Inicio Blog Página 13

Cierre de escuelas provoca choque político y comunitario en Filadelfia

Estudiantes, padres y maestros de la escuela Lankenau Environmental Magnet High School, reconocida por sus logros, protestan contra el cierre de su institución. (Captura de pantalla de la transmisión en vivo)

La controversia sobre el cierre de escuelas en Filadelfia sigue sin resolverse, según padres, maestros, estudiantes y miembros del Concejo Municipal. Desde la tensa reunión del 30 de abril de 2026, cuando la Junta Escolar de Filadelfia votó 6 a 3 para aprobar el plan de instalaciones “Accelerating Opportunity” —un proyecto de 3 mil millones de dólares a diez años que contempla el cierre de 17 escuelas, la fusión de seis más y la modernización de 169 edificios en toda la ciudad—, el Concejo Municipal ha estado trabajando activamente para frenar estos cierres.

El plan original ha sido modificado en tres ocasiones desde su presentación en enero de 2026, reduciéndose desde una propuesta inicial de 20 cierres. El distrito planea aportar 1.1 mil millones de dólares mediante financiamiento de capital, pero los 1.9 mil millones restantes dependen de fondos estatales y asociaciones filantrópicas que aún no han sido aseguradas.

Miembros del Concejo, decepcionados con el enfoque de la junta escolar, abogan por los padres, maestros y por mantener abiertas las escuelas. De izquierda a derecha: el concejal Curtis Jones y el concejal Isaiah Thomas señalando hacia la junta escolar. (Captura de pantalla de la transmisión en vivo)

La noticia no fue bien recibida. Durante la votación de la junta esa noche, se decretaron dos recesos; el auditorio en la sede del distrito se sintió menos como un foro público y más como un enfrentamiento. Policías y agentes de seguridad escolar se alineaban contra las paredes. Once miembros del Concejo Municipal se acercaron lo más posible a la junta, elevando la voz. Luego, los miembros de la junta se levantaron y abandonaron la sala. No regresaron. En su lugar, se conectaron por Zoom y la reunión continuó proyectándose en una gran pantalla en el auditorio. La junta votó desde una sala cerrada, a través de una computadora portátil, detrás de puertas cerradas.

A la concejala Quetcy Lozada no le extrañó. “A pesar del ruido, era su responsabilidad permanecer presentes y sentir lo que la gente estaba sintiendo”, afirmó la representante del Distrito 7, quien es conocida por quedarse escuchando a sus constituyentes mucho después de que otros se han ido. Quien tiene años trabajando en la comunidad, no ocultó su decepción.

Los miembros del Concejo Municipal han enfrentado en el pasado multitudes que alzan la voz por temas sensibles como la financiación escolar, la vivienda y la seguridad pública. Pero esto fue distinto. No eran ciudadanos expresando su frustración ante sus representantes electos; eran esos mismos representantes quienes gritaban a la junta escolar, manifestando su frustración y prometiendo resistir.

Rodeados por agentes de seguridad y policía, los concejales insistieron en mantenerse cerca de la junta, no tanto sacudidos por el ruido de la multitud, sino por el silencio de la junta: su negativa a permanecer presente, a seguir negociando y a escuchar en tiempo real los argumentos de once concejales que se habían comprometido públicamente a impedir el cierre de 17 escuelas. La evaluación financiera de la junta había sido expuesta; su respuesta a las preocupaciones de la comunidad, no.

El concejal Isaiah Thomas, representante “at-large” y uno de los más vocales opositores del plan, fue directo en su reacción: “Cualquiera que haya votado a favor debería renunciar”, afirmó. “Puedo asegurarles —añadió— que no votaría para confirmar su regreso a la junta escolar”.

El presidente del Concejo, Kenyatta Johnson, respaldó la postura de sus colegas. Otros miembros reiteraron la advertencia, dejando claro que las reelecciones de los miembros de la junta —que requieren la aprobación del Concejo— no serán automáticas.

