Inicio Blog Página 13

Nuevo impuesto a Uber y Lyft para financiar escuelas en Filadelfia

impuesto
impuesto

La lluvia golpeaba la fachada de ladrillo de la escuela Delaplaine McDaniel, en el 1801 de South 22nd Street, pero dentro del edificio algo estaba cambiando. De pie junto al superintendente del Distrito Escolar de Filadelfia, el Dr. Tony Watlington, la alcaldesa Cherelle Parker se acercó al micrófono el pasado lunes, e hizo lo que líderes comunitarios, padres y educadores llevaban tiempo pidiendo al Ayuntamiento: puso dinero sobre la mesa para rescatar a 18 escuelas del Plan de Instalaciones del Distrito Escolar de Filadelfia.

Una crisis en las aulas

La alcaldesa Parker explicó que la crisis financiera del distrito escolar es el resultado de décadas de financiamiento estatal insuficiente y de la expiración de los fondos federales de alivio por la pandemia de COVID-19. El plan de recortes por 225 millones de dólares presentado por el superintendente Watlington ha sido un intento de contener la emergencia.

En la oficina central del distrito, se eliminarían aproximadamente 130 puestos vacantes, lo que representaría un ahorro de 30 millones de dólares. A nivel escolar, se recortarían 220 puestos de sustitutos por edificio y cerca de 340 empleados serían reasignados para cubrir vacantes en lugar de enfrentar despidos. Aun así, el déficit persistiría.

La propuesta de la alcaldesa consiste en un impuesto de 1 dólar por viaje a servicios de transporte compartido como Uber y Lyft que se originen dentro de los límites de la ciudad. Esta iniciativa se alinea con otros impuestos específicos, como los impuestos al cigarrillo y a las bebidas azucaradas. Originalmente presentada como una tarifa de 20 centavos en su discurso presupuestario del 12 de marzo, Parker aumentó el monto a un dólar por viaje después de que el distrito revelara la magnitud total de su crisis de liquidez.

Se estima que el impuesto generaría 192 millones de dólares en cinco años, comenzando seis meses antes de lo previsto, lo que permitiría proteger puestos escolares esenciales amenazados por un déficit estructural de 300 millones de dólares.
“Mientras yo sea alcaldesa, haremos todo lo posible para que los estudiantes no tengan que sufrir”, afirmó Cherelle Parker.

Un conductor, dos hijos, una pregunta

Roberto, padre de dos hijos y residente de Juanita Park, trabaja como conductor tanto para Lyft como para Uber. Al enterarse del anuncio de la alcaldesa, su reacción fue compleja.

“Yo apoyo que las escuelas sigan abiertas. Esa es mi prioridad”, dijo. “Mis hijos van a la escuela del vecindario y quiero que se queden ahí. Entiendo que el distrito necesita dinero”.

Pero Roberto hizo una pausa, con la expresión de alguien haciendo cuentas en tiempo real. “Ya pago impuestos a la propiedad. Ya pago el impuesto a las sodas cada vez que compro una bebida. Y ahora esto. Otros padres con hijos en estas mismas escuelas no tienen un impuesto nuevo sobre su trabajo. ¿Por qué la carga tiene que caer sobre los conductores?”

La alcaldesa Parker abordó esta tensión directamente durante el anuncio, dejando claro que las empresas de viajes compartidos —no los conductores— pueden optar por absorber el impuesto, aunque no están legalmente obligadas a hacerlo. Roberto ya había escuchado eso.

“Tal vez la compañía lo pague. Pero todos sabemos cómo funcionan esas empresas”, dijo con una sonrisa discreta. “Quizás el pasajero debería pagarlo, así la ciudad podría repartir la carga entre más personas. Que sea justo”.

Roberto también encontró alivio en otras partes del plan, en particular en el programa piloto de la Autoridad de Estacionamiento de Filadelfia, que destinará 3 millones de dólares anuales para ayudar a residentes de bajos ingresos a saldar multas y recuperar vehículos confiscados.

“Eso ayuda a gente como yo. Si pierdes el carro, pierdes el ingreso”, explicó. Pero su mirada siempre volvía al mismo lugar: la escuela de la esquina. “Mantengan esa escuela abierta. Eso es todo lo que pido”.

Los costos que continúan

La preocupación de Roberto no es única. En enero, Watlington presentó un Plan Maestro  por 2,800 millones de dólares que proponía el cierre de 20 escuelas. Tras una fuerte resistencia comunitaria —47 sesiones públicas de escucha, 35 reuniones de verificación de datos con directores y más de 13,000 respuestas a encuestas— la cifra se redujo a 18 en febrero.

Doce propiedades serían reutilizadas para uso del distrito y el resto sería transferido a la ciudad para proyectos de vivienda. Aunque las 18 escuelas señaladas están exentas de los recortes presupuestarios, para las familias de esas comunidades la promesa ofrece poco consuelo.

