Un vendedor ambulante de pasteles camina por el centro de la calle en busca de clientes en La Habana, Cuba, el jueves 19 de marzo de 2026. (Foto: AP/Ramon Espinosa)
El superávit comercial de la Unión Europea (UE) con Estados Unidos cayó a la mitad en enero en comparación con el mismo mes de 2025 al pasar de 18.100 millones de euros a 9.200 millones, informó este viernes la oficina de estadística comunitaria, Eurostat.
Desde el pasado octubre, Washington aplica un arancel generalizado del 15 % a gran parte de los productos europeos tras el acuerdo sellado en julio con Bruselas para evitar una guerra comercial, una medida que, no obstante, el Tribunal Supremo del país ha considerado ilegal.
Por su parte, el déficit comercial de la UE con China subió de 31.300 millones de euros a 32.500 millones y, el superávit con el Reino Unido, de 15.200 millones a 16.400 millones.
En términos globales, la balanza comercial de la UE registró un déficit de 5.900 millones de euros en el comercio de bienes con el resto del mundo en enero, por encima del de 5.400 millones registrado en el mismo mes de 2025.
Las exportaciones de bienes fuera de la UE ascendieron a 189.200 millones de euros, lo que supone un descenso del 10 % con respecto a enero de 2025 (210.200 millones).
Las importaciones procedentes del resto del mundo se situaron en enero en 195.100 millones de euros, lo que supone una caída del 9,5 % en comparación con el primer mes del año anterior (215.600 millones).
El aumento del déficit comercial en 500 millones de euros en enero a lo largo de un año se atribuyó en gran medida a la caída del superávit de los productos químicos, pasando de 23.000 millones a 15.400 millones de euros.
Además, el superávit de la maquinaria y los vehículos disminuyó de 8.400 millones de euros a 1.700 millones, aunque el sector energético mostró una mejora a lo largo del año al reducir su déficit de 29.300 millones a 21.500 millones.
El comercio intracomunitario ascendió a 4,143 billones de euros en 2025, lo que supone un aumento del 2,7 % con respecto a 2024.
Eurozona
Por lo que se refiere al déficit comercial de la eurozona en el intercambio de bienes con el resto del mundo, se situó en los 1.900 millones de euros en enero, frente al de 1.400 millones del mismo mes de 2025.
Las exportaciones de bienes de la zona del euro al resto del mundo en enero ascendieron a 215.300 millones de euros, lo que implica una caída del 7,6 % en comparación con el mismo mes del año anterior (232.900 millones).
Las importaciones procedentes del resto del mundo a los países que comparten la moneda única se situaron en 217.200 millones de euros, un descenso del 7,3 % en comparación con el primer mes de 2025 (234.300 millones).
El aumento del déficit en 500 millones de euros se debió principalmente a la caída del superávit de los productos químicos de 24.600 millones de euros a 16.700 millones, y del de la maquinaria y vehículos de los 5.600 millones a los 1.600 millones.
Por el contrario, el sector energético mejoró considerablemente, con un déficit que se redujo de 26.200 millones de euros a 19.200 millones.
Finalmente, el comercio dentro de la eurozona ascendió a 2,670 billones de euros en 2025, un aumento del 2 % en comparación con 2024.
El líder de United Farm Workers César Chávez en una marcha en Salinas, California, el 7 de marzo del 1979. (Foto: AP/Paul Sakuma)
La noticia del abuso de mujeres y niños por parte de César Chávez cayó como un golpe para muchos, especialmente para quienes habíamos invertido tanto de nuestras vidas, esperanzas y sacrificios en el éxito de la Unión de Trabajadores del Campo (UFW).
Ante estos titulares devastadores y los dolorosos detalles que han salido a la luz, la UFW y la Fundación César Chávez tomaron la difícil, pero necesaria, decisión de cancelar las celebraciones nacionales previstas para el 31 de marzo, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba el cumpleaños de César.
Como muchos otros, me uní al sindicato siendo un joven soñador en busca de justicia y libertad. En 1970 comencé mi camino como organizador de tiempo completo, ganando cinco dólares a la semana en salario y diez dólares para comida. Miles de nosotros hicimos enormes sacrificios para lograr contratos sindicales y construir lo que entonces sentíamos como una base de esperanza.
Unirme al sindicato transformó mi vida. Dejé de vender drogas. Me deshice de las dos pistolas que poseía, armas que alguna vez pensé usar contra mis enemigos. A través del movimiento aprendí que el amor era más fuerte que el odio y que la no violencia podía convertirse en mi camino hacia la sanación.
César murió en 1993. Para 1994, yo era el director fundador de la Fundación César E. Chávez.
Como activista de derechos humanos, he sido testigo de muchos movimientos en los que el liderazgo abusó del poder que le fue confiado. Aun así, leer que César abusó de Dolores Huerta, cofundadora de la UFW, y que también abusó de niñas en la década de 1970, fue devastador: difícil de leer y aún más difícil de asimilar.