El concejal Curtis Jones Jr. actuó rápidamente al presentar una legislación que solicita una auditoría independiente del presupuesto anual del distrito, que asciende a casi 5 mil millones de dólares. Por su parte, la concejala Jamie Gauthier expresó su frustración ante la falta de disposición de la junta para explorar otras opciones y colaborar con la Alcaldía y el Concejo. “¿Cómo vamos a aumentar un dólar a los viajes y aun así cerrar escuelas frente a la comunidad?”, cuestionó.

La votación también puso en riesgo inmediato la propuesta de la alcaldesa Cherelle Parker de aplicar un impuesto de un dólar por viaje en servicios de transporte de Uber. Este impuesto, diseñado para recaudar aproximadamente 50 millones de dólares anuales para financiar la educación, dependía en gran medida de la colaboración entre la Junta y el Concejo, una buena voluntad que se desvaneció el 30 de abril.

Arthur Steinberg, presidente de la Federación de Maestros de Filadelfia, señaló que la decisión de la junta recuerda los cierres de 2013 ordenados por la Comisión de Reforma Escolar designada por el estado, cuyas consecuencias tardaron años en repararse. “Los eventos posteriores a esa decisión provocaron un éxodo masivo de estudiantes y personal, así como una caída en el rendimiento académico”, afirmó.

Andrew Salz, maestro de la escuela secundaria Paul Robeson, lanzó un desafío emotivo a quienes dicen comprender el dolor de la comunidad: “Cuando alguien diga que entiende estos sentimientos, muéstrenme al niño al que consolaron”.

Casey Gleason, padre de familia, fue contundente: “Nos ataron las manos y nos obligaron a aceptar esto”.

Celia Flores Rivera, maestra en Lankenau, habló con calma: “Van a perder buenos maestros, van a perder buenos estudiantes, van a perder mucho apoyo”. Luego hizo una pausa, miró directamente a la cámara y agregó: “Espero que estén satisfechos con este plan”.

Cuando la junta abandonó la sala, Makkah Peterson, estudiante de Lankenau High School —una escuela reconocida y programada para cerrar—, permanecía aún entre los presentes.

Cuando la comunidad no es escuchada, la decisión puede ser legal… pero no será legítima.

Balancing business and motherhood: The Latina behind TravelLust

Moroccan sand dunes. (Photo: Courtesy/TravelLust)

Orquidea Pamela, a Dominican-born entrepreneur based in Allentown, is helping local residents turn long-held dreams into reality through her new business, TravelLust.

On a typical rainy day in Pennsylvania, Pam can often be found with her laptop open and a half-packed suitcase nearby, mapping out itineraries that stretch far beyond the Lehigh Valley. Ireland’s rolling green countryside, the vibrant markets of Morocco, and the sun-soaked streets of Barcelona are just a few of the destinations she now helps her clients explore.

“I would really love to do Africa next,” she says with a smile.

Pamela launched TravelLust in January 2025, and since then, she has helped clients travel across the globe.

“I want to show people that travel is possible,” she explains.

Born in the Dominican Republic, Pamela moved to Allentown in 1995 and has called it home ever since. Bringing her expertise as a travel consultant to the community is just one of the many ways she gives back to the city that shaped her.

Her passion for adventure is unmistakable. She lights up when talking about volcanic beaches, ancient ruins, and new culinary experiences. There seems to be no corner of the world she doesn’t want to explore.

“There’s so much out there, and I want to inspire people to see that the world has so much to offer.”

Although now a seasoned traveler, Pamela started later than many. She took her first big step by booking a trip to Europe for her 30th birthday. After visiting more than a dozen countries, she began planning trips for others.

What started as helping family members book hotels or organize itineraries soon grew into a personalized service for friends and clients. Along the way, she learned how to tailor each trip to individual preferences.

“Everyone is different. Their vacation might be different from my ideal.”

From budget-conscious families to luxury solo travelers, every trip comes with its own challenges and requires a unique approach.

That philosophy is at the heart of TravelLust. Orquidea runs a one-on-one service, carefully customizing each itinerary. And the best part? Travelers don’t have to break the bank.

“That’s a big misconception,” Pamela says. “I get paid commission from travel suppliers, so my goal is to design the best possible itinerary without adding extra costs for my clients.”

