La tejedora cambia de posiciones para descansar el cuerpo. (Foto: Leticia Roa Nixon)

El Consulado de México en Filadelfia contribuye a la preservación de la identidad indígena del estado de Puebla mediante la exhibición “Tejiendo Raíces” de la maestra artesana Avelina Martínez García y de los talleres prácticos que ella impartió en Filadelfia y la ciudad de Reading.

El Cónsul de México Carlos G. Obrador Garrido Cuesta junto a la maestra Avelina Martínez García. (Foto: Leticia Roa Nixon)

El cónsul de México en esta ciudad, Carlos G. Obrador Garrido Cuesta, actuó como presentador y anfitrión. Durante la demostración del uso del telar de cintura 10 de junio, en la sede consular en el centro de la ciudad de Filadelfia, está orgullosa guardiana de la cultura expresó “es un orgullo compartirles la tradición de mi maestra y tía política Trinidad Rodríguez Carmona, ella fue la que me enseñó sus saberes del telar de cintura”.  Este objeto está hecho de madera de cedro, ocote o encino, se ajusta a la cintura de la tejedora y una cuerda que lo sujeta a un poste o muro fijo. Cada elemento del telar trabaja en equilibrio para dar origen al tejido, el cuerpo de la artesana actúa como el elemento que mantiene tensos los hilos, permitiéndole controlar el grosor y el diseño de la tela. 

De izquierda a derecha, el Cónsul Titular, la expositora y el Cónsul Adscrito Raúl García Zentlapal. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La materia principal para tejer las prendas tradicionales es la lana de borrego con sus colores bancos, negros y matices propios de la fibra recién trasquilada Avelina usa colorantes obtenidos del añil, la grana cochinilla y el palo Brasil. También usa cáscaras de nuez, la flor del cempasúchil, la hoja de guayaba entre otras materias orgánicas. La dedicada artesana aprendió por observación y experimentación, aprendizaje que le ha ayudado elaborar prendas de diverso colorido.

La preparación de estos tintes requiere un nivel de aislamiento y concentración tan alto que, según compartió con humor y firmeza, exige que nadie la interrumpa en su taller. Cada color posee una carga simbólica profunda; por ejemplo, su color predilecto es el rojo, el cual decora las fajas tradicionales y representa la fertilidad de la mujer.

La maestra prefiere trabajar en silencio para concentrarse. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Cómo se inició en el tejido

Originaria de la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla, en el municipio de Tochimilco, del estado de Puebla, compartió que “mi tía política siempre me prestaba su rebozo de lana en los diciembres, porque allá hace muchísimo frío al estar tan cerca del volcán Popocatépetl. Un día le pedí que me hiciera uno, pero mi esposo le sugirió que, en lugar de hacérmelo, mejor me enseñara a tejerlo. Así fue como aprendí”, relató la maestra.

Doña Trinidad Ramírez Carmona. (Foto: cortesía)

Hasta hoy conserva la enseñanza de Doña Trinidad “si, te gusta vas a aprender rápido, sino por más que te enseñe no vas a aprender”. Avelina aprendió en dos meses y cuando su maestra ya no podía tejer a los 90 años, ella continuó esta tradición.

“Ahorita estamos en proceso de rescate porque lamentablemente se han estado perdiendo ya todo lo que es la artesanía. En eso estoy, echándole ganas para rescatar todo para que no se pierda. Yo soy cuarta generación de todo este aprendizaje; ahorita ya le estoy enseñando a mi hija el paso del telar de cintura y vamos por más jóvenes”. Con el tiempo, su trabajo ha sido reconocido en su comunidad, y en Puebla a través de la Secretaría de Turismo.

Varios objetos que se utilizan en el telar de cintura. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Avelina es una mujer nahua perteneciente al grupo indígena más numeroso de México y herederos directos de antiguas civilizaciones mesoamericanas como los mexicas y aztecas. Hablan distintas variantes del idioma náhuatl y su cultura destaca por una profunda tradición agrícola, artesanías, cosmovisión y una fuerte influencia en la gastronomía global.

La exhibición “Tejiendo Raíces” en el Consulado de México, consta de 15 piezas únicas expuestas en la sala de exhibición—que incluye finos rebozos, gabanes masculinos, chalecos y quechquemitls (capas tradicionales). La embajadora de la cultura poblana afirma, “a través de esta exposición honro a las mujeres que caminaron antes que yo abuelas, madres, tías y maestras que me enseñaron el telar de cintura y el lenguaje de los hilos. En cada tejido vive su memoria y una herencia que sigue fortaleciéndose de generación en generación”.

Al fondo a la derecha un gabán para varón con colores neutros. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La maestra destacó la importancia de que las personas valoren cada prenda tejida, “ya que en cada una de ellas va un pedazo de nuestras vidas, de los dolores de cintura, espalda y manos”.

Una muestra de los colorantes para teñir la lana. (Foto: Leticia Roa Nixon)

A través de la gestión de The Americas Research Network y el apoyo de instituciones como GoggleWorks Center for the Arts, esta iniciativa logró exponer la riqueza estética del arte textil mexicano, sino también concientizar sobre la urgencia de su rescate generacional.

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