Gloria Velázquez Julius, que vive en Hunting Park, uno de los barrios más calientes de la ciudad, dice que a menudo trata de no encender el aire acondicionado para ahorrar dinero. / Debbie Santos, capitana de bloque en Hunting Park, vive en la casa donde creció. Ella tiene asma y diabetes, y el intenso calor en el vecindario exacerba sus condiciones.

La semana antepasada en Hunting Park, los vecinos hacían de todo para mantenerse frescos en un calor de 85 grados.

Un extenso parque en Ninth Street les ofrecía a los residentes algunos de los pocos árboles que dan sombra en el vecindario. La piscina del parque se cerró debido a la mala calidad del aire por los incendios en Canadá.

Para muchos fue una decepción. “Podría ser mucho más fresco para todos aquí”, dijo Jordan Floyd, de 18 años, quien se sentó en las gradas de la piscina cerrada junto con dos amigos. Habían planeado nadar, pero el personal de Parques de la Ciudad los rechazó.

“¡Está hirviendo aquí afuera!” le suplicó un niño al trabajador de la piscina Michael Tate. “No podemos ir contra el decreto de la Ciudad”, le respondió Tate.

Hunting Park es uno de los vecindarios más calurosos de la ciudad, y las temperaturas pueden subir hasta 20 grados más que en otras partes de Filadelfia, lo que pone en riesgo a los residentes médicamente vulnerables.

Los defensores dicen que la falta de árboles y las excesivas superficies calientes, como el asfalto, crean “islas de calor” en Hunting Park, Strawberry Mansion y Point Breeze. Para colmo, los residentes de estos barrios a menudo tienen dificultades para pagar el aire acondicionado, y son más propensos a tener problemas de salud como asma, lo que los pone en mayor riesgo con el calor.

Ese jueves por la mañana, la gente en Hunting Park sopesó sus opciones: quedarse adentro y sentarse bajo un calor sofocante, o pagar las facturas del aire acondicionado que muchos no pueden pagar, o salir a respirar un aire lleno de partículas.

“En días como este, ninguna decisión parece buena”, dice Jamile Tellez Lieberman, vicepresidenta sénior de Participación Comunitaria, Investigación y Equidad en la Salud de Esperanza, una organización de inspiración religiosa que trabaja para la comunidad hispana del norte de Filadelfia.

¿Por qué algunos barrios son más calurosos?

En 2019, la ciudad lanzó su primer plan para combatir el calor extremo en zonas vulnerables a lesiones y enfermedades relacionadas con el calor. Se centraron en Hunting Park, donde los edificios, las carreteras y el pavimento constituyen el 75 % del terreno, en comparación con el 52 % en toda Filadelfia.

Hunting Park es lo que se conoce como una “isla de calor”, un lugar donde hace más calor que en otros vecindarios. Los árboles y la vegetación pueden menguar el calor, pero la mayor cantidad de asfalto y materiales artificiales tienden a atrapar el calor.

“Si imaginas una sartén de hierro fundido, que es muy gruesa, si la calientas retendrá el calor durante mucho tiempo, incluso si apagas el fuego”, dijo Abby Sullivan, directora interina Resiliencia de la Oficina de Sostenibilidad de Filadelfia.

Residentes, defensores y funcionarios, todos están de acuerdo en que el calor en Hunting Park es el resultado directo de algunos de los problemas más arraigados de Filadelfia: décadas de redlining* (políticas de vivienda racistas, que devaluaron la propiedad en los vecindarios negros), y la pobreza y abandono institucional asociados con ellas.

“Nuestro vecindario está casi diseñado para ser así”, afirma Tellez Lieberman.

La Ciudad basó su plan de calor en entrevistas con cientos de residentes, muchos de los cuales dijeron que los enfoques existentes para combatir el calor no eran efectivos. Por ejemplo, algunos carecían de transporte para llegar a los centros con aire acondicionado de la ciudad.

El calor puede ser peligroso para las personas mayores, los niños y las personas con enfermedades crónicas.

Hunting Park tiene una de las tasas más altas de niños hospitalizados por asma de la ciudad, y el calor los agrava, ya que atrapa contaminantes como el ozono y otras partículas que irritan las vías respiratorias.

