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Logra tu sueño de ser universitario

Virginia Ramírez, reclutadora latina del departamento de admisión del Community College de Filadelfia. Cortesía.

Filadelfia, PA – Cada vez más latinos se están enrolando en la educación superior, y es algo que realmente puede ir mejorando nuestra calidad de vida. En busca de alternativas posibles para seguir estudios universitarios conversamos con Virginia Ramírez, una dominicana que se dedica a servir a la comunidad inmigrante, y se desempeña como reclutadora latina en el Community College de Filadelfia (CCP por sus siglas en inglés).  

El programa Advance College Experiance (ACE), les ofrece a los estudiantes graduados que vengan de cualquier escuela de la ciudad, la opción de inscribirse en el CCP. “Incluso desde el grado 9 los alumnos pueden ir acumulando créditos universitarios, que se colocarán en su record siempre que aprueben el curso”; explicó la entrevistada. De modo que pueden probar sus preferencias dentro de una variedad de cursos, acumulando créditos que podrán transferir a la universidad, ahorrando tiempo y dinero. Si toman un curso cada verano, acumulan 12 créditos que corresponden a un semestre completo. 

Para inscribirse, deben demostrar un índice académico de 2.5 y tener una carta de referencia de alguno de sus maestros. Después de un examen de admisión para medir su nivel en inglés y matemáticas, los estudiantes Junior y Senior (de grados 11 y 12), pueden acceder al Advanced College o Dual Enrollment. Si alcanzan un puntaje a nivel “college”, pueden aplicar a la beca Early Scholar, que cubre sus estudios. Es importante resaltar, dice Virginia, que “todo aquel con más de un año en Filadelfia, por vivir aquí paga la tarifa más baja; hay opciones para todos, sólo necesitan preguntar”.

Para aquellos que por su status legal no califican para la ayuda financiera del gobierno, la ciudad les ofrece la beca CATTO, siempre que demuestren dominio del inglés. Virginia tiene un gran compromiso por la educación, y como madre entiende el alto costo de la educación superior. “Yo, de todo corazón, les digo que el Community College es la alternativa más inteligente para quien no esté becado totalmente y busque a una carrera universitaria, pero evitando las grandes deudas estudiantiles”.

El Community College es la alternativa para lograr en dos años, el grado Asociado, con un promedio de 60 a 65 créditos, de un total de 120 que se exigen para graduarse de Bachiller Universitario. Pero eso no es todo, mencionó Virginia, “si usted puede sacarse estos dos años de su camino sin pagar ni un solo centavo, dígame, ¿va a aprovecharlo?”. En CCP existen las becas PELL y PHEAA, para familias de bajos recursos, que combinadas cubren la matricula, los libros, y todavía les queda un pequeño sobrante que se les da en cheque.

Para adultos que buscan clases de inglés como segundo idioma (ESL), hay un programa específico por niveles. Si busca una certificación para lograr mejor empleo, o simplemente quiere desarrollar una afición, el Community College de Filadelfia ofrece una amplia variedad de alternativas para todos los que están ávidos de conocimiento.

Para más información escriba a Virginia Ramírez, vramirez@ccp.edu.

Las redes logran otro récord publicitario y se erigen en moderador electoral

Foto ilustrativa EFE

Las redes sociales incrementaron aún más su influencia en los comicios generales en EE. UU. este 2020, tanto como receptores de publicidad (las campañas de Trump y Biden se gastaron más de 200 millones de dólares en Facebook) como por su controvertido papel de moderadores de noticias falsas.

Lejos quedan los tiempos de Barack Obama (2009-2017) en que Facebook, Twitter, YouTube e Instagram eran herramientas de exploración para las campañas, que poco a poco iban entendiendo sus potencialidades, a la par que estas trataban de determinar qué papel debían desempeñar en la moderación de contenidos.

En 2020, todos estos debates están ya encarrilados y las tendencias son claras: las redes se han erigido en un sólido receptor de propaganda electoral -aunque, eso sí, todavía a la sombra de la televisión, que sigue reinando- y han aceptado ser jueces de la verdad, aunque ello suponga enemistarse con el mismísimo presidente de EE. UU.

AMBAS CAMPAÑAS SUPERARON LOS 100 MILLONES EN FACEBOOK

Según los datos más recientes del informe publicitario de Facebook -que incluye Instagram, de su propiedad-, la campaña del presidente y aspirante republicano a la reelección, Donald Trump, se gastó en estos comicios 110 millones de dólares, mientras que su rival demócrata, Joe Biden, casi le igualó con 107 millones invertidos.

