Demócratas capturan gobernaciones en Texas y otros estados controlados por republicanos
HARRISBURG, Pensilvania, EE.UU. (AP) — Los demócratas lograron sorprendentes victorias en contiendas por la gubernatura en estados controlados durante mucho tiempo por los republicanos, incluidos Texas y Georgia, aprovechando una ola de descontento entre los votantes en las elecciones de mitad de mandato del martes para asestar un revés al presidente, Donald Trump, y a la formulación de políticas del Partido Republicano.
Las victorias dieron a los demócratas una mayoría de gobernaciones por primera vez en dos décadas, lo que les permitiría presentar una defensa más sólida contra la agenda del segundo mandato de Trump.
También se apuntó un triunfo histórico: el de Keisha Lance Bottoms en Georgia — un estado clave en la elección presidencial— que la convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora en Estados Unidos.
Los demócratas también ganaron en Iowa, Ohio y Texas, estados donde los republicanos llevaban años en el poder estatal.
La cantidad de estados en disputa era sorprendentemente grande, un reflejo de cómo los bajos índices de aprobación de Trump lastran a su partido, con los demócratas acumulando victorias en estados clave en la elección presidencial, en estados densamente poblados y en aquellos que Trump ganó con facilidad en 2024.

En las semanas previas al día de las elecciones, Trump acudió a zonas con fuerte apoyo republicano para encabezar mítines a los que asistieron candidatos republicanos a gobernador que buscaban un impulso.
En total, 36 estados que albergan a cerca del 80% de la población del país eligieron a sus gobernadores el martes. En 19 estados, el cargo está vacante. De cara a las elecciones, los gobernadores demócratas representaban al 60% de la población del país, pero los republicanos controlaban 26 de las 50 gobernaciones. En 2027, los demócratas tendrán al menos 27 gobernaciones.
Los demócratas obtuvieron por última vez una mayoría de gobernaciones en 2006, cuando dieron vuelta a seis gobernaciones en las últimas elecciones de mitad de mandato bajo un presidente republicano en su segundo mandato. Los republicanos recuperaron la mayoría cuatro años después.
Más estados bajo liderazgo demócrata podrían significar más gobernadores que combatan —o ignoren— la agenda de Trump.
Trump ha puesto a prueba el poder de los estados, chocando principalmente con los gobernados por demócratas en torno a las convocatorias de tropas de la Guardia Nacional, las operaciones migratorias, las condiciones para la ayuda federal y los esfuerzos por afirmar el control federal sobre los requisitos electorales, incluida la restricción del voto por correo.
Victorias demócratas en Georgia, Texas, Iowa y Ohio
Bottoms, exalcaldesa de Atlanta y exasesora de la Casa Blanca durante el mandato del expresidente Joe Biden, superó los ataques republicanos sobre su gestión de la ciudad durante la pandemia del COVID-19 para derrotar a Rick Jackson, un multimillonario que invirtió más de 200 millones de dólares de su propio dinero en la contienda.
Ella lo acusó de hacerse rico a costa de un sistema de atención médica roto y de lucrarse con el dolor.
Su victoria rompe el control republicano del gobierno estatal en Georgia, al igual que la victoria de la demócrata Amy Acton en Ohio, en una campaña que acaparó titulares nacionales cuando el republicano Vivek Ramaswamy, un multimillonario del sector de la biotecnología, difundió un anuncio ampliamente criticado en el que aparecía la madre distanciada de Acton.
El demócrata de Iowa, Rob Sand, derrotó al republicano Zach Lahn, mientras que la representante estatal demócrata Gina Hinojosa venció al gobernador republicano Greg Abbott, quien buscaba un tercer mandato, en Texas, donde no se ha elegido a ningún demócrata para un cargo estatal desde 1994.

