Washington, 27 jun (EFE News).- Casi 57 años después de la emblemática Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad, de la que fue uno de sus organizadores junto a Martin Luther King Jr., el líder de los derechos civiles de los negros John Lewis recibió un sentido homenaje póstumo este lunes en el Congreso de Estados Unidos.

El legado del hombre que peleó codo a codo con Martín Luther King Jr. por los derechos civiles fue reconocido por políticos y líderes que, pese a la pandemia, acudieron a darle un último adiós.

La Rotonda del Capitolio del Congreso, justo debajo de la cúpula, fue el lugar que acogió el ataúd del político, en torno al cual se distribuyeron, guardando la distancia debida, algunas sillas que ocuparon legisladores encabezados por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, así como familiares e invitados, todos con el rostro cubierto.

No asistió el presidente estadounidense, Donald Trump, quien consultado por los periodistas aseguró que no iría a la ceremonia.

«John Lewis se convirtió en un titán del movimiento de derechos civiles y luego en la conciencia del Congreso», recordó en su intervención Pelosi, quien aseguró que «fue venerado y amado» en el Legislativo.

La líder demócrata resaltó que Lewis «siempre se enfocó en el futuro, en cómo inspirar a la próxima generación a unirse a la lucha por la justicia».

Mientras que McConnel lo consideró un «pacificador».

«Aunque el mundo que lo rodeaba le daba motivos para la amargura, obstinadamente trató a todos con respeto y amor», resaltó el republicano.

Lewis falleció el pasado 17 de julio a los 80 años después de batallar contra un cáncer de páncreas, condición que no le impidió aparecer hace unas semanas en las calles de Washington que hervían entonces por las protestas en contra de la brutalidad policial que acabó con la vida del afroamericano George Floyd.

El legislador demócrata fue visto junto a la alcaldesa de DC., Muriel Bowser, quien ordenó pintar sobre la calle 16, que desemboca frente a la Casa Blanca, la frase ‘Black Lives Matter’ (‘Las vidas negras importan’ ).

Por este lugar atravesó la caravana con el féretro de Lewis envuelto en la bandera estadounidense.

La carroza, flanqueada por varios vehículos y motocicletas, se abrió paso por distintos puntos emblemáticos de la capital estadounidense, entre ellos los memoriales a Martín Luther King y al presidente Abraham Lincoln, así como el Museo Nacional de Historia y Cultura afroamericana.

El último recorrido del congresista afroamericano por Washington arrancó en la Base Conjunta Andrews, ubicada en Maryland, a donde su féretro llegó procedente de Alabama, escenario de sentidos homenajes.

Una carroza tirada por caballos con el ataúd del congresista atravesó el domingo el Puente Pettus, edificado sobre el río Alabama, y donde el 7 de marzo de 1965 tuvo lugar la primera «marcha de Selma a Montgomery», cuyo paso fue impedido por policías y soldados que dispersaron a golpes y con gases lacrimógenos a unos 600 manifestantes a favor de los derechos civiles.

Parientes del activista acompañaron una parte del tramo sobre el puente, mientras decenas de personas se agolparon a su paso para despedirlo entre aplausos y arengas.

Los honores comenzaron el sábado en Troy, el pueblo natal de Lewis, continuaron en Selma y posteriormente Montgomery, la capaital de Alabama, donde en la vigilia organizada para despedir al dirigente afroamericano participó Bernice King , hija de Martin Luther King Jr., quien en su intervención señaló que la vida de Lewis «se convirtió en un faro de luz», destacaron medios locales.

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