En comparación, en la última carrera presidencial en 2016, Trump y la entonces aspirante demócrata, Hillary Clinton, tuvieron un gasto total en la red social de 81 millones de dólares, es decir, que entre los dos candidatos hace cuatro años se gastaron menos dinero que Trump y Biden este año de manera individual.

En Google, el otro gran receptor de publicidad en línea en EE. UU. y que incluye el portal de videos YouTube, Biden invirtió en publicidad este año 81 millones de dólares, mientras que Trump se gastó 77 millones, y grupos afines a uno y otro candidato pagaron conjuntamente más de 100 millones adicionales por publicidad.

La excepción a esta tendencia es Twitter, que en octubre del año pasado anunció que prohibía todos los anuncios políticos en la plataforma, un movimiento financieramente arriesgado dirigido a aliviar la presión que estaba recibiendo por parte de activistas y legisladores.

TRUMP, EL MÁS AFECTADO POR LA MODERACIÓN

Es precisamente esta presión, redoblada tras la confirmación por parte del FBI de que hackers rusos influyeron en los comicios de 2016, la que finalmente llevó a Facebook y Twitter a aceptar su papel como moderadores de internet, algo a lo que, especialmente Facebook y su consejero delegado, Mark Zuckerberg, se habían resistido durante años.

A lo largo de la campaña, durante la jornada electoral y muy especialmente en el recuento de los votos, las redes sociales no dudaron en colgar alertas junto a mensajes de candidatos y campañas si consideraban que estos no se ajustaban a la verdad, incitaban a la violencia o podían confundir al público.

El afectado de más relevancia por esta nueva política ha sido Trump, que sólo unas horas vio cómo Twitter escondía parcialmente hasta cuatro de sus tweets o retweets al considerar que estos contenían «información disputada o engañosa sobre la elección», dado que el presidente lanzó acusaciones sin base sobre irregularidades en el recuento.

También Facebook marcó estos comentarios, y ambas compañías tienen fijadas desde la noche de los martes alertas preventivas de que el proceso de recuento sigue en curso y que aún no hay un ganador oficial, para evitar que los candidatos reclamen la victoria antes de tiempo.

LA INDUSTRIA SE VUELCA CON LOS DEMÓCRATAS

El tercer aspecto en el que no sólo las redes sociales, sino el conjunto de las compañías de internet ha aumentado su influencia sobre el proceso electoral son las donaciones a candidatos, que este 2020 han sido las más elevadas jamás registradas en la industria y se han decantado abrumadoramente del lado demócrata.

Así, el cofundador de Facebook y actual consejero delegado de Asana, Dustin Moskovitz, donó 24 millones de dólares a la causa demócrata; el consejero delegado de Netflix, Reed Hastings, otros 5 millones, y el exconsejero delegado de Google Eric Schmidt, otros 6.

Esta apuesta tan escorada al Partido Demócrata (según el Centro para una Política Reactiva, el 98 % de las donaciones vinculadas a empresas de internet fueron a los demócratas) ahondará aún más en los recelos de los republicanos hacia la industria, a la que acusan de sesgada y de atacar sus intereses.

Hacia una agenda boricua

Foto crédito Puertorrican Agenda

Una cosa que nos debe quedar muy clara de la recién pasada contienda presidencial del 2020, es que los puertorriqueños y latinos en general sólo representamos un número. Fue en el último mes de la elección que le dieron un tímido trato a la comunidad boricua y latina. ¿Dónde nos deja eso? Nos deja en una muy interesante disyuntiva. O seguimos la misma pasividad de dejar que manipulen nuestro futuro y progreso, o hacemos una pausa y reflexionamos, en que tenemos que mirarnos en el espejo de nuestra puertorriqueñidad. Tenemos que darnos cuenta de que tenemos que romper con esa falsa expectativa de esperar que hagan por nosotros lo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos. Urge que nos sentemos y tengamos una conversación seria entre nosotros para poner los puntos sobre las íes.

Primer punto; como líderes, hemos pasado por alto la educación política de nuestra gente. Por un lado, hemos dejado que los políticos de carrera tengan el control electoral de nuestros barrios. Por el otro lado, nos hemos hecho los de la vista larga, abandonando nuestra responsabilidad civil, no participando en los eventos políticos que dan forma al futuro de nuestros hijos e hijas. Para nosotros, los puertorriqueños y latinoamericanos, la participación electoral no debería ser un asunto ideológico, sino uno de sobrevivencia. La sociedad estadounidense en su discurso de ser una sociedad inclusiva, lo que pretende es absorber las comunidades minoritarias y tornarlas en la continuación de un sueño de progreso, que en realidad es una pesadilla de consumo desenfrenado.

