
WASHINGTON— Además de una publicación en redes sociales del presidente Donald Trump, la Casa Blanca ha dicho poco sobre lo que él llama “EL MAYOR ACUERDO PETROLERO EN LA HISTORIA DEL MUNDO” en Venezuela.
Trump afirmó que el acuerdo anunciado la noche del viernes dará a Estados Unidos una participación en las vastas reservas petroleras de Venezuela, un paso hacia su objetivo de extraer energía del país después que fuerzas estadounidenses capturaran al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro en una incursión efectuada en enero, en plena madrugada, y lo llevaran a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, describió el acuerdo como un paso hacia la recuperación económica que modernizará la industria petrolera del país.
Durante un recorrido por obras reparación habitacional tras el sismo, Rodríguez destacó que el pacto busca que las “inmensas” reservas que están en el subsuelo “dejen de ser una cifra inerte, fría y se conviertan en felicidad social y económica para el pueblo de Venezuela”.
Entre las soluciones concretas a las necesidades de los venezolanos están la de vivienda, empleo, mejores salarios, servicios públicos, agua, electricidad y otros, mencionó.
“Este acuerdo va a dar un gran impulso a Venezuela y por eso dijimos que es un acuerdo histórico, será el impulso para el gran desarrollo de Venezuela en las próximas décadas por venir”, añadió la presidenta en funciones.
Sin embargo, de momento se desconocen las respuestas a muchas preguntas, entre ellas cuán pronto podrán perforarse las reservas y quién pagará para que eso ocurra. No se ha divulgado el texto de ningún acuerdo.
Este es un vistazo a lo que se sabe y a lo que no:
¿Cuáles son los términos?
El gobierno de Estados Unidos y un operador privado no identificado en Venezuela formaron una nueva empresa a la que se le otorgaron los derechos sobre vastos yacimientos petroleros sin explotar durante 100 años.
En un mensaje al país transmitido la noche del sábado por la televisión estatal venezolana, Rodríguez divulgó otros aspectos de la negociación. Aseguró que fue suscrito por 25 años y que el desarrollo de 17 campos estratégicos tiene “un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios”.
Según la mandataria encargada, con un precio referencial de 65 dólares por barril, los ingresos a las arcas venezolanas llegarán a 209.335 millones de dólares, lo que significa que, por cada barril vendido, Venezuela obtendrá 19 dólares.
El proyecto binacional incluye también la operación en ocho “bloques verdes” (greenfields) en la franja petrolífera del Orinoco, “con regalías mínimas del 16% e impuesto sobre la renta del 34%, afirmó la presidenta en funciones.
“Hay algo que debe quedar absolutamente claro, Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos”, enfatizó Rodríguez, quien adelantó que la meta es alcanzar otros acuerdos con empresas privadas transnacionales como Chevron, Repsol o Shell.
“Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico nacional” aseveró. “Por eso escogimos el camino de la diplomacia con Estados Unidos de América para transformar nuestras diferencias en cooperación y esa cooperación en inversión producción, bienestar, resultados concretos para los venezolanos”.
Por su parte, Trump reveló que el acuerdo fue negociado por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y Rodríguez.
El acuerdo otorga a Estados Unidos el 55% de la producción efectiva de la nueva empresa privada, incluida una participación accionaria y derechos para comprar petróleo a precio de costo. Las compras estadounidenses del petróleo se destinarán a las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos junto con el ejército, según un funcionario estadounidense que no estaba autorizado a hablar públicamente del asunto y habló bajo condición de anonimato.
La empresa será el segundo mayor tenedor corporativo de reservas probadas después de Saudi Aramco, según el funcionario.
¿Bajarán los precios de la gasolina?
Probablemente no en el corto plazo.
Trump dice que el acuerdo ayudará a bajar los precios de la gasolina para los estadounidenses. Ese es un objetivo importante para el presidente republicano, ya que la guerra con Irán ralentiza el envío de petróleo del Golfo Pérsico y mantiene los precios elevados a pocos meses de las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
Pero expertos han advertido repetidamente que la recuperación de la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela tardará años y costará miles de millones de dólares. No se espera que un aumento sustancial de la producción ocurra rápidamente.
El acuerdo podría ser “útil a largo plazo, pero no va a hacer nada para cambiar el precio de la gasolina en la estación de servicio minorista para el fin de semana del Día del Trabajo”, dijo Amy Myers Jaffe, directora del Laboratorio de Energía, Justicia Climática y Sostenibilidad de la Universidad de Nueva York.
Ninguna de las partes dejó claro quién pagará las inversiones en infraestructura y a qué costo.
