EE. UU.
Foto cortesía VOA

El actual ciclo electoral en EE. UU. definirá no solo el rumbo del país por los próximos cuatro años, sino el sentimiento del público sobre temas claves para el país. En medio de una profunda polarización y apatía por los candidatos, la Voz de América explora los puntos de encuentro entre los votantes y cómo influyen en ellos al tomar decisiones.

Amaia Clayton no puede esperar a que llegue noviembre. Como millones de estadounidenses, esta joven de 19 años ayudará a decidir el futuro del país en unas elecciones complejas, celebradas durante uno de los períodos más divisivos en la historia reciente de Estados Unidos.

Como ella, analistas y políticos, incluidos los candidatos presidenciales más prominentes, insisten en que este ciclo electoral no solo definirá el rumbo del país por los próximos cuatro años, sino que pondrá en juego el “alma” de la nación.

Una nación donde la gran mayoría de estadounidenses comparte las mismas preocupaciones, aunque desde posiciones profundamente diferentes, marcadas por el partidismo y la simpatía o rechazo hacia los principales candidatos.

“Estoy muy emocionada de poder usar mi voz por primera vez (…) Esta elección es realmente importante”, reconoce Clayton, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, donde forma parte de un grupo que promueve la educación electoral entre los universitarios.

Para ahondar en la naturaleza de estas diferencias y encontrar posibles puntos de conexión en medio de la polarización, la Voz de América se embarca en un viaje por varios estados para conocer qué piensan los votantes estadounidenses, cómo ven este periodo crucial y documentar uno de los procesos electorales más influyentes del mundo.

Una nación dividida

Visiones extremadamente encontradas, que a menudo parecen irreconciliables. Una tendencia que no es nueva, afirman los analistas, pero que ha alcanzado sus puntos más extremos con la posible revancha del presidente demócrata Joe Biden y el expresidente republicano Donald Trump, con ambos aspirantes constantemente acusando a su rival de representar una “amenaza” para el país.

La reciente falta de consenso en un Congreso también marcadamente enfrentado pone a prueba un sistema, el bipartidista, donde las facciones más extremas -sobre todo del lado conservador- ven como una derrota el llegar a un acuerdo con el otro bando.

Más allá de Washington, sin embargo, la aparentemente irremediable polarización parece desdibujarse en líneas menos claras, debido a que la gran mayoría de la población parece preocupada por los mismos asuntos, independientemente de su afiliación política.

Diferentes lados, las mismas preocupaciones

Bien sean demócratas, republicanos o independientes, expertos y votantes coinciden en los principales asuntos que les preocupan de cara a las elecciones.

La economía, la inflación, el alto costo de la vivienda, la educación, el estado de la democracia, la inmigración, la política exterior y la salud se repiten en las respuestas a las preguntas sobre qué consideran temas cruciales en este momento en EE. UU.

“Creo que la economía sigue estando en el centro de la mente de muchos votantes (…) La democracia está en la mente de los votantes. Y los partidarios de cada candidato la definirán de diferentes maneras (…) Pero para mí, esos dos temas son centrales y muchos otros, ya sea el derecho al aborto, la inmigración, la atención médica y otros, pueden verse a través de esas lentes”, explica la VOA el politólogo y profesor de la Universidad de Duke Asher Hildebrand.

Para Linda Fowler, profesora emérita de Gobernanza en el Dartmouth College de Nuevo Hampshire, es una situación peculiar.

“Lamento ver que está tan dividido. Y espero que podamos encontrar puntos en común. Es una pena que haya tanto odio en algunos lados (…) Creo que deberíamos unirnos (y coincidir) en que merecemos un lugar donde dormir, que nuestros hijos estén seguros y que la gente en la frontera no sea una amenaza para nosotros”, dijo la votante de Carolina del Sur Donna Tate, quien se declara demócrata.

Del otro lado del espectro, la candidata republicana a legisladora local en Carolina del Norte Jamie Daniell coincide en que lo que las personas siguen sin entender, “es que no se trata de cuestiones partidistas; estos son problemas humanos, de la comunidad”.

Según Hildebrand, que acumula unos 15 años de experiencia práctica en Washington y sirvió como director de Políticas e Investigación del presidente Barack Obama en 2012 durante su campaña en Carolina del Norte, el problema no radica en “la falta de acuerdo sobre los temas”, sino en las diferencias aparentemente irreconciliables entre republicanos y demócratas, que han “llegado a verse mutuamente como amenazas existenciales”.

“Creo que hasta que seamos capaces de sentarnos y tener conversaciones con personas con las que no necesariamente estamos de acuerdo, vamos a seguir yendo en la dirección equivocada”, destacó por su parte el republicano Kofalt.

El representante republicano reconoce, sin embargo, que hay mucho valor en “extender la mano a la otra bancada” y advierte que, si bien sí que existen diferencias, los medios de comunicación y las redes sociales en parte contribuyen a “avivar las llamas de la división”, porque solo reflejan las visiones más extremas, contribuyendo así a ahondar las diferencias.

