contaminado con COVID un promedio de sus ingresos mensuales normales para que cierren durante algunos meses?

De esta forma podrían seguir pagándoles a sus empleados y ayudarían a romper la cadena de transmisión del coronavirus. Tal vez podríamos ser creativos y pedirles que usen sus cocinas para ayudar a alimentar a los estadounidenses que pasan hambre.

Con los bares cerrados, aún se puede beber y socializar con grupos más pequeños de personas en casa o al aire libre, cuando el clima lo permita. Puede que no sea tan divertido, pero nada será muy divertido mientras el coronavirus esté presente.

NUEVOS AIRES EN CHILE

Buenos Aires, Argentina ‘“Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes…” cantaba Pablo Milanés hace un poco más de 30 años, cuando el pueblo chileno le dijo NO a las aspiraciones de Augusto Pinochet por perpetuarse en el poder que le había arrebatado al gobierno democrático encabezado por Salvador Allende.

Y ahora otra vez las urnas, volvieron a manifestarse contra lo que quedaba de aquellos aires funestos, logrando merced a un plebiscito nacional, que se redacte una nueva Constitución que suplante a la redactada a forma y encaje en 1980 por los ideólogos del gobierno militar.

Pero para que esto llegara y se cristalizara, tuvo que pasar mucha agua por debajo del puente., sobre todo en este último año, cuando a pesar de las limitaciones por la pandemia del COVID 19, los partidarios del Apruebo, sufrieron un sinnúmero de represalias, por manifestarse abiertamente a favor de sus propósitos, que según se pudo ver ahora, era el mismo que el de la mayoría absoluta.

El estallido social, pudo más que las advertencias del cuestionado presidente Sebastián Piñera y de su policía que no se abstuvo de reprimir salvajemente a quienes pedían por sus derechos de una vida ordenada. Incluso, organismos internacionales, advirtieron permanentemente sobre violaciones a los derechos humanos.

Camiones hidrantes desbordados, balas de goma y otro tipo de vejaciones, fueron suficiente para que cada día más ciudadanos chilenos se fueran sumando a las protestas, a pesar del pedido de Piñera al congreso para aumentar las sanciones a quienes provoquen desórdenes públicos.

Ahora, con las urnas rebosantes de votos, resta esperar hasta el 11 de abril del próximo año, cuando se elegirán a los constituyentes que tendrán un plazo de nuevo o como máximo, doce meses, para redactar un texto para la nueva Constitución. Luego de eso, se volverá a realizar un plebiscito ratificatorio o de salida, en el que la ciudadanía chilena elegirá si aprobar o rechazar la nueva Carta Magna propuesta.

Con apoyo medido de los países del Cono Sur, las expectativas ahora están fundadas en cómo repercutirá “la nueva política” en el resto de los países y cuál será la dirección que tomará el país a partir del próximo año.

Nuevos aires soplan por Chile. Todo tiene un final, todo termina…

Trump planea aplicar una política migratoria más dura en un segundo mandato

Ilustración cedida por la artista Michelina Nicotera-Taxiera donde aparecen dos estaciones de su proyecto "Camino del Asilo" inspirado en el vía crucis pero con una reinterpretación que refleja el dolor y sufrimiento que enfrentan los inmigrantes que buscan asilo y refugio en Estados Unidos. EFE/Michelina Nicotera-Taxiera

Si es reelegido para un segundo mandato, el presidente Donald Trump aplicará una política migratoria aún más dura que la de sus primeros cuatro años en la Casa Blanca, con límites al asilo y castigo para las ciudades «santuarios», según Stephen Miller, su principal consejero en inmigración.

En una entrevista con la cadena de televisión NBC, Miller señaló cuatro prioridades en la futura política migratoria de Trump: límites al asilo, penalizar a las ciudades que amparen a los inmigrantes indocumentados, seguir recortando las visas para ciertos viajeros, y nuevas restricciones a las visas de trabajo.

«En muchos casos, la solución a los problemas del sistema de inmigración y el restablecimiento de algún grado de sensatez en los programas de inmigración requieren reformar las reglas», aseguró Miller, e indicó que esos cambios no requieren la aprobación del Congreso.

En materia de inmigración, «el Congreso ha delegado muchas atribuciones» al Poder Ejecutivo, agregó.

Miller dijo que a Trump le gustaría ampliar a todo el mundo el tipo de acuerdos para «compartir las cargas» firmados con Honduras, Guatemala y El Salvador, por los cuales las personas que procuren obtener asilo en EE.UU. han de aguardar en otros países el curso de sus trámites.