El plan de ingresos a cinco años de Parker también incluye redirigir un 1% adicional del impuesto a la propiedad inmobiliaria al distrito escolar, lo que aportaría 119 millones de dólares en cinco años, además de un impulso a la inversión filantrópica.

“Nuestros niños lo valen y se lo merecen”, afirmó la alcaldesa.

La propuesta entrará en tres meses de audiencias en el Concejo Municipal a partir del 24 de marzo. El impuesto a los viajes compartidos no entraría en vigor hasta el 1 de julio de 2027, y su aprobación en Harrisburg sigue siendo incierta en una legislatura dividida.

La historia de Filadelfia con impuestos dirigidos ofrece lecciones importantes. El impuesto de dos dólares por paquete de cigarrillos, implementado en octubre de 2014, recaudó aproximadamente 50 millones de dólares en sus primeros nueve meses específicamente para el distrito escolar, aunque se proyectó que disminuiría a medida que los fumadores dejaran el hábito o compraran fuera de la ciudad. El impuesto a las bebidas azucaradas, vigente desde enero de 2017, ha generado más de 481 millones de dólares, financiando programas de pre-K y parques —iniciativas vitales, pero que no alivian directamente los costos operativos de las escuelas frente a este déficit.

Los impuestos creativos ayudan, pero solo son parte de la solución

Para Roberto, las cuentas siguen sin cerrar. Quiere que la escuela permanezca abierta. Quiere que el impuesto sea justo. Quiere que, en septiembre, sus hijos caminen a clase y encuentren a sus maestros todavía allí.

Sindicatos de Filadelfia exigen la salida de ICE del aeropuerto PHL, el pago inmediato a trabajadores de la TSA y el fin de ambientes laborales inseguros

Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) patrullan el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong, el lunes 23 de marzo de 2026, en Kenner, Luisiana. (David Grunfeld/The New Orleans Advocate vía AP)

En respuesta al despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en aeropuertos ordenado por el presidente Trump —como medida para enfrentar las largas filas de seguridad provocadas por la negativa del Congreso a aprobar un presupuesto que garantice el pago a los empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA)—, el presidente del Consejo AFL-CIO de Filadelfia, Daniel P. Bauder, emitió la siguiente declaración:

“Nuestro Consejo representa a más de 110 sindicatos locales, incluidos más de una docena en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia (PHL). La presencia de agentes de ICE en el lugar de trabajo pone tanto a los trabajadores como al público viajero en una situación innecesariamente insegura y peligrosa.

Los miembros sindicales en PHL sirven alimentos, empujan sillas de ruedas, reparan maquinaria, registran a los pasajeros, limpian instalaciones, gestionan la seguridad y realizan muchas otras labores. Sin estos trabajadores, PHL no podría funcionar. El despliegue de ICE en el aeropuerto pone en riesgo a todos los trabajadores, sin importar su raza, etnia o estatus migratorio.

ICE tiene un historial ampliamente documentado de:

  • Detener personas sin causa probable, incluidos ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes y titulares de visas.
  • Usar fuerza inapropiada, incluso letal, contra ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes y titulares de visas.
  • Participar en prácticas de perfil racial en sus operaciones, incluyendo contra ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes y titulares de visas.

Hacemos un llamado a todos nuestros funcionarios electos para que exijan el fin inmediato del despliegue de ICE en PHL. Esta amenaza es otra distracción frente a los verdaderos problemas que enfrentan los trabajadores de Filadelfia.

Dejen de jugar juegos políticos con nuestra seguridad y nuestros lugares de trabajo.

Solo hay una solución real a los problemas que estamos viendo en PHL y en aeropuertos de todo el país: el Congreso debe financiar de inmediato a la TSA. Los trabajadores de la TSA, miembros del sindicato AFGE, han estado presentándose a trabajar todos los días sin recibir su salario porque creen en la misión de mantener seguro al público que viaja. Merecen que se les pague, no ser reemplazados por agentes armados, sin la capacitación adecuada, que han demostrado lo peligrosos que pueden ser.

Todo trabajador tiene derecho a un lugar de trabajo seguro, libre del temor al acoso, a violaciones de derechos civiles, a lesiones o a detenciones ilegales. Exigimos que ICE abandone inmediatamente PHL y que el Congreso pague ya a los trabajadores de la TSA y garantice la seguridad de todos los trabajadores del aeropuerto”.

ACLU promotes national campaign on citizenship featuring a Springsteen song

ACLU
Photo: ACLU Web

WASHINGTON — The American Civil Liberties Union (ACLU) has launched a national advertising campaign ahead of its April 1 arguments before the U.S. Supreme Court in a historic case involving the constitutional right to birthright citizenship.

Titled “The Beat,” the campaign features Bruce Springsteen’s iconic song “Born in the U.S.A.” In a rare move, the musician authorized the use of the anthem to highlight what is at stake in the case Trump v. Barbara and to underscore the role of birthright citizenship as a core American value.

