economía
Imagen de archivo del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre la economía en la Antigua Oficina de Correos en Chicago, Illinois, el 28 de junio de 2023.

Algunos analistas anticipan que la economía podría ser el catalizador para el éxito del presidente actual, pero otros advierten sobre la posibilidad de una recesión. En este escenario de incertidumbre, ¿cómo jugará la economía en la decisión de los votantes en las elecciones presidenciales de 2024?

MIAMI, EE. UU. — La economía de Estados Unidos ha crecido un 3,1 % en 2023, según datos proporcionados por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés) del Departamento del Comercio de Estados Unidos. El informe, publicado recientemente, señala que “el crecimiento se debió en gran parte a un aumento en el número de estadounidenses que ganan y gastan más” y porque “la economía añadió 2,7 millones de puestos de trabajo” el año pasado.

Además, desde la oficina federal señalan en una comunicación escrita remitida a la Voz de América que los datos “muestran que el gasto de los consumidores, tanto en bienes como en servicios, superó las expectativas” que se habían marcado en un inicio y que no eran tan optimistas ya que, incluso, se había hablado de una posible recesión.

“Para todo el año, las ventas minoristas, excluyendo automóviles y gasolina, aumentaron un 4,9 %. El ingreso personal a disposición ajustado a la inflación, o real, aumentó un 4,2 % en 2023”, indicaban.

La economía, entre las prioridades de los votantes estadounidenses

Varias encuestas señalan que la economía está entre los temas prioritarios para la población de cara a las elecciones de 2024. Dependiendo de la situación financiera del país eso podría beneficiar a un partido u otro, según explican algunos analistas consultados por la VOA.

El estratega político Fernando Godo, que ha participado en varias campañas en el sur de la Florida, explica que “si la economía va bien o bajan las tasas de interés de aquí a noviembre eso podría beneficiar al actual presidente”, pero que “si se entra en recesión, definitivamente podría ser una bocanada de aire fresco para el candidato republicano”.

“Está por ver qué es lo que tendrá más peso en las elecciones presidenciales, si la inflación baja y la población se siente mejor con la economía o el hecho de que los precios estén muy por encima en comparación con hace tres años”, comentaba Godo.

¿Qué ha hecho el gobierno al respecto?

El gobierno de Estados Unidos ha estado impulsando varias iniciativas para lograr la recuperación económicas después de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. El plan denominado “Reconstruir Mejor” para potenciar las finanzas del país, especialmente de la clase media, tenía que servir para “crear las oportunidades necesarias para avanzar”, de acuerdo con un memorándum de la Casa Blanca.

“La creación de empleo, la potenciación de las energías verdes o la creación de políticas para mantener la fuerza laboral han sido cuestiones que se han abordado desde el gobierno de Joe Biden, y de hecho eso es lo que él mismo se podría adjudicar como éxito durante la campaña cuando hable de economía”, agregaba Godo al respecto.

Y precisamente esas cuestiones eran las que defendía la Secretaria de Comercio, Gina Raimondo, al hablar de los buenos resultados cosechados en los últimos 12 meses. Aseguraba que son la consecuencia de las políticas que se contemplaban en la agenda económica del presidente Joe Biden.

“Desde un fuerte crecimiento del PIB hasta una inflación moderada, las cifras son una prueba más de que las políticas de Biden están dando resultados para el pueblo estadounidenses”, manifestaba.

¿Se puede postergar una recesión?

Sin embargo, la experta financiera Gabriela Berrospi, graduada en ciencias económicas por la Universidad de Nueva York (NYU), sostiene que el ejecutivo estadounidense “tiene en su poder” la capacidad de aguantar la situación económica hasta las elecciones y “dar una imagen de estabilidad cuando en realidad podría no ser así a medio y largo plazo”.

“Sí que se puede demorar un ciclo de recesión y especialmente ahora que se vienen elecciones presidenciales”, decía Berrospi convencida de que “no le conviene a la administración actual una recesión porque eso sería un gran punto en contra” en la campaña.

