Una mujer coloca un arreglo floral en una cruz, durante un acto en homenaje a las víctimas de un tiroteo hace cuatro años, hoy, en El Paso, Texas (EE. UU.). EFE/ Jesús Rosales

Decenas de personas marcharon este jueves en procesión hasta una tienda Walmart en El Paso (Texas) donde cuatro años atrás un supremacista blanco mató a 23 personas e hirió otras 22, en su mayoría hispanas.

Los manifestantes portaron cruces de madera con los nombres de las 23 víctimas fatales del ataque perpetrado por Patrick Crusius, entonces de 21 años de edad, y quien fue sentenciado este año a 90 términos consecutivos de prisión sin la posibilidad de libertad anticipada.

La procesión continuó hasta un parque donde las cruces quedaron erguidas en soportes en torno a un altar comunitario.

«La Red Fronteriza por los Derechos Humanos aspira a ofrecer un espacio para sanar las heridas y para la resistencia de la comunidad», dijo Fernando García, director ejecutivo de esa organización.

«No podemos olvidar que esta matanza ocurrió como resultado de las débiles leyes de control de las armas de fuego como asimismo por la retórica llena de odio y xenófoba dirigida hacia los inmigrantes y las minorías», añadió García.

Los oradores, que incluyeron miembros del concejo municipal, activistas y clérigos, reiteraron sus demandas para que los políticos actúen en el control de las armas de fuego, y sus denuncias de lo que describieron como «supremacía blanca».

Tras la lectura de los nombres de las personas muertas en el ataque, acompañada por el batir de un tambor y la colocación de ofrendas florales en cada cruz, los organizadores liberaron 23 palomas blancas.

A las hora 10:00 de la mañana, cuando ocurrió el ataque en 2019, sonó una campana en el Parque Memorial de las Víctimas del Crimen.

Ayer miércoles más de 160 organizaciones de derechos civiles enviaron una carta que urge a los congresistas a «denunciar inequívocamente la retórica de supremacismo blanco y antiinmigrante».

Las organizaciones, entre ellas la Liga Antidifamación, el Southern Poverty Law Center, UnidosUS y America’s Voice, solicitan también en la carta al liderazgo congresional condenar el uso de la retórica de odio por parte de congresistas, «y alentar a los miembros de sus bancadas a abstenerse de usarla».

Hoy, el condado de El Paso y la organización de beneficencia United Way han programado para esta tarde otro acto de recordación.

Crusius, quien había adquirido legalmente en junio de 2019 un rifle semiautomático y un millar de municiones, había publicado en las redes sociales textos en los que hacía alusión a «un reemplazo cultural y étnico» y una «invasión de hispanos».

El Paso es una de las ciudades fronterizas más afectadas por el arribo de migrantes, en su mayoría latinoamericanos, y un tema repetido en la retórica de los supremacistas blancos es que los extranjeros reemplazarán a los anglo sajones en Estados Unidos.

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