Managua – Marlon Fonseca estuvo detenido once meses por manifestarse contra el gobierno de Daniel Ortega, desde que estallaron las protestas antigubernamentales en Nicaragua en abril de 2018.

Este joven de 27 años, jamás previó que su vida cambiaría drásticamente al decidir involucrarse en las demandas sociales de ese entonces, pues pensó que la salida del poder del gobierno sandinista sería cuestión de semanas.

Antes de la crisis sociopolítica – que según datos oficiales ha dejado más de 300 muertos, miles de heridos, decenas de exiliados y una economía muy deteriorada – Fonseca atendía un pequeño negocio de publicidad que había emprendido junto a otro amigo con el que compartió prisión por la misma razón.

La demanda de Fonseca era la de miles de manifestantes: la derogación de dañinas reformas a la seguridad social y justicia por los jóvenes asesinados por la Policía Nacional y grupos paramilitares, según un informe de la CIDH.

Pero la frustración pronto se ha apoderado de los manifestantes y Fonseca no es la excepción, pues todos consideran que el inicio de una salida a la crisis dependerá de las reformas electorales.

Rosa Marina Zelaya, expresidente del poder electoral en el año 1990 cuando Nicaragua se encontraba en uno de sus peores conflictos armados, cree que la actual situación del Consejo Supremo Electoral es decadente debido al partidismo de los magistrados que lo conforman.

Zelaya expresó a voa que urgen cambios profundos de funcionarios. “Los magistrados deben ser totalmente cambiados por personas profesionales, académicos y que tenga vocación democrática para que sean reconocidos por la ciudadanía, los partidos políticos y la población en su conjunto”, aseguró.

Agregó que se debe “despartidizar al Consejo Supremo Electoral” porque considera que es lo que más ha afectado la credibilidad de ese poder del estado.

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