Un cartel indica la entrada a la sede de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el miércoles 27 de agosto de 2025, en Atlanta. (Foto: AP/Brynn Anderson/Archivo)

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) todavía tienen un programa sobre la enfermedad de Alzheimer. El Congreso le asignó 41 millones de dólares este año. Simplemente no hay nadie que lo atienda.

Luego está la Oficina de Tabaquismo y Salud. El Congreso destinó 246 millones de dólares para eso. También recortaron a su personal.

Lo mismo ocurre con el programa de epilepsia. Su operación de recopilación de datos sobre la enfermedad de células falciformes. Su unidad de prevención de violaciones.

Piense en ellos como los programas zombi del gobierno: parecen estar vivos, al menos según la legislación y las asignaciones presupuestarias del Congreso. Pero, en la práctica, están muertos o casi muertos, porque los expertos de los CDC que hacían el trabajo fueron despedidos por el gobierno del presidente Donald Trump o siguen de licencia, con sueldo pero sin que se les permita hacer su trabajo.

Los CDC, con sede en Atlanta, tienen el encargo de proteger a los estadounidenses de amenazas de salud prevenibles. Cuando la doctora Erica Schwartz se convirtió en la directora más reciente del organismo la semana pasada, heredó estos programas zombi y la presión del Congreso para que reanime algunos de ellos.

En la audiencia de confirmación de Schwartz, el senador Tim Kaine presionó para que reactivara las actividades inactivas de la oficina de tabaquismo.

“Esta es una oficina que está establecida por ley, y es una oficina que recibe asignaciones del Congreso”, afirmó Kaine, demócrata de Virginia. “¿Cumplirá la ley si asignamos dinero para esta misión y para los CDC?”.

“Siempre cumpliré la ley”, respondió Schwartz.

Los funcionarios de Trump convirtieron algunos programas de los CDC en muertos vivientes

La decisión de congelar los programas provino de los jefes políticos de Schwartz.

El gobierno republicano de Trump envió avisos de despido a miles de empleados de los CDC y de otras agencias federales de salud en abril de 2025. Formaba parte de un amplio esfuerzo por rehacer el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y consolidar algunos de sus programas bajo una nueva subagencia llamada Administración para un Estados Unidos Saludable. Esa reorganización no se ha concretado, ante el rechazo del Congreso.

Pero los despidos sí ocurrieron. Encabezados por el entonces asesor Elon Musk y el Departamento de Eficiencia Gubernamental, los recortes afectaron a investigadores, científicos, médicos, personal de apoyo y altos directivos, dejando al gobierno sin muchos de los expertos clave que durante mucho tiempo guiaron las decisiones de Estados Unidos sobre investigación médica, autorizaciones de medicamentos y otros asuntos.

Los recortes fueron impugnados en demandas y mediante súplicas a los legisladores.

Algunos se revirtieron. Por ejemplo, se anularon los drásticos recortes al Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los CDC. Otras reincorporaciones incluyeron personal en laboratorios que realizan pruebas de enfermedades de transmisión sexual y apoyo al control del envenenamiento por plomo.

Pero muchos de los recortes se mantuvieron. Como resultado del litigio, empleados que inicialmente fueron despedidos han quedado bajo licencia administrativa mientras la disputa avanza por el sistema legal, cobrando para no hacer su trabajo.

No todos los esfuerzos de salud pública asociados con cada programa afectado se detuvieron. La mayor parte del presupuesto de los CDC se transfiere a programas estatales y locales, y gran parte del procesamiento de subvenciones ha continuado.

El director ejecutivo de la Coalición para el Financiamiento de la Salud, Eric Gascho, señaló que el personal de los CDC y de otras agencias federales de salud “merece mucho crédito por lograr que el dinero salga”.

Pero ya no están los expertos con experiencia que investigaban las amenazas a la salud, evaluaban qué programas financiados con subvenciones funcionan y cuáles no, y establecían un marco nacional sobre las mejores maneras de salvar y prolongar vidas.

“Sin los expertos, no existe coordinación en todo el país” para abordar los problemas de salud pública, señaló Erika Sward, directora de incidencia de UsAgainstAlzheimer’s. “A menudo estás volando a ciegas, y sin paracaídas, cuando no tienes al personal de los CDC en su lugar”.

Un sindicato lleva el registro de los programas zombi

El Congreso aprobó en enero un proyecto de ley de asignaciones presupuestarias, que se convirtió en ley, en el que se especificaba financiamiento para más de 200 proyectos y actividades. La ley exige que el HHS mantenga personal para llevar a cabo el trabajo de los programas requeridos por ley, aunque no dice cuántos empleados deben estar en cada programa para hacerlo.