“Bruce Springsteen’s song ‘Born in the U.S.A.’ is an American anthem. It captures what birthright citizenship has made possible for generations: the simple, powerful guarantee that if you are born here, you belong here,” said Anthony D. Romero, executive director of the ACLU. “As the ACLU prepares to defend this bedrock principle in the nation’s highest court, millions of Americans agree that the 14th Amendment — not the president — determines who is a citizen.”

Produced in partnership with Stink, Creative Artists Agency, and the ACLU, and directed by award-winning filmmaker Anderson Wright, the campaign centers on a nationally distributed video that will air across broadcast and digital platforms. The 30-second television spot is scheduled to debut March 23 and will run during high-profile programs such as MLB Opening Day coverage, Survivor, and the finale of The Voice. A digital billboard will also appear outside Minneapolis’ Target Center on March 30 and 31, coinciding with the launch of Springsteen’s 2026 Land of Hope and Dreams American Tour.

The video opens with the unmistakable drumbeat that gives the campaign its name and portrays everyday moments across the country — in classrooms, workplaces, family gatherings, and civic milestones. The scenes build into a nationwide portrait of people learning, working, and contributing to their communities, concluding with the message: “Protect Birthright Citizenship.”

The case stems from an executive order signed by President Donald Trump on the first day of his second term that sought to deny automatic citizenship to babies born in the United States to parents without permanent legal status. The ACLU quickly challenged the order in court and secured rulings preventing it from taking effect. Multiple courts have found the policy unconstitutional and inconsistent with long-standing Supreme Court precedent.

The Supreme Court will now consider whether a president can unilaterally restrict the Constitution’s guarantee of citizenship to children born on U.S. soil. Oral arguments are set for April 1, when ACLU National Legal Director Cecillia Wang — herself a birthright citizen — is expected to present the organization’s case.

Released in 1984, “Born in the U.S.A.” originally told the story of a Vietnam veteran returning home to economic hardship and a country struggling to live up to its ideals. Decades later, the song resonates in a new constitutional context, drawing renewed attention to the legal and lived meaning of being born in the United States.

ACLU impulsa campaña nacional sobre ciudadanía con tema de Springsteen

ACLU
Fotografía de archivo del cantante estadounidense Bruce Springsteen. (Foto: EFE/Julio P.Gandul)

WASHINGTON — La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) lanzó una campaña publicitaria nacional previa a los argumentos que presentará el 1 de abril ante la Corte Suprema de Estados Unidos en un caso considerado histórico sobre el derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento.

La campaña, titulada “The Beat”, utiliza la icónica canción “Born in the U.S.A.” del músico Bruce Springsteen, quien autorizó de manera excepcional su uso para destacar lo que está en juego en el litigio Trump v. Barbara. La iniciativa busca resaltar el significado de la ciudadanía por nacimiento como un principio fundamental de los valores estadounidenses.

“El tema de Bruce Springsteen es un himno nacional que refleja lo que la ciudadanía por nacimiento ha hecho posible durante generaciones: la garantía simple y poderosa de que si naces aquí, perteneces aquí”, señaló Anthony D. Romero, director ejecutivo de la ACLU. “Mientras nos preparamos para defender este principio ante el tribunal más alto del país, nos acompañan millones de estadounidenses que coinciden en que es la Decimocuarta Enmienda —y no el presidente— la que determina quién es ciudadano”.

La campaña fue producida en colaboración con Stink, Creative Artists Agency y la ACLU, bajo la dirección del cineasta Anderson Wright. Su pieza central es un video de distribución nacional que se transmitirá en televisión y plataformas digitales, incluyendo espacios durante programas de alta audiencia como el día inaugural de la temporada de las Grandes Ligas (MLB), Survivor y la final de The Voice. El anuncio televisivo de 30 segundos debutará el 23 de marzo, mientras que un cartel digital se exhibirá frente al Target Center de Minneapolis los días 30 y 31 de marzo, coincidiendo con el inicio de la gira estadounidense de Springsteen en 2026.

El video muestra escenas cotidianas en distintos puntos del país —en aulas, centros de trabajo, reuniones familiares y eventos cívicos— que se entrelazan hasta culminar con un mensaje claro: “Protejan la ciudadanía por nacimiento”.

El caso surge después de que, en el primer día de su segundo mandato, el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que buscaba negar la ciudadanía automática a bebés nacidos en Estados Unidos de padres sin estatus legal permanente. La ACLU impugnó la medida de inmediato y logró fallos judiciales que han impedido su entrada en vigor. Varias cortes han determinado que la política es inconstitucional y contraria a precedentes establecidos por la Corte Suprema.

Ahora, el máximo tribunal evaluará si un presidente puede restringir unilateralmente la garantía constitucional de ciudadanía para personas nacidas en territorio estadounidense. La audiencia oral del caso está prevista para el 1 de abril, cuando la directora legal nacional de la ACLU, Cecillia Wang —quien también es ciudadana por nacimiento— presentará los argumentos de la organización.

