Marcha en conmemoración del Grito de Lares. (Foto: Mov. Hostosiano)

El 23 de septiembre de 1868 es el día cuando se galvaniza la puertorriqueñidad de los habitantes de una de las últimas colonias que le quedaban a España en la América de ese entonces. Este evento histórico es conocido como el Grito de Lares. La gesta de Lares tuvo un enorme impacto en los años posteriores, desembocando en la otorgación de la Carta Autonómica de Puerto Rico por parte de España, en 1897. Este fue un documento de autogobierno que se considera el más avanzado de todas las colonias europeas del Caribe de entonces.

El 25 de julio de 1898 Estados Unidos invade la isla de Puerto Rico, interrumpiendo el proceso autonómico que se estaba llevando a cabo. No sólo lo interrumpió, sino que lo anuló. Esto implicó la continuación del coloniaje en Puerto Rico, que pasó de ser colonia de España a ser colonia de los Estados Unidos de América. Con la diferencia que la nueva potencia colonial estaba más cerca y su aparato militar y económico era mucho más pesado.

153 años después, la gesta de Lares sigue viva en el alma boricua. Así mismo en los millares de puertorriqueños y puertorriqueñas que vivimos en la diáspora. Por eso, Lares es una agenda inconclusa y nos toca a todos los isleños completarla. Lares no es ideología, Lares es patria y esa patria es de todos. Lares representa una centenaria lucha por la justicia, la libertad y la búsqueda de felicidad. Es en respuesta a ese clamor, que la diáspora boricua en Pensilvania debemos unirnos en el amor por esa patria nuestra y luchar para terminar con el coloniaje.

Ya hace varios meses que un grupo de boricuas de Filadelfia hemos estado en consulta sobre el desarrollo de una agenda para la diáspora de Pensilvania. Ya pronto estaremos dando una conferencia de prensa para llamar a una convocatoria y comenzar a tomar pasos concretos en torno a la descolonización y autodeterminación de Puerto Rico; también para trabajar en otros problemas de representación que experimentan los boricuas en Filadelfia y otras ciudades del estado.

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Por eso damos la bienvenida al proyecto de ley que las Representantes Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio-Cortez presentaron en el Congreso el pasado año, y que está pautado para ser reintroducido ante el nuevo Congreso, lo más probable, a finales de este mes. Este proyecto de ley se conoce como el Acta de Autodeterminación de Puerto Rico. Es la primera vez que se introduce al Congreso un proyecto con ese lenguaje.

El proyecto pide al Congreso concederle al pueblo de Puerto Rico un espacio donde se discutan y evalúen fórmulas de status que no estén sujetas a la cláusula territorial de la Constitución del Congreso estadounidense, (Artículo IV, Tercera Sección, Cláusula 2). También propone que se establezca una Comisión Bilateral, compuesta por 10 miembros del Congreso y el Departamento de Justicia. Entiéndase que esta propuesta de las congresistas Velázquez-Cortez no es el centro de la lucha contra el colonialismo, sino una excelente oportunidad para nosotros en la diáspora y nuestros compatriotas en Puerto Rico, de comenzar a organizarnos y educar a nuestra gente sobre la importancia de erradicar el colonialismo.

A los puertorriqueños nos toca también juntar fuerzas con nuestros hermanos latinoamericanos, que son aliados naturales en nuestra lucha anticolonial. Nosotros siempre hemos estado presentes en las luchas de nuestros hermanos indocumentados y en las luchas de los pueblos latinoamericanos por la justicia y la democracia.

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El espíritu independentista sigue vivo. (Foto: Mov. Hostosiano)

Damos la bienvenida a todo esfuerzo que se haga en la diáspora por educar a nuestra gente sobre el colonialismo y sus letales efectos.

La tarea que tenemos por delante es enorme y exige una aguda sensibilidad para que podamos avanzar en una agenda común e inclusiva. A la mayoría de los puertorriqueños les han vendido gato por liebre. Les han hecho creer que Puerto Rico es una democracia, cuando en realidad todos los poderes políticos y económicos los ostenta el Congreso. Incluso, en 2014 bajo la administración de Obama, se le impuso a la Isla una Junta de Control Fiscal a través de la ley federal PROMESA. Nada de eso le fue consultado al pueblo de Puerto Rico. Ese es el sistema de gobierno que se pretende vender como democracia.

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Un padre carga a su hijo durante una marcha independentista. (Foto: Redes)

Como diáspora, tenemos que tomar acciones que ayuden a nuestra gente a entender nuestra verdadera relación colonial con los Estados Unidos, relación que no es aceptable para el bienestar de los que viven en la Isla ni para los expatriados. Mucho hemos conversado, pero hay que echar a andar y dejarle saber a nuestros congresistas y senadores que no toleraremos más la injusticia del coloniaje.

En el verano del 2019 los boricuas de la Isla, de la diáspora y de todo el mundo dimos un ejemplo de lo que puede hacer un pueblo unido. Igualmente, el pasado 3 de noviembre los puertorriqueños rompieron con el bipartidismo y eligieron candidatos que no responden al colonialismo ni al servilismo político. Nos toca a nosotros en la diáspora organizarnos y romper con el inmovilismo electoral. Somos ciudadanos, tenemos la poderosa arma del voto y los números para elegir nuestros propios candidatos: hombres y mujeres con un alto sentido de honor por nuestra puertorriqueñidad y comprometidos contra el coloniaje.

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