Nosotros tenemos una herencia histórico-cultural tan rica que podríamos ser el catalítico social que necesita nuestra nación para el avance político que necesitamos. Tenemos los números y la pasión para ser esa fuerza, lo que no tenemos son los instrumentos políticos que encaminen esa fuerza hacia comunidades prósperas, económicamente sólidas y con un profundo sentido de participación en los eventos que transformarán nuestras vidas.

Segundo punto; la partidocracia estatal no nos representa y no es el vehículo para nuestro desarrollo social ni económico. Nos urge desarrollar nuevos líderes, con un profundo arraigo en nuestras comunidades. Hombres y mujeres que sepan devolver a sus comunidades el amor y el apoyo que ellos recibieron durante su formación. Si no levantamos nuestros propios líderes y los formamos, estaremos condenados a que los “chulos” de la pobreza, los que usan la necesidad de la gente para aprovecharse de ella, sigan viviendo de nuestras esperanzas.

Tercer punto; las agencias puertorriqueñas sin fines de lucro tendrán que hacer un alto, y pensar que dar servicios sociales sin educar a los que lo reciben, es perpetuar la dependencia y la marginalidad. Hay que enseñarle a nuestra gente a pescar y desarrollarán la virtud de emprender nuevos negocios y proyectos, que encaminen al progreso y al desarrollo económico de nuestros barrios.

Cuarto punto, tenemos que educar a nuestros jóvenes todo lo posible y a tantos como podamos, para que una vez educados no abandonen el barrio, sino para que reinviertan toda esa educación en el futuro de las comunidades que los vieron crecer. Ellos serán nuestros jueces, nuestros líderes de barrio, nuestros gobernadores, nuestros senadores y representantes. Tenemos en nuestras manos un futuro brillante. Dejar que los políticos de carrera sigan secuestrando nuestro progreso es algo que nuestras futuras generaciones no nos perdonarán.

Quinto punto, la diáspora puertorriqueña debería centrarse en buscar una agenda común, en cuanto a la situación colonial de Puerto Rico. Los sondeos que se han hecho sobre la situación política de la Isla muestran un creciente descontento con el tipo de relación que ya, por 122 años, el Congreso ha mantenido. Este asunto no debe ser un tema ideológico, sino un tema de justicia y derechos humanos. Es “vox populi” que Puerto Rico es una colonia, y mientras sea colonia sufrirá las consecuencias de ser víctima de corporaciones extranjeras, que no tienen ningún interés en el bienestar de los puertorriqueños. Es apremiante un proceso descolonizador. Nosotros en la diáspora tenemos la fuerza política para cabildear y romper con el monopolio político que el sector pro-estadista ha tenido sobre el Congreso en los últimos 20 años.

Sexto punto, la comunidad indocumentada tiene que ser parte de nuestra agenda. Esos millares de hermanos y hermanas latinoamericanos tienen en la comunidad boricua un aliado seguro. Un voto para un puertorriqueño es un voto para la reforma migratoria, porque los puertorriqueños somos parte de la comunidad latinoamericana y nuestros indocumentados aportan grandemente al desarrollo económico de nuestras comunidades. Sobre todo a los “Dreamers”, es necesario apoyarles y desarrollar alianzas que eventualmente cambiarán el tablero político.

Séptimo punto, la iglesia deberá abrirse a nuevos enfoques. La iglesia no existe para sí, sino para el mundo. La iglesia es donde nuestra comunidad habita y adora, y debería ser un lugar de encuentro y conversación; pero la iglesia tiene que romper con el sectarismo y abrirse a las preocupaciones e intereses de su comunidad. Si no, estaría huyendo de su responsabilidad bíblica (luz del mundo y sal de la tierra).

Aquí dejo estas sugerencias, a ver si nos sentamos y armamos la agenda.

Puertorriqueños votaron anticipadamente un 30 % más que en 2016

Votantes hacen fila el último día de votación anticipada en Florida, el 1 de noviembre de 2020. (Foto: EFE)

Miami. – Los puertorriqueños registrados en Florida aumentaron el voto anticipado en un 30 % durante estas elecciones generales, con respecto a las de 2016, según indicaron este lunes analistas de la organización de asesoramiento electoral para hispanos Alianza for Progress.

Hasta la fecha, 330.774 puertorriqueños ya han votado por correo o presencialmente temprano, en comparación con los 253.978 que lo hicieron de la misma manera hace cuatro años, un medidor ofrecido hoy durante una rueda de prensa virtual.

En Florida, los puertorriqueños ya superaron a sus compatriotas en Nueva York, con más de 1,3 millones, especialmente en el centro del estado, en los condados Hillsborough, Osceola y Orange, en donde se asienta Orlando.