La canción “Born in the U.S.A.”, lanzada en 1984, abordó originalmente las dificultades de un veterano de Vietnam que regresaba a un país marcado por tensiones económicas y sociales. Décadas después, su mensaje vuelve a cobrar relevancia en un nuevo contexto constitucional, en medio del debate sobre el significado legal y social de nacer en Estados Unidos.

¿How much is this war costing?

Captura de video del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en declaraciones este domingo a un seleccionado grupo de periodistas en una visita con grandes medidas de seguridad a Arad, localidad del sur de Israel que este sábado noche sufrió un impacto de un misil iraní que dejó más de 60 heridos, entre ellos 10 graves, donde afirmó que "es hora de que los líderes del resto de los países se sumen" a la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán. (Foto: EFE/Oficina del Primer Ministro de Israel)

It appears that no one in the administration in Washington has a clear grasp of the true cost of this war. Nor is there any realistic endgame—something that should have been clearly defined before the bombing ever began.

It is increasingly evident to many observers that this attack was largely driven by Israel, which persuaded the United States to go along with it under the belief that it would be a swift and simple operation. The assumption seemed to be that, after the first bombs fell, Iranians would flood the streets and remove what remains of their government.

That, clearly, has not happened.

While there are numerous groups inside Iran that oppose the current leadership, it should not be assumed that they support U.S. or Israeli intervention. Opposition to a government does not automatically translate into support for foreign military action.

As of today, no clear justification has been presented for why Iran was bombed at this moment. President Trump initially claimed the goal was to eliminate Iran’s Islamic leadership and stated that he would personally name the country’s new leaders.

When asked how long the United States would remain in the war, Trump once said, “when Israel tells us,” and at other times claimed he would simply “feel it in his bones” when it was time to stop.

Any competent military planner could have outlined a more coherent strategy for the Department of Defense than the one currently unfolding.

The Strait of Hormuz should have been a central consideration from the beginning. Ensuring it remained open should have been addressed before the first bomb was dropped, not after.

Current estimates suggest the war is costing more than one billion dollars per day, and that figure includes only the cost of munitions. It does not account for personnel hours, the loss of aircraft, the destruction of military facilities, the evacuation of embassy staff, or the removal of American civilians from the region.

If all these costs were placed on a single spreadsheet, even the most ardent MAGA supporter would struggle to justify the expense—especially given the economic pressures already facing millions of Americans.

Some estimates suggest total costs may already be approaching $100 billion.

All the bombs being used by Israel are supplied by the United States, and requests for additional weapons are inevitable. Those costs, too, must be added to the total.

Beyond direct military spending, the war has had a significant impact on global oil prices, driving up the cost of gasoline, fertilizer, and countless oil‑dependent goods. These increases ripple through the economy and are ultimately paid by consumers.

Trump has demanded that other nations help secure oil shipments while simultaneously declaring that the U.S. has already “won”—yet he continues to call for “more winning,” without ever defining what victory actually looks like.

Meanwhile, the president’s supposed global allies—Russia, China, and North Korea—have instead aligned themselves with Iran, providing support and intelligence that helps track American forces.

Some within the administration appear to believe that once the bombing stops, everything will simply fall back into place. History suggests otherwise.

Even optimistic projections indicate it could take 18 to 24 months to return to anything resembling normalcy.

There are rumors that, through back channels, officials are searching for an off‑ramp that includes a ceasefire. Iran, however, has reportedly made it clear that any ceasefire without reparations is unacceptable.

At the same time, many countries are forging new economic and trade agreements that exclude the United States. These deals could damage American manufacturing and agriculture for years as lost markets are difficult—if not impossible—to recover.

America’s global reputation has suffered severe damage. As usual, the consequences will not be borne by politicians, but by ordinary people—those who may lose jobs, homes, and opportunities for their children, along with the stability of their communities.

History shows that the true costs of war extend far beyond the battlefield. After conflicts in Vietnam and the Middle East, long‑term expenses—such as healthcare for veterans and the rebuilding of destroyed infrastructure—were rarely fully accounted for. The psychological toll is even harder to measure, with high rates of PTSD affecting not only combatants but millions of children across all countries involved.

Most Americans have never experienced their homes being bombed, their families killed, or their loved ones severely injured. They have never had to flee in the middle of the night as buildings collapsed around them. But those caught in the line of fire are living with unimaginable trauma, constant fear, and a future torn apart.

The long‑term, devastating cost of this war will far exceed anything we can currently calculate.

A song from the 1960s asked a simple question: What is war good for?

Absolutely nothing.

IA Generativa: si el 95% de los proyectos no son rentables, ¿qué esperar en 2026?

Carlos Meneses es ingeniero y CIO en Benme IT, certificado en Inteligencia Artificial Aplicada con más de 20 años de experiencia en transformación digital.