«Si uno creara asociaciones seguras con terceras partes, en otros continentes y otros países y regiones, tendría la capacidad de compartir la carga de los solicitantes de asilo sobre una base global», añadió.

Bajo un programa de este tipo, denominado Memorando de Protección de Migrantes (MPP, en inglés), desde comienzos de 2019 Estados Unidos ha enviado a México a decenas de miles de hombres, mujeres y niños, en su mayoría centroamericanos, que llegaron a la frontera y se presentaron a las autoridades pidiendo asilo.

Ilustración cedida por la artista Michelina Nicotera-Taxiera donde aparecen dos estaciones de su proyecto «Camino del Asilo» inspirado en el vía crucis pero con una reinterpretación que refleja el dolor y sufrimiento que enfrentan los inmigrantes que buscan asilo y refugio en Estados Unidos. EFE/Michelina Nicotera-Taxiera

En cuanto a las ciudades cuyas autoridades locales que se niegan a colaborar con las federales en materia de inmigración, conocidas como «santuarios», Miller dijo que «habrá un gran contraste con una acción realmente agresiva».

Trump dará impulso a un proyecto de ley del senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, que impondría castigos a las jurisdicciones que otorguen santuario e «ilegalizará la práctica» del amparo a los indocumentados.

Por décadas, demócratas y republicanos en el Congreso han sido incapaces de llegar a un acuerdo para la reforma integral del régimen de inmigración y, como resultado, hay en el país aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados, muchos de ellos totalmente establecidos ya, con familias y negocios.

El presidente demócrata Barack Obama hizo campaña en 2008 prometiendo una legislación de inmigración pero, aunque contó con mayoría en ambas cámaras del Congreso en los primeros dos años de su presidencia, no impulsó una reforma integral del sistema.

El republicano Trump, quien ha llevado adelante una política agresiva contra los inmigrantes, paradójicamente se opone al llamado E-Verify, un sistema que requiere que los empleadores verifiquen la situación inmigratoria de los empleados que contratan.

FILADELFIA VOTA

Medidas de seguridad para prevenir el COVID-19 en los centros de votación: La Junta Electoral de la Ciudad y el Condado de Filadelfia compartió hoy información adicional sobre las precauciones de seguridad que tomarán en los centros de votación para prevenir el COVID-19 y para ayudar a los residentes a prepararse para el día de las elecciones el martes 3 de noviembre. Los centros de votación abiertos el día de las elecciones siguen las normas establecidas por el Departamento de Salud Pública de Filadelfia para otras actividades. El comunicado de prensa para otras actualizaciones relacionadas con las elecciones se puede ver aquí.

El Comisionado de Salud, Dr. Thomas Farley, señaló: “votar es una de las actividades más importantes que pueden hacer los habitantes de Filadelfia, y hemos trabajado con los Comisionados de la Ciudad para garantizar que todos los votantes registrados puedan emitir su voto y ejercer sus derechos más importantes de la manera más segura. Y recuerde: use su máscara,use su máscara,use su máscara”.

“Estamos seguros de que estos planes y precauciones ayudarán a garantizar la seguridad de todos los votantes”, dijo Lisa Deeley, Presidenta de los Comisionados de la Ciudad. “Pero necesitamos la ayuda de todos el próximo martes para cumplir con estas restricciones. Agradezco al Dr. Farley y a todo el Departamento de Salud Pública por su orientación, y en particular agradezco a los miles de residentes de Filadelfia que estarán a cargo de las urnas el martes. Su disposición a hacerlo en medio de una pandemia es admirable. No podríamos hacer esto sin ellos».

Procedimientos posteriores a las elecciones: Para las elecciones generales del 3 de noviembre de 2020, la Junta Electoral ha recibido una gran cantidad de boletas ausentes y enviadas por correo. Con el fin de procesar estas papeletas de manera eficiente, la Junta ha aprobado procedimientos detallados para completar las votaciones ausentes y escrutinio previo y escrutinio de boletas por correo, así como escrutinio de boletas en máquinas de votación de acuerdo con el Código Electoral. Los procedimientos cubiertos incluyen instrucciones para:

  • Recepción y clasificación de la boleta electoral ausente y enviada por correo
  • Procedimientos de votación previa al escrutinio y votación en ausencia y por correo
  • Procedimientos de votación previa al escrutinio de la máquina de votación
  • Observadores en el proceso de conteo de votos