While she dreams of future adventures—“maybe a safari!”—for now, much of her energy is focused on building TravelLust into a sustainable business.

Like many small business owners, Pamela balances long hours and uncertainty, relying on word-of-mouth and strong community connections to grow her client base. She also works as a cage manager for LVHN, all while raising three sons.

But if there’s one thing she never lacks, it’s determination.

Her message to anyone thinking about turning their passion into a career is simple:

“Just dive in.”

Dominicana en Allentown inspira a su comunidad a explorar el mundo

Orquidea Pamela on Hamilton Blvd., Allentown. (Foto: Max Kraft)

Orquidea Pamela, emprendedora de origen dominicano radicada en Allentown, está ayudando a residentes locales a convertir sueños de toda la vida en realidad a través de su nuevo negocio, TravelLust.

En un típico día lluvioso en Pensilvania, es común verla con su laptop abierta y una maleta a medio empacar, diseñando itinerarios que van mucho más allá del Lehigh Valley. Los verdes paisajes de Irlanda, los coloridos mercados de Marruecos y las soleadas calles de Barcelona son solo algunos de los destinos que ahora ayuda a explorar a sus clientes.

“Realmente me encantaría viajar a África próximamente”, comenta.

Pamela lanzó TravelLust en enero de 2025 y, desde entonces, ha ayudado a sus clientes a viajar por todo el mundo.

“Quiero demostrarle a la gente que viajar es posible”, afirma.

Nacida en la República Dominicana, llegó a Allentown en 1995, donde ha construido su vida. Ahora, compartir su experiencia como asesora de viajes es una de las formas en que retribuye a su comunidad.

Su pasión por la aventura es evidente. Se ilumina al hablar de playas volcánicas, ruinas ancestrales y nuevas experiencias gastronómicas. No parece haber un rincón del mundo que no quiera descubrir.

“Hay tanto allá afuera, y quiero inspirar a las personas a ver todo lo que el mundo tiene para ofrecer”.

Aunque hoy es una viajera experimentada, comenzó más tarde que muchos. Su primera gran experiencia fue un viaje a Europa para su cumpleaños número 30. Tras visitar más de una docena de países, comenzó a planificar viajes para otros.

Lo que empezó ayudando a familiares a reservar hoteles o armar itinerarios, pronto se convirtió en un servicio personalizado para amigos y clientes, aprendiendo en el proceso a adaptar cada experiencia.

“Cada persona es diferente. Su viaje ideal puede no ser el mismo que el mío”.

Desde familias con presupuestos ajustados hasta viajeros solitarios de lujo, cada viaje representa un reto y requiere un enfoque distinto.

Esa filosofía está en el corazón de TravelLust. Orquidea trabaja de forma personalizada, diseñando cada itinerario con cuidado. Y lo mejor: viajar no tiene que ser costoso.

“Ese es un gran mito”, explica. “Yo gano comisión de los proveedores de viaje, así que mi objetivo es crear la mejor experiencia sin añadir costos extras para mis clientes”.

Mientras sueña con futuras aventuras —“¡quizás un safari!”—, por ahora enfoca su energía en hacer crecer su negocio de manera sostenible.

Como muchos pequeños empresarios, equilibra largas jornadas con incertidumbre, apoyándose en el boca a boca y en sus conexiones comunitarias para expandir su clientela. Además, trabaja como “cage manager” para LVHN, mientras cría a sus tres hijos.

Pero si hay algo que no le falta, es determinación.

Su mensaje para quienes desean convertir su pasión en profesión es claro:

“Lánzate”.

For La Liga del Barrio, Championship Day is about building community

On Championship Day, that atmosphere was everywhere: sharp competition, packed energy, and families who came for basketball but found belonging. (Photo: provided)

When Annette Ruiz brought her 11-year-old son to La Liga del Barrio, she found something much bigger than basketball. She found structure, accountability and community that made her son feel like he belonged. “He’s been amazing. Now he gets up and says, ‘Mom, let’s go. I have to do good,’” Ruiz said. “It’s giving him a purpose.” That purpose filled the Community College of Philadelphia on April 25, as La Liga del Barrio hosted its 2026 Championship Games, bringing together youth athletes, alumni, families, coaches and community partners for a full day of competition and connection.