El año 2025 será recordado como el momento en que la Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una herramienta de escritorio. Con una adopción masiva, donde una de cada seis personas en el mundo ya interactúa con modelos generativos, la tecnología ha alcanzado una madurez operativa sin precedentes. Sin embargo, al cerrar el ciclo, la lección es clara: el entusiasmo no paga las facturas. En 2026, el tablero de juego cambia de la simple adopción a la búsqueda implacable del valor real.

A pesar de que el 75% de las empresas ya utilizan IA de algún modo, nos enfrentamos a una brecha de ejecución. La adopción ha sido veloz en economías desarrolladas, dejando un espacio crítico en mercados emergentes. Para los emprendedores, 2026 será el año de la “IA aplicada”: no se trata de crear el próximo gran modelo de lenguaje, sino de “bajar a tierra” la tecnología existente para resolver problemas específicos en sectores que aún operan con métodos tradicionales.

El gran desafío sigue siendo el retorno de inversión (ROI). El dato es demoledor: según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el 95% de los proyectos corporativos de IA generativa no han logrado métricas de rentabilidad claras. Hemos aprendido por las malas que la IA no es un bálsamo mágico que arregla un negocio ineficiente. Si la estrategia base es débil o los datos están desorganizados, la IA solo acelera el caos.

Se estima que las organizaciones encuestadas invirtieron entre 30.000 y 40.000 millones de dólares en estas iniciativas, con resultados nulos o muy pobres en términos financieros.

¿Qué podemos esperar en los próximos meses? La tendencia se moverá en tres ejes fundamentales:

1-Gobernanza y ROI como prioridad absoluta: La alta dirección ya no aprobará presupuestos de IA por “miedo a quedarse atrás”. Cada implementación deberá ir acompañada de un métrica cuantificable para evaluar el éxito. Veremos un auge en sistemas de auditoría de IA que midan no solo el rendimiento técnico, sino el impacto directo en el balance de resultados.

2-La especialización sobre la generalización: Tras el boom de los asistentes generales, 2026 verá la consolidación de IA verticales. Veremos modelos hiper-especializados en sectores como el legal, el diagnóstico médico avanzado y la logística de última milla, donde los incrementos de ventas —que ya rozan el 16% en retail— se convertirán en el estándar de la industria.

3-Soberanía de datos y ética operativa: Con marcos regulatorios más estrictos, las empresas invertirán masivamente en infraestructura propia. El objetivo será evitar la fuga de propiedad intelectual y garantizar que los modelos de IA se entrenen con datos de calidad, mitigando los errores que hundieron proyectos en 2025.

En conclusión, este no será el año de la IA “más inteligente”, sino de la IA “más útil”. Aquellos que logren alinear su estrategia tecnológica con objetivos realistas, no solo sobrevivirán a la resaca del entusiasmo, sino que liderarán la nueva economía global.

* Carlos Meneses es ingeniero y CIO en Benme IT, certificado en Inteligencia Artificial Aplicada con más de 20 años de experiencia en transformación digital. https://es.benmeit.com/

Celebración “inspiración latina” en Filadelfia

Mujeres homenajeadas durante la celebración de la inspiración latina, acompañadas por Alexis Rodríguez, organizador del evento. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

El pasado viernes 20 de marzo, Filadelfia se vistió de celebración con el evento “Inspiración Latina”, una emotiva jornada dedicada al día de la mujer.  La actividad fue organizada por Luis Alexis Rodríguez, representante de la agencia Stay at Home Homecare, ubicada en 3368 Memphis St., Filadelfia, PA. El espacio se llenó de alegría y reconocimiento, congregando a la comunidad latina para rendir homenaje a mujeres emprendedoras que han dejado una huella significativa en distintos ámbitos.

La velada comenzó con palabras y una oración de bienvenida de Alexis, que estableció un tono de gratitud y unidad que se mantuvo a lo largo de toda la celebración.

De izquierda a derecha: Yoseli Bello, Lina Bono, Wendy Ferreira, Ive Báez, Samantha Félix, Marjorie Paredes y Tomasina Sosa, mostrando sus reconocimientos durante el evento Inspiración Latina, con sede en la agencia Stay at Home Homecare. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)
 

El eje central de la celebración fue el homenaje público a mujeres líderes y emprendedoras que, con su constancia y dedicación, han impactado positivamente en la comunidad latina de Filadelfia. Cada una de las invitadas fue reconocida por su trayectoria y su compromiso con el desarrollo social y profesional.

Entre las homenajeadas destacó Uri Polanco, quien compartió con los asistentes su recorrido por el mundo de la organización de eventos. Su historia comenzó gracias a una oportunidad brindada por Alexis y, tras más de catorce años de experiencia en diseño de interiores y eventos, se ha convertido en una figura de referencia para la comunidad.

Por su parte, Wendy Ferreira, directora de Ferreira Tours Personalizados, resaltó ante el público la importancia de priorizar a las personas sobre los negocios, una filosofía que guía cada paso en su agencia de viajes y que la ha llevado a construir relaciones sólidas y de confianza.