Se consideraba que Hinojosa tenía escasas posibilidades tras salir de unas primarias con una fracción de los fondos de los que disponía Abbott. Pero a medida que los republicanos comenzaron a expresar reparos sobre Abbott, otros políticos y figuras políticas latinas escribieron a la Asociación de Gobernadores Demócratas (DGA, por sus siglas en inglés) para solicitar 10 millones de dólares en ayuda de campaña, afirmando que Hinojosa había convertido la contienda en una carrera reñida.
La DGA aportó un millón de dólares, muy por debajo de lo que gastó en Arizona, Georgia, Iowa, Michigan, Nevada, Ohio y Wisconsin, e Hinojosa ganó pese a ser superada ampliamente en gasto publicitario por 5 a 1, según datos de AdImpact.
Cabe destacar que Abbott no asistió al mitin de Trump en Texas, lo que es una señal de la impopularidad del presidente.

Más contiendas se consideraban las más competitivas
Los demócratas también veían oportunidades para arrebatar la gobernación en Alaska, donde el actual gobernador no puede postularse por límites de mandato, y en Nevada, donde el fiscal general del estado, Aaron Ford, desafía al gobernador republicano Joe Lombardo.
Igual que Georgia, Alaska no ha elegido a un gobernador demócrata desde 1998.
La mejor posibilidad de los republicanos para capturar una sede ejecutiva estaba en Kansas, un estado normalmente muy republicano donde la gobernadora demócrata Laura Kelly no puede presentarse por límites de mandato.
Los republicanos conservaron el control en Florida, donde el representante republicano Byron Donalds derrotó al demócrata David Jolly, un excongresista republicano que se había convertido en independiente y se había postulado como demócrata, en el tercer estado más poblado del país.
Los republicanos también tienen la mira puesta en Oregón, pero la gobernadora demócrata Tina Kotek contuvo un segundo desafío consecutivo de la senadora estatal republicana Christine Drazan.
También hay contiendas en estados grandes y estados bisagra

La gobernadora demócrata Kathy Hochul de Nueva York ganó la reelección, y el demócrata Xavier Becerra, un exsecretario federal de Salud y Servicios Humanos, avanzó sin sobresaltos hacia la victoria en California.
El control del poder ejecutivo estaba en juego en los seis estados bisagra de la elección presidencial de 2024, y los demócratas buscaban controlarlos: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.
En Pensilvania, el gobernador demócrata Josh Shapiro ganó la reelección, al igual que la gobernadora demócrata Katie Hobbs de Arizona. Mientras que el demócrata David Crowley, el ejecutivo del condado de Milwaukee, ganó la gubernatura de Wisconsin, y la secretaria de Estado de Michigan, Jocelyn Benson, ganó la gubernatura vacante de su estado.

Los ganadores podrían tener una influencia considerable en la gestión electoral durante la elección presidencial de 2028. Eso podría ser importante, dado el interés de Trump en ampliar el control federal sobre las elecciones.
Mientras tanto, tres gobernadores demócratas que son considerados posibles candidatos presidenciales en 2028 ganaron la reelección: los gobernadores Wes Moore de Maryland, JB Pritzker de Illinois y Shapiro, de Pensilvania.
Demostrar un amplio margen de victoria, capacidad de recaudación de fondos y fortaleza electoral para ayudar a que otros demócratas ganen envía una señal contundente a los donantes y a los activistas del partido, según señalan los analistas.
La elección de 2026 produjo algunos hitos
En Texas, Hinojosa fue elegida como la primera gobernadora latina del estado, mientras que la victoria de Deb Haaland en Nuevo México la convirtió en la primera mujer indígena estadounidense en ser elegida para liderar un estado.
Además, más estados eligieron gobernadores negros. Ocho candidatos negros de los principales partidos a gobernador figuraban en las boletas. En los últimos 250 años, solo tres gobernadores electos han sido negros, incluido Moore. Las victorias de Bottoms, Crowley y Donalds garantizaron que los votantes duplicaran esa cifra en una sola elección.
Además, podría superar el récord de 14 mujeres al frente de estados en todo el país.






