
Economía, impuestos, salud, educación y la relación con Donald Trump marcaron el encuentro entre los candidatos, a menos de un mes de las elecciones generales del 3 de noviembre
HARRISBURG, Pensilvania. — El gobernador demócrata Josh Shapiro y la tesorera estatal republicana Stacy Garrity se enfrentaron en el único debate de la campaña por la gobernación de Pensilvania, en un encuentro en el que defendieron sus respectivos balances y expusieron propuestas distintas para abordar el costo de vida, la educación, la atención médica y las finanzas públicas.
El debate, de aproximadamente una hora, se celebró en los estudios de ABC27, en Harrisburg, el pasado 7 de octubre y fue organizado por Nexstar Media Group. La discusión se produjo a menos de un mes de las elecciones generales, programadas para el 3 de noviembre, cuando los votantes decidirán quién dirigirá el estado durante los próximos cuatro años.
De acuerdo con los reportes de Spotlight PA y Axios, ambos aspirantes aprovecharon el encuentro para cuestionar las decisiones de su oponente y presentar sus propias prioridades ante los electores.
Economía y costo de vida, en el centro del debate
Uno de los principales temas fue la capacidad del próximo gobierno para aliviar los gastos cotidianos de las familias, particularmente los precios de la gasolina y los costos de atención médica.
Garrity cuestionó a Shapiro por no haber concretado durante su gestión una devolución de 250 dólares a los conductores, una de las promesas de su primera campaña para gobernador. En contraste, la candidata republicana propuso un reembolso de 750 dólares para los conductores de Pensilvania durante los meses de verano, además de una suspensión temporal de los impuestos estatales sobre la gasolina y el diésel durante dos o tres meses.
Shapiro expresó su disposición a considerar una suspensión del impuesto a la gasolina, aunque señaló que la decisión depende de la Legislatura estatal. También atribuyó parte del aumento de los costos a las políticas arancelarias de la administración del presidente Donald Trump y a la guerra en Irán.
Las propuestas reflejaron las diferencias entre ambos candidatos sobre cómo responder al encarecimiento de la vida y qué medidas requieren la intervención de la Legislatura.
Diferencias sobre Medicaid y educación
La atención médica también ocupó un lugar destacado, especialmente ante los recortes federales previstos para Medicaid, el programa que ofrece cobertura médica a personas de bajos ingresos y otros grupos que reúnen los requisitos de elegibilidad.
Shapiro sostuvo que los estados tendrán dificultades para compensar con recursos propios la reducción de fondos federales. Garrity, por su parte, respaldó los cambios promovidos por la administración Trump y defendió la exigencia de que determinados adultos sanos sin hijos pequeños trabajen, se capaciten o realicen voluntariado durante al menos 20 horas semanales para mantener el acceso al programa, de acuerdo con el reporte de Spotlight PA.
En materia educativa, Garrity cuestionó el aumento del gasto estatal y argumentó que destinar más dinero a las escuelas no garantiza mejores resultados. También planteó medidas más estrictas para los estudiantes que no alcancen el nivel de lectura esperado.
Shapiro defendió las inversiones de su administración en educación pública y destacó iniciativas como el desayuno gratuito para estudiantes, la ampliación de las oportunidades de formación técnica y profesional y los servicios de salud mental en las escuelas.
Los candidatos también discreparon sobre los vales escolares y la posibilidad de utilizar fondos públicos para apoyar la educación privada.

Centros de datos, juegos de habilidad y presupuesto
El desarrollo de centros de datos fue otro de los asuntos abordados. Ambos aspirantes plantearon límites a su expansión, aunque con enfoques diferentes: Shapiro defendió que los municipios tengan la última palabra sobre estos proyectos, mientras Garrity propuso una pausa en su desarrollo sin precisar cuánto tiempo debería durar.
También presentaron propuestas distintas para regular y gravar los llamados skill games, máquinas de juego cuya situación legal y fiscal ha generado un prolongado debate en Pensilvania.
Shapiro respaldó aplicarles una tasa impositiva similar a la de las máquinas tragamonedas de los casinos y destinar parte de los ingresos al transporte público. Garrity, en cambio, defendió un impuesto fijo mensual de 500 dólares por máquina.
En cuanto al presupuesto estatal, Garrity acusó al gobernador de recurrir a las reservas financieras para cubrir déficits. Shapiro defendió sus presupuestos y argumentó que las decisiones han requerido acuerdos entre demócratas y republicanos en una Legislatura dividida.
Trump y el futuro político de Shapiro
La relación con el presidente Trump atravesó varios momentos del debate. Shapiro buscó vincular a Garrity con las políticas federales que, según sostuvo, afectan económicamente a los residentes de Pensilvania. La republicana mantuvo su respaldo a la administración federal en asuntos como los cambios a Medicaid, aunque expresó reservas sobre algunos aranceles.
Otro momento relevante se produjo cuando los moderadores preguntaron a Shapiro sobre sus posibles aspiraciones presidenciales para 2028 y si se comprometería a completar un segundo mandato de cuatro años en caso de ser reelegido.
El gobernador no descartó explícitamente una futura candidatura presidencial, pero afirmó que su prioridad actual es obtener la reelección en Pensilvania. Garrity aprovechó el intercambio para cuestionar su compromiso con un eventual segundo mandato.
Los candidatos también protagonizaron un intercambio tenso sobre la identificación de los votantes. Garrity defendió que se exija una identificación a quienes acudan a las urnas, mientras Shapiro dijo que estaría dispuesto a firmar una ley al respecto si garantiza que los electores elegibles no sean privados de su derecho al voto.
La decisión, en manos de los electores
El debate constituyó la principal oportunidad de enfrentamiento directo entre los candidatos antes de las elecciones generales. Ambos expusieron diferencias sobre el papel del gobierno estatal, la gestión presupuestaria y las medidas necesarias para responder a las preocupaciones económicas de los residentes.
Shapiro, quien asumió la gobernación en enero de 2023, busca un segundo mandato. Garrity, elegida tesorera estatal por primera vez en 2020 y reelegida en 2024, aspira a convertirse en gobernadora.
Según el calendario electoral oficial de Pensilvania, las elecciones generales se celebrarán el 3 de noviembre de 2026. La contienda decidirá cuál de las dos visiones presentadas durante la campaña tendrá la responsabilidad de dirigir el estado a partir del próximo mandato.