«Estamos viendo buenos resultados en Florida. Solo hay un 23 % de papeletas corregidas, lo que indica que una de cada cuatro personas ha corregido su papeleta», indicó Rubén Lebron, director político de Alianza for Progress.

En la rueda de prensa, Lebron indicó que, en las próximas horas, tienen previsto hablar con 36.000 votantes puertorriqueños del denominado «estado del sol» que no han ejercido el sufragio de manera temprana.

El objetivo, dijo, es asesorarlos sobre el funcionamiento de los colegios y cómo llegar a ellos en este martes crucial.

«Hay mucho trabajo que hacer», admitió Lebron, al tiempo que recordó que los supervisores electorales, por ley tienen que emitir tres avisos a los votantes en caso de errores en el rellenado de boletas.

«Las elecciones se acaban el 5 de noviembre a las 5 pm, no se acaban mañana», recalcó Lebron.

La organización, que se declara «con una vasta experiencia en el terreno que comprende las idiosincrasias políticas en nuestras comunidades», quiere destacar «el papel pasado por alto que los votantes del NPA están desempeñando en Florida hasta ahora».

Las boletas registradas como NPA corresponden a aquellas personas sin afiliación política que votan como independientes.

«Sabemos que es más probable que los votantes hispanos y puertorriqueños no estén afiliados a ningún partido político con respeto al votante medio de Florida», indicó Alianza for Progress.

«Los votantes del NPA son los héroes olvidados de estas elecciones. Sólo durante la votación anticipada y por correo, sus votos brutos aumentaron un 50 % con respecto al 2016», indicó la organización.

Casi 9 millones de los 14,5 millones de electores registrados en Florida habían ya votado para el lunes, por correo o de manera presencial anticipada.

«Vale la pena hacer una pausa para comprender el cambio trascendental que esto representa para décadas por venir. Los votantes que votan anticipadamente o por correo tienen más probabilidades de convertirse en votantes confiables en elecciones futuras», afirmó en un comunicado Alianza for Progress.

El cambio que necesita un cambio

Fotografía satelital cedida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) por vía del Centro Nacional de Huracanes (NHC) donde se muestra la localización del huracán Eta a las 19:10 hora local (00:10 GMT). EFE/ NOAA-NHC

Norristown, PA – El cambio climático ha sido uno de los temas más controversiales en los últimos años. El pasado 13 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), declaró que los desastres naturales a causa del clima aumentaron en un 80% desde el año 2001. Esta situación ha preocupado a la mayoría de los gobernantes en todo el mundo, debido a los efectos negativos que ha ocasionado a la humanidad. No obstante, algunos escépticos aún se preguntan si este fenómeno es real o no.

Los cambios climáticos son eventos naturales que ha experimentado el planeta Tierra desde su origen. El clima es el conjunto de condiciones atmosféricas propias de un lugar (lluvia, viento, calor, frío) y, en condiciones normales, depende enteramente de la dinámica de la atmósfera; es decir, la capa de gases que rodea al planeta y que protege la vida de la radiación solar ultravioleta, crea un escudo contra los meteoritos y, al igual que un invernadero, mantiene la humedad y el calor del ambiente.

Los gases que componen la mayor parte de la atmósfera son nitrógeno (78%), oxígeno (21%) y argón (0.95%), indispensables para la vida; y en menor proporción, dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y ozono, los cuales se generan naturalmente durante la combustión, por incendios forestales estacionales o por la erupción de los volcanes. Su función es evitar que el calor se pierda al espacio; razón por la cual se conocen como gases de efecto invernadero. Sin embargo, en los últimos 20 años se ha registrado una sobreproducción de estos gases debido a la actividad humana; principalmente por la quema en altísimos volúmenes de carbón, petróleo, gasolina y gas natural.

Cuando la concentración de estos gases aumenta, se forma una “tapa” en la atmósfera, provocando que el planeta retenga más calor del necesario y, por consiguiente, que aumente la temperatura. Este incremento antinatural de calor, de hasta 2°C, conocido como calentamiento global, ha generado el deshielo de los glaciares y un desequilibrio en la circulación del aire de la atmósfera, provocando fenómenos atmosféricos atípicos muy intensos, que cuando afectan los bienes materiales y ponen en peligro la vida humana, son considerados desastres naturales.

La contaminación y destrucción de ecosistemas terrestres y marinos, y la sobrepoblación, son factores que favorecen el calentamiento global y generan problemas de tipo no sólo ambiental, sino social, económico y de salud; por ejemplo: guerra, migración, pobreza, hambre y surgimiento de nuevos agentes patógenos.