Entre los procedimientos detallados se encuentra un cronograma anticipado para la publicación de resultados. Los resultados se cargarán en results.philadelphiavotes.com. En la medida de sus posibilidades, el personal publicará los resultados de las boletas ausentes y enviadas por correo escaneadas el día de las elecciones con los primeros resultados publicados después del cierre de las urnas a las 8:00 p.m., y después, los últimos resultados de la máquina de votación de la noche. En la medida de sus posibilidades, el personal publicará los resultados de las votaciones ausentes y por correo el 4 de noviembre entre las 9:30 a.m. y las 10 a.m., 3:30 p.m. – 4 p.m. y 9:30 p.m – 10 p.m. Asimismo, el personal publicará los resultados en los días posteriores al menos dos veces al día a las horas determinadas por los comisionados adjuntos de la ciudad.

Los procedimientos post-electorales completos se pueden ver aquí. Se desarrollaron y aprobaron procedimientos adicionales para las impugnaciones de boleta y/o solicitud de votantes ausentes y por correo. Los mismos pueden ser consultados aquí.

Consejos generales para los residentes: La ciudad también ha publicado una “Guía para el Día de las Elecciones” para ayudar a los votantes a navegar las elecciones generales del 2020, las cuales se sentirán un poco diferentes debido a la pandemia del COVID-19. El blog incluye acciones que se deben tomar antes de salir a votar, qué esperar en las urnas, cómo devolver las boletas por correo, e instrucciones para reportar inquietudes electorales.

El rapero Residente llama a rechazar la anexión de Puerto Rico a EE.UU.

Fotografía cedida por Alejandro Pedrosa donde aparece el rapero puertorriqueño Residente, quien tuvo hoy jueves la oportunidad de ejercer su derecho al voto por adelantado, al igual que otros 221.207 electores tanto al recibir las papeletas por correo o por la visita de un funcionario a su residencia. EFE/Alejandro Pedrosa /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS

San Juan. – El rapero puertorriqueño Residente colgó este jueves un vídeo votando por el «No» en la consulta sobre el estatus de Puerto Rico a celebrarse el 3 de noviembre, rechazando así la «estadidad» o anexión de la isla a Estados Unidos y exhortando a los electores a que hagan lo mismo.

«NO a la colonia, No ‘estadidad'», tuiteó el artista adjunto con un vídeo marcando con una «X» la opción de «No» en la consulta de estatus, que coincidirá el martes próximo con las elecciones generales de la isla caribeña.

«Bueno, voy a hacer uno de los votos más fácil a la hora de votar en estas elecciones», agregó en el vídeo.

Residente tuvo la oportunidad de ejercer su derecho al voto por adelantado, al igual que otros 221.207 electores tanto al recibir las papeletas por correo o por la visita de un funcionario a su residencia.

La oficialidad para celebrar esta consulta, no vinculante, la firmó la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez, el 16 de mayo pasado.

Se trata de la sexta consulta del estatus de la isla, desde 1952 un estado libre asociado de Estados Unidos, al unirse a otras cinco celebradas entre 1967 y 2017.

Al igual que los 50 otros estados de EE.UU., Puerto Rico tiene su Constitución local, vigente desde 1952, y los puertorriqueños tienen la misma moneda que los estadounidenses, así como de la ciudadanía, que se les confiere desde el 2 de marzo de 1917.

No obstante, los puertorriqueños que viven en la isla no pueden votar en las elecciones presidenciales estadounidenses.

El vídeo de este jueves es el más reciente que Residente cuelga en las redes sociales expresando su postura sobre las elecciones generales de la isla.

Tarde en la noche del miércoles, el artista colgó un vídeo pidiendo a los candidatos a la gobernación de Puerto Rico por el Partido Independentista Puertorriqueño y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Juan Dalmau y Alexandra Lúgaro, «que se unan» por el bien de la isla.

«Creo que el bienestar de Puerto Rico va por encima de cualquier partido político. AlexandraLugaro juandalmauPR ustedes dos juntos serían lo mejor que le puede pasar a Puerto Rico pero para eso uno de los dos se tiene que sacrificar por el país», indicó Residente en un tuit, en el que incluyó el vídeo.

«Aquí no vengo a pedirles que no voten por los dos mismos partidos políticos que han dañado la historia de Puerto Rico año tras año porque eso ya lo sabemos», arrancó diciendo René Pérez, nombre real del cantante, en referencia al Partido Nuevo Progresista y Partido Popular Democrático, los únicos dos colectivos que han gobernado la isla.