A lo largo de los años escribí en más de una ocasión que César no era ni un dios ni un santo. Lo confronté a él y al sindicato en varios temas, y estuve a punto de ser despedido más de una vez por hacerlo. Entonces, como ahora, creía que los movimientos deben permitir la verdad, la crítica y la rendición de cuentas.
Espero que todas las personas que fueron abusadas puedan ahora sentirse lo suficientemente seguras para hablar. Y cuando lo hagan, debemos recibirlas no con dudas ni defensividad, sino con amor, respeto y un compromiso genuino para ayudarlas a sanar. Tal vez así también encontremos una forma de sanarnos como comunidad.
Dolores Huerta luchó durante décadas como una líder fuerte en un movimiento mayoritariamente masculino, cargado por una pesada nube de machismo. Hace más de veinte años dejó la UFW y fundó la Fundación Dolores Huerta, creando un espacio nuevo y vibrante donde jóvenes —especialmente niñas y mujeres— pueden organizarse, crecer y florecer. A punto de cumplir 96 años, sigue siendo un rostro de libertad para muchísimas personas.
La UFW creó un movimiento nacional que empoderó a los trabajadores del campo y a sus aliados para enfrentar a los grandes productores agrícolas y a sus aliados de derecha. A través de los boicots a la lechuga y las uvas, el sindicato logró contratos que transformaron vidas. Activistas como yo aprendimos a organizarnos, a desafiar un sistema racista y a luchar por la justicia sin violencia. Los sacrificios fueron inmensos, y muchos de nosotros continuamos hoy esa lucha por los derechos humanos.
Hoy ya existen esfuerzos para retirar el nombre de César de edificios y escuelas. Sabemos que este momento es doloroso no solo para el movimiento, sino también para la familia Chávez y, sobre todo, para las víctimas que han dado un paso al frente. No debería sorprendernos si surgen más testimonios.
Al mirar hacia el futuro, debemos garantizar que los derechos de las niñas y las mujeres estén protegidos y que nuestra respuesta hacia las víctimas y sus familias sea reflexiva, compasiva y justa.
Los enemigos del sindicato, de Chávez, de los trabajadores del campo y de los mexicoamericanos pedirán un linchamiento público y la destrucción total de un movimiento que, a pesar de sus fallas, ha realizado un trabajo profundamente valioso. No debemos permitir que su odio defina este momento.
En su lugar, debemos comprometernos con un liderazgo honesto y con la creación de salvaguardas que protejan a todas las personas, sin excepción.
Muchos de nosotros sentiremos enojo, decepción y arrepentimiento. Buscaremos ese arcoíris que hoy necesitamos más que nunca.
Dicen que cuando una estrella desaparece, deja espacio para que aparezcan tres más.
La dirigente del United Farm Workers Dolores Huerta (cent) con Howard Wallace, presidente del capítulo en San Francisco del UFW (izq), y María Elena Chávez (der), la hija de César Chávez, en una marcha en el Mission District de San Francisco, el 19 de noviembre de 1988. (Foto: AP/Court Mast)
El testimonio de Dolores Huerta rompe décadas de silencio y plantea una pregunta clave: cómo honrar las causas sin ignorar el daño causado por sus líderes.
Durante décadas, el nombre de César Chávez fue sinónimo de dignidad, sacrificio y lucha por los derechos de los trabajadores del campo. Su figura se convirtió en un símbolo intocable dentro de la historia del activismo latino en Estados Unidos. Precisamente por eso, las revelaciones publicadas esta semana resultan tan dolorosas como necesarias.
Una investigación de The New York Times documentó pruebas creíbles de que Chávez abusó sexualmente de niñas y mujeres jóvenes vinculadas al movimiento campesino que lideraba. No se trata de un testimonio aislado ni de rumores tardíos: el reportaje se apoyó en decenas de entrevistas, documentos internos y relatos coherentes que describen un patrón de abuso de poder sostenido en el tiempo.
Una de las víctimas decidió hablar después de que surgiera la propuesta de nombrar una calle en honor a Chávez cerca de su hogar, una ironía insoportable para quien había cargado el peso del silencio durante años. Ese gesto cívico, aparentemente inocente, terminó abriendo una grieta por donde finalmente salió la verdad.
El impacto fue aún mayor cuando Dolores Huerta, cofundadora de la United Farm Workers y referente moral del movimiento, confesó públicamente que también fue víctima de abuso sexual por parte de Chávez. Huerta relató haber sido manipulada, presionada y forzada en dos ocasiones durante los años sesenta, episodios que derivaron en embarazos que mantuvo en secreto durante décadas para no dañar la causa campesina, a la que dedicó su vida entera.