La celebración reunió a otras mujeres con trayectorias igualmente destacadas: Lina Bono, cofundadora de “Mujeres que Inspiran”, locutora, voz comercial y maestra de ceremonias; Maryorie Paredes, cofundadora y CEO de “Mujeres que Inspiran”; Eudanis José, empresaria, educadora, directora ejecutiva de Eudanis Makeup y Edudanis Dominican Beauty Salón, además de directora de Miss República Dominicana Filadelfia; Hindira Santana, psicóloga; Ive Báez, de Ive Artisan Kitchen, quien deleitó a los asistentes con el tradicional postre de habichuelas dulces; Noemí López, psicóloga clínica y sexóloga; Yoseli Bello, conferencista; Tomasina Souza, representante del Consulado de República Dominicana; Samantha Félix, consultora de negocios; y Evelyn Hernández y Norma Figueroa, integrantes de la agencia organizadora que brindaron apoyo logístico durante el evento. Cada una de estas mujeres fue reconocida por su dedicación, su espíritu emprendedor y su contribución al fortalecimiento el tejido social y profesional de la comunidad latina.

El momento de la entrega de reconocimientos concluyó con Angélica Arias, responsable del catering. Angélica compartió que próximamente abrirán su propio restaurante, destacando su espíritu emprendedor. Su exquisita comida fue el broche de oro de la noche, deleitando a los presentes con platillos tradicionales que dejaron a todos con un grato sabor de boca.

El ambiente festivo favoreció el intercambio de experiencias y contactos entre las mujeres, reforzando la unidad y el apoyo en la comunidad latina.

¿Cuántos pesos está costando esta guerra?

Captura de video del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en declaraciones este domingo a un seleccionado grupo de periodistas en una visita con grandes medidas de seguridad a Arad, localidad del sur de Israel que este sábado noche sufrió un impacto de un misil iraní que dejó más de 60 heridos, entre ellos 10 graves, donde afirmó que "es hora de que los líderes del resto de los países se sumen" a la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán. (Foto: EFE/Oficina del Primer Ministro de Israel)

Parece que nadie en la administración en Washington tiene un control real sobre el costo de esta guerra. Tampoco tienen un plan de salida realista, algo que debió haberse definido claramente antes de que comenzaran los bombardeos.

Para muchos es bastante claro que este ataque fue impulsado por Israel, y que convencieron a Estados Unidos de acompañarlos, creyendo que sería una operación fácil y que, tras las primeras bombas, los iraníes saldrían por miles a las calles para derrocar lo que quedara de su gobierno.

Bueno, como podemos ver, esto no ocurrió. Si bien hay muchos grupos que se oponen al gobierno, no se debe asumir que todos apoyan a Estados Unidos e Israel.

Hasta hoy, nadie ha dado una razón creíble de por qué bombardear a Irán en este momento. Trump dijo desde el inicio que eliminarían al liderazgo islámico y que él mismo nombraría a los nuevos líderes de Irán.

Cuando se le preguntó cuándo saldría Estados Unidos de esta guerra, Trump dijo en una ocasión “cuando Israel nos lo diga”, y en otras ha dicho que “lo sentirá en los huesos” cuando sea momento de detenerse.

Cualquier experto militar aficionado habría planteado un escenario mejor para el Departamento de Defensa que el que existe actualmente.

El Estrecho de Ormuz debió haber sido una consideración clave, y se debieron haber desplegado recursos para mantenerlo abierto antes de lanzar la primera bomba.

La estimación general del costo de la guerra, por ahora, es de más de mil millones de dólares por día, y eso solo incluye las bombas. No incluye las horas de trabajo del personal dedicadas a esta operación, el costo de las aeronaves perdidas, la destrucción de instalaciones militares y otros activos, ni el costo de evacuar al personal de las embajadas y a otros ciudadanos estadounidenses en la región.

Si todos los costos se pusieran en una sola hoja de cálculo, incluso el seguidor más ferviente de MAGA tendría que admitir que esto es demasiado, especialmente dadas las condiciones económicas que ya enfrentan muchos estadounidenses.

Algunos dicen que ya hemos alcanzado la cifra de 100 mil millones de dólares.

Todas las bombas que Israel está utilizando son suministradas por Estados Unidos y pronto estarán pidiendo más. Ese costo también debe sumarse al total.

Luego está el enorme impacto en el precio del petróleo, que eleva el costo de la gasolina, los fertilizantes y otros productos derivados del petróleo, todos los cuales siguen aumentando.

Trump está exigiendo que otros países ayuden a asegurar el paso del petróleo, mientras al mismo tiempo afirma que Estados Unidos ya ha ganado, pero que quiere “más victorias”, sin explicar nunca cómo se vería una victoria final.

Los supuestos aliados del presidente en el escenario mundial —Rusia, China y Corea del Norte— están, en cambio, apoyando a Irán y ayudándolos a rastrear a las fuerzas estadounidenses.

