El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. EFE/Yander Zamora/Archivo

La Habana, (EFE). – El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reprochó este miércoles la «ineficiente respuesta» de los Gobiernos «neoliberales» y el predominio del mercado en su respuesta a la pandemia del coronavirus frente a la estrategia cubana, en la que han primado el individuo y la acción estatal.

En una intervención en el segundo y último pleno anual de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), el mandatario destacó el «enfrentamiento exitoso y ejemplar a la covid-19» logrado por Cuba, donde desde marzo y hasta la fecha suman 9.671 los contagios y 137 los fallecidos por la enfermedad.

«Lo que se ha aplicado en Cuba rompe los paradigmas del neoliberalismo, que niega el papel del Estado y del Gobierno, lo minimiza», sostuvo el gobernante del país comunista, quien defendió el papel «fundamental» del Estado «para resolver problemas complejos como una enfermedad de impacto global».

Según Díaz-Canel, en los sistemas neoliberales «siguen predominando las reglas del mercado incluso para atender una problemática que es humana, sanitaria y social, y donde el mercado decide no hay soluciones».

Por contra, esgrimió que su país puso «al ciudadano cubano como centro de toda la atención».

La estrategia cubana incluye la hospitalización de todos los casos confirmados de coronavirus y, hasta recientemente, también el aislamiento obligatorio en centros estatales de los contactos directos de casos confirmados hasta descartar el contagio, lo que ha permitido controlar los niveles de transmisión.

El presidente también destacó el envío de brigadas médicas a otros países para colaborar en el enfrentamiento a la crisis sanitarias: «en Cuba han predominado la solidaridad y la unidad, y hemos compartido también con el mundo los saberes y el ejemplar papel de nuestro ejército de batas blancas», aseguró.

Durante su discurso ante los diputados, el líder cubano consideró que este año ha sido «tal vez el más duro en la vida de la Revolución en las últimas décadas».

Cuba atraviesa su peor crisis desde el «periodo especial» de los años 90, traducida en una fuerte escasez de alimentos y productos básicos, ya que el cierre al turismo motivado por la pandemia cercenó la segunda fuente de ingresos del país a la vez que arreciaban nuevas sanciones estadounidenses.

El país ya se encontraba en una situación delicada por la caída de los subsidios de su aliada Venezuela y la tardanza en aplicar las reformas previstas para paliar la ineficiencia de su sistema económico centralizado.

«Se ha recrudecido ese bloqueo (de EE.UU.) en medio de pandemia», denunció el mandatario, para después deplorar que se hayan producido «aplicaciones más severas de instrumentos criminales con el único propósito de destruir la Revolución».

Pese al control en los números de la pandemia, bajos en contraste con el resto de la región, Díaz-Canel alertó de que en la «nueva normalidad» vigente en casi toda la isla el desafío es el incremento de casos importados desde la reapertura de los aeropuertos a los vuelos internacionales en octubre pasado y en noviembre en el caso de La habana.

«Los niveles de contagio que traen son altos. Ahora el reto es cómo lograr un comportamiento responsable para poder mantener los resultados alcanzados», agregó.

Las autoridades cubanas han insistido en la obligación de cumplir los protocolos sanitarios en la «nueva normalidad», que en el caso de los residentes incluyen el aislamiento domiciliario de los viajeros hasta tener el resultado negativo de dos PCR: uno realizado en el aeropuerto al llegar y un segundo cinco días después.

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