Su testimonio no solo confirmó la gravedad de las acusaciones. También expuso una verdad incómoda: ni siquiera las mujeres más fuertes, visibles y comprometidas están a salvo cuando el abuso se esconde detrás del poder y la veneración colectiva. El silencio, en estos casos, ¿es cobardía o la prevalencia de una causa, se justifica o simplemente se acepta?
Lo que resulta fundamental es decir con claridad: no se puede ni se debe culpar a las víctimas por haber tardado en hablar. El miedo, la vergüenza, la dependencia emocional o económica, y la presión de proteger una causa considerada “más grande que una misma” son mecanismos bien documentados que explican por qué muchas personas guardan silencio durante años, incluso décadas y muchas se llevan el doloroso secreto a la tumba.
En este caso, el peso simbólico de Chávez como ícono latino convirtió la denuncia en un acto casi impensable. Hablar implicaba desafiar a una comunidad entera, arriesgar la credibilidad personal y enfrentar el estigma de cuestionar a un héroe. Exigir a las víctimas que hablaran “antes” es desconocer por completo cómo opera el abuso de poder y cómo opera la dimensión sacrificial.
Lo que destaca en este caso, es que, a diferencia de otros escándalos de abuso sexual de alto perfil, la reacción institucional y política ante estas revelaciones ha sido contundente. La Fundación César Chávez, la United Farm Workers, líderes demócratas, organizaciones latinas, campesinas y proinmigrantes, así como la propia familia de Chávez, condenaron los presuntos abusos, suspendieron homenajes y pidieron escuchar a las víctimas con seriedad y respeto.
Este posicionamiento contrasta de manera evidente con lo ocurrido en otros casos, como el de Jeffrey Epstein, donde durante años se intentó ocultar información, minimizar la gravedad de los hechos o promover la idea de que era “hora de pasar la página”. En el caso Chávez, el debate público ha insistido en algo esencial: reconocer el daño no borra los logros del movimiento campesino, pero sí evita que el legado se construya sobre el silencio de las víctimas.
Hablar nunca es fácil. Y casi nunca ocurre en el momento “perfecto”. Pero romper el silencio, incluso muchos años después, puede ser un acto de liberación profunda. No cambia lo ocurrido, pero devuelve algo que el abuso arrebata: la voz, la dignidad y la posibilidad de sanar.
La historia de César Chávez nos enfrenta a una verdad incómoda pero urgente: ninguna causa justa puede sostenerse sobre la negación del daño, y ningún líder —por histórico que sea— está por encima de la responsabilidad moral.
Hablar importa. Escuchar es urgente. Actuar no es opcional.
Los videos que mostraron están en YouTube. (Foto: Leticia Roa Nixon)
La organización New Kensington Community Development Corporation (NKCDC) está realizando colaborativamente una serie de eventos para desarrollar un plan que se pueda implementar para la revitalización vecinal mediante el reverdecimiento de ese barrio. El proyecto llamado “Co-Creating a Green Print for Kensington” durará hasta abril en el Centro Kensington de Participación Comunitaria. Incluye talleres sobre destrezas de agricultura urbana, conversaciones comunitarias para explorar cómo apoyar una comunidad más saludable y reuniones con vecinos para cocrear un plan conjunto. Durante 40 años, la directriz de NKCDC ha sido que el desarrollo comunitario puede y debe beneficiar a todos los residentes de Kensington.
Vanessa Maria Graber y Bill McKinney. (Foto: Leticia Roa Nixon)
Bill McKinney, director ejecutivo de NKCDC desde 2020, comentó: “Estamos enfocados durante cuatro meses creando un plan ecológico de reverdecimiento para Kensington, trabajando con muchos colaboradores y comunidades para hablar sobre lo que la gente quiere y su visión. En esta ocasión Philly Boricuas habló sobre la soberanía de la tierra, que es parte de su identidad puertorriqueña tanto en Filadelfia como en la Isla y es un asunto que debemos continuar abordando”.
Charito Morales enseña a la juventud a plantar. (Foto: Leticia Roa Nixon)
El 14 de marzo, Philly Boricuas presentó “Plantando Semillas de Resistencia” con la proyección de dos videos acerca de la soberanía alimentaria en Puerto Rico, “How Puerto Rico Lost its Food Sovereignty” y “The Migrant Kitchen”. Según la organización Vida Campesina, la soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias, priorizando la producción local, sostenible y culturalmente apropiada.
José Caballo junto a Charito Morales mostrando plantas. (Foto: Leticia Roa Nixon)
El evento de Philly Boricuas animó a los participantes en una conversación y tuvo presentaciones de Vanessa Maria Graber, Charito Morales, Justin Roig y José Caballo quienes hablaron sobre la importancia de la agricultura urbana sostenible que es el cultivo, procesamiento y distribución de alimentos dentro de ciudades utilizando prácticas ecológicas, como huertos comunitarios, entre otros.