Algunos dentro de la administración creen que una vez que cesen los bombardeos todo volverá a encajar fácilmente. Pero ese no es el caso.

Algunas estimaciones sugieren que podrían pasar entre 18 y 24 meses para recuperar cierto nivel de normalidad.

Se rumora que a través de canales indirectos, algunos funcionarios están buscando una salida que incluya un alto el fuego. También se dice que Irán ha dejado claro lo que piensa de ese alto el fuego si no incluye reparaciones como parte del acuerdo.

Al mismo tiempo, muchos países están cerrando acuerdos comerciales y económicos sin Estados Unidos, lo que afectará negativamente a la industria manufacturera y agrícola estadounidense durante años, a medida que se pierdan mercados.

La reputación de nuestro país ha sido seriamente dañada, y quienes más sufrirán no serán los políticos, sino los estadounidenses comunes: aquellos que podrían perder empleos, hogares, oportunidades para sus hijos y estabilidad en sus comunidades.

Después de las guerras recientes en el Medio Oriente y en Vietnam, está claro que los costos a largo plazo, como la atención médica para los sobrevivientes y la reconstrucción de la infraestructura destruida, muchas veces no se tienen plenamente en cuenta. Sin mencionar los altos niveles de trastorno por estrés postraumático que sufren no solo los combatientes, sino también millones de niños en todos los países involucrados.

La mayoría de los estadounidenses no ha tenido sus hogares bombardeados, ni ha perdido familiares, ni ha visto a sus seres queridos gravemente heridos. No han tenido que huir en la noche mientras sus edificios se derrumban. Pero quienes están en la línea de fuego viven un dolor inimaginable, pesadillas constantes y el miedo permanente de que su futuro sea destruido.

El costo profundo, prolongado y devastador de esta guerra será mucho mayor de lo que podemos imaginar.

Una canción de los años 60 preguntaba: ¿Para qué sirve la guerra?
Absolutamente para nada.

A los 40, el cuerpo no necesita sufrir en el gimnasio, sino pura estrategia

(Foto: Ilustrativa/Pexels)

La ciencia del bienestar es clara: no necesitas vivir en el gimnasio para transformar tu salud. A los 40 años, una edad que muchos creen “el principio del declive”, existe una fórmula que puede revolucionar la biología humana… y solo exige tres días de entrenamiento inteligente.

Sin rodeos: a los 40, menos es más. El cuerpo no necesita sufrir, sino estrategia. Tres sesiones bien diseñadas despiertan mecanismos dormidos que rejuvenecen músculos, hormonas, cerebro y metabolismo.

Con apenas 180 minutos a la semana, personas de 40 años están experimentando un aumento acelerado de masa muscular y fortalecimiento óseo, regulación hormonal, menos cortisol y más energía sostenible, reducción de grasa abdominal (la más peligrosa para la salud metabólica), mejoras profundas en ánimo, concentración y sueño, aspecto más joven (con postura firme y tono muscular visible) y riesgo reducido de enfermedades crónicas, desde diabetes hasta problemas cardiovasculares.

El método de los tres días. Ejemplo para un adulto de 40 años:

Día 1 — Aeróbico (70–80% Frecuencia Cardíaca Máxima, FCM)

El objetivo será resistencia, limpieza metabólica y energía estable con opciones según la disciplina: correr (10 minutos de calentamiento suave, 35–40 minutos a ritmo constante y 5 de enfriamiento); natación (200 metros de calentamiento, 800–1200 metros estilo libre a ritmo moderado y 100 suave); bicicleta (10 minutos suave, 45 minutos a ritmo constante y 5 suave).

Día 2 — Intervalos (80–90% FCM)

Objetivo: potencia, capacidad pulmonar y estímulo metabólico intenso. Gimnasio – Rutina HIIT (30 segundos de burpees + 30 de descanso; 30 segundos de remo ergómetro + 30 de descanso; 30 segundos de squat jumps + 30 de descanso; 30 segundos de cuerda rápida + 30 de descanso). Repetir 4-6 rondas.

Correr (intervalos en pista o cinta): 1 minuto rápido (80–90% FCM), 1 minuto caminata rápida. Repetir 12-15 veces; natación: 10 x 50 metros rápidos, descanso 20-30 segundos entre cada repetición.

Día 3 — Quema de grasa (60–70% FCM)

Objetivo: activar el metabolismo lipídico, reducir adiposidad y mejorar la eficiencia energética. Caminata rápida-senderismo: 45-60 min continuo; elíptica: 50 minutos con resistencia media; nado suave: 1000-1500 metros a ritmo estable; gimnasio-circuito metabólico ligero: 12 repeticiones. Sentadilla + remo en polea + press de pecho + caminata inclinada. Cuatro rondas sin prisa, sin fatiga excesiva.

