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30 years of building together

(Foto: Ilustrativa/Pexels)

In today’s column, I want to open my heart and share, without filters, what our 30 years of marriage have truly been like. Although talking about family may sometimes seem like discussing an “endangered species,” I remain convinced that it is the most valuable refuge we have in both society and the church.

The family was born in the heart of God. The problem began when we chose to do things our own way and drifted away from His original design, complicating our relationships in the process. But there is good news: no matter how much mud we have accumulated or how many times we have stumbled, it is always possible to start again. God longs to restore what has been broken and give us new life, just as the story of the prodigal son illustrates.

1. Love is a decision, not an emotion.
It means choosing forgiveness, patience, respect, and faithfulness every morning (1 Corinthians 13:4-8).

2. No turning back.
In our disagreements, the words divorce and separation simply have no place.

3. Clear priorities.
Family comes before work and even before church activities.

You can achieve this too. Commit your way to the Lord, return to the Manufacturer’s manual, and make the decision to build your home one day at a time.

30 años construyendo juntos

(Foto: Ilustrativa/Pexels)

En mi columna de hoy te abro el corazón para contarte, sin filtro, lo que han sido nuestros 30 años de matrimonio. Aunque hablar de la familia suene a veces a una «especie en extinción», sigo convencida de que es el refugio más valioso que tenemos en la sociedad y en la iglesia.

La familia nació en el corazón de Dios. El problema es que, cuando quisimos hacer las cosas a nuestra manera y nos alejamos de su diseño original, terminamos enredando nuestras relaciones. Pero hay una buena noticia: no importa cuánto barro llevemos encima ni cuántos tropiezos hayamos tenido, siempre se puede volver a empezar. Dios anhela restaurar lo que se rompió y darnos una vida nueva, tal como lo muestra la historia del hijo pródigo.

1. El amor es una decisión, no una emoción: Implica elegir el perdón, la tolerancia, el respeto y la fidelidad cada mañana (1 Corintios 13:4-8).

2. Sin marcha atrás: En nuestras discusiones, las palabras divorcio y separación simplemente no tienen cabida.

3. Prioridades claras: La familia va antes que el trabajo e incluso antes que las actividades de la iglesia.

Tú también puedes lograrlo. Entrega tu camino al Señor, vuelve a leer el manual del fabricante y decide construir tu hogar día con día.

Kamiah Smalls sigue jugando para South Philly

Kamiah Smalls en acción con el Galatasaray durante la fase final (Final Six) de la Euroliga Femenina de 2026. (Foto: Cortesía/Kamiah Smalls)

La primera canasta a la que tiró Kamiah Smalls fue una caja de leche que su familia clavó en un poste, en la esquina de las calles 18 y Tasker.

Fue en esa esquina, en el sur de Filadelfia, donde su madre, Connie, vio cómo algo empezaba a cobrar fuerza. Kamiah insistía constantemente en ir a la cancha de la escuela local, así que Connie se acercaba en coche para ver a qué se debía tanto alboroto. Al principio, encontraba a su hija apartada, observando jugar a los chicos. Pero un día, la vio allí mismo, en plena acción.

“Y el resto es historia”, dijo Connie.

Había un solo problema: en el sur de Filadelfia no había ningún lugar donde una chica pudiera jugar. No existían ligas femeninas ni campamentos para chicas. Si Kamiah quería jugar, tenía que hacerlo con los chicos. Así que Connie empezó a llevarla por toda la ciudad en busca de oportunidades, hasta que alguien les habló de La Liga del Barrio.

Fue, en palabras de Connie, una de las mejores decisiones que tomaron jamás.

“Sinceramente, se convirtió en un segundo hogar para mí”, dijo Kamiah.

Era tan joven que algunos detalles se han vuelto borrosos con el tiempo, pero hubo cosas que se le quedaron grabadas: unos gemelos con los que jugaba –cuyo padre entrenaba al equipo– y la forma en que Ray Álvarez las dio la bienvenida desde el primer día.

“Ray nos recibió con los brazos abiertos. Creó algo maravilloso para las chicas jóvenes”.