Justin Roig cree que los propios residentes pueden hacer cambios. (Foto: Leticia Roa Nixon)
“Nosotros queremos enseñarles a las generaciones nuevas de esta ciudad la agricultura urbana, empezando desde un vasito, hasta plantar el fruto o vegetal en la tierra y llevarlo a la mesa. Para alimentar de dentro hacia fuera con alimentos saludables y tener una mejor comunidad”, nos comentó Charito Morales. Añadió que consumir alimentos congelados o con demasiada sal ocasiona problemas de hipertensión y de diabetes.
El Centro de Participación Comunitaria en Kensington, un verdadero oasis. (Foto: Leticia Roa Nixon)
Una investigación liderada por la University of Pennsylvania, junto con la revista médica de JAMA Network Open, en 2018 determinó que la transformación de 541 lotes vacantes a espacios verdes, en Filadelfia, redujo los sentimientos de depresión por 41.5% y de salud mental precaria autorreportadas por casi 63% entre los residentes del área cercana a los lotes reverdecidos. También se determinó que hubo hasta un 29% de disminución de violencia por armas de fuego cerca de los lotes investigados.
El Kensington Engagement Center está localizado en el 3000 Kensington Avenue en el norte de Filadelfia. Es un espacio que brinda a los residentes la oportunidad de cocrear estrategias para abordar los retos del vecindario y lograr metas colectivas. Philly Boricuas es una organización de base comunitaria dedicada a activar a la comunidad puertorriqueña en la ciudad y alentarla a participar en la defensa comunitaria, así como la de sus familias en la isla.
Charito Morales teaches youth how to plant. (Photo: Leticia Roa Nixon)
The New Kensington Community Development Corporation (NKCDC) is collaboratively carrying out a series of events aimed at developing an actionable plan for neighborhood revitalization through greening initiatives in Kensington. The project, titled “Co-Creating a Green Print for Kensington,” will run through April at the Kensington Engagement Center.
Vanessa Maria Graber and Bill McKinney. (Photo: Leticia Roa Nixon)
The initiative includes urban agriculture skills workshops, community conversations exploring ways to support a healthier neighborhood, and meetings with residents to co-create a shared plan. For the past 40 years, NKCDC has been guided by the principle that community development can and should benefit all Kensington residents.
The videos screened are available on YouTube. (Photo: Leticia Roa Nixon)
Bill McKinney, NKCDC’s executive director since 2020, stated:
“For four months, we are focused on creating an ecological greening plan for Kensington, working with many collaborators and communities to talk about what people want and their vision. On this occasion, Philly Boricuas addressed land sovereignty, which is part of Puerto Rican identity both in Philadelphia and on the Island, and it is an issue we must continue to address.”
On March 14, Philly Boricuas presented “Planting Seeds of Resistance,” featuring the screening of two videos on food sovereignty in Puerto Rico: How Puerto Rico Lost Its Food Sovereigntyand The Migrant Kitchen. According to the organization Vida Campesina, food sovereignty is the right of peoples to define their own agricultural and food policies, prioritizing local, sustainable, and culturally appropriate production.
José Caballo and Charito Morales display plants. (Photo: Leticia Roa Nixon)
The Philly Boricuas event encouraged dialogue among participants and included presentations by Vanessa Maria Graber, Charito Morales, Justin Roig, and José Caballo, who spoke about the importance of sustainable urban agriculture. This practice involves the cultivation, processing, and distribution of food within cities using ecological methods, such as community gardens.
The Kensington Engagement Center, a true urban oasis. (Photo: Leticia Roa Nixon)
“We want to teach the new generations in this city about urban agriculture—from planting in a small cup to growing fruits or vegetables in the ground and bringing them to the table. It’s about nourishing from the inside out with healthy food and building a better community,” Charito Morales shared. She added that consuming frozen foods or foods high in salt contributes to hypertension and diabetes.
A study led by the University of Pennsylvania, published in 2018 in collaboration with the medical journal JAMA Network Open, found that transforming 541 vacant lots into green spaces in Philadelphia reduced feelings of depression by 41.5% and self-reported poor mental health by nearly 63% among residents living near the greened lots. The study also found up to a 29% reduction in gun violence in areas surrounding the lots studied.
The Kensington Engagement Center, located at 3000 Kensington Avenue in North Philadelphia, is a space that offers residents the opportunity to co-create strategies to address neighborhood challenges and achieve collective goals. Philly Boricuas is a grassroots organization dedicated to activating the Puerto Rican community in the city and encouraging participation in community advocacy, both in Philadelphia and for families on the Island.
La Llorona durante uno de los talleres (Foto: Cortesía/Mª del Pilar Reales)
Del Carnaval de Barranquilla, el mito latinoamericano en clave contemporánea
“Cuando era niña las vecinas del barrio decían que la habían escuchado”, afirma la actriz, directora escénica, investigadora del Caribe colombiano y docente del Programa de Arte Dramático de la Universidad del Atlántico, María del Pilar Reales.