«Tampoco vengo a respaldar a ningún candidato. Vengo a pedirle a Juan Dalmau y Alexandra Lúgaro que, así como los héroes de Puerto Rico dieron su vida por el país, se sacrificaron por Puerto Rico, dieron su vida completa por Puerto Rico, con ese mismo nivel de sacrificio ustedes sacrifiquen sus ideales y sus diferencias y se unan», prosiguió el artista.

«Hoy más que nunca Puerto Rico necesita que ustedes se unan. Así como cuando nos unimos para manifestarnos todos sin banderas políticas para empezar a sacar la corrupción del país, de esa misma forma tenemos que unirnos para tumbar el bipartidismo que tanto daño le ha hecho a Puerto Rico», enfatizó.

El artista acentuó que «la isla, el amor de Puerto Rico, vale más que cualquier partido político, así que no sé cómo lo van a hacer, pero sé que lo pueden hacer».

La «doctrina Biden»: reconstruir los pilares del viejo liderazgo de EE.UU.

En la imagen, el candidato presidencial demócrata, Joe Biden. EFE/Jim Lo Scalzo/Archivo

El candidato demócrata a la Presidencia, Joe Biden, quiere reconstruir los pilares de la arquitectura mundial que durante más de siete décadas garantizó la primacía mundial de Washington y que Donald Trump ha intentado desbaratar.

Las palabras que Biden más repite en sus discursos sobre política exterior son «democracia», «liderazgo», «un mundo libre» y «Europa».

Su visión está influenciada por quién es: nació en 1942 como el hijo de una época en la que EE.UU. era el héroe de la Segunda Guerra Mundial y creció en la década de los 50, cuando Washington se adjudicó el papel de benevolente guía de Occidente ante la Unión Soviética.

Por ser quién es, cree firmemente en la idea del «excepcionalismo estadounidense», es decir, que EE.UU. es una nación única cuyo liderazgo resulta indispensable para que el mundo sea libre, explicó a Efe el analista James Traub, periodista desde hace tres décadas y que ha conversado en numerosas ocasiones con Biden.

UN LÍDER PRAGMÁTICO Y ESCÉPTICO

A pesar de ese idealismo, el líder demócrata no es alguien que se deje cegar por los ideales, y de hecho, su enfoque es «secular» y «pragmático», avisó Traub.

«Biden al final es un político -apuntó Traub.- Biden hace lo que hacen los políticos. Y eso significa que le gusta conocer a los líderes de otros países, sentarse con ellos, tener largas conversaciones para entender cuáles son sus ideas. Su naturaleza, como político, es asumir que todo el mundo tiene intereses».

Aun así, Biden no asume que sus intereses sean los únicos que son legítimos por ser estadounidense, algo que Trump sí da por hecho, indicó Traub.

Biden también está influenciado por su extensa experiencia en política exterior: durante tres décadas se sentó en el comité de Exteriores del Senado y lo presidió en dos ocasiones, además de que como vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) jugó un papel crucial en la relación con Afganistán, Irak y Ucrania, entre otros países.

Esa experiencia crea cierta «tensión» interna dentro de Biden, que se divide ente el idealismo del «excepcionsalismo americano» y lo que ha aprendido durante su carrera, resaltó Traub.

Como resultado, Biden se ha mostrado mucho más escéptico que otros demócratas en temas como intervenciones humanitarias y promoción de la democracia mediante el uso de la fuerza, una idea que sí abrazaron los neoconservadores de George W. Bush (2001-2009) con las intervenciones en Irak y Afganistán.

LA «DOCTRINA» BIDEN: ESCUCHAR

En opinión de Traub, si existe una «doctrina Biden», es decir, una serie de ideas que unifican su visión del mundo, esas serían «hablar» y «escuchar».

Daniel W. Drezner, profesor de Política Internacional en la Universidad de Tufts de Massachusetts, está de acuerdo; aunque él define la «doctrina Biden» como «restauracionismo».

Su objetivo es que Washington vuelva a ser el líder del orden internacional mundial que nació después de la Segunda Guerra Mundial y cuya espina dorsal son las democracias occidentales y la cooperación a través de organismos internacionales como Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Con su inflamado nacionalismo, Trump ha cuestionado la vigencia de las alianzas que han sustentado durante décadas el poder geopolítico estadounidense, como la OTAN; y, a golpe de aranceles, ha fracturado el sistema de comercio internacional que contribuyó al dominio económico de Washington.