Por primera vez, Kamiah no era la única chica en la cancha. Estaba rodeada de chicas que amaban el juego tanto como ella. Aquello fue tan importante que, según cuenta Connie, al terminar la temporada Kamiah llegó a casa y anunció que ya no quería volver a jugar con los chicos.

Kamiah Smalls en acción con el Galatasaray durante la fase final (Final Six) de la Euroliga Femenina de 2026. (Foto: Cortesía/Kamiah Smalls)

Si le preguntas a Kamiah qué le aportó La Liga más allá del baloncesto, la respuesta surge de inmediato:

“Confianza, relaciones, contactos, familia”.

Era la primera vez que se encontraba en un entorno así, y aprendió algo que le serviría durante toda su vida: cómo seguir creciendo, cómo ampliar sus horizontes y cómo desenvolverse con éxito en lugares donde no conocía a nadie.

Aquella lección se pondría a prueba más de lo que ella jamás habría imaginado.

Al llegar al instituto, el baloncesto se había convertido en algo más que una simple pasión. Gracias a que jugaba en la AAU durante los veranos, Kamiah se dio cuenta de que este deporte podía ayudarle a pagar sus estudios universitarios. Con el tiempo, logró llegar a la Universidad James Madison, donde el baloncesto ayudó a costear sus estudios.

“Ahí fue donde realmente nació mi pasión”, comentó.

Mientras tanto, Filadelfia ya había forjado su carácter.

“Philly sacó la guerrera que llevo dentro”, dijo Kamiah. “Philly hizo surgir esa tenacidad que tengo hoy”.

Crecer donde ella lo hizo no siempre fue fácil; reconoce que su madre creó oportunidades que le ayudaron a crecer ante la adversidad. Sin embargo, el barrio le enseñó lecciones que ningún gimnasio podría haberle dado.

“Si fallo diez veces, tengo que levantarme once”, afirmó. “Nadie me va a regalar nada”.

En aquellas canchas callejeras donde jugaba con chicos, aprendió que tendría que salir a ganarse todo por sí misma.

Lleva ese orgullo a flor de piel. Le dice a cualquiera que es de la calle 18 y Tasker, y lo pronuncia como una insignia de honor: una jugadora que partía en desventaja –proveniente de un programa universitario de menor renombre– y que lleva a su ciudad consigo.

Hoy, esa jugadora que desafió los pronósticos se prepara para su séptima temporada profesional en el extranjero.

Kamiah ha jugado en Italia, Francia, Polonia y Turquía; Francia sigue siendo su país favorito por su diversidad y su sentido de inclusión.

Si le hubieras preguntado tras su primer año en el extranjero, admite que te habría dicho que no quería volver jamás. La adaptación fue difícil y el estilo de vida, distinto. Pero aprendió a aceptar la incomodidad y a verla como una oportunidad de crecimiento.

“La única forma de crecer es estando abierta al cambio”, dijo. “Mantente presente donde estés. Acepta cada experiencia, ya sea buena, mala o indiferente”.

Algunos de los desafíos más duros fueron situaciones en las que la mayoría de la gente de su tierra nunca piensa: cosas tan simples como ir a un supermercado o a un restaurante y no entender el idioma. A eso se sumaban las adaptaciones culturales.

Durante su primera temporada profesional en Empoli (Italia), a menudo se encontraba siendo una de las pocas mujeres negras en muchos entornos.

“Hay que tener la mente abierta”, señaló. “Quizás nunca en su vida habían visto a una afroamericana”.

En lugar de amargarse, optó por la comprensión.

En cada etapa de este camino, su fe ha sido un pilar fundamental. “Siento que Dios me tiene fuertemente abrazada”, dijo. “Todo esto me lo pueden quitar en un segundo. Toda la gloria sea para Dios por el lugar en el que me encuentro”.

Este año estuvo más cerca que nunca de llegar a la WNBA, al conseguir una prueba con el equipo de Portland. Aunque no se tradujo en un contrato, no considera la experiencia como una decepción.

“Nunca te disculpes por lo que Dios ha escrito”, afirmó. “Lo que es para mí, siempre será para mí, y nadie podrá quitármelo”.