Desde entonces, empleados actuales y anteriores de los CDC han compilado una lista de decenas de programas de los CDC financiados pero diezmados. Incluyen:

— La Oficina de Tabaquismo y Salud, que seguía tendencias, apoyaba líneas para dejar de fumar y operaba la campaña publicitaria “Consejos de exfumadores”, que los investigadores asocian con miles de millones de dólares en costos de atención médica ahorrados.

— Una iniciativa sobre Alzheimer de 41 millones de dólares para mejorar la vigilancia, la prevención de riesgos y las campañas de comunicación. El trabajo afectado incluye el desarrollo de una página web que debía explicar lo que se sabe sobre un posible vínculo entre la menopausia y la enfermedad de Alzheimer, si la menopausia temprana está relacionada con un mayor riesgo y si la terapia hormonal puede reducir ese riesgo.

— Un programa de 18 millones de dólares para apoyar la prevención de sobredosis en comunidades tribales.

— Un programa de 11 millones de dólares centrado en el seguimiento de la epilepsia y en programas comunitarios que ayudan a las personas a manejar la afección.

— Un programa de recopilación de datos sobre la enfermedad de células falciformes, para el cual el Congreso asignó 6 millones de dólares.

— El Sistema de Monitoreo de Evaluación de Riesgos del Embarazo, la recopilación más completa de datos sobre los comportamientos y resultados de salud antes, durante y después del parto. Los investigadores han utilizado sus datos para indagar el problema de mortalidad materna del país.

— Un programa de 2 millones de dólares centrado en prevenir ahogamientos.

Cabe destacar que los recortes afectaron a varios programas centrados en las causas y la prevención de enfermedades crónicas. El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., ha dicho que abordar las enfermedades crónicas es su prioridad central, y ha reprochado a los CDC que no hace suficiente.

Los demócratas dicen que lo que ocurre en los CDC es ilegal

Después de que el presidente Richard Nixon, republicano, se negara a gastar fondos asignados, el Congreso aprobó la Ley de Control de Retención de Fondos en 1974. Los programas zombi de los CDC representan una violación de esa ley, sostienen legisladores demócratas.

Pero no existe una “policía de asignaciones” ni una agencia del orden que el Congreso pueda usar para hacerla cumplir. Los republicanos controlan la Cámara de Representantes y el Senado, por lo que ha habido poco apetito para que el Congreso desafíe al gobierno de Trump.

“Una y otra vez, el presidente Trump está demostrando que pondrá la política por encima de la salud de los estadounidenses —y, lamentablemente, mis colegas republicanos siguen mirando hacia otro lado”, expresó en un comunicado la senadora Tammy Baldwin, demócrata de Wisconsin.

En un proyecto de ley de gasto aprobado este año, Baldwin y otros senadores incluyeron nuevos requisitos para que las agencias federales de salud mantengan los niveles de personal necesarios para cumplir con las responsabilidades establecidas por ley, pero el proyecto no especificó niveles de personal para cada programa.

El senador Jon Ossoff, demócrata que representa a Georgia, donde tienen su sede los CDC, sugirió que los legisladores están observando si Schwartz administrará los programas que el Congreso financió.

“Pronto sabremos si ella tiene la intención de cumplir la ley”, indicó en un comunicado.

Los planes para contratar personal no han reactivado los programas

Kennedy visitó los CDC a principios de este mes. Un reportero de The Associated Press escuchó una grabación de un foro de empleados en el que Kennedy elogió a los trabajadores de los CDC y les dijo: “Mi único propósito es permitirles hacer su trabajo”. No abordó los programas financiados que no tienen personal.

Kennedy dijo en abril, en una audiencia del Congreso, que se necesitaban más trabajadores en las agencias federales de salud, y que planeaba contratar a 12.000 personas, principalmente para abordar afecciones crónicas de salud.

No está claro cuántos han sido contratados en los CDC desde entonces. Funcionarios de salud de Estados Unidos no respondieron a una pregunta al respecto.

Al parecer ha habido muy poco, sugirió un funcionario de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, un sindicato que representa a empleados de los CDC.

“No solo no hemos tenido ninguna… contratación realmente significativa de empleados de los CDC, sino que también hemos visto que se ignora y se dilata el tema de aquellos empleados que habían sido (despedidos), quienes se suponía debían tener prioridad para algunos de esos puestos”, manifestó la presidenta del Local 2883 de la AFGE, Yolanda Jacobs.

Schwartz comenzó en los CDC la semana pasada. The AP solicitó sus comentarios sobre sus planes respecto a los programas.

La respuesta provino de un portavoz del HHS, quien envió un correo electrónico: “La doctora Schwartz está decidida a apoyar y empoderar a los empleados para garantizar que tengan lo que necesitan para tener éxito”.

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