Elena Suárez posa con una publicación de Cirque du Soleil. La artista española celebra diez años de trayectoria con la reconocida compañía internacional. (Foto: Cortesía/Elena Suárez)

A la víspera del Mes de la Herencia Hispana, la editora jefa de Impacto, Perla Lara, conversó con Elena Suárez, artista española e integrante de Cirque du Soleil, para conocer la historia detrás de una carrera que comenzó en el ballet y que, con el tiempo, la ha llevado a presentarse en algunos de los escenarios más importantes del mundo.

Nacida en Madrid y radicada actualmente en Montreal, Canadá, Suárez acumula una década dentro de la compañía más reconocida del arte circense internacional. Su trayectoria combina los desafíos de una carrera artística global, un profundo vínculo con sus raíces españolas y una vida marcada por los viajes, la adaptación a nuevas culturas y la oportunidad de compartir escenario con artistas de distintas nacionalidades.

Escena de ‘Twas the Night Before…, producción de Cirque du Soleil que combina acrobacias, música y una historia familiar inspirada en la magia de la Navidad. (Foto: Kyle Flubacker/MSG Entertainment)

Una infancia entre el ballet y la actuación

Elena comenzó a bailar cuando apenas tenía tres años. Durante su infancia también tuvo experiencias en televisión y cine, pero fue el ballet el que terminó convirtiéndose en el eje de su formación artística.

Durante años dedicó su vida a esta disciplina y llegó a imaginar que su futuro estaría ligado exclusivamente a ella. Sin embargo, una lesión importante cambió por completo el rumbo de su carrera.

El proceso de recuperación incluyó dos años de cirugías y tratamientos, obligándola a poner en pausa sus planes profesionales. Fue entonces cuando decidió estudiar periodismo en la universidad, aunque nunca logró desprenderse por completo de su relación con la danza.

«Había algo dentro de mí, ese fuego que me decía: tienes que volver», recordó.

Uno de los impresionantes números aéreos de ‘Twas the Night Before…, espectáculo que reúne diversas disciplinas circenses en una propuesta visual llena de color. (Foto: Kyle Flubacker/MSG Entertainment)

Una audición que cambió su destino

En 2012 asistió a una audición abierta de Cirque du Soleil en Barcelona. La convocatoria reunía a artistas de distintos estilos, y para una bailarina formada principalmente en ballet, el reto representaba una experiencia completamente nueva.

«No estaba en mis planes», confesó al recordar su primer acercamiento al mundo del circo.

Tras superar el proceso de selección, años después recibió la llamada que transformaría su carrera. En 2016 se incorporó a Volta, una de las producciones de la compañía, donde interpretó a uno de los personajes principales.

La experiencia la llevó a descubrir una faceta artística que hasta entonces no formaba parte de sus objetivos profesionales.

Un artista desafía la gravedad durante una presentación de ‘Twas the Night Before…, producción que combina destreza física, narrativa y elementos teatrales. (Foto: Benoit Z. Lerou /Cirque du Soleil)

«Los caminos no son rectos»

Para Suárez, su historia demuestra que las carreras profesionales rara vez siguen una línea recta.

El ballet parecía ser su destino inevitable. Después llegó la lesión. Más tarde, la universidad la condujo temporalmente hacia el periodismo. Finalmente, una audición inesperada abrió la puerta a una nueva vida en el circo.

«Los caminos no son rectos, pero te pueden hacer muy feliz y puedes encontrar tu lugar», afirmó.

Entre los recuerdos más significativos de su carrera destaca el estreno de Volta. Para ella, aquella presentación representó la realización de un sueño que durante mucho tiempo había parecido inalcanzable.

El proceso también le enseñó el valor de la perseverancia.

«Tuve que llamar a la puerta muchas veces hasta que ocurrió», recordó.

Una de las acrobacias que forman parte de la propuesta escénica de Cirque du Soleil, reconocida por fusionar arte, movimiento y espectáculo visual. (Foto: Bret Baker/Cirque du Soleil)

Una vida marcada por los viajes

Desde su ingreso a Cirque du Soleil, Suárez ha vivido en constante movimiento. Su trabajo la ha llevado a países como India, Australia, España y Estados Unidos, además de recorrer innumerables ciudades junto a diversas producciones.

