
San Juan.— Casi 200 organizaciones están instando al gobierno estadounidense y a la gobernadora de Puerto Rico a restablecer 350 millones de dólares en fondos federales que estaban destinados a financiar la instalación de sistemas solares en techos y baterías para 12.000 familias de bajos ingresos en la isla.
Muchas de las familias tienen discapacidades o afecciones médicas que requieren electricidad. Crece la preocupación de que Estados Unidos las abandone mientras persisten los apagones crónicos y se acerca la temporada de huracanes del Atlántico —que va del 1 de junio al 30 de noviembre.
“Para ellos en particular, que reciban o no un sistema (solar) es algo que realmente es de vida o muerte”, declaró Charlotte Gossett Navarro, directora principal en Puerto Rico de la Hispanic Federation, en una entrevista telefónica.
La organización sin fines de lucro figura entre las entidades que firmaron una carta difundida el miércoles a la gobernadora Jenniffer González y al secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.
La Hispanic Federation es una de siete organizaciones que iban a ayudar a instalar los sistemas solares y a educar a las familias sobre su uso. Algunos de esos grupos ahora están objetando formalmente la cancelación de los fondos o negociando con el Departamento de Energía de Estados Unidos.
González afirma que “no tenemos opción” porque el gobierno federal decidió no entregar a Puerto Rico esos fondos que están previstos a ser invertidos en la deteriorada red eléctrica de la isla, que fue arrasada por el huracán María en 2017, pero que ya estaba en declive por la falta de inversión y mantenimiento.
Las instalaciones de paneles solares en techos han crecido en los últimos tres años en todo Puerto Rico, con un promedio de 3.850 sistemas instalados por mes en 2025, para un total general de casi 192.000 al final del año, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Mientras tanto, más de 171.000 hogares y negocios cuentan con sistemas distribuidos de almacenamiento en baterías.
Pero no todo el mundo puede costear esos sistemas en la isla caribeña de unos 3,2 millones de habitantes, donde la tasa de pobreza supera el 40%.
Gossett Navarro indicó que no han recibido respuestas a preguntas pendientes sobre los fondos a medida que se acerca la fecha límite del 9 de mayo, que marca el fin del programa aunque para algunos ni siquiera ha comenzado.
Las cuadrillas ya habían instalado sistemas solares en más de 6.000 hogares como parte del programa, pero otras 12.000 familias ahora permanecen en el limbo.
Entre ellas está Yvette Rodríguez, de 61 años. Necesita una máquina para la apnea del sueño, y su esposo, Luis Soler, un veterano de 67 años y doble amputado, depende de una cama eléctrica ajustable.
«Es una necesidad grande que tengamos estas placas solares», indicó Rodríguez, que vive con su esposo en la pequeña isla puertorriqueña de Culebra. Explicó que su esposo necesita aire acondicionado porque tiene problemas cardíacos y vive en una zona donde son comunes las alertas por calor.
También lamentó que los apagones continuos los obliguen a botar comida.
«Económicamente nos afecta grandemente porque tenemos que gastar nuestra poca economía que uno tiene para poder comer”, expresó.
También afectada por el recorte de fondos federales está María Pérez, de 80 años, y su esposo de 88. Ella tiene presión alta y problemas cardíacos que han provocado varias hospitalizaciones. Además, tiene gotas para los ojos por sus cataratas que requieren refrigeración.
“Las pongo en hielo, pero no es lo mismo”, comentó. «Nos tienen sufriendo con esos (dólares) que nos quitaron. No es justo”.
Pérez recibe 364 dólares al mes mediante un cheque del Seguro Social, pero, como a muchos puertorriqueños, su factura de luz a menudo es de esa misma cantidad.
Gabriela Joglar Burrowes, directora ejecutiva del Consejo Estatal para la Vida Independiente de Puerto Rico, estuvo entre quienes firmaron la carta dirigida a la gobernadora y Wright.
Señaló que contar con paneles solares no solo habría proporcionado electricidad constante, sino también tranquilidad.
“Si tú eres una persona que dependes de un equipo como un ventilador, una máquina de diálisis o medicina que tiene que ser refrigerada, la falta de energía constante representa un riesgo de hasta que puedes perder la vida”, advirtió.
Joglar Burrowes, quien tiene una discapacidad, señaló que miles de familias habían esperado durante mucho tiempo los sistemas solares y no deberían ser olvidadas.
“Se ve como a veces somos (reemplazables), y no lo somos», sostuvo.
Algunas de las 12.000 familias han recibido la evaluación inicial de elegibilidad, mientras que otras ya recibieron una visita al hogar o comenzaron a reparar sus techos en preparación para un sistema solar.
La mayoría de las familias vive en comunidades rurales, incluidos pueblos montañosos como Adjuntas, Jayuya y Orocovis.
“Es aún más preocupante”, afirmó Gossett Navarro. “Es difícil salir de las montañas cuando hay un desastre”.
El Departamento de Energía de Estados Unidos indica en su sitio web que algunas personas recibirán un sistema, pero no ha dicho quiénes ni cuándo.