Por eso, después de cuatro años, la pregunta es: ¿Es posible reconstruir ese orden internacional? ¿Volverán los aliados a confiar en Washington?

«Se puede argumentar que el problema para los aliados de EE.UU. es que, incluso si Trump pierde, incluso si Trump sale de la esfera internacional, ya ganó una vez. El mensaje, lo que le queda a los aliados estadounidenses, es que esto podría ocurrir de nuevo», argumentó Drezner.

A su juicio, todo depende de si los republicanos se reconcilian con el orden liberal internacional, lo que permitiría a Washington mostrar al mundo una posición unificada.

EUROPA Y LA INEVITABLE ASIA

Con la idea de restaurar el liderazgo estadounidense, Biden ha prometido que una de sus primeras medidas será convocar una «Cumbre de las Democracias», esto es una reunión de las democracias del mundo para reafirmar la importancia de ese sistema de Gobierno en sí mismo, con el objetivo de contrarrestar la renovada fuerza de los líderes autoritarios.

Los ejes de esa iniciativa serían los aliados tradicionales de Washington: Corea del Sur, Japón, Australia, Nueva Zelanda y, por supuesto, Europa.

Expertos como Traub consideran que la alianza con la Unión Europea (UE) es algo «más natural» para Biden; pero el profesor de la Universidad George Mason, Michael Hunzeker, opina que un futuro Gobierno demócrata «no tendrá otra opción» que priorizar la relación con el Indo-Pacífico.

«Independientemente de lo que el propio Biden prefiera, simplemente hay demasiados desafíos y puntos críticos en esa parte del mundo como para enfocarse en otra parte, en este momento. Desde la guerra comercial con China hasta Taiwán», que el gigante asiático considera parte de su territorio, explicó a Efe Hunzeker.

EE.UU. ve en China a un gran competidor por la supremacía mundial y, más importante, lo percibe como un factor de riesgo, pues no sabe si Pekín quiere integrarse en el orden mundial de organizaciones internacionales y libre comercio o dinamitarlo para crear otro sistema a su medida.

Frente a ese debate, Obama ideó una política para integrar a China que bautizó «Giro a Asia» (Pivot to Asia, en inglés) y, por su parte, Trump ha dado una mayor importancia estratégica a la India, que tiene sus propios conflictos con China, en lo que llamó su «estrategia para el Indo-Pacífico».

A pesar de que la figura de Biden es de sobra conocida por los estadounidenses, sigue habiendo incógnitas sobre cómo encararía el ascenso de China y otros desafíos para Washington.

Conviene no olvidar que, más allá de las «doctrinas», los presidentes de EE.UU. muchas veces no eligen sus cartas, ni los conflictos con los que tienen que lidiar y la suerte -o el destino- deciden cuál será su política exterior.

El agotamiento político del electorado

Fotografía de archivo del reflejo en un ojo del logo de la red social Facebook. EFE/Joédson Alves/Archivo

El agotamiento político del electorado

Durante las últimas semanas, el ambiente político ha estado cargado de mensajes incendiarios, ambivalentes y opuestos. Los debates presidenciales entre los candidatos Donald Trump y Joe Biden, tuvieron como objetivo presentar las propuestas de campaña para el electorado; sin embargo, la retórica de cada uno de ellos dejó en claro que el país está más polarizado que nunca y viviendo un turbulento huracán entre la ficción y la realidad.

Los golpes bajos del primer debate

El presidente Trump ha demostrado que su estilo lingüístico se parece más a un encuentro de boxeo. Su lenguaje es temperamental; dejando entrever, un código morse en la semántica de sus expresiones. La frase dirigida a los “Chicos orgullosos” (‘Proud Boys’) de “retrocede y espera” (‘stand back, stand by’) demuestra su inhabilidad de medir el peso político, y social, de sus palabras. Estos peligrosos mensajes de alerta, y ataque, instalan en la población un ambiente tenso y de desconfianza.

Entre la ficción y la realidad del COVID-19

En este segundo encuentro, cada contrincante llevó a su esquina la discusión política y el mensaje unilateral de sus campañas electorales. Como se sabe, el presidente Trump no quiso participar de un debate virtual. La polémica estaba dirigida a la poca información objetiva sobre su último examen de COVID-19 antes del primer debate presidencial. Con esta cortina de humo, los televidentes tuvieron que navegar los canales de televisión, como un juego de ping pong, para poder escucharlos de manera separada. El tema ausente, dentro de las propuestas republicanas, fue el control de la pandemia. ¡El gran perdedor fue el electorado!