“Yo nunca la vi, pero me levantó curiosidad” añade.
Entonces Reales, quien desarrolla en la actualidad su trabajo entre teatro, actuación, investigación y creación, intentó dibujarla.
“Pero las vecinas decían que no tenía presencia física”.
Desde entonces ha aparecido ininterrumpidamente en distintas versiones de la fiesta y en todas ha sido reconocida con el Congo de Oro al mejor disfraz.
Reales, hizo avanzar al personaje, adentrándose en otros horizontes no explorados hasta entonces.
“Con el tiempo el personaje empezó a habitar dos escenarios: el festivo del carnaval, donde dialoga con la tradición, y la celebración colectiva propia de la cultura popular caribeña, y el reflexivo del ‘performance’, donde se convierte en un recurso político-poético para pensar el llanto, la memoria y la experiencia simbólica de las mujeres en América Latina”.
Mª del Pilar Reales, artista e investigadora detrás del personaje de La Llorona (Foto: Cortesía/Mª del Pilar Reales)
Un mito, diferentes versiones
“El mito es el mismo en toda América Latina, pero cada país tiene una versión de La Llorona”, explica Reales.
Para la barranquillera “la idea de México es catatómbica, se queda en el plano de la tristeza; nuestra Llorona (la del Caribe colombiano) es bailona, está llorando, pero bailando”.
En su actuación, la investigadora propone una exploración escénica del llanto como experiencia cultural y simbólica en América Latina.
“En el Caribe colombiano tiene presencia cultural: desde la alegría se enseña a ocultar el dolor”.
Sin embargo, para Reales “hay que llorar para poder sanar” y ahí es donde ella hace trascender el personaje.
“Nuestra realidad está impregnada de la simbología de los relatos infantiles. Estamos en un libreto social que normaliza el maltrato a los hijos siguiendo el legado de los padres, siento que ‘ella’ tiene una presencia que se acepta”.
La docente, compara la trascendencia y popularidad de La Llorona frente a La Gaitana, la cacica indígena de Yalcón que en el siglo XVI, vengó la muerte de su hijo por el capitán Pedro de Añasco y que se ha convertido en un símbolo histórico de resistencia indígena, libertad y fuerza de la mujer colombiana.
“Sin embargo, no se habla de ella (La Gaitana), somos hijos de La Llorona, la mujer abandonada que se queda en tristeza profunda; optamos por lo ya preestablecido”, explica la investigadora barranquillera.
Recién celebradas la Noche de la Guacherna –Noche de las Antorchas–, (desfile nocturno antesala del Carnaval de Barranquilla), donde Llorona desfiló un año más junto a miles de personas recorriendo las calles con baile, música y faroles y “La Fiesta de Joselito” (el entierro de Joselito Carnaval que marca en Barranquilla el fin del carnaval), Reales trae su presentación de La Llorona a Filadelfia.
La Universidad de Temple será el marco para esta actuación que irá precedida en días previos de un taller en el que se ofrecerá a los asistentes además de “un espacio de desahogo” donde poder explorar el llanto ahogado de cada uno de los asistentes, un lugar para el ritmo y el baile.
“La presentación está cargada de sonoridad colombiana, influenciada por ritmos afro y continúa con el ambiente del lloro”.
A través del lenguaje performativo, la obra invita al público a reflexionar sobre memoria, dolor colectivo y los discursos culturales que históricamente han condicionado la expresión emocional, especialmente en las mujeres.
“Hombres y mujeres gestionamos el dolor de forma diferente… la amígdala está en el cerebro y nos da la facultad del lagrimeo; su activación para el lloro, por pura biología es distinta en hombres y mujeres”.
La liberación del llanto se consigue entre otros, a través de cartas que escriben los asistentes en los talleres “lo que se dice en ellas se parece tanto… hay llanto por soledad, por no sentirse amadas, por los hijos…”. En algunas de estas presentaciones, ha llegado a contar con la asistencia de una psicóloga y es asombroso comprobar cómo emerge “una sororidad en la que mujeres despiertan una conciencia que incomoda”.
“Quiero dar a conocer con mi presentación en Temple la cotidianeidad de Colombia y utilizar a La Llorona para que se tenga conciencia del otro, más allá de las fronteras culturales”.
Momento de la “performance” de La Llorona. (Foto: Cortesía/Mª del Pilar Reales)
La Llorona reivindicativa: simbolismos, arte y política
“Este personaje ha sido a veces muy incómodo”, recuerda Reales, quien ha ayudado con su personaje a “dinamizar temas de derechos”. Evoca su visita hace una década a áreas violentas de Colombia en las que utilizó La Llorona para reclamar derechos negados a los habitantes.
Como antesala al evento, el 17 de abril a las 10:00 a.m. Reales participará en una clase en Temple University, donde se realizará un encuentro con estudiantes para introducirlos al contexto cultural y artístico del personaje y preparar su participación y recepción crítica del evento del día 22.
