La reconocida compañía Calpulli Danza Mexicana se presentará por primera vez en el Teatro Esperanza de Filadelfia el próximo 21 de febrero, con un espectáculo que honra las danzas, tradiciones y culturas indígenas de México a través del movimiento, la música y la narración.


El nombre Calpulli, explicó su director ejecutivo y fundador Juan Castaño, proviene del náhuatl, lengua del Imperio azteca. La compañía nació en el 2003 en un pequeño apartamento de Jackson Heights, Queens, con una misión clara: servir a la comunidad artística. Así lo explicó Alberto López, director de Educación en las Artes y también fundador: “Inicia con un sueño de servir a la comunidad, de crear una plataforma que le dé la oportunidad a increíbles artistas. El sueño de Calpulli es ser una gran familia: músicos, bailarines y artistas creando comunidad aquí en Nueva York”.

Calpulli se enfoca en el folclor mexicano desde una perspectiva amplia, integrando raíces prehispánicas, influencias hispánicas y elementos contemporáneos. Para Juan Castaño, la danza es una poderosa herramienta narrativa: “Juntamos el amor que tenemos por la danza y el folclor con la fuerza de contar historias, para contar nuestras propias historias por medio de la danza”.

El espectáculo está diseñado como un homenaje a las comunidades indígenas de México, un país que cuenta con más de 60 pueblos indígenas y lenguas originarias. Alberto López destacó la intención del programa: “Se trata de recuperar y ver las danzas tradicionales de los pueblos indígenas u originarios de México. Creamos este programa honrando esas culturas, sus bailes y tradiciones, con todo el respeto que se merecen”.
La selección del repertorio, aunque compleja, surge de más de dos décadas de trabajo artístico: “Este es nuestro primer paso en explorar estas etnias dentro de una representación indígena. Seleccionamos las danzas con las que más hemos trabajado a lo largo de 23 años, y ese es el programa que traemos el 21 de febrero”, explicó Castaño.

El elenco está compuesto por cinco bailarines y un narrador, en un formato más íntimo, pero cargado de emoción, color y energía: “Es un espectáculo más pequeño en escala, pero no va a faltar pasión, vestuario ni fuerza artística”, aseguró Juan.
El mensaje central del espectáculo es reconectar con la herencia ancestral: “Me encantaría que aprendiéramos de nuestros ancestros, que valoráramos las bendiciones que nos dejaron. Rescatar esas tradiciones es para mí una obligación. Y también, que quienes no son mexicanos se sientan identificados, porque estas raíces nos pertenecen a todos”, auguró López.

Castaño coincidió en el impacto que espera dejar en el público: “Queremos que la gente salga con más energía, inspiración artística y un elemento educativo. Las raíces indígenas no pertenecen a un solo país o idioma, son la raíz de todas las Américas y nos unen”.
La presentación del 21 de febrero en el Teatro Esperanza marca un momento especial para la compañía, ya que será la primera vez que esta producción se presente fuera de Nueva York, y Filadelfia será el escenario que la reciba.
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