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se situaba en alrededor de 4,08 dólares por galón el sábado, según AAA. El precio promedio era de 3,20 dólares en el mismo momento del año pasado.
Kevin Book, director gerente de ClearView Energy Partners, dijo que la industria petrolera está a la espera de claridad sobre los detalles del acuerdo. Afirmó que Venezuela tiene espacio para aumentar su producción de petróleo: en el pasado, producía más de 2,5 millones de barriles diarios por encima de los niveles actuales, pero inversiones de esta magnitud no se presentan rápidamente.
“Va a tomar tiempo —muchos años— desplegar todo ese capital y producir el tipo de resultados incrementales que la historia indica que es posible”, señaló Book.
¿Cómo reaccionarán los venezolanos?
Algunos venezolanos lo consideran una traición a lo que su gobierno ha declarado repetidamente durante décadas: que los recursos venezolanos son para Venezuela y que los mandatarios no permitirían que el gobierno de Estados Unidos pusiera una mano sobre esos recursos.
El sábado, en un mercado del este de Caracas, Douglas Borjas dijo estar molesto por el anuncio.
“Pienso que lo están haciendo para aferrarse al poder”, señaló, refiriéndose a los líderes de Venezuela. ‘Es como que te doy una gran cantidad de petróleo con tal que me dejes tranquilo aquí en el poder’”.
Añadió: “El pueblo venezolano merece algo mejor. Venezuela tiene recursos que pueden ser explotados, pero a favor del pueblo, no a favor de una cúpula ya podrida”.
Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard y exministro de Planificación de Venezuela, lo calificó de “acuerdo vergonzoso”.
“Los venezolanos no respetarán este acuerdo ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense se lo tomará en serio porque saben que no durará”, escribió Hausmann en redes sociales, y agregó que Rodríguez “no tiene legitimidad ni poder constitucional para comprometer a Venezuela con un acuerdo de ese tipo”.
¿Cuál fue la reacción en el Capitolio?
No se sabe si el Congreso tendrá una función en el acuerdo, pero legisladores de ambos partidos opinaron de inmediato.
Los aliados de Trump lo califican como una victoria.
El senador republicano por Ohio, Bernie Moreno, afirmó que se trata de un acuerdo histórico que beneficia a ambos países. “Si dependiera de los demócratas en Washington, Maduro aún estaría en el poder, el petróleo venezolano iría a China a mitad de precio, y el pueblo venezolano estaría siendo robado por un régimen corrupto”, escribió en redes sociales.
El acuerdo fue condenado por los demócratas, que afirmaron que la captura de Maduro fue un medio para lograr este fin.
El senador demócrata por Virginia, Tim Kaine, afirmó que Trump siempre estuvo tras el petróleo de Venezuela, y calificó el hecho como “corrupción a una escala épica”.
“¿Bajarán los precios para los estadounidenses? Quién sabe, pero probablemente no lo harán tanto como Trump los ha impulsado al alza a través de su idiota guerra con Irán”, dijo Kaine en redes sociales.
El senador demócrata por Maryland, Chris Van Hollen, señaló que Trump “puso a nuestros soldados en Riesgo para apropiarse del petróleo venezolano para sus amigos multimillonarios”.
¿Qué preguntas siguen pendientes?
Muchos detalles importantes siguen sin estar claros, como quién cubrirá las inversiones necesarias, la identidad del operador privado y la forma en que se desglosa la participación de Estados Unidos en la empresa.
Washington obtendrá el 55% de la producción efectiva de la compañía, pero no está claro qué parte de eso proviene de la participación accionaria y cuánto proviene del derecho a comprar petróleo a precio de costo.
Tampoco se sabe cómo reaccionará la industria. Convencer a las grandes petroleras estadounidenses de regresar a la región podría resultar un desafío dada la incertidumbre política y la infraestructura dañada.
Chevron, la única petrolera estadounidense que produce activamente en Venezuela, declinó hacer comentarios. Independientemente del anuncio de Trump, Chevron ya había estado en conversaciones para ampliar su inversión en el país. Exxon Mobil también declinó hacer comentarios.
David Oxley, economista jefe de clima y materias primas de Capital Economics, dijo que, a primera vista, el acuerdo podría duplicar las reservas de petróleo de Estados Unidos y reducir la dependencia del crudo de Canadá y México. Sin embargo, en un comentario, advirtió que existen obstáculos logísticos y señaló que el valor de las reservas de Venezuela pudo haber sido exagerado bajo el expresidente Hugo Chávez.
Aun con garantías legales y de seguridad, no es un hecho que las petroleras de Estados Unidos “estén ansiosas por invertir”, escribió, al señalar que “simplemente podría haber oportunidades comerciales más atractivas disponibles en otros lugares”.