La prueba confirmó que las organizaciones profesionales reconocen su talento y su valor. Para Kamiah, la respuesta es sencilla: seguir trabajando.

Espera regresar al extranjero más adelante este verano. Aún no ha concretado su fichaje con ningún equipo –podría incluso tratarse de un nuevo país–, pero se mantiene preparada para lo que venga.

Para Connie, presenciar la trayectoria de su hija ha sido una bendición.

Kamiah Smalls en acción con el Galatasaray durante la fase final (Final Six) de la Euroliga Femenina de 2026. (Foto: Cortesía/Kamiah Smalls)

“Ha sido realmente increíble ver a Kamiah convertirse en una gran jugadora y verla jugar por todo el mundo”, dijo. “Me llena el corazón saber que se ha ganado y merece todas las bendiciones que está recibiendo”.

Cuando Kamiah piensa en aquella niña que lanzaba el balón a una caja de leche en la esquina de las calles 18 y Tasker, su voz se suaviza.

“Ella estaría muy orgullosa. Nunca imaginó que esto sucedería”.

Y para la próxima chica que esté en una esquina de Filadelfia, observando a los chicos jugar y preguntándose si hay lugar para ella también, Kamiah tiene un mensaje:

“Nadie puede decirte lo que puedes llegar a ser. Tienes que presentarte cada día, dar lo mejor de ti, y Dios hará el resto”.

Ella misma se considera una prueba viviente de ello.

Una niña pequeña del sur de Filadelfia que llegó a ser algo mucho más grande de lo que jamás imaginó.

Su entrenadora universitaria la describió una vez como una “superestrella única”. No porque anotara la mayor cantidad de puntos, sino porque hacía mejores a quienes la rodeaban.

“Solo puedo ser tan buena como lo sean mis compañeras de equipo”, afirmó.

“Soy la estrella de una liga universitaria de menor perfil que logró triunfar. Y si yo pude hacerlo, tú también puedes”.

Ha recorrido un largo camino desde aquella caja de leche en la esquina de las calles 18 y Tasker.

Pero sigue llevándolo todo consigo: su barrio, su ciudad y el segundo hogar que encontró en La Liga del Barrio.

“Nuestro Mercado”: From the Italian Market to a market for everyone, the immigrant evolution of 9th Street

Several scales featuring oral histories, an innovative concept created by Michelle Angela Ortiz. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Philadelphia’s history has been shaped by immigrants since its founding by William Penn on October 29, 1682. Over time, the first groups to settle in the city’s iconic South Philadelphia neighborhood were Jewish and Irish communities. Alongside Lebanese families, they sold their goods in a marketplace where African American workers were also employed. Later, with the arrival of Italian immigrants, the Italian Market was established in 1880 and became officially known as the 9th Street Italian Market.

The first Vietnamese immigrants and refugees arrived in South Philadelphia between May and June 1975, following the fall of Saigon and the end of the Vietnam War. Today, this community represents the third-largest Vietnamese population in the United States. Other Southeast Asian immigrants living in the neighborhood come from Cambodia and Laos.

Melissa Nong is part of South Philadelphia’s Vietnamese community. (Photo: Leticia Roa Nixon)

During the 1990s, Mexican immigrants began arriving and opening small businesses south of 9th Street, revitalizing areas affected by urban decline, poverty, and crime. In recent years, Central American immigrants, primarily from El Salvador and Honduras, have also settled in the area.

Michelle Angela Ortiz’s parents, Epifanía and Miguel, with Amado, the artist’s son. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Multidisciplinary artist Michelle Angela Ortiz, who was born and raised just blocks from the Italian Market, launched the Nuestro Mercado project in 2019 as a tribute to the immigrant workers who continue to shape the history and culture of the 9th Street Market.

Light box installed on the roof of Javier Ríos Sandoval’s restaurant. (Photo: Leticia Roa Nixon)

As part of the celebrations marking the 250th anniversary of the United States’ independence, the muralist and educator organized four evening guided tours on August 8 and 9. The experience immersed participants in a cultural mosaic of art, light, storytelling, and food. It was an event where “art and light come together to honor the people who keep the market thriving,” said the visual artist, whose father is Puerto Rican and whose mother is Colombian.

