
Unos 500 migrantes caminaban el miércoles por el sur de México para denunciar la lentitud de los trámites migratorios en esa región y pedir que les permitan avanzar a otras zonas del país donde hay más posibilidades de encontrar empleo.
El grupo partió la noche del martes de la ciudad de Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, que siempre ha sido una localidad con gran población en tránsito y, en los últimos meses, ha recibido también a nacionales de terceros países, sobre todo cubanos, deportados por la administración de Donald Trump. El gobierno no ha ofrecido cifras al respecto.
Este tipo de salidas a pie han sido una constante en esta región del país aunque ya sin pretender llegar a Estados Unidos. En el último año los grupos que partieron caminando fueron de pocos centenares de personas y se disolvieron en cuestión de días sin salir del sur de país.
«Aquí sin papeles no hay oportunidad y nos sentimos los migrantes como presos en Tapachula”, dijo Joandri Velázquez Zaragoza, un cubano de 40 años con su esposa y dos hijos en Cuba a los que quiere ayudar debido al creciente empeoramiento de la situación en la isla por los apagones masivos y la falta de alimentos.
El pastor evangélico que también trabaja como albañil llegó a la ciudad en agosto de 2024 e intentó obtener una cita de CBP One —la plataforma en línea para pedir asilo al gobierno estadounidense— pero no tuvo suerte. Tras la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos y la cancelación del programa, el cubano emprendió una petición de asilo en México que también fue rechazada aún cuando solicitó una revisión de su caso.
El grupo avanzaba seguido de patrullas de la Guardia Nacional, el Instituto Nacional de Migración y corporaciones de policías locales, que no intentaron detenerlos.
El mismo día que el grupo empezó su marcha, el gobierno mexicano anunció un acuerdo para impulsar la inclusión laboral de personas en situación de movilidad en los estados del sur como Campeche, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo.
El Colectivo de Monitoreo Frontera Sur, que integra a organizaciones de la sociedad civil que observan el fenómeno migratorio, alertó esta semana que las personas en tránsito llegan a pagar hasta 40.000 pesos mexicanos (unos 2.300 dólares) por la gestión de sus trámites, muchos de los cuales deberían ser gratuitos.
También denunció que el aumento de la militarización de la frontera sur y del triángulo norte de Centroamérica ha incrementado los riesgos y abusos de la población migrante.
El lunes, autoridades mexicanas localizaron a 229 migrantes en un camión que cruzaba Veracruz, un estado del Golfo de México, cuando el vehículo estaba en un depósito policial por un reporte de robo y los extranjeros atrapados en su interior empezaron a gritar y pedir auxilio.
El flujo migratorio a través de México cayó drásticamente desde el inicio de la administración de Trump en enero de 2025 y hace meses que no se daban situaciones como la del camión con migrantes, lo que podría indicar que está empezando a cambiar la tendencia.