The day featured youth championship games, an Alumni Game, a Players vs. Police Officers game and a police drone demonstration. But the deeper story was the community around it: parents in the stands, alumni returning, and coaches mentoring the next generation.

Another parent called the league “a godsend” and “one of the most impactful and transformative things” for his son.

For founder Raymond Alvarez, that impact is the point.  26 years ago, La Liga began as a basketball league that could keep young people supported and connected. Basketball was the hook, but never the whole mission. As former players grew older, they kept asking for a way back in. “They kept saying, ‘Get us a league. Get us a league,’” Alvarez said.

Many alumni now mentor younger players. Some have become coaches or have children of their own in the league. Even some of the police officers involved in Championship Day once played in La Liga. The result is the kind of community pipeline Philadelphia desperately needs more of. “Some of these kids don’t have a father figure at home,” Alvarez said. “The first person they may see as a father figure is a coach.” Now, La Liga is looking toward a permanent gym and community hub in Kensington, built around “the same atmosphere of family we’ve created over 26 years,” Alvarez said.

Committee of Seventy guides Latino voters ahead of May 19 Primaries

From left to right: Julia Rivera, Will González, Adamary Sosa, and Rafael Álvarez. (Photo: Leticia Roa Nixon)

The Philadelphia City Commissioners’ Office, in collaboration with the Committee of Seventy, held a Spanish-language educational session on May 4 at the District 7 Satellite Election Office to help voters better understand what will appear on the ballot in the upcoming May 19 primary elections.

In these primaries, voters will select candidates within their own political party. In contrast, during the general election in November, voters may choose any candidate, regardless of party affiliation.

Brisa Díaz-Zorrilla, program manager for the Committee of Seventy. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Brisa Díaz-Zorrilla, program manager for the Committee of Seventy, provided an overview of candidates in the Second Congressional District, which covers most of Northeast Philadelphia and approximately half of North Philadelphia.

She also noted that on the November 3 general election ballot, Democratic candidate Brendan Boyle and Republican candidate Jessica Arriaga will run for that congressional seat. For governor, the candidates are Democrat Josh Shapiro and Republican Stacy Garrity. Voters will also elect a lieutenant governor in that election.

Attendees at the educational session at the Satellite Election Office. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Pennsylvania has 17 congressional districts, each representing approximately 765,000 residents. The state also has 50 state senators, each representing about 260,000 residents, and 203 state representatives, each serving roughly 64,000 constituents.

The state budget for Pennsylvania this year totals $53.3 billion.

To vote, individuals must be U.S. citizens and registered at least 30 days prior to the election. Voters must be at least 18 years old on Election Day and must have resided in Pennsylvania and in their electoral district for at least 30 days before the election.

Omar Sabir, Chair of the City Commissioners. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Election workers will be available to assist voters with any questions during the voting process.

The Committee of Seventy is a nonpartisan, nonprofit organization with bipartisan support that has promoted election, integrity and civic participation for more than a century.

Vanessa Caracoza, Deputy Executive Director of the City Commissioners’ Office. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Comité 70 orienta a votantes latinos rumbo a las primarias del 19 de mayo

Asistentes a la plática educativa en la Oficina de Elecciones Satélite. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La Oficina de Comisionados de Elecciones de Filadelfia, en colaboración con el Comité 70, ofreció el pasado 4 de mayo una plática educativa en español en la Oficina de Elecciones Satélite del Distrito 7, con el objetivo de que el electorado conozca más sobre lo que aparecerá en la boleta en las próximas elecciones primarias del 19 de mayo.

En estas primarias, los votantes elegirán a los candidatos del partido al que pertenecen. En contraste, durante las elecciones generales de noviembre, los electores podrán votar por el candidato de su preferencia, independientemente de su afiliación partidista.