“Light Up the Market was a community celebration highlighting permanent public art, light-box installations in small businesses, and temporary light installations created by my team since 2019 in honor of the immigrant workers who have shaped the history and culture of the South 9th Street Market,” Ortiz explained.

Mural by Michelle Angela Ortiz featuring Israel, a Mexican worker, as its central figure. (Photo: Leticia Roa Nixon)

The educator emphasized that the project seeks to make workers visible, amplify their voices, and celebrate their resilience. “We want this market to truly belong to everyone and for every person to feel that they are a part of it,” she notes on her website.

Light box honoring the Mexican revolutionary women known as adelitas. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Among Ortiz’s creative installations were weighing scales featuring portraits and recorded oral histories of fruit and vegetable vendors; an illuminated cart displaying images of pretzels and the story of the business owner; and a produce delivery truck transformed into an exhibition space featuring historic market footage from an Italian family business dating back to 1937, along with video testimonies from merchants. The tour also included an information cart dedicated to the Nuestro Mercado project.

The walk covered several businesses along 9th Street, from Federal Street to Carpenter Street. At each stop, participants learned about merchants whose contributions have helped shape the neighborhood’s identity and growth. As part of the experience, three restaurant owners and a café proprietor served appetizers, allowing guests to sample Mexican and Nicaraguan cuisine.

“Nuestro Mercado”, del Mercado Italiano al mercado de todos: la evolución inmigrante de la Calle 9

Carl Redel, comerciante judío que forma parte de la historia del llamado Mercado Italiano. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La historia de Filadelfia ha sido forjada por inmigrantes desde su fundación por William Penn, el 29 de octubre de 1682. Con el paso del tiempo, los primeros grupos en establecerse en el icónico sur de la ciudad fueron las comunidades judía e irlandesa. Junto con familias libanesas, comercializaban sus productos en un mercado donde también trabajaban afroamericanos. Más adelante, con la llegada de inmigrantes italianos, se estableció en 1880 el Mercado Italiano, conocido oficialmente como el 9th Street Italian Market.

El recorrido comenzó con la bienvenida de Michelle Angela Ortiz, a la derecha. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Los primeros inmigrantes y refugiados vietnamitas llegaron al sur de Filadelfia entre mayo y junio de 1975, tras la caída de Saigón y el fin de la Guerra de Vietnam. Hoy, esta comunidad constituye la tercera población vietnamita más grande de Estados Unidos. A ella se suman otros inmigrantes del sudeste asiático procedentes de Camboya y Laos.

Melissa Nong, hija de inmigrantes vietnamitas, fue una de las guías del recorrido. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Durante la década de 1990 comenzaron a llegar los inmigrantes mexicanos, quienes abrieron pequeños negocios al sur de la calle 9, revitalizando sectores afectados por el deterioro urbano, la pobreza y la delincuencia. En años recientes también han arribado inmigrantes centroamericanos, principalmente de El Salvador y Honduras.

Negocio de venta de bicicletas, principal medio de transporte para muchos trabajadores. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La multifacética artista Michelle Angela Ortiz, nacida y criada a pocas cuadras del Mercado Italiano, inició en 2019 el proyecto Nuestro Mercado, un homenaje a los trabajadores inmigrantes que continúan moldeando la historia y la cultura del Mercado de la Calle 9.

El muralista Shaun Durbin pinta el muro de un lote vacante en la esquina de las calles 9 y Washington. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Como parte de las conmemoraciones del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, la muralista y educadora organizó cuatro recorridos guiados nocturnos los días 8 y 9 de agosto. La experiencia transportó a los participantes a un mosaico cultural compuesto por arte, luz, narración de historias y gastronomía. Se trató de un evento donde “el arte y la luz convergen para honrar a las personas que mantienen al mercado prosperando”, afirmó la artista visual, hija de padre puertorriqueño y madre colombiana.

