
La comunidad puertorriqueña, en particular la del norte de la ciudad, honró sus raíces el 24 de octubre en Norris Square y recibió a los asistentes con su tradicional hospitalidad durante “El Festival del Jíbaro”, auspiciado por la organización comunitaria Xiente, de una a las siete de la tarde.
Cientos de personas de todas las edades disfrutaron de un día soleado con música en vivo, comida tradicional, artesanos y actividades familiares. El festival llevó el nombre del jíbaro, el campesino de la montaña del interior de Puerto Rico y el símbolo cultural más duradero de la isla: trabajador, arraigado a la tierra y digno. A partir de la década de 1940, la “Operación Manos a la Obra”, del entonces gobernador Luis Muñoz Marín, reestructuró deliberadamente la economía de la isla, alejándola de la agricultura y desplazando a cientos de miles de familias jíbaras. Muchas llegaron a Filadelfia, reclutadas para trabajar en las fábricas textiles, los talleres de costura y las tabaquerías de la ciudad. Se establecieron primero en el vecindario de Spring Garden y luego en West Kensington y Norris Square, donde levantaron bodegas, iglesias, sociedades de ayuda mutua, jardines e instituciones comunitarias que aún hoy sostienen el vecindario.
Ha sido la comunidad puertorriqueña la que, con esos logros, abrió el camino a los inmigrantes latinos que han llegado a la ciudad en décadas posteriores.

«Este festival es un acto de amor y un acto de memoria», afirmó Adamary Sosa, vicepresidenta de Participación y Relaciones Corporativas de Xiente.»Norris Square tiene una historia que la mayoría de los filadelfenses nunca ha escuchado. Las familias puertorriqueñas construyeron este vecindario con sus propias manos, a pesar del desplazamiento, la falta de inversión y todo lo demás que esta ciudad les puso en el camino. ‘El Festival del Jíbaro’ honra esa historia”.
La anfitriona también reconoció que el vecindario está cambiando y le dio la bienvenida a los nuevos vecinos para que vengan, conozcan esta cultura, prueben esta comida, bailen con esta música y entiendan la riqueza de la comunidad a la que ahora pertenecen”.
Muchos de los asistentes lucieron con orgullo el sombrero tradicional de los jíbaros, conocido como pava, tejido a mano con hojas secas de palma. Se distingue por su ala ancha y su copa distintiva, que protege del sol intenso. La pava representa la identidad, la humildad y el orgullo de la cultura rural puertorriqueña. Se ha vuelto a popularizar gracias a artistas contemporáneos como Bad Bunny.
El programa del festival comenzó con una presentación de AMLA, la Asociación de Músicos Latinoamericanos, fundada en 1982, el mismo año en que miembros de la comunidad fundaron la Norris Square Civic Association, hoy Xiente.
La programación incluyó una clase comunitaria de salsa gratuita con el instructor Omi Malave, un círculo abierto de enseñanza de bomba en el que el público aprendió los pasos tradicionales junto a los músicos, y competencias abiertas de trova y güiro, así como mesas para jugar dominó. También hubo mesas con información y vendedores.
La presencia de varias personas en zancos, luciendo su habilidad y sus atuendos coloridos, añadió un atractivo adicional a este exitoso evento. En el elenco participaron Julio César Sanabria y El Gran Trovador, con la invitada especial Julisa Sanabria; Jimmy Jorge & The Latin Express, salsa; Vendaval, bomba y plena; María del Pilar, maestra de ceremonias, y DJ Loso, DJ oficial del festival, entre otros.
Más que una celebración cultural, el Festival del Jíbaro reafirmó el compromiso de Norris Square con la preservación de sus raíces puertorriqueñas. Entre música, baile, tradición y comunidad, la jornada sirvió como un recordatorio de que la herencia cultural sigue viva en cada generación que la honra, la comparte y la proyecta hacia el futuro.