El lobo vestido de cordero

En este último debate los telespectadores pudimos escuchar las propuestas electorales con un tono más pausado y con pocas interrupciones. El candidato republicano mostró una personalidad opuesta a la que se le conoce día a día. En este marco mencionó, que la pandemia estaba casi “a la vuelta de la esquina” (‘rounding the corner’) con un tono mesurado. Sin embargo, esta afirmación es contrarrestada con las estadísticas oficiales las cuales muestran que más de 225,000 mil personas han muerto por COVID-19. La falta de liderazgo es el resultado de este fracaso. No existe por parte del gobierno actual un plan de salubridad colectiva que conlleve a un solo mensaje: El uso de tapabocas y promover la distancia social como medidas de mitigación.

¡Su voz, su voto!

El rumbo histórico de esta nación está en sus manos. ¡Salga a votar! 

Contacto: LinkedIn @maryluzmarques

Twitter @maryluz_marques

Inmigrantes naturalizados cobran importancia en las elecciones presidenciales

El voto de extranjeros naturalizados representa, según los cálculos del centro Pew, el 10% del total del electorado estadounidense. [Foto: Reuters]

WASHINGTON DC – Más de 23 millones de extranjeros son elegibles para votar en las elecciones presidenciales de 2020, de acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigación Pew.

La mayoría de ellos son hispanos (34%) y asiáticos (31%) que inmigraron al país norteamericano, se convirtieron en ciudadanos y, por lo tanto, están calificados para participar en los comicios.

“Aquellos que son nacidos en un país extranjero tienden a votar más que aquellos [hijos de extranjeros] que nacieron en Estados Unidos”, explicó a la Voz de América Neil Ruíz, analista de la organización que produjo el informe.

En 2016, por ejemplo, la participación de hispanos naturalizados fue superior (53%) a la de personas del mismo origen nacidas en Estados Unidos (46%), y según el estudio, la tendencia ha sido constante desde el año 2000.

Entre los votantes elegibles asiáticos en 2016, el 52% de los inmigrantes votaron, en comparación con 45 % de los nacidos en Estados Unidos.

Dos tercios de estos votantes han vivido por más de 20 años en Estados Unidos, destaca el estudio, y de acuerdo con la académica de la Universidad de Nueva Jersey, Grace Wambu, ese es un factor determinante en la participación.

“Cuanto más tiempo hayan vivido los inmigrantes en Estados Unidos, más probable será que hayan aprendido y formado preferencias sobre la política estadounidense”, explica en un ensayo académico.

“Es una prioridad”

El voto de extranjeros naturalizados representa, según los cálculos del centro Pew, el 10% del total del electorado estadounidense.

“Apuntar a los votos de las minorías y los inmigrantes ya no es solo una opción, sino una prioridad para cualquier partido o candidato para ganar una elección”, indica Wambu.

El gran desafío es llegar a los votantes de minorías e inmigrantes y superar las barreras culturales.

Juliana Cabrales, del Fondo Educativo NALEO, una organización no partidista que promueve la participación cívica latina, dijo a la VOA que “los partidos políticos tienden a dar por sentado que los latinos nunca votan o que siempre votan de una manera”.

En la contienda presidencial, tanto Donald Trump como Joe Biden han creado coaliciones para captar la atención hispana, sobre todo en estados decisivos como Florida, Arizona y Texas.

Ruíz subraya que en estados como Nevada, donde el 14% de los votantes son extranjeros, y Massachusetts (cerca del 12%), recobran importancia durante este ciclo electoral.

Los que no podrán votar

Al menos 300.000 residentes permanentes de Estados Unidos no pudieron completar su proceso de naturalización, debido a los cierres de las oficinas de inmigración durante la pandemia, de acuerdo con Eric Cohen, director de Immigrant Legal Resource Center.

“Hay un gran aumento en el interés por naturalizarse, y la gran mayoría de ese aumento es el interés en votar”, dijo Cohen a la VOA.

Entre estos estarían unos 36.000 inmigrantes viven en Florida, un estado decisivo en la contienda electoral.

En 2019, más de 840.000 inmigrantes se convirtieron en ciudadanos, según el Departamento de Seguridad Nacional, DHS por sus siglas en inglés.

El 70 % de ellos, desglosa DHS, viven en 10 estados (California, Florida y Texas, entre ellos), precisamente unas de las entidades con mayor número de votos del colegio electoral en todo el país.

(Alonso Castillo y Aline Barros colaboraron en este reporte)