Brisa Díaz-Zorrilla, administradora de programas del Comité 70. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Brisa Díaz-Zorrilla, administradora de programas del Comité 70, explicó detalles sobre los candidatos del Segundo Distrito Congresional, que abarca la mayor parte del noreste de Filadelfia y aproximadamente la mitad del norte de la ciudad.

Asimismo, adelantó que en la papeleta electoral del martes 3 de noviembre estarán el demócrata Brendan Boyle y la republicana Jessica Arriaga como candidatos por dicho distrito. Para el cargo de gobernador, figuran el demócrata Josh Shapiro y la republicana Stacy Garrity. También se elegirá al vicegobernador en esos comicios.

Pensilvania cuenta con 17 distritos congresionales, cada uno representando aproximadamente a 765,000 personas. Además, el estado tiene 50 senadores estatales, cada uno representando cerca de 260,000 residentes, y 203 representantes estatales, con aproximadamente 64,000 residentes por distrito.

El presupuesto del estado de Pensilvania para este año asciende a 53.3 mil millones de dólares.

Omar Sabir, presidente de los tres comisionados electorales de la ciudad. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Para votar, es necesario ser ciudadano estadounidense y estar registrado al menos 30 días antes de la elección. Los votantes deben tener 18 años cumplidos el día de la elección y haber residido en Pensilvania y en su distrito electoral durante al menos 30 días antes de los comicios.

De izquierda a derecha: Julia Rivera, Will González, Adamary Sosa y Rafael Álvarez. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Durante el proceso electoral, habrá trabajadores disponibles para asistir a los votantes que lo necesiten.

El Comité 70 es una organización sin fines de lucro, no partidista y con respaldo bipartidista, que por más de un siglo ha promovido la integridad electoral y la participación cívica.

Vanessa Caracoza, subdirectora ejecutiva de la Oficina de Comisionados. (Foto: Leticia Roa Nixon)

The barrio’s grandma: Eloísa Zayas, the heart that cares for our community

Doña Eloísa receives flowers as a token of gratitude from a mother for the care and love she gave her children. (Photo: Courtesy)

The aroma of freshly brewed coffee fills the streets of North Philadelphia each morning, a ritual that has marked the beginning of the day for migrant families for decades. At the center of this quiet, supportive world is Doña Eloísa Zayas, a woman from Salinas, Puerto Rico, who at 90 years old remains the invisible pillar supporting the dreams of many.

She is more than a caregiver; she is a compassionate answer to the struggles of those who arrive without support systems. She embraced this mission early in life, shaped by her own experience of arriving at age 15 in a community that once felt unfamiliar, where she learned firsthand how difficult it can be to move forward.

Doña Eloísa at her home in North Philadelphia. (Photo: Courtesy)

While today the neighborhood is a vibrant mix of Mexican, Dominican, and Guatemalan families, Eloísa remembers a different Philadelphia, where unity was built by sharing meals. “We have to take care of each other as Hispanics,” she says firmly, echoing a value passed down from her father, who used to say they should always put “the big pot on” to help any neighbor in need.

She carried that spirit to her block in North Philadelphia, where she guided more than 50 children to school, earning the nickname “the Neighborhood Grandmother” from the many children who filled her home.

Grandma Eloísa is visited unexpectedly by a grateful mother whose children she babysitted. (Photo: courtesy)

Eloísa’s house has always been a sensory refuge: the rhythmic sound of her knitting needles, the rich aroma and taste of coffee — “Rico” or “Bustelo” — generously offered to anyone who climbed her steps (or “cera,” as she calls it). For her, there are no national boundaries; she feels the pain of injustice toward any Hispanic person as her own, a sensitivity that has deepened amid the social and political climate of recent years.

Doña Eloísa on her way to a doctor’s appointment, supported by a grateful mother whose child she once cared for. (Photo: Courtesy)

Despite facing health challenges with strength, her greatest joy is the love and respect of those who call her “grandmother” as she passes by — including adults who were once her “little chicks.”

Today, Eloísa finds peace walking among the trees and listening to birds in the spring, feeling as if she is in a small paradise while receiving the love of the community she helped raise. Her message to mothers is one of gratitude for the trust they placed in her, reaffirming that she was — and continues to be — a mother to all.