“Sería un aspecto negativo si se llega a un punto de recesión antes de noviembre, en tanto que los demócratas estarían mostrando un punto de debilidad. Eso es lo peor que le puede pasar a un candidato”, comentaba Berrospi, que es miembro del Consejo Financiero de la revista económica Forbes y ha sido reconocida con el galardón “Bicentennial Award” por legisladores bipartidistas del Congreso de Estados Unidos.

Según ella, “la impresión de dinero”, la puesta en marcha de ayudas o el recorte de tasas son políticas que pueden implementarse para frenar, en cierta manera, la situación económica y ralentizar, eventualmente, ese escenario de recesión.

“Intentando estimular la economía en ciertas formas es cómo ayudar a una burbuja. No necesariamente es lo correcto, pero es una solución inmediata a corto plazo” decía Berrospi e insistía en que eso formaría parte, a su parecer, de “una agenda política” para las elecciones de noviembre.

Una recesión pronosticada, pero que no ha ocurrido

Sin embargo, Patti Juárez, vicepresidenta de Wells Fargo en Estados Unidos encargada de los asuntos hispanos, explicaba en entrevista con la VOA que la institución bancaria, de hecho, había pronosticado una recesión, aunque finalmente no ha sido así.

“Nuestros economistas del banco proyectaron que tal vez entraríamos en un período de recesión que realmente no hemos visto”, decía Juárez al tiempo que confirmaba que este escenario da “un poco de optimismo” al ver que los pronósticos ahora son más buenos que el año pasado.

Según ella, la situación financiera se puede ver desde muchos prismas y, “al final del día, lo que cuenta es como se siente cada individuo y si tiene capacidad económica suficiente para seguir comprando y moviendo la economía”.

Los datos económicos presentados por el Departamento de Comercio reflejarían que los estadounidenses empiezan a sentirse mejor respecto a la inflación y la economía, a pesar de que el sentimiento en la calle podría ser diferente.

Francisco Romero, un cubano que lleva siete años residiendo en el sur de la Florida, asegura que ve “la economía un poquito desbalanceada” y que, a pesar de los datos económicos, cada vez es más difícil llegar a final de mes y llenar la canasta básica.

“Todo ha subido demasiado, empezando por los alimentos, la renta, el costo de vida en general”, comente el hombre de 65 años tras salir de un supermercado en el barrio de la Pequeña Habana de Miami, Florida.

Algunos analistas consideran que las políticas que se adopten desde la Reserva Federal, principalmente para reducir las tasas de interés y reducir el costo de los productos, también “podrían inclinar la balanza hacia un lado u otro” para los próximos comicios.

“Si a pesar de todas las medidas que están tomando desde la Reserva Federal, se crea un cierto malestar entre la población y se llega a caer en una recesión fuerte económica, esto va a ser decisivo porque directamente apuntala el triunfo de los republicanos”, apuntaba el economista Benjamín DeYurre, que llegó a postular una candidatura para el Congreso por el Partido Demócrata.

En esa línea, subraya que “cuando la economía está mal, el voto siempre es para el contrario, y eso es lo que pasa en todos los países”. “La economía es la fuerza motriz que determina la votación en una votación y si esto ocurre, porque la economía se viene al piso, evidentemente va a apuntalar la victoria”.

Para el consultor político Emmanuel Rincón, de tendencia más conservadora, considera que aún falta tiempo para saber realmente cuál es la situación económica ya que, después de la pandemia, “muy temprano llegar a conclusiones tan positivas”.

“Considera que esos datos son muy positivos, pero a largo plazo todavía no se sabe si Estados Unidos podría entrar o no en una recesión”, apostillaba al respecto.

Así que, de acuerdo con los analistas consultados, será cuestión de ver cómo evoluciona la economía en los próximos meses porque eso, según ellos, “definitivamente sí que podría tener un impacto directo” en los resultados de los comicios.

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