Mural del artista salvadoreño Calo Rosa en memoria de los propietarios del desaparecido Connie’s Ric Rac. (Foto: Leticia Roa Nixon)

“Light Up the Market fue una celebración comunitaria que destacó el arte público permanente, las instalaciones de cajas de luz en pequeños comercios y las intervenciones temporales que mi equipo ha producido desde 2019 como homenaje a los trabajadores inmigrantes que han dado forma a la historia y la cultura del Mercado de la Calle 9 Sur”, explicó Ortiz.

Melissa Nong, a la izquierda, junto a la reconocida chef Cristina Martínez. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La educadora destacó que el proyecto busca visibilizar a los trabajadores, darles voz y resaltar su resiliencia. “Queremos que este mercado sea verdaderamente de todos y que cada persona sienta que pertenece a él”, señala en su sitio web.

Los padres de Michelle Angela Ortiz, Epifanía y Miguel, junto con Amado, hijo de la artista. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Entre las instalaciones creadas por Michelle Angela Ortiz sobresalieron básculas intervenidas con retratos y narraciones grabadas de vendedores de frutas y verduras; un carrito iluminado con imágenes de pretzels y la historia de la propietaria del negocio; así como un camión de distribución de productos en cuyo interior se proyectaron videos históricos del mercado pertenecientes a una familia italiana establecida desde 1937, además de testimonios de comerciantes. El recorrido también incluyó un carrito informativo sobre el proyecto Nuestro Mercado.

Andrés Hernández opera su negocio junto a su padre y sus hermanas. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La caminata abarcó varios negocios ubicados entre las calles Federal y Carpenter, a lo largo de la Novena. En cada parada se compartieron las historias de comerciantes que han contribuido al desarrollo y la identidad del vecindario. Como parte de la experiencia, tres propietarios de restaurantes y la dueña de un café ofrecieron aperitivos a los asistentes, quienes disfrutaron de muestras de la gastronomía mexicana y nicaragüense.

Puerto Rico sin agua: la sequía expuso una crisis que lleva años gestándose

Una escuela abandonada permanece detrás de una verja metálica, en gran parte oculta por vegetación densa y árboles crecidos. En la verja se observan letreros pintados a mano que anuncian servicios de recogido de escombros y pintura de casas, mientras la propiedad escolar sin uso muestra señales visibles de abandono prolongado y deterioro. (Foto: Benjamin Figueroa Medina)

Nací en Puerto Rico. Por eso, cuando leo que a más de 180,000 clientes se les advierte que podrían pasar hasta 48 horas sin agua corriente, no veo solamente una estadística. Escucho una pregunta conocida por generaciones de puertorriqueños: “¿Hay agua?”

Más de 500.000 personas en siete municipios están afectadas por el plan de racionamiento de agua debido a la sequía y al nivel crítico del embalse Carraízo. Esto equivale a aproximadamente 183,000 abonados de la AAA

Es una pregunta sencilla que puede determinar todo un día. ¿Pueden bañarse los niños? ¿Se puede preparar la cena? ¿Se puede lavar la ropa? ¿Queda suficiente agua almacenada para descargar el inodoro? ¿Deberíamos llenar otro cubo antes de que el servicio vuelva a desaparecer?

En agosto de 2026, esa pregunta volvió con urgencia.

Puerto Rico comenzó otro programa de racionamiento de agua el 7 de agosto, luego de que una severa sequía llevara al embalse Carraízo a niveles críticos. Más de 180.000 clientes fueron colocados en un sistema alterno bajo el cual las comunidades afectadas pueden pasar hasta 48 horas sin servicio. San Juan, Carolina, Juncos, Gurabo, Trujillo Alto, Canóvanas y Loíza se encuentran entre los municipios afectados.

Mucho antes de que dejara de llover, el sistema de agua de Puerto Rico ya venía dando señales de alerta.

En 2006, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, conocida en inglés como PRASA y en español como AAA, llegó a un acuerdo para declararse culpable de 15 cargos graves por violaciones a la Ley federal de Agua Limpia, relacionadas con descargas ilegales de contaminantes provenientes de plantas de tratamiento de aguas residuales y de agua potable. El acuerdo incluyó una multa penal de $9 millones y compromisos significativos de mejoras de capital.