Marcha “No Kings Day” (No Reyes) en Filadelfia, que coincidió con el cumpleaños 79 de Donald Trump y el desfile militar por el 250 aniversario del Ejército de EE. UU. 14 de junio de 2025. (Foto: RRSS/ACLU-PA)
El sábado 28 de marzo de 2026 se llevará a cabo en Filadelfia una marcha y manifestación pacífica bajo el lema “No Kings”, como parte de una movilización nacional que tendrá lugar simultáneamente en cientos de ciudades de Estados Unidos.
La concentración iniciará desde las 12:00 del mediodía y tendrá una duración estimada hasta aproximadamente las 3:00 p.m.
El punto de inicio será Philadelphia City Hall (Ayuntamiento) y marchará por el Benjamin Franklin Parkway.
El acto final será en el área cercana a 22nd Street y el Parkway, donde se realizarán discursos y mensajes de organizaciones participantes.
La movilización en Filadelfia es organizada por grupos comunitarios y organizaciones cívicas, entre ellas Indivisible, No Kings Coalition y otras redes locales, como parte de una jornada nacional de protesta no violenta.
Los organizadores han reiterado que:
La marcha será pacífica
No se permiten armas ni objetos peligrosos
Se pide a los participantes actuar de manera legal y respetuosa, y desescalar cualquier confrontación.
“No Kings” es un movimiento nacional que surgió en 2025 y que ha organizado masivas protestas en distintas ciudades del país, con el mensaje de que Estados Unidos no debe ser gobernado como una monarquía ni bajo prácticas autoritarias.
La jornada del 28 de marzo busca:
Defender derechos civiles y libertades democráticas
Protestar contra políticas federales que afectan a comunidades inmigrantes
Reafirmar el derecho a la protesta y a la participación ciudadana.
Según los organizadores, se esperan más de mil eventos “No Kings” a nivel nacional, lo que convertiría esta jornada en una de las movilizaciones coordinadas más grandes del año.
Aunque al momento de esta publicación la Ciudad de Filadelfia no ha emitido aún un aviso oficial detallado, se anticipa que:
Habrá cierres temporales de calles en Center City y el Benjamin Franklin Parkway.
SEPTA podría implementar desvíos de autobuses y ajustes en rutas cercanas al recorrido, y las autoridades por lo regular recomiendan usar transporte público y evitar la zona si no se participa en el evento, como ha ocurrido en marchas similares previas.
About this event
What began in 2025 as a single day of defiance has evolved into a sustained national movement opposing tyranny, spreading from small towns to major cities and across communities committed to defending democracy. The peaceful movement has continued to grow nationwide.
The event is scheduled to begin at Philadelphia City Hall at noon, with a march along the Benjamin Franklin Parkway starting at 12:30 p.m. Speeches are expected to begin around 1:15 p.m. near 22nd Street and the Parkway.
Organizers state that, as families face increasing pressures and rising costs, remaining silent is not an option. The movement aims to defend communities against what it describes as unjust and harmful actions by the current administration.
On March 28, participants are encouraged to take to the streets and voice a clear message: no thrones, no crowns, no kings. Organizers emphasize that the movement is not merely observing history but actively shaping it.
A core principle of all No Kings events is a firm commitment to nonviolent action. Participants are expected to de‑escalate any potential confrontation, act lawfully, and refrain from bringing weapons of any kind, including those that are legally permitted.
Para Xiomara, DJ dominicana y curadora de eventos, crear espacios como este es fundamental para las comunidades migrantes. (Foto: suministrada)
En el sábado más frío de enero, el ambiente dentro de Marsha’s —el primer bar deportivo para mujeres de Filadelfia, inaugurado en septiembre— estaba lejos de ser gélido. Rep Ya Flag se tomaba el espacio: un evento que celebra las culturas y los territorios que conforman la comunidad de la ciudad. Tal como lo indica su nombre, la invitación fue clara: sentirse orgulloso y representar la bandera del país propio o del que proviene la familia.
El lugar se llenó de colores y símbolos de Puerto Rico, Venezuela, México, Colombia, Haití, República Dominicana, entre muchos otros. Para Xiomara, DJ dominicana y curadora de eventos, crear este espacio era fundamental. Fue una dedicatoria a las comunidades migrantes y un recordatorio del poder de la visibilidad, el orgullo y la identidad.
Mientras muchas personas en Filadelfia aún se recuperaban de la tormenta de nieve del fin de semana anterior, Xiomara se preparaba para el evento junto a su compañera Rio, una estudiante universitaria a quien ha tomado como aprendiz. Esta fue la segunda colaboración de Xiomara con Marsha’s. “El primer evento fue en diciembre”, explicó, refiriéndose a Noche Buena, una celebración navideña pensada para quienes buscaban comunidad durante las fiestas. “Las dueñas de Marsha’s se contactaron con una amiga para llegar hasta mí, con la idea de organizar una noche queer latina”.