On the streets of Philadelphia, her story stands as a testament that true community resilience is built with threads of care, shared coffee, and a door that never closes.

La Abuela del Barrio: un corazón que cuida a la Filadelfia latina

Doña Eloísa camino al médico, con el apoyo de una madre agradecida cuyo hijo cuidó. (Foto: Cortesía)

El aroma a café recién colado inunda cada mañana las calles del norte de Filadelfia, un ritual que durante décadas ha marcado el inicio de la jornada para muchas familias migrantes. En el centro de este universo solidario se encuentra Doña Eloísa Zayas, una mujer de Salinas, Puerto Rico, que a sus 90 años continúa siendo el pilar invisible sobre el que se sostiene el sueño de muchos.

No es solo una cuidadora; es una respuesta valiente a la angustia de quienes llegan sin redes de apoyo. Esta misión la asumió desde muy joven, impulsada por su propia experiencia: al llegar a los 15 años a una comunidad que le resultaba ajena, conoció de primera mano lo difícil que puede ser salir adelante.

Aunque hoy la comunidad es una vibrante mezcla de mexicanos, dominicanos y guatemaltecos, Eloísa recuerda una Filadelfia distinta, donde la unidad se construía compartiendo un plato de comida. “Tenemos que cuidarnos entre nosotros, los hispanos”, repite con convicción, un valor heredado de su padre, quien en la isla siempre decía que había que poner “la olla grande” para ayudar al vecino necesitado.

Ese espíritu lo llevó a su cuadra en el norte de Filadelfia, donde llegó a guiar a más de 50 niños hacia la escuela, ganándose el apodo de “la Abuela del Barrio” por la diversidad de pequeños que llenaban su hogar.

Doña Eloísa en su casa en el norte de Filadelfia. (Foto: Cortesía)

La casa de Eloísa siempre ha sido un refugio de sensaciones: el sonido constante de sus agujas de tejer, el aroma y sabor del café — “Rico” o “Bustelo” — ofrecido generosamente a todo el que subía por su escalera (la “cera”, como ella dice). Para ella, no existen fronteras entre nacionalidades; siente como propio el dolor ante el maltrato hacia cualquier hispano, una sensibilidad que se ha intensificado al observar el clima social y político de los últimos años.

A pesar de los desafíos de salud que enfrenta con fortaleza, su mayor satisfacción es el cariño y respeto de quienes la llaman “abuela” al verla pasar, incluso aquellos adultos que alguna vez fueron sus “pollitos”.

La abuela Eloísa recibe la visita inesperada de una madre agradecida a la que cuidó de sus niños. (Foto: cortesía)

Hoy, Eloísa encuentra paz caminando entre los árboles y escuchando el canto de los pájaros en primavera, sintiéndose en un pequeño paraíso mientras recibe el amor de la comunidad que ayudó a criar. Su mensaje para las madres es de agradecimiento por la confianza depositada en ella, reafirmando que fue — y sigue siendo — una madre para todos.

Doña Eloísa recibe flores como muestra de agradecimiento de una madre por el cuidado y cariño brindado a sus hijos. (Foto: Cortesía)

En las calles de Filadelfia, su historia es testimonio de que la verdadera fortaleza comunitaria se construye con hilos de cuidado, café compartido y una puerta que jamás se cierra.

El Festival Paseo Boricua de APM: raíces que florecen en Filadelfia

El Festival Paseo Boricua presenta Casita de mis Abuelos, un homenaje a las raíces culturales de la comunidad puertorriqueña. (Foto: Aleida García)

La tarde del viernes 1 de mayo de 2026, la Asociación de Puertorriqueños en Marcha (APM) celebró el Festival Paseo Boricua. Al acercarme a la esquina de la calle 6 y la avenida Susquehanna, los colores vibrantes del festival me atrajeron de inmediato.

Al entrar al espacio del festival, quedé maravillada ante la representación artística de un bohío junto a un letrero que leía: “Esta fue la casa de mis abuelos.” Permanecí ahí, observando cada detalle de esa conmovedora exhibición.