Actualmente reside en Montreal, una de las principales sedes de la compañía. Adaptarse a Canadá implicó enfrentar una nueva cultura y un idioma diferente. En una ciudad donde el francés tiene una presencia dominante, la artista incorporó una tercera lengua a su vida cotidiana.

Sin embargo, mudarse de país nunca significó desprenderse de sus raíces.

Para Suárez, una de las mayores fortalezas de la comunidad hispana es precisamente su capacidad de mantener vivas sus tradiciones sin importar dónde se encuentre.

Elena Suárez realiza una acrobacia frente a la rueda de la fortuna de Independence Blue Cross RiverRink Summerfest, en el Delaware River Waterfront de Filadelfia. (Foto: Cortesía/Elena Suárez)

Madrid siempre está presente

Aunque ha pasado años lejos de España, Madrid continúa ocupando un lugar central en su vida.

Las tradiciones, la gastronomía y muchas costumbres familiares siguen acompañándola en Canadá, donde ha creado un hogar que conserva una parte importante de su identidad española.

Para la artista, mantener vivas esas costumbres es una manera de recordar siempre de dónde viene.

«Las raíces son importantes», afirmó.

Más presencia hispana en Cirque du Soleil

La diversidad cultural también ha sido una de las características más enriquecedoras de su experiencia dentro de la compañía.

Durante la última década ha compartido escenario con artistas de numerosas nacionalidades y ha observado una creciente presencia de hispanos y latinos en las producciones de Cirque du Soleil.

Considera positivo que la organización continúe buscando talento en distintos países y realizando audiciones en regiones donde existe una sólida tradición de danza, artes escénicas y disciplinas circenses.

Para ella, este crecimiento refleja la riqueza artística de las comunidades latinoamericanas.

«Hay tanto talento», comentó.

Una historia sobre recuperar la magia

La producción navideña en la que participa combina acrobacias, música, color y diversas disciplinas circenses para contar una historia inspirada en el poema de San Nicolás, reinterpretada a través de la visión creativa de Cirque du Soleil.

La trama sigue a Isabela y la relación con su padre, mientras explora una idea sencilla pero universal: a medida que las personas crecen, suelen perder la capacidad de sorprenderse y disfrutar de las pequeñas cosas.

Es allí donde aparece el personaje interpretado por Suárez: The Spark o La Chispa.

Su personaje simboliza esa luz capaz de guiar en los momentos de oscuridad y reconectar a las personas con el espíritu navideño y la capacidad de maravillarse nuevamente.

«Es como esa luz que alumbra en la oscuridad y te hace reconectar con el espíritu navideño», explicó.

El espectáculo reúne a 26 artistas en escena y presenta una variedad de disciplinas, incluyendo patinaje y números aéreos, dentro de una propuesta visual llena de color y dinamismo.

Para Suárez, sin embargo, el desafío va más allá de la exigencia física.

Elena Suárez durante una presentación de ballet. La danza clásica fue el punto de partida de una carrera artística que hoy la lleva a escenarios de todo el mundo. (Foto: Cortesía/Elena Suárez)

Llevar las raíces a cada escenario

La historia de Elena Suárez comenzó en Madrid, con una niña que soñaba con bailar.

El ballet parecía haber definido su destino hasta que una lesión la obligó a detenerse y replantear sus planes. Sin embargo, aquella pausa terminó conduciéndola hacia un escenario que nunca había imaginado: el de Cirque du Soleil.

Hoy, después de diez años en la compañía y de recorrer distintos países, continúa encontrando nuevas maneras de crecer como artista sin perder de vista la identidad que la acompaña desde sus inicios.

Su historia refleja el espíritu del Mes de la Herencia Hispana: reconocer las raíces, las trayectorias y las contribuciones de quienes llevan su cultura a nuevos espacios. En su caso, esas raíces viajan con ella desde Madrid hasta Montreal, y desde allí a cada escenario donde se presenta.

La próxima parada será Filadelfia, donde volverá a subir al escenario con una misión que, de alguna manera, resume también su propia historia: mantener viva la chispa, incluso cuando la vida obliga a cambiar de rumbo.

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