El sábado más frío de enero, Rep Ya Flag se tomó el ambiente dentro de Marcha’s para esta cita con la comunidad inmigrante. (Foto: suministrada)
En los últimos años, la escena queer latina en Filadelfia ha sido limitada, con apenas un par de organizadores de eventos de manera constante. Rep Ya Flag buscó llenar ese vacío, ofreciendo no solo una fiesta, sino un espacio seguro, afirmativo y representativo.
Más allá de la celebración cultural, el evento también tuvo como objetivo visibilizar la lucha por los derechos de los inmigrantes y apoyar a Juntos, una organización local que trabaja en defensa de estas comunidades. “Parte de los fondos recaudados en este evento serán donados a Juntos”, compartió Xiomara. En un contexto donde el miedo y la incertidumbre siguen afectando a las comunidades migrantes —agravados por las acciones de ICE y el clima político marcado por la administración Trump— salir a disfrutar de un evento social puede resultar intimidante.
En este escenario, los líderes electos de Filadelfia han presentado el proyecto de ley ICE Out, un paquete legislativo que busca proteger a las comunidades inmigrantes. La propuesta exige que agentes de ICE y fuerzas del orden muestren identificación visible, prohíbe el uso de vehículos sin identificar y las máscaras faciales, y evita que ICE utilice propiedades municipales como centros de operación para redadas, entre otras medidas que se presentaron en el Concejo Municipal de Filadelfia.
Marsha’s, es el primer bar deportivo para mujeres de Filadelfia, inaugurado en septiembre pasado. (Foto: suministrada)
Para Xiomara, posicionarse frente a lo que ocurre a nivel nacional era una necesidad. “Yo protesto de la manera que sé hacerlo”, afirmó. “Celebrando y elevando el espíritu de nuestra gente”. Reconoce la complejidad de organizar una fiesta en tiempos difíciles. “Sería muy insensible hacer una fiesta sabiendo que tanta gente está sufriendo”, expresó. “Pero siempre voy a vincular mi trabajo con una causa social. Pase lo que pase en el mundo, siempre voy a retribuirle a mi comunidad”.
Y esa intención se sintió durante toda la noche. El bar estuvo casi lleno, vibrando con alegría, risas y afecto colectivo. La música mezcló clásicos como Aventura, Frankie Ruiz, Ivy Queen y Daddy Yankee con éxitos actuales de Karol G, Tokischa, Rauw Alejandro y el tres veces ganador del Grammy Bad Bunny. También sonaron afrobeats y R&B de los años 2000, creando una mezcla musical cargada de nostalgia y memoria compartida.
“Quiero que se sienta como una sala”, dijo Xiomara, y así fue. La noche evocó la calidez de las fiestas en la sala de cualquier hogar BIPOC o latine. Ese sentimiento se intensificó cuando comenzó a sonar “Debí Tirar Más Fotos” de Bad Bunny y el público entero cantó al unísono, abrazándose, recordando el amor y la alegría que muchos han vivido alguna vez en familia.
Una forma hermosa de cerrar el invierno.
Para apoyar a Xiomara y a Marsha’s, y mantenerse al tanto de futuras colaboraciones, síguelos en Instagram: Xiomara: @dj.xio Marsha’s: @marshassouthstreet
Simón y Armando abren espacio para una propuesta con sonidos que dan cuenta de la diversidad musical del continente. (Foto: Cristian Marín)
Un nuevo sonido se suma a la oferta musical latina de la ciudad. Viene de una región colombiana que trae consigo herencia africana e indígena.
Suena Cimarrón nació en Filadelfia para viajar a la costa pacífica colombiana, al son de la marimba y los tambores. Una propuesta que se abre paso en la escena musical de la ciudad y que enriquece la diversidad cultural que está representada en los migrantes de diferentes rincones de Latinoamérica.
La música es mucho más que un conjunto de sonidos que conforman melodías y patrones; es capaz de ser un vehículo que se mueve libre por el tiempo y el espacio y conserva el misterioso poder de unir puntos en el mapa.
Simón Martínez y Armando Quiñones, de Bogotá y Cali, fundaron esta agrupación que ha incorporado los aires del Pacífico y les ha dado un fantástico sello propio.
En sus conciertos la gente conocerá a qué suena un currulao, un aguabajo o un levanta-polvo y, sin moverse del lugar, será transportada a un territorio del occidente colombiano que tiene un relato escrito entre la selva y el mar.
Suena Cimarrón incorpora percusión afrolatina, instrumentos eléctricos y la tradicional marimba del Pacífico. (Foto: Cristian Marín)
El encuentro de dos mundos
Tan mágico es el arte que fue capaz de cruzar dos historias de migrantes en Filadelfia para crear una propuesta que, en voz de uno de sus creadores, es mucho más que música, “es una forma de pensar”. Y es en esa forma de pensar donde dos líneas que iban por caminos diferentes se unieron para darle vida a esta banda colombiana.