Exhibición titulada La casita de mis abuelos, en homenaje a las raíces culturales y al legado familiar. (Foto: Aleida García)

El Paseo Boricua, una iniciativa de APM bajo la dirección de la organizadora Marylin Rodriguez, reunió a vecinos, comerciantes, artistas y defensores comunitarios de larga trayectoria en el solar de la organización, transformando un simple espacio verde en un lugar que se sentía, sin lugar a dudas, como hogar.

La colorida entrada del Festival Paseo Boricua da la bienvenida a los visitantes a esta experiencia. (Foto: Aleida García)

El evento fue tanto una celebración como una declaración. APM — una organización sin fines de lucro con sede en Filadelfia que desde 1970 sirve a la comunidad latina a través de servicios de salud, vivienda asequible, educación temprana, cuidado de crianza y desarrollo económico — utilizó la jornada para resaltar décadas de inversión a lo largo del Corredor de la Calle 6 y para crear impulso rumbo a su Festival Anual de la Caña de Azúcar, programado para el sábado 6 de junio de 2026.

Foto grupal de APM (de derecha a izquierda): Nilda Ruiz, presidenta y directora ejecutiva de APM; personal y voluntarios de APM; la organizadora Marylin Rodriguez; y vendedores. (Foto: Aleida García)

En el centro de la actividad se encontraba Nilda Iris Ruiz, presidenta y directora ejecutiva de APM desde hace muchos años, quien ha guiado la visión de la organización para este corredor a través de distintos ciclos económicos y administraciones. “Estamos celebrando nuestros logros a largo plazo a lo largo del Corredor de la Calle 6 y queremos traer atención a la riqueza cultural puertorriqueña de la zona”, expresó saludando a los visitantes con la naturalidad de quien ha pasado una vida entera construyendo confianza en estas calles.

La organizadora del evento, Marylin Rodriguez, compartió ese sentimiento de avance. “El progreso en esta área está trayendo esperanza a las personas que viven en este vecindario”, dijo, mientras observaba la fila de vendedores que reflejaba la diversidad creciente del corredor — desde representantes de PECO hasta Lilla Irizarry, propietaria de Coffee Sweet and More, quien ofrecía repostería puertorriqueña hecha en casa, entregando cada bolsa con un orgullo que no necesitaba explicación. En conjunto, los vendedores contaban la historia de una comunidad en transformación.

Lee Kurtz, amiga de larga trayectoria de la comunidad latina, posa junto a Marylin Rodriguez, organizadora del evento y reconocida personalidad de la radio en Filadelfia. (Foto: Aleida García)

Entre los rostros conocidos que recorrían el festival se encontraba Lee Kurtz, con maracas colgadas al cuello, como si la música ya formara parte de ella. Nueva en Filadelfia pero rápidamente conectada con su pulso cultural, Neryna, una artista puertorriqueña recién llegada, presentó luminosas obras inspiradas en la simbología taína. Hablaba con el conocimiento que proviene no solo del estudio, sino de la herencia, explicando la iconografía de sus lienzos con una seguridad que silenciaba el ruido ambiental.

Un hilo de afirmación cultural atravesó toda la jornada. El trabajo más amplio de APM — incluyendo la restauración del histórico Teatro Puerto Rico en la avenida Germantown y el desarrollo continuo del corredor Paseo Boricua — refleja un compromiso profundo con asegurar que la identidad puertorriqueña del norte de Filadelfia no sea un recuerdo, sino una fuerza viva y en expansión.

El evento es el primero de una serie de “Primeros Viernes” en La Marketa, una iniciativa diseñada para mantener la visibilidad y la actividad económica en el corredor de cara al Festival de la Caña de Azúcar, que se celebrará el sábado 6 de junio, de 12:00 del mediodía a 4:00 de la tarde, en la intersección de la calle 6 y la avenida Susquehanna — y más allá.

Lo que me llevé ese día no fue nostalgia, sino algo más duradero: admiración — por Nilda, por Marylin, por Neryna, por Lee y por cada persona que nunca se rindió y que se presentó para reclamar este espacio como suyo. APM ha pasado décadas sembrando. Lo que floreció el 1 de mayo fue simplemente lo que siempre estuvo creciendo bajo la superficie.