En 2015, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y el Departamento de Justicia alcanzaron otro acuerdo con la AAA. La demanda federal alegó descargas excesivas de contaminantes, fallas en las operaciones y el mantenimiento, y descargas no autorizadas persistentes, incluyendo aguas residuales sin tratar. La AAA estimó que cumplir con el acuerdo requeriría aproximadamente $1,500 millones en mejoras.

Un edificio deteriorado cubierto de grafiti muestra señales visibles de abandono, incluyendo pintura desprendida, puertas aseguradas, ventanas con rejas y superficies exteriores desgastadas. La imagen refleja el deterioro físico visible en algunas áreas de la comunidad. (Foto: Benjamin Figueroa Medina)

Luego llegó el huracán María en 2017, devastando infraestructura crítica en todo el archipiélago. El racionamiento de agua regresó durante otra sequía en 2020. Para entonces, las emergencias relacionadas con el agua ya no eran desconocidas para los puertorriqueños.

En 2023 apareció otra señal de advertencia. La Junta de Supervisión y Administración Financiera informó que la AAA estaba perdiendo aproximadamente el 65% del agua que producía debido a tuberías con fugas y desbordamientos. La Junta también identificó pérdidas financieras adicionales relacionadas con medidores inexactos y hurto de agua.

Una sequía reduce la cantidad de agua que llega a los embalses. Un sistema de distribución envejecido puede reducir la eficiencia con la que el agua disponible llega a los clientes. Cuando ambos problemas chocan, pedirles a las familias que conserven agua solo puede lograr hasta cierto punto.

Para la primavera y el verano de 2026, decenas de miles de puertorriqueños ya estaban experimentando graves problemas de suministro relacionados con infraestructura envejecida y otras fallas del sistema. Se ampliaron los esfuerzos de distribución de agua de emergencia, incluyendo asistencia de la Guardia Nacional. El alcalde de San Juan, Miguel Romero, demandó a la autoridad de agua después de prolongadas interrupciones del servicio, acusándola de años de negligencia y mala administración.

Sería incorrecto decir que el gobierno creó la sequía de Puerto Rico. También sería incorrecto sugerir que la sequía creó todos los problemas que enfrenta el sistema de agua de Puerto Rico.

La crisis de infraestructura ya existía. Luego, la sequía hizo que sus consecuencias fueran más graves.

Para agosto, Carraízo había caído a niveles críticamente bajos. Las autoridades dividieron a las comunidades afectadas en zonas que alternaban entre períodos con y sin servicio en ciclos de 48 horas. La AAA indicó que desplegaría camiones cisterna, dando prioridad a hospitales y centros de cuidado prolongado. Se pidió a los clientes conservar agua mientras tuvieran servicio y hervirla después de que regresara, como medida de precaución.

Pero la sequía no borra la historia. No borra los casos de cumplimiento federal, no repara una tubería envejecida ni elimina la cifra de 65% de pérdida de agua documentada en 2023. Tampoco explica las interrupciones graves que los puertorriqueños ya estaban experimentando antes de que esta sequía se intensificara.

Puerto Rico merece respuestas claras. ¿Cuánta agua está perdiendo hoy la AAA? ¿Cuánto progreso se ha logrado desde 2023? ¿Qué tuberías, tanques y sistemas de tratamiento críticos han sido reparados o reemplazados? ¿Qué proyectos siguen sin completarse? ¿Cuánto dinero público realmente se ha traducido en infraestructura terminada? Cuando llegue la próxima sequía, ¿estará Puerto Rico mejor preparado?

Los documentos gubernamentales hablan de galones, embalses, permisos, plantas de tratamiento, mejoras de capital y porcentajes. Las familias viven la crisis de otra manera.

Abres la llave. No sale nada.

Entonces comienzan los cálculos. ¿Cuánta agua queda? ¿Cuánta necesitamos? ¿Cuánto falta para que regrese?

Revisas la cisterna. Llenas cubos cuando vuelve el servicio. Compras agua embotellada. Llamas a tus padres. Verificas cómo está abuela. Cambias la hora en que te bañas, lavas la ropa, limpias y, en algunos casos, hasta la forma en que operas un negocio.

Y cuando alguien finalmente grita: “¡Llegó el agua!”, te mueves rápido porque no sabes cuánto tiempo la tendrás.

