La salud mental en el trabajo ha dejado de ser una cuestión de beneficios, afirma experta en burnout y bienestar

Silvia Costantini, asesora estratégica principal de VIAHR, propuso en el SBC Forum de España la “pausa consciente” como infraestructura de prevención del burnout.

La salud mental en el trabajo ha dejado de ser una cuestión de beneficios. Se ha convertido en una cuestión de arquitectura organizativa. Esta es la tesis que la Fundación Vacation is a Human Right (VIAHR) llevó al séptimo SBC Forum 2026, el mayor congreso dedicado a la salud, el bienestar y la conciliación en España.

“El burnout y la salud mental en la empresa se previenen a partir de la arquitectura organizativa de la propia compañía. Los beneficios son herramientas accesorias si no se integran en una cultura en la que la pausa consciente forma parte de la gestión y de la identidad de la empresa”, explicó Silvia Costantini, asesora estratégica principal de VIAHR.

El tema elegido para la edición 2026 fue la tiranía de la cultura del “siempre on”: el impacto de la hiperconectividad en la salud de las personas y de las empresas. Un hilo conductor que atravesó toda la jornada, de la fatiga decisional al insomnio, de la inteligencia artificial a la semana de cuatro días. En ese escenario se inscribió el triálogo “Compliance y responsabilidad psicosocial”, la mesa dedicada a las nuevas obligaciones en materia de salud mental, desconexión y prevención del acoso.

Costantini la compartió con Sonia Jadraque, fundadora de IM-Paciente, que analiza la enfermedad crónica dentro de las organizaciones, y María Leal, CEO y fundadora de Plennio, quien recordó un “riesgo silencioso”: el empleado que cuida de un familiar y llega a la oficina ya con una carga invisible.

La tesis de Costantini desmonta un prejuicio extendido que considera el burnout como una debilidad individual. “El problema hay que mirarlo desde una perspectiva más amplia. Si un trabajador sufre burnout, es el indicador de un sistema que no es sostenible”.

“La pausa consciente no es ausencia de trabajo, ni una concesión. Es una competencia y una herramienta de crecimiento: el acto intencional que permite recuperar lucidez, atención y capacidad de decidir”, aseguró la asesora de VIAHR.

El rendimiento, añadió, no depende solo de las horas trabajadas, sino de la calidad de la atención, y esa calidad necesita recuperación: “Las organizaciones que no la integran en su sistema, acaban erosionando su propia capacidad de rendir”.

Sobre la desconexión digital, la posición fue igual de clara: la norma es necesaria, pero hay que aplicarla con inteligencia. Existe el riesgo de un cumplimiento “cosmético”, un párrafo en el código ético, una circular, y poco más. “La ley te obliga a tener un protocolo; la cultura de la empresa te obliga a vivirlo. La desconexión de verdad se diseña”, dice.

“Es el resultado natural de una organización bien construida, donde los procesos son claros y las cargas sostenibles. Ahí, la necesidad de estar siempre conectado desaparece por sí sola”, sostiene la experta.

La distinción que VIAHR marca es nítida. “Entramos por la puerta de la estrategia, no solo por la del bienestar”. Una posición que la fundación llevará en noviembre a la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, donde celebrará su IV Congreso Internacional.

En el evento de España participaron los responsables de personas de Aon, Cigna, BBVA, Porsche Ibérica, SEUR, Quirónsalud, Grupo Antípodas, DONTE Group, KPMG y Fundación ONCE, entre otras organizaciones.

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