Roots in Full Bloom: APM’s Paseo Boricua Festival ignites hope along North 6th Street

Exhibit titled La casita de mis abuelos, honoring cultural roots and family legacy. (Photo: Aleida García)

On Friday afternoon, May 1, 2026, APM celebrated the El Paseo Boricua Festival. As I approached the corner of 6th Street and Susquehanna Avenue, the bright colors of the festival called out to me. I slowed my pace.

Entering the festival space, I was immediately struck by the artistic representation of a bohío beside a sign that read: “This was my grandparents’ home.” I stood there, taking in every detail of the wondrous exhibit. El Paseo Boricua, presented by the Asociación de Puertorriqueños en Marcha (APM) under the skillful direction of organizer Marylin Rodriguez, drew neighbors, vendors, artists, and longtime community advocates to the organization’s lot, transforming a simple stretch of grass into something that felt unmistakably like home.

Paseo Boricua Festival presents Casita de mis Abuelos, a tribute to the cultural roots of the Puerto Rican community.(Photo: Aleida García)

The event was both a celebration and a statement. APM — a Philadelphia-based nonprofit serving the Latino community since 1970 through health services, affordable housing, early childhood education, foster care, and economic development — used the afternoon to spotlight its decades of investment along the 6th Street Corridor and to build momentum toward its Annual Sugarcane Festival.

At the center of it all stood Nilda Iris Ruiz, APM’s long-time President and CEO, who has stewarded the organization’s vision for the corridor across changing administrations and economic cycles. “We are celebrating our long-term accomplishments along the 6th Street Corridor and want to bring attention to the Puerto Rican cultural richness of the area,” said Ruiz, greeting visitors with the ease of someone who has spent a lifetime building trust on these blocks.

APM group photo (from right): Nilda Ruiz, President and CEO of APM; APM staff and volunteers; organizer Marylin Rodriguez; and vendors.(Photo: Aleida García

Event organizer Marylin Rodriguez echoed that sense of forward motion. “The progress in the area is bringing hope to people living in this neighborhood,” she said, surveying a vendor row that reflected the corridor’s growing diversity — from PECO representatives to Lilla Irizarry, owner of Coffee Sweet and More, offering homemade Puerto Rican pastries, each paper bag handed over with unmistakable pride. Together, the vendors told a story of a community in transition.

Lee Kurtz, a longtime friend of the Latino community, poses with event organizer Marylin Rodriguez, a well-known Philadelphia radio personality. (Photo: Aleida García)
 

Among the familiar faces moving through the crowd was Lee Kurtz, maracas hanging from her neck as though the music itself were already alive within her. New to Philadelphia but already attuned to its cultural rhythms, Neryna, a newly arrived Puerto Rican artist, showcased luminous works inspired by Taíno symbolism. She spoke with the kind of knowledge that comes not from study alone, but from inheritance — tracing the iconography of her canvases with a confidence that quieted the surrounding noise.

A thread of cultural affirmation ran through the afternoon. APM’s broader initiatives — including the restoration of the historic Teatro Puerto Rico on Germantown Avenue and the continued development of the Paseo Boricua corridor — reflect a deep institutional commitment to ensuring that North Philadelphia’s Puerto Rican identity remains a living, expanding force rather than a memory.

The colorful entrance to the Paseo Boricua Festival welcomes visitors into the experience. (Photo:  Aleida García

The event has been designated the first of a recurring “First Fridays” series at La Marketa, a programming effort designed to sustain visibility and economic activity along the corridor through the upcoming Sugarcane Festival on Saturday, June 6, from 12 to 4 p.m. at 6th Street and Susquehanna Avenue — and well beyond.

What I carried with me that day was not nostalgia, but something more enduring: admiration — for Nilda, for Marylin, for Neryna, for Lee, and for every person who never gave up and who showed up to claim this corner as their own. APM has spent decades planting seeds. What bloomed on May 1 was simply what had always been growing beneath the surface.