El cambio climático y otros problemas ambientales empeoran el problema. La Ciudad instruyó a los vecinos a quedarse en el interior de sus casas para evitar el humo que venía de Canadá durante varios días el mes pasado, lo cual es difícil para los hogares sin aire acondicionado, que dependen de salir al aire libre para mantenerse frescos, dijo Tellez.

Todos estos problemas están conectados, dijo Sullivan, y requerirán recursos para abordarlos.

Desafíos competitivos

En lo que va del verano, la ciudad todavía no ha sufrido temperaturas lo suficientemente altas como para declarar una emergencia de salud pública. Eso ocurre cuando el índice de calor, una medida de cómo se sienten los efectos combinados de la temperatura y la humedad del aire, alcanza los 106 grados o más durante dos días consecutivos, o 103 grados o más durante más de tres días.

Sí se declara una emergencia de calor, la ciudad abrirá 13 centros para mantenerse fresco en las bibliotecas, y estacionará de cuatro a cinco autobuses con aire acondicionado en los vecindarios que los necesiten.

La oficina de Sullivan está trabajando en soluciones a más largo plazo. Estas incluyen fondos para que los residentes renueven sus casas para hacerlas más frescas, y un programa piloto para tratar las calles con superficies refractarias al calor.

La oficina también desea apoyar a las organizaciones comunitarias para que elaboren sus propios planes sobre el tema, siguiendo el modelo de la iniciativa Hunting Park de 2019, y espera contratar a un miembro del personal dedicado al problema del calor.

En Esperanza, Tellez Lieberman se asoció con la Pennsylvania Horticultural Society para plantar más árboles en los vecindarios calientes, con el objetivo de bajar las temperaturas a largo plazo. Pero los residentes ahora están preocupados por cómo protegerse hoy.

A principios de este año, el personal de Esperanza publicó un informe en el que pedía al gobierno de Pensilvania que otorgara asistencias federales para ayudar a los residentes de bajos ingresos a pagar las facturas del aire acondicionado. (En este momento, esas ayudas solo están disponibles para personas que no pueden pagar las facturas).

“No queremos que la gente elija entre pagar las facturas de la luz y el gas, o la comida”, dijo Tellez.

‘Era como un horno’

Ese jueves, Gloria Velázquez Julius acompañó a sus hijos a casa desde la calle donde habían estado jugando y deseó que el departamento de bomberos abriera uno o dos de las tomas de agua para que los niños se refrescaran.

Al final de la calle, la capitana de bloque Debbie Santos, que sufre de asma y diabetes, estaba tratando de quedarse adentro ya que con sus condiciones, el calor es especialmente peligroso.

Ambas son residentes de Hunting Park desde hace mucho tiempo; Santos vive en la casa donde nació. Están ansiosas por soluciones a largo plazo, como plantar más árboles en el área; pero a corto plazo, están comprometidas a cuidar a los vecinos vulnerables.

El bloque de Velázquez es hogar de 12 personas mayores de 70 años. “Ahí están en la casa, sudando”, dijo.

Este verano, ella y otros vecinos se unieron para conseguir una ventana para una mujer que vive sobre la misma calle, estaban preocupados por su salud. “Si entrabas en esa casa, era como un horno”, aseguró.

En los días calientes en su propia casa, Velázquez Julius cierra las persianas, deja las luces apagadas y enciende los ventiladores. Y trata de no prender el aire acondicionado: “Lo necesitamos, pero la cuenta es altísima”, dijo. “Años atrás el barrio no era tan caluroso y tan húmedo”.

Redlining: Es el establecimiento de límites alrededor de los vecindarios según la raza de los residentes y la privación de recursos y oportunidades, lo que efectivamente racializa la pobreza en las ciudades de EE. UU.  A esto se le llama racismo estructural, donde el racismo se introduce en las normas de la sociedad.

Esta historia fue publicada originalmente el lunes 3 de julio en The Inquirer. https://www.inquirer.com/health/heat-islands-hunting-park-philadelphia-climate-change-wildfires-20230703.html

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