Aunque los gobiernos han suscrito varios acuerdos para mitigar los efectos del cambio climático, como el Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de París, (en los que EE.UU. no participa desde 2017), éstos no han sido suficientes para disminuir la emisión de carbono. Al respecto, durante la Cumbre sobre la Acción Climática 2019, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado para establecer un plan para conseguir que las empresas, los gobiernos y los países alcancen un volumen neto de emisiones de carbono igual a cero para el 2050. Guterres señaló: “Necesitamos más planes concretos, más ambición, más países comprometidos y más negocios. Necesitamos que todas las instituciones financieras, públicas, privadas, elijan de una vez por todas, la economía verde”.

Afectaciones debido al calentamiento global en los últimos 40 años.

AñoNúmero de Desastres naturalesPersonas afectadas (millones)Pérdidas humanas (millones)Pérdidas económicas (USD billones)
2000-20196,6814,2001.232.97
1980-19993,6563,2501.191.63
Datos de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

A la expectativa de una crisis institucional

Los manifestantes marchan One-Fifth Avenue durante un mitin para garantizar que todas las papeletas se cuenten en las elecciones presidenciales de 2020 en Nueva York, Nueva York, EE. UU., 04 de noviembre de 2020. EFE / EPA / JUSTIN LANE

Tras una noche de «déjà vu» electoral respecto a 2016, al cierre de esta edición aún no estaba claro que el candidato demócrata, Joe Biden, favorito en todas las encuestas, fuera a arrebatar la presidencia a Donald Trump, quien ya se ha apresurado a proclamarse vencedor sin conocer los resultados definitivos. La situación podría empujar al país a una crisis institucional e incluso a conatos de violencia.

El reloj del escrutinio electoral se ralentizó a partir de las 01.00 local del miércoles (06.00 hora GMT), cuando quedaba un puñado de estados clave por conocer, siete territorios de los que pende el futuro de un país alertado por la amenaza de protestas y disturbios por parte de partidarios de uno u otro candidato.

EE. UU. nunca había estado tan dividido frente a unos comicios, y la destrucción del tejido económico y social provocada por la pandemia ha exacerbado las diferencias y ha alimentado la polarización, azuzada por el propio Trump y amplificada por las redes sociales.

POR UN PUÑADO DE ESTADOS

Todas las miradas están fijas ahora en los estados bisagra de Pensilvania, con 20 delegados en el Colegio Electoral; Michigan, con 16; Wisconsin, con 10; Carolina del Norte, con 15; Georgia, con 16; y Nevada, con 6; a los que se suman los 3 compromisarios en juego de Alaska y 1 de Maine.

El Colegio Electoral es un órgano integrado por 538 delegados distribuidos en función de la población de cada uno de los estados. El candidato ganador en cada uno de esos estados, aunque sea por un solo voto, se lleva todos sus compromisarios; y el aspirante que llega a 270 gana las elecciones.

Hasta el cierre de esta edición, Biden aventajaba  a Trump por 265 delegados frente a 214, por lo que las opciones seguían abiertas; porque además Trum hizo claro que pediría recuentos y empezó ya con las demandas.

Si se observa el mapa del país a grandes rasgos, Biden se ha hecho con el triunfo en toda la costa oeste, además de gran parte de la fachada atlántica del país, así como con el estado clave de Arizona, aparte de Colorado, Nuevo México, Illinois y Minnesota.

El mapa se sabe rojo, el color de los republicanos, en áreas del centro y el sur de EE. UU., como Alabama, Arkansas, Iowa, Misisipi, Misuri, Dakota del Norte y Dakota del Sur, entre otros; pero sobre todo han dado alas a Trump los estados bisagra de Ohio, Texas y Florida.

Así que, el mandatario da la pelea a Biden, que daban por hecha la mayor parte de las encuestas, lo que lleva una especie de sensación de lo ya vivido en 2016, cuando los sondeos aventuraban la victoria de la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton, que acabó perdiendo.

¿TRUMP VINO PARA QUEDARSE?

Estos resultados inconclusos son un indicador de que Trump ya no es el fenómeno exótico y populista que pudiera parecer hacer cuatro años, y que tiene una base amplia que podría hacer que se quedara en la presidencia por un nuevo mandato.

Queda por ver cómo evoluciona el ánimo en las calles durante los próximos días.

Desde la Casa Blanca y con el recuento aún en marcha, Trump ya denunció este miércoles un «fraude» electoral sin aportar pruebas y amenazó con recurrir al Tribunal Supremo para detener el recuento de votos. Una Corte Suprema, por cierto, cuya mayoría conservadora el presidente ha logrado reforzar antes de los comicios con la ayuda del Senado, controlado por los republicanos, con el nombramiento de la jueza Amy Coney Barrett.