“Creo que hay maneras de unirnos. Creo que para lograrlo necesitamos involucrar a muchas más personas en la conversación que normalmente no lo han estado”, opina Kofalt.

Sin embargo, a pesar de un posible entendimiento y de puntos de encuentro, las elecciones de 2024 en EE. UU. –opinan los expertos- no podrán escapar del partidismo, del profundo cisma entre republicanos y demócratas, ni del contraste entre los dos grandes aspirantes: Biden y Trump.

¿Votar por intereses o en contra del candidato que menos gusta?

La inminente revancha entre Trump y Biden es, según expertos, un motivo de “desánimo” para muchos votantes en las elecciones generales, y pone en la balanza las razones reales por las que se acercarán a las urnas en noviembre.

“Lo más probable es que (a los votantes) les motive más votar en contra de un candidato”, dice a la VOA Chase Meyer, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Carolina del Sur, quien estudia cómo los votantes perciben la ideología en ciclos electorales.

Votar en contra es, en territorios mayormente republicanos como Carolina del Sur, un factor importante, según Lynn Teague, vicepresidenta de acción en la Liga de Mujeres Votantes de ese estado. “No se trata sólo de votar en contra de un individuo, es votar en contra de una imagen de lo que se supone que es nuestra sociedad”.

Para Teague, los demócratas y republicanos están mostrando en esta elección los “extremos” de sus visiones. Por un lado, un fuerte conservadurismo y por el otro, posiciones más liberales. “Antes no se esperaba que la gente votara simplemente por su partido, sino que votara por una idea en su conciencia y en el interés propio. Mucho de eso se ha ido”, afirma Teague.

Esta evolución política ha hecho que en lugar de tener una variedad de opiniones sobre diferentes temas, la población tenga “la misma opinión que tiene su partido político, independientemente de cuál sea el tema”, apunta Eric Heberlig, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte.

“Eso hace que sea más difícil que haya muchos votantes que estén dispuestos a cruzar y votar por candidatos del otro partido político”, asegura el académico.

A pesar de la importancia que tiene para la población los temas como la economía e inmigración, las afiliaciones partidistas tienen un gran peso sobre la decisión final. Lo que brinda un reforzado sentido de importancia a los votantes independientes o indecisos, a quienes los candidatos deberán convencer de salir a las urnas a votar.

“El hecho de que muchos votantes no quieran a ninguno de los candidatos contribuirá a ayudarnos a comprender por qué las elecciones se desarrollarán como lo hacen y que los votantes -que van a decidir estas elecciones, en realidad- son a quienes no les gusta ninguno de los dos”, dijo Heberlig.

Rasome Chip, un hombre en sus 70 que ha vivido toda la vida en Carolina del Sur, dijo a la VOA que desde que pudo votar por primera vez -hace más de cinco décadas, ha votado demócrata. Su razón: “simplemente voto por los demócratas porque Carolina del Sur siempre votará por los republicanos”.

Muchos que votan por primera vez, como la joven Amaia, que abría este reportaje desde Carolina del Norte, no encuentran una opción representativa en los candidatos, pero saben por quién nunca votarían. “Votaré por Biden porque nunca podría apoyar a Trump. Pero diré que Biden definitivamente no es la opción óptima”, reconoce a la VOA.

Otros, como el joven afroamericano Isaiah Payne, republicano de Carolina del Norte, asegura identificarse con Trump puesto que, según dice, “ha hecho muchas cosas buenas”. “Como con cualquier otro candidato, no estaré de acuerdo con él completamente, pero me siento representado”, afirma.

Para José Cambrills, un cubanoamericano residente en Nuevo Hampshire, “Trump no es un hombre perfecto de ninguna manera; pero es hombre para tiempos como estos, como dice la Biblia”. El también representante estatal, asegura que el republicano “prevaleció como uno de los mejores presidentes de todos los tiempos” e indudablemente apoya su candidatura.

“Creo que las elecciones presidenciales desde hace bastante tiempo se han vuelto más divisivas…. Y es difícil ser optimista sobre el futuro cuando no se es realmente optimista sobre los candidatos de su propio partido”, agregó el profesor.

Las victorias de Biden y Trump en la gran mayoría de los 15 estados y un territorio en el supermartes de primarias – uno de los momentos más importantes de camino a la nominación partidista – acerca a EE. UU. a la certeza de una revancha y materializa las advertencias de los analistas sobre el curso de las elecciones.

Lo cierto, es que los estadounidenses “no aprenderán nada nuevo” sobre Trump o Biden durante las elecciones de 2024, sin embargo, dejará un amplio sentido de división. Al menos, así lo cree Sean Westwood, profesor de gobierno en Darmouth College en Nuevo Hampshire.

“El mayor error que tienen los estadounidenses es creer que no tienen nada en común con el otro lado… Y debido a esa falta de contacto entre demócratas y republicanos, en nuestra mente imaginamos lo peor del otro. Si evitamos el contacto, simplemente no hay camino para reducir el conflicto, será una isla de demócratas frente a una isla de republicanos. El peligro es que cuanto más odiemos al otro lado, más difícil será recuperarnos y volver a una posición de respeto”, concluye.

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