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Estudiantes de Primaria celebran su logro al avanzar a un nuevo nivel de lectura. (Foto: Stephanie Woughter)

En la Escuela Primaria de la Academia Esperanza, creemos que construir una base sólida de habilidades de lectura es vital para el éxito inmediato y futuro de un niño.

Según un informe de la Fundación Annie E. Casey titulado «¡Alerta temprana! Por qué leer hacia el final del tercer grado es importante», «Leer eficientemente al final del tercer grado… puede ser un hito decisivo en el desarrollo educativo de un niño» y «el bajo rendimiento en lectura tiene importantes consecuencias a largo plazo».

Para asegurarnos de que nuestros estudiantes tengan las herramientas necesarias para aprender y crecer, brindamos instrucción individualizada para ayudarlos a avanzar, fomentamos una cultura del estímulo para animarlos en el camino y colaboramos con los padres y tutores mientras apoyan el aprendizaje de sus hijos en casa.

Todos los estudiantes son evaluados al comienzo del año escolar utilizando la Evaluación del Nivel de Lectura Independiente® (IRLA®) de la American Reading Company, para determinar su nivel de lectura inicial. Utilizando esa evaluación, se les proporcionan a los padres «metas de poder» específicas que les muestran claramente las habilidades que su hijo debe dominar para alcanzar el próximo nivel de lectura.

Los maestros se reúnen regularmente con sus estudiantes, ya sea en grupos pequeños o individualmente, para guiarlos a través de esas habilidades específicas. Los estudiantes son evaluados nuevamente durante el año escolar a medida que el maestro ve cómo sus habilidades crecen.

Estudiantes de la Escuela Primaria de la Academia Esperanza practican lectura juntos. (Foto: Cortesía)

La instrucción diaria de lectura para los grados K-2 se centra en fonética, conciencia fonológica y comprensión. Además de los 30 minutos de instrucción utilizando cada día el currículo fundamental, los estudiantes pasan tiempo adicional participando en actividades de alfabetización que proporcionan más práctica de las habilidades aprendidas durante el tiempo de instrucción. Las evaluaciones de unidad brindan a los maestros datos que les ayudan a identificar qué habilidades necesitan desarrollar los estudiantes. Cuando los estudiantes llegan al tercer grado, el enfoque instructivo cambia de aprender a leer, a leer para aprender. Se les expone a una amplia gama de habilidades de lectura y escritura, como investigación, géneros literarios y la escritura como medio para expresar opiniones.

Siguiendo la idea de que la práctica hace al maestro, se requiere que los estudiantes lean durante 30 minutos en la escuela y 30 minutos en casa todos los días. A medida que aprenden y crecen a través de la instrucción en el aula, las actividades de alfabetización, el tiempo diario de lectura y el acceso a otros recursos, podemos ver a nuestros estudiantes continuar avanzando en sus niveles de lectura; ¡nos encanta animarlos y ver su emoción! Para celebrar sus logros, los estudiantes tienen la oportunidad de visitar la oficina para tocar una campana especial, ser aplaudidos por el personal y recibir un pin por su nuevo nivel, el cual pueden mostrar en su cordón escolar.

Aunque un programa sólido de alfabetización en la escuela es vital en el devenir académico de un niño, el apoyo que los padres y tutores brindan en casa es irremplazable.

La especialista en Currículo de Alfabetización para K-2, Sasha Castillo, comparte algunos consejos sobre cómo los padres y tutores pueden ayudar a sus hijos a fortalecer sus habilidades de lectura en la vida cotidiana:

1. Lean juntos todos los días. Pueden leer las noticias de la mañana en el desayuno, compartir una historia después de la cena o acurrucarse con un libro a la hora de dormir. Una rutina diaria de lectura es algo a lo que todos pueden anticiparse.

2. Hablen y enriquezcan el vocabulario. Las conversaciones interesantes construyen vocabulario, habilidades lingüísticas y conocimiento sobre el mundo. La conversación es la mejor fuente de exposición de un niño a nuevas palabras e ideas.

3. Señalen a los letreros. Lean y hablen sobre las palabras que ven en el mundo que les rodea. Hay mucho que leer: señales, recetas, cajas de cereales, manuales de instrucciones, horarios de autobuses, noticias, mapas, menús, etc.

4. Creen un hogar rico en lectura. Busquen libros en la librería o ventas de garaje. Pongan un estante o un armarito especial para que los niños guarden sus propios libros y otro para los libros de la biblioteca. Asegúrense de que haya lugares tranquilos y cómodos para leer.

5. Hagan preguntas cuando lean. Pídanle a su hijo que adivine qué viene después. Hagan preguntas abiertas, que los ayuden a relacionarse con los personajes o eventos del libro. Dejen que su hijo participe y haga preguntas también, ¡que las interrupciones sean bienvenidas!

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