Simón, quien nació en Colombia pero vivió en Argentina, México y Cuba, asegura que esta expresión “lo encontró a él y no él a ella”. Mientras que para Armando representa “un compromiso” con su cultura y sus antepasados. La califica como un “anclaje a su dimensión espiritual”. Dos experiencias, de dos ciudades distintas de Colombia, se unen para exaltar un sonido que da fe de que hay un país que tiene mucho más que ofrecer en materia cultural, y que se suma al sinnúmero de ritmos de los que también hacen parte la cumbia, el vallenato y el reguetón.
Armando Quiñones describe su propuesta como “un elemento de comunicación que, cuando se hace con transparencia y corazón, llega a la gente”. (Foto: Cristian Marín)
La música como acto de resistencia
La palabra cimarrón evoca a los esclavos africanos que consiguieron su libertad con sus propias fuerzas. Es así como sus expresiones de arte también remiten a la emancipación, a las cadenas rotas y a figuras rítmicas que, según Armando Quiñones, “permiten que la gente se conecte, se desinhiba”.
Suena Cimarrón, de esta manera, abre su propio camino para inspirar experiencias, movimientos y emociones que se remontan a pueblos que consiguieron su libertad al golpe de los cueros y las melodías que salen de la marimba. Su música es independencia, rebeldía, fiesta, baile y alegría.
Simón Martínez Abadía: “La música hace parte de la naturaleza y nosotros hacemos parte de ella”. (Foto: Cristian Marín)
Temporada 2026
Simón, Armando y los demás integrantes de la banda harán que Suena Cimarrón expanda sus fronteras. Es por eso por lo que en sus shows también se empezarán a escuchar sonidos de Cuba, Puerto Rico y del Caribe colombiano. Pretenden recoger músicas del universo afrolatino.
Para estar enterado de cuándo y dónde se presentan, hay que seguirlos en su cuenta de Instagram @SuenaCimarron o a través de su sello discográfico @DesobedienciaRecords. Vaya preparado para contagiarse de ritmos que lo harán levantarse de la silla, bailar y transportarse a un territorio para muchos desconocido del mapa musical colombiano.
Como parte de la serie dedicada a visibilizar a las autoras del libro Cuentos con superpoderes para niñas, y tras publicar la historia de la editora Claudia Trani-Melgar, Impacto continúa resaltando el compromiso con la niñez y el empoderamiento femenino al presentar la trayectoria de Xiomara Raquel García Núñez, psicoterapeuta dominicana residente en Nueva York.
Posee maestrías en Psicología Clínica, Género y Desarrollo, así como en Gerencia de Recursos Humanos. Además, cuenta con certificaciones en Psicología Holística y Terapia Integrativa Femenina. Su trayectoria profesional se centra en la atención terapéutica individual y grupal, desarrollando programas de salud mental orientados al bienestar integral de las mujeres.
García Núñez es fundadora de la plataforma virtual Xiomara Espacio Psicológico y de la comunidad Mujeres Conectando con su Esencia. Su labor social está enfocada en acompañar procesos de sanación y fortalecimiento personal de mujeres tanto en Estados Unidos como en República Dominicana.
En su cuento “Raquelita y el coraje de montar la bicicleta”, la autora presenta una historia que resalta el valor de la esperanza y la valentía para superar barreras desde la infancia. El relato inicia con el siguiente fragmento:
“Raquelita era una niña alegre, divertida y muy curiosa. Vivía en un pueblito llamado La Guajaca, en República Dominicana. Tenía diez años y era la segunda de cuatro hermanos. Su papá, que era militar, trabajaba fuera de casa durante la semana y regresaba solo los fines de semana a casa. Su mamá se quedaba en casa cuidando a todos y trabajando en las labores de casa para esperar con todo listo a su esposo. Raquelita pasaba los días jugando con sus hermanos y con su mejor amiga, la hija de la vecina. Un día cuando su papá estaba en casa, Raquelita quería ir a jugar con sus amigas, pero su papá decía que las niñas no debían estar en casas ajenas”.
A través de esta narración, la historia transmite un mensaje de igualdad de oportunidades, resiliencia y crecimiento personal, invitando a niñas y jóvenes a confiar en sus capacidades y perseguir sus sueños.
La misión del proyecto es educar, inspirar y empoderar a mujeres y niñas mediante la lectura, el liderazgo y la acción colectiva. Asimismo, el 100% de las regalías del libro se destina a programas educativos y sociales que apoyan el desarrollo de niñas y mujeres en comunidades vulnerables.
El libro está disponible escaneando el código QR incluido en esta publicación, mediante el cual lectoras, familias y educadores pueden acceder a esta obra que promueve el empoderamiento y el liderazgo femenino desde la infancia.