«Iremos al Tribunal Supremo. Queremos que pare todo el proceso de votación», anunció Trump, quien al mismo tiempo aseguró que había ganado las elecciones.

SENSACIONES YA VIVIDAS

Durante la campaña, el mandatario ya había agitado el fantasma de un posible fraude electoral por el voto por correo, que ha sido fundamental en estos comicios debido a la pandemia.

La última vez que el Tribunal Supremo tuvo que resolver una elección presidencial fue en 2000, debido a problemas en el recuento en Florida, y finalmente el republicano George W. Bush se alzó victorioso una vez que el demócrata Al Gore tuvo que tirar la toalla después de que se le negase un nuevo escrutinio.

El tono de Trump contrastó con el de Biden, quien pidió a sus seguidores desde Wilmington (Delaware) que «mantengan la fe» y esperen con paciencia los resultados.

«¡Paren el recuento!», clama Trump mientras Biden pide un conteo exhaustivo

Personal del Departamento de Elecciones del Condado de Miami-Dade organiza votos hoy, en la sede del departamento en El Doral, ciudad aledaña a Miami, Florida (EEUU). EFE/Giorgio Viera

El presidente y candidato republicano, Donald Trump, pidió este jueves en Twitter en letras mayúsculas «¡PAREN EL RECUENTO!», mientras que su rival, el candidato demócrata Joe Biden, reclamó justo lo contrario, que todas las papeletas se cuenten.

Los dos aspirantes se posicionaron en Twitter cuando todas las miradas están en el recuento de votos en Nevada, Pennsylvania, Carolina del Norte, Georgia y Arizona, estado este último donde algunos medios han proyectado una victoria de Biden, pero Trump está acortando distancias.

«¡PAREN EL RECUENTO!», clamó en Twitter el mandatario, quien este jueves no tiene previsto ningún evento público.

Por su parte, el aspirante demócrata escribió en esa misma red social: «todos los votos deben ser contados»; y acompañó su mensaje de un vídeo con el rótulo «cuenten todos los votos» y en el que se ve a dos electores: una mujer blanca y un hombre negro.

Una fuente de la campaña de Biden dijo a Efe que el líder demócrata probablemente volverá a dirigirse al pueblo estadounidense, como ya hizo este miércoles; pero esa fuente no especificó a qué hora se producirá esa comparecencia.

De momento, contando con Arizona, Biden suma ya 264 delegados en el Colegio Electoral, y está a un paso de lograr los 270 compromisarios que le darían las llaves de la Casa Blanca, frente a los 214 que acumula Trump.

La campaña de reelección del presidente, Donald Trump, anunció este jueves la presentación de una querella en los juzgados del estado de Nevada para detener el cómputo de sufragios al asegurar que se están contando «votos ilegales».

Nevada es uno de los estados que todavía no han completado el escrutinio y que podría resultar definitivo para elegir al nuevo presidente. Según las proyecciones de los medios estadounidenses, con el 86 % de los votos contabilizados, el demócrata Joe Biden aventaja a Trump por menos de un punto porcentual.

El estado de Nevada, donde el recuento muestra a Biden a la cabeza, dará a conocer nuevos resultados hoy a las 9 am hora local (12 EST), mientras que las autoridades del condado de Maricopa, el más poblado de Arizona, no tiene previsto ofrecer nuevos datos hasta las 7 pm hora local (9 pm ET).

Entretanto, en la calle ha ido tomando fuerza un movimiento denominado «Cada voto cuenta», destinado a presionar para que se tengan en cuenta todos los sufragios enviados por correo.

Frente a ello, simpatizantes de Trump han acudido a centros de votación de algunos estados para pedir que se dejen de contar las papeletas.

Líderes republicanos se desmarcan de Trump y defienden el recuento electoral

Líderes del Partido Republicano, entre ellos los poderosos senadores Mitch McConnell y Marco Rubio, se han mantenido al margen de las acusaciones de irregularidades del presidente de EE. UU., Donald Trump, quien se ha declarado ganador de la elección presidencial, y defendieron en cambio el conteo de los votos.

McConnell, quien es el líder de la mayoría republicana en el Senado y uno de los aliados de Trump, salió al paso de las afirmaciones del gobernante y admitió que aunque este año hay un mayor número de estados con votaciones anticipadas y por correo (101 millones en total), los candidatos deben adaptarse «a las reglas de cada estado».

«Afirmar que ganó las elecciones es diferente a terminar el conteo», declaró a los periodistas McConnell, quien dijo que «la decisión de los estados sobre cómo llevar a cabo la elección no es asunto del gobierno federal».

