Con tanta gente muriendo por el coronavirus, asesinatos judiciales y extrajudiciales, es una locura detenerse a pensar en la muerte y si estaré en grado de obtener ese lugar prometido llamado Cielo.

Fui criado como católico y nos educaron sobre lo que teníamos que hacer para llegar al cielo; cosas como el bautismo, la primera comunión y un corazón y una mente limpios. Se nos enseñó que si teníamos alguna imperfección, tendríamos que pasar algún tiempo en el purgatorio antes de ser aceptados en el cielo.

Se decía también que nos ayudaría a entrar al cielo si uno de mis hermanos se hiciera sacerdote o monja. Bueno, eso nunca sucedió, así que esa puerta se cerró rápidamente.

Las Animas, colorado, mi lugar de nacimiento es una pequeña ciudad en el este de Colorado, entre la autopista 50 y el Río Arkansas. Cerca pasa un río más pequeño, que viene del sur y se une al Arkansas, se llama “Rio Purgatorio”. Algunos dicen que a mi ciudad natal se la conocía en el pasado como la ciudad de las almas perdidas. Hay algunos acantilados preciosos escondidos por arbustos a lo largo del Río Purgatorio, donde nos escapábamos para ir a beber vino, cerveza barata, fumar cigarrillos y compartir historias fantasiosas. Mi buen amigo Paúl tenía un coche y había encontrado este lugar junto al río, y en ocasiones invitábamos a algunas chicas a unirse a nosotros cuando había festejos especiales. La cultura de los vaqueros anglosajones en mi comunidad no podía pronunciar el nombre “el purgatorio”, así que lo llamaron el “Picket wire river” o el “río Alambre de púas”, ya que estaba bordeado de cercas de ese alambre espinoso para mantener a las vacas alejadas del río.

No fue hasta más tarde que se me encendió el foco, y se me ocurrió un argumento muy racional para ganarme el cielo; …dado que mi alma en el momento de la muerte podría tener algunas imperfecciones aquí y allá y, por lo tanto, podría no tener una escalera directa hacia ese portón celestial incrustado de piedras preciosas, podría existir la posibilidad de que me devolvieran, y tuviera que pasar algún tiempo en el purgatorio. Pero, he aquí mi buena fortuna: esa deuda yo ya la tendría pagada, dado que ya he pasado un buen número de años en el purgatorio, por lo que debería tener al menos una cierta cantidad de crédito a mi favor. En fin, al menos esta parte de mi historia debería darme la oportunidad de tener una llave para acceder al cielo, ya que sí me gustaría estar en ese lugar especial en algún momento. Y me gusta pensar que me estarán esperando allá buenos jalapeños y deliciosos chiles verdes.

Pero quiero aclarar que aún no tengo prisa por llegar allí; ya que, por el momento, todavía tengo demasiadas cosas que hacer acá.

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