A los 40 no empieza el declive, sino la inteligencia. Con tres entrenamientos semanales podemos reprogramar la biología. Músculos más jóvenes, hormonas equilibradas, cerebro más claro y un cuerpo que se ve y se siente mejor.

* El Dr. Luis Montel es especialista en medicina deportiva, traumatología, estética, nutrición y anti-envejecimiento. Autor del libro “Los tres reinos de la longevidad: sexo, alimentación y estilos de vida”. www.DrLuisMontel.com

Guerra y políticas arancelarias aumentan la presión económica en las familias

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofrece una rueda de prensa con reporteros en la Casa Blanca, en Washington, DC, EE. UU., el 20 de enero de 2025. (Foto: EFE//JIM LO SCALZO)

Tradicionalmente, los precios en la gasolinera siempre han sido algo más que una simple cifra. Es un barómetro silencioso de cómo las decisiones políticas, las prioridades económicas del gobierno o las tensiones globales del momento influyen sobre los precios. Hoy vemos cómo esos precios están aumentando para millones de familias trabajadoras, especialmente dentro de las comunidades inmigrantes, y las consecuencias son inmediatas y dolorosas.

En el centro del actual aumento se encuentran varias políticas de la actual administración del presidente Trump. La agresiva estrategia de aranceles del presidente, la sorpresiva guerra que emprendió contra Irán y la complejidad de la situación de Venezuela han contribuido, directa o indirectamente, a elevar los costos mundiales de la energía. Y se sabe que estos costos se extienden en cadena, afectando desde los precios de los alimentos hasta el costo de la vivienda.

El último elemento agravante ha sido el inesperado conflicto con Irán, que ha desestabilizado uno de los corredores energéticos más críticos del mundo. Cerca del 20% del suministro global de petróleo pasa por el Estrecho de Ormuz, y su cierre, decretado por Irán, ya ha disparado los precios del crudo por encima de los 110 dólares por barril, y con temores de que puedan subir aún más. Las consecuencias son previsibles: sube el precio de la gasolina, aumenta el transporte y, en consecuencia, aumenta la inflación, con lo que también empieza a asomarse en el horizonte el riesgo de recesión.

Previo a la actual guerra estaba ya el tema de los aranceles. Los aranceles, por diseño, distorsionan los flujos comerciales. En los mercados energéticos, esa distorsión suele traducirse en mayor ineficiencia y costos aumentados, ya que las cadenas de suministro se ven obligadas a reorganizarse o a restringirse. Por lo general, estas medidas se adoptan para ejercer presiones geopolíticas, pero pueden tener efectos contraproducentes, contribuyendo a la volatilidad de los precios, con costos que finalmente recaen sobre el consumidor.

Irónicamente, la administración también se ha visto obligada a ajustar ciertas exenciones relacionadas con el petróleo y sus derivados desde Venezuela, para aliviar la presión sobre la oferta y contener un poco la creciente alza en los precios. Este vaivén de políticas termina exponiendo las contradicciones y mostrando que los intentos de controlar los mercados energéticos globales con sanciones y aranceles a menudo chocan con la realidad no controlable de la oferta y la demanda.

El resultado puede ser una tormenta perfecta. La guerra restringe la oferta, los aranceles complican el comercio, las sanciones reconfiguran las alianzas y los bloques generando presiones sobre los precios del combustible y todo lo demás. Y la inflación no es un concepto abstracto, sino que es el dinero extra que una madre debe gastar para llenar el tanque o para comprar comida para su mesa.

Además, muchos hogares inmigrantes carecen de un colchón financiero que les permita absorber estos choques económicos. Un aumento repentino en el precio de la gasolina puede marcar la diferencia entre pagar la renta o quedarse atrás. En este contexto, la política macroeconómica del gobierno deja de ser algo lejano y se vuelve algo muy personal.

Los defensores del presidente argumentan que estas medidas son necesarias por razones de seguridad nacional y para garantizar el dominio energético a largo plazo. Dicen que hay esfuerzos por aumentar la producción interna y señalan algunas medidas temporales supuestamente destinadas a mitigar el impacto del alza de los precios. Sin embargo, incluso si estas estrategias trajeran beneficios a largo plazo, los costos inmediatos recaen de manera desproporcionada sobre quienes menos tienen para pagarlos.

La salud de una economía no puede evaluarse únicamente por el desempeño del mercado bursátil o el crecimiento del PIB, sino que también se mide por su capacidad para proteger a los más vulnerables. Hoy, el aumento en los costos de la energía está poniendo en evidencia una brecha creciente entre quienes diseñan las políticas económicas, muchas veces divorciadas de sus promesas electorales, y quienes después pagan las consecuencias.

Si se puede sacar una lección de este momento, es que la política energética también es política social. Y hasta que ese hecho no sea plenamente reconocido, el peso y el costo de las decisiones locales y globales del gobierno seguirán recayendo sobre quienes menos tienen para absorber el golpe y menos pueden influir en ellas.