Después de que denunciara sin pruebas un «fraude», Trump se proclamó este miércoles ganador en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Michigan, cuatro estados clave.

«Tomarse días para contar los votos emitidos legalmente NO es fraude», escribió por su parte Rubio en su cuenta de Twitter.

Horas antes, Rubio había asegurado en otro mensaje: «El resultado de la carrera presidencial se conocerá después de que se hayan contado todos los votos legalmente emitidos».

En la misma línea se pronunció el exgobernador republicano Chris Christie, quien aseguró a la cadena ABC News que hay que dejar que el proceso se desarrolle antes de juzgarlo como defectuoso.

«Es una mala decisión estratégica, es una mala decisión política y no es el tipo de decisión que se esperaría que tomara esta noche (en alusión al anuncio del Trump en la madrugada del miércoles) alguien que ocupa el cargo que ocupa», agregó Christie, quien además es asesor del gobernante y pasó varios días ingresado en cuidados intensivos por la COVID-19.

Biden está más cerca de la victoria al sumar ya 264 delegados en el Colegio Electoral, a un paso de lograr los 270 compromisarios que le darían las llaves de la Casa Blanca, frente a los 214 que acumula Trump.

Cientos se manifiestan en Filadelfia para que se cuenten todos los votos

Demonstrators gather near Bryant Park and the New York Public Library to rally for ensuring that every ballot is counted in the 2020 Presidential election in New York, New York USA, 04 November, 2020. EFE/EPA/JUSTIN LANE

La comunidad latina, expectante en Pensilvania

Pensilvania es uno de los estados decisivos en la contienda electoral. La población latina, permanece expectante a la espera de resultados, se prepara para reaccionar en medio de un tono que ha sido calificado como provocador, por parte del mandatario Donald Trump. 

Fernando Torres, presidente de la coalición la Coalición Latina en ese estado habló con la Voz de América sobre la importancia del voto hispano al que se refirió como «el gigante que está durmiendo, que nunca ha despertado».

https://www.voanoticias.com/node/255631

Varios centenares de personas se manifestaron este miércoles en Filadelfia, la principal ciudad del estado de Pensilvania, para que se cuenten todos los votos y se respete el proceso democrático que debe finalizar con el recuento de las papeletas enviadas por correo.

Los manifestantes pidieron de forma pacífica que se dé tiempo al recuento en la contienda presidencial entre el demócrata, Joe Biden, y el presidente republicano, Donald Trump.

Algunos se concentraron cerca del centro de convenciones, donde se está contando a contrarreloj el voto emitido por correo en la ciudad del amor fraternal, la metropoli más populosa del estado y que lleva retrasos en el conteo por la avalancha de este tipo de papeletas debido a la pandemia del COVIS-19.

Las concentraciones, que también contaron con la presencia de simpatizantes «vigilantes» del presidente Donald Trump, quien ha elevado el temor a un fraude sin aportar pruebas, se dan el día después de los comicios y cuando el estado ha comenzado a retomar el escrutinio del voto por correo, después de una larga noche enfocado en el voto presencial.

Con carteles de «Todos los votos cuentan», los manifestantes tomaron distintos puntos del centro de la ciudad y se congregaron también cerca de donde miembros de la campaña de Trump explicaron en una rueda de prensa su decisión de demandar a funcionarios electorales del estado que vale 20 puntos electorales, por no permitirles observar la imparcialidad del proceso, en su opinión sospechoso.

Los miembros de la campaña de Trump, incluidos Eric Trump y Rudy Giuliani, realizaron una conferencia de prensa en Filadelfia el miércoles por la tarde en la que afirmaron que Donald Trump no solo ganó el estado de Pensilvania, sino todas las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Además, la misma campaña pidió que se detuviera el recuento en Michigan, al tiempo que adelantó que pedirá un nuevo recuento de las papeletas en Wisconsin, donde el margen de Biden es de menos del 1%.

La mayoría de medios da a Biden como vencedor en Michigan y Wisconsin y el propio candidato demócrata confía en que podrá proclamarse vencedor en Pennsylvania, donde Trump mantiene ventaja.

¿Quién declara en EE.UU. al ganador de las elecciones?

Un centro de votación anticipada ya en marcha el pasado 9 de octubre, en la localidad de McCandless, Pensilvania.

WASHINGTON D.C. – Muchas personas asumen que el ganador de una contienda presidencial en Estados Unidos es determinado una vez que los medios de comunicación declaran un vencedor y el candidato perdedor pronuncia un discurso reconociendo su derrota. Pero la verdad es que declarar formalmente a un ganador presidencial es un largo proceso de meses que, en realidad, no se completa hasta en enero.

