¡A reconstruir nuestra nación con fe, esperanza y trabajo conjunto! (Foto: DWilliam, Pixabay)

El miércoles 6 de enero del 2021 será recordado en mi vida como el día más aciago en la historia de los Estados Unidos. El asalto a la democracia y la violación de la constitución fueron los actos más viles que mis ojos han visto. Una marea de grupos extremistas usurpó el Capitolio, símbolo de orden y derecho, con el propósito de revertir la certificación del presidente electo, Joe Biden.

Aunque muchos no lo quieran admitir, el autor intelectual de esta insurrección fue el propio presidente de la república; quien, en los cuatro años de su mandato, ha instalado la semilla del divisionismo en el país a través de la desinformación, los mensajes contradictorios y las teorías de conspiración. No se puede construir una nación de unidad y respeto con una retórica agresiva. ¡La telaraña de mentiras que se construyeron bajo esta falacia fue catastrófica!

Este motín subversivo fue absorbido por todos mis sentidos; me parece que vi una película de sediciosos de alguna otra parte del mundo; mi mente no podía procesar lo que estaba viendo en esos momentos, a través del enlace en directo de una cadena de televisión. Por increíble que pareciera, eso estaba ocurriendo en este país.

Ese monumento, símbolo de moralidad y paternidad, fue enlodado y pisoteado no solo por los insurrectos; sino por aquellos que contribuyeron a lo largo de todos estos años a alimentar esa falsedad. La cita de Martin Luther King Jr. cae aquí como anillo al dedo: “ninguna mentira vive para siempre”.                                      

Los que callan en silencio también, son culpables de esta inestabilidad social. Hemos bajado al fondo de un abismo; nuestros valores cívicos como nación han sido arrancados de su tierra fértil. ¡Qué duro es vivir esta realidad para quienes amamos la democracia!

El camino de reconstrucción será muy largo y difícil en los próximos años. La nueva administración tiene un desafío muy grande; sin embargo, tengo mucha esperanza y fe en la vida y la fuerza democrática de mi país. Sé que podemos renovar el espíritu de unidad, solidaridad y trabajo en nuestras comunidades.

Tenemos que reflexionar, sanar y transformar, para crear una sociedad de oportunidades y de respeto para todos. Hemos sido testigos de que la democracia es muy frágil sino la cuidamos entre todos. ¡Es nuestro deber y obligación salvaguardarla!

Hago un llamado a nuestra conciencia moral y cívica: ¡Lo que vivimos aquel fatídico miércoles, 6 de enero, que nunca más se repita en la historia de los Estados Unidos!

Como diría Martin Luther King Jr. “la oscuridad no puede deshacer la oscuridad: únicamente la luz puede hacerlo”.

Contacto: LinkedIn @maryluzmarques, Twitter @maryluz_marques

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