Un senderista pasa frente a la caverna Hole-in-the-Rock de Papago Park al amanecer, Phoenix, 17 de julio de 2023. Los científicos dicen que las causas principales del reciente calor extremo son el cambio climático provocado por el ser humano y el fenómeno natural El Niño. Pero algunos dicen que necesariamente hay algo más. (Foto: AP/Ross D. Franklin/File)

Los científicos se preguntan si el calentamiento global y El Niño tienen un cómplice para provocar el calor que ha batido todos los récords en este verano.

La agencia meteorológica europea Copérnico informó que el calor de julio batió el récord anterior por un tercio de grado Celsius (seis décimas de grado Fahrenheit). Es un aumento tan reciente y tan grande, sobre todo en los océanos y en particular el Atlántico Norte, que los científicos discuten si hay otros factores en juego.

Los científicos coinciden en que la causa mayor del calor extremo reciente es, de lejos, el cambio climático provocado por el consumo de carbón, petróleo y gas natural, que ha alimentado una larga tendencia ascendente de las temperaturas. A esta se suma, en menor medida, el fenómeno natural El Niño, un calentamiento temporal de partes del Pacífico que altera el clima mundial. Pero algunos investigadores dicen que debe existir un factor adicional.

“Lo que vemos es algo más que El Niño sumado al cambio climático”, dijo el director de Copérnico, Carlo Buontempo.

Una fuente inesperada del calor agregado podría ser el aire más limpio que resulta de las nuevas normas de transporte marítimo. Otra causa posible serían las 150 millones de toneladas de agua arrojadas a la atmósfera por un volcán. Ambas ideas están en estudio.

LA HIPÓTESIS DEL AIRE MÁS LIMPIO

Michael Diamond, climatólogo de la Universidad Estatal de Florida, dice que el transporte marítimo es, “probablemente, el sospechoso principal”.

Durante décadas, el transporte marítimo ha consumido un combustible sucio que emite partículas que reflejan el sol en un proceso que en realidad enfría el clima y disimula parte del calentamiento global.

En 2020, entraron en vigencia nuevas normas marítimas internacionales que redujeron esas partículas de enfriamiento hasta en un 80%, lo que fue “como una especie de shock para el sistema”, dijo el especialista en atmósfera de la NASA, Tianle Yuan.

La contaminación con azufre interactuaba con las nubes bajas, volviéndolas más brillantes y reflectoras, pero eso no sucede tanto ahora, dijo Yuan. Él rastreó cambios en las nubes asociados con las rutas de navegación en el Atlántico Norte y el Pacífico Norte, ambos lugares de gran calentamiento regional este verano.

En esos lugares, y en menor medida en todo el globo, los estudios de Yuan revelan un posible calentamiento debido a la disminución de la contaminación sulfúrica. Y la tendencia de registra en lugares donde El Niño realmente no la explica.

“Había un efecto de enfriamiento que persistía año tras año y de repente lo quitan”, dijo Yuan.

Diamond calcula que las normas marítimas provocarán un calentamiento de 0,1 °C (0,18 °F) para mediados de siglo. El nivel de calentamiento podría ser cinco a 10 veces mayor en zonas de gran tráfico marítimo como el Atlántico Norte.

Otro análisis, de los climatólogos Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, y Piers Forster, de la Universidad de Leeds, proyecta la mitad del cálculo de Diamond.

¿FUE CULPA DEL VOLCÁN?

En 2022, el volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en el Pacífico Sur lanzó al aire más de 150 millones de toneladas de agua, que en forma de vapor es un gas de invernadero que atrapa el calor, según la investigadora Margot Clyne, que coordina simulaciones informáticas internacionales del impacto climático de la erupción.

El volcán también lanzó 500.000 toneladas métricas de dióxido de azufre a la alta atmósfera.

La cantidad de agua “es una locura total, absolutamente colosal”, dijo Holger Vomel, especialista en vapor de agua estratosférico en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica que publicó un trabajo sobre los efectos climáticos potenciales de la erupción.

El vapor de agua llegó a un nivel demasiado alto en la atmósfera como para que se advierta ya su efecto, pero esto podría cambiar más adelante, añadió.

Un par de estudios utilizan modelos informáticos para mostrar el efecto de calentamiento de tanto vapor de agua. Según un estudio, aún no sometido a la revisión por sus pares que es imprescindible en la investigación científica, el calentamiento sería de entre 1,5 ° C (2,7 °F) adicional en algunos lugares y 1 °C (1,8 °F) en otros.

Pero los científicos Paul Newman, de NASA, y Mark Schoeberl, dicen que en esos modelos falta un ingrediente crucial, el efecto de enfriamiento del azufre.

Las grandes erupciones volcánicas como la del monte Pinatubo en 1991 provocan normalmente un enfriamiento de la Tierra con el azufre y otras partículas que reflejan la luz del sol. Pero Hunga Tonga lanzó una cantidad inusualmente alta de agua e inusualmente baja de azufre.

Los estudios sobre Hunga Tonga no incorporaron el enfriamiento sulfúrico, que es un proceso difícil, dijeron Schoeberl y Newman. Schoeberl, científico jefe de Science and Technology Corp. de Maryland, publicó un estudio que calcula un enfriamiento general leve, de 0,04 °C (0,07 °F).

El conflicto entre las distintas simulaciones informáticas “no significa que la ciencia está equivocada”, dijo Clyne. “Solo significa que todavía no hemos llegado a un consenso. Todavía lo estamos averiguando”.

SOSPECHOSOS MENORES

Los sospechosos menores en la investigación incluyen la escasez de polvo africano, que enfría igual que la contaminación sulfúrica, cambios en las corrientes de aire en la alta atmósfera y desaceleración de las corrientes marinas.

Algunas personas que no son científicos han observado un incremento de las tormentas y manchas en el ciclo solar de 11 años y conjeturado que el sol podría ser uno de los culpables. Los científicos rastrean las manchas y tormentas solares desde hace décadas y no han encontrado relación con el calentamiento en la Tierra, dijo el científico jefe de Berkeley Earth, Robert Rhode.

Las tormentas solares eran más fuertes hace 20 y 30 años, pero el calentamiento está aumentando ahora.

NO BUSCAR MÁS

Otros científicos dicen que tanta búsqueda es innecesaria. El cambio climático provocado por el ser humano, con un poco de ayuda de El Niño, basta para explicar las temperaturas recientes.

El climatólogo Michael Mann, de la Universidad de Pensilvania, dice que el calentamiento reciente se debe en sus cinco sextas partes al consumo de combustibles fósiles, y la sexta parte restante a un El Niño fuerte.

El efecto es aún más grande porque el mundo está saliendo de tres años de La Niña, que suprimió un poco las temperaturas globales, y entrando en un El Niño fuerte, añadió.

“El cambio climático y El Niño lo explican todo, dijo la climatóloga Friederike Otto, del Imperial College de Londres. “Eso no significa que otros factores no cumplen un papel. Pero la expectativa es que volveremos a ver esto sin la presencia de los otros factores”.

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