Ese proceso esencialmente involucra a estadounidenses que votan por electores, estos electores que votan por el presidente, y luego el Congreso declara un ganador.

“Hay un día de elecciones, donde esos electores son elegidos, hay una fecha en diciembre donde los electores se reúnen y votan por el presidente; y luego hay una fecha en enero cuando el Congreso certifica la elección”, explica Amy Dacey, directora ejecutiva del Instituto de Políticas de la Universidad Americana.

Además del Colegio Electoral, la certificación de una elección presidencial involucra al Senado, la Cámara de Representantes y a los Archivos Nacionales.

Ese proceso de cuatro meses es el resultado de un compromiso entre los padres fundadores de la patria, que no estaban convencidos que se pudiese confiar en los votantes para elegir a un líder idóneo.

“Esto fue inicialmente creado porque no había la confianza en que la ciudadanía tomara esa decisión”, explicó Dacey. “No creían que el pueblo estadounidense debiera directamente escoger al presidente y al vicepresidente, pero tampoco se le quería dar al Congreso la autoridad exclusiva de selección, tampoco”, asegura Dacey.

El COVID-19 podría complicar el conteo 

Expertos en asuntos electorales predicen que el conteo de las boletas podría tomar más tiempo este año debido a la pandemia del COVID-19 y al mayor número de votantes que se anticipa usen la votación por correo.

“Estos son procedimientos legales que deben ser seguidos”, dijo Lia Merivaki, profesor asistente de Política Estadounidense en la Universidad Estatal de Mississippi. “La presión para que se declare un ganador en la noche de elecciones creará más confusión y creará desconfianza y (…) posiblemente, muchos empezarán a demandar a los estados porque esperan que los resultados sean anunciados en la noche de elecciones; así que esto hará el trabajo de los funcionarios electorales y los estados más difícil al tratar de mantener el proceso transparente y justo”.

Una vez que los 50 estados, más el Distrito de Columbia, cuenten los votos en persona, los votos por correo y votos provisionales, cada gobernador estatal elabora una lista de electores. Copias de esta lista, conocida como un Certificado de Comprobación, son sometidas al archivador de Estados Unidos, el jefe de los Archivos Nacionales.

Los electores entonces se reúnen en las capitales de sus estados, el Distrito de Columbia se reúne en Washington D.C., para formalmente emitir sus votos para presidente y vicepresidente. Esto debe suceder en el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre. Este año, esa fecha caerá en el 14 de diciembre.

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Los electores en cada estado completan Certificados de Votos y los envían al Senado, al Archivo Nacional y a funcionarios estatales. Una vez se hace eso, el Colegio Electoral no tiene más funciones hasta la próxima elección presidencial.

El paso final del proceso ocurrirá el 6 de enero del 2021, cuando el Congreso se reúna para contar los votos electorales y oficialmente certifique al ganador. El proceso es normalmente ceremonial, pero puede haber objeciones. Hubo objeciones a algunos votos del Colegio Electoral en 1969 y 2005, pero la Cámara y el Senado rechazaron las objeciones y los votos cuestionados fueron contabilizados.

Si habrá o no objeciones tras las elecciones del 2020 está aún por ver, “esto es territorio desconocido y espero que no caigamos en eso porque realmente estaríamos poniendo a prueba años de normativas y procedimientos democráticos”, dijo Merivaki. “Creo que sería muy extremo si el Senado va a tomar acción que realmente cancele la voluntad del pueblo. Creo que eso sería muy problemático para el estatus de la democracia en Estados Unidos… Es decir, eso ya no sería democracia”.

Dacey piensa que las complicaciones podrían surgir si el ganador del voto popular no gana también el Colegio Electoral. El presidente Trump ganó el Colegio Electoral en el 2016, pero perdió el voto popular ante la demócrata Hillary Clinton.

Lo mismo ocurrió en el 2000, cuando el republicano George W. Bush ganó el Colegio Electoral, pero perdió por un pequeño margen el voto popular ante el demócrata Al Gore.

“Creo que el interrogante más grande es: ¿sienten los votantes al depositar su voto el día de las elecciones, que es un factor decisivo sobre quién los representa? Una de cada dos elecciones, no lo es, porque es ese voto popular el que lo determina”, dijo Dacey. “Pienso que esto puede disminuir la fe de la gente en el proceso, y podría disminuir la participación, y yo quiero a más gente votando. Y si ellos sienten que su voto popular, su voto el día de las elecciones, realmente no determina esa decisión, creo que esto ocasionará un reto a la participación y a la fe de la gente en el sistema”.