Hay un costo humano escondido detrás de las cifras. Una persona mayor cargando agua no está viviendo una “ineficiencia del sistema de distribución”. Una madre intentando preparar comida no está viviendo un “reto en la administración de embalses”. Un pequeño empresario tratando de mantener abierto su negocio no está viviendo un “problema de agua no facturada”. Está viviendo sin acceso confiable al agua.

Como alguien nacido en Puerto Rico, me siento orgulloso de esa resiliencia. Me siento orgulloso de las familias que comparten lo que tienen, de los vecinos que verifican cómo están los adultos mayores, de las comunidades que se organizan cuando los sistemas fallan y de un pueblo que, una y otra vez, encuentra la manera de seguir adelante.

Una figura metálica con armadura que sostiene la bandera de Puerto Rico forma parte de una exhibición de arte popular al borde de la carretera y de un parque pasivo creado por el herrero y artista local Leo Ballista, también conocido como “Leo Rejas” o “Iron Man”, en la comunidad de Saint Just, Carolina, Puerto Rico. La instalación combina trabajo en metal, simbolismo puertorriqueño y creatividad comunitaria. (Foto: Benjamin Figueroa Medina)

Pero la resiliencia puede convertirse en un cumplido peligroso cuando se utiliza para normalizar condiciones que nadie debería haber tenido que soportar.

¿Cuántas veces más tienen que demostrar los puertorriqueños su resiliencia antes de que los sistemas que les sirven demuestren confiabilidad?

La sequía de 2026 es real. La conservación es necesaria. Los embalses no pueden distribuir lluvia que nunca cae. Pero Puerto Rico no llegó a este momento sin advertencias. Hubo casos federales, sequías anteriores, programas de racionamiento, problemas documentados de infraestructura y enormes pérdidas de agua. También hubo interrupciones graves antes de que esta sequía se intensificara.

Los puertorriqueños ya han demostrado que saben sobrevivir una crisis. Ese no debería seguir siendo el estándar.

La verdadera medida del progreso será mucho más sencilla: ninguna declaración de emergencia, ningún camión cisterna, ningún cubo esperando al lado del fregadero.

Abre la llave.
Y que salga el agua.

El fenómeno El Niño tiene 69 % de probabilidad de ser el más fuerte desde que hay registro

(Foto: EFE/SCOTT HALLERAN/Archivo)

El fenómeno meteorológico de El Niño, que implica aguas más cálidas de lo usual en el Pacífico, tiene un 69 % de probabilidad de ser el más fuerte desde que hay registros, avisó este jueves la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) de Estados Unidos.

El Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó en su más reciente informe la posibilidad de que El Niño, de octubre a diciembre próximo, sea «un histórico evento que exceda la fuerza» de fenómenos anteriores hasta 1950, cuando comenzaron los registros, con 2,5 grados centígrados por encima de la temperatura usual.

«Con un evento de esta magnitud, la probabilidad de experimentar impactos consistentes con El Niño son mayores, pero no están garantizadas. En resumen, El Niño se está fortaleciendo, con una probabilidad superior al 90 % de un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-27 en el hemisferio norte», expuso.

El organismo elevó sus pronósticos tras detectar que El Niño, que surgió en junio, se fortaleció durante el último mes, con anomalías en la temperatura que superaron los 2 grados centígrados en la superficie del Pacífico oriental y hasta los 10 grados bajo la superficie.

La oficina meteorológica declara la formación de El Niño cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial están 0,5 grados centígrados por encima del promedio por «varios meses consecutivos».

El Niño es un fenómeno climático que implica aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico y aires del oeste más intensos, que resultan en un aumento de la cizalladura vertical del viento.

Para países en su zona de impacto, como Estados Unidos, esto implica condiciones más secas y un invierno más cálido de lo usual, apuntó la NOAA, aunque también implicará «lluvias y posibles inundaciones» en el sur del país norteamericano.

Los vientos de El Niño también suponen una posibilidad mayor de ciclones tropicales en el Pacífico, aunque una menor probabilidad de huracanes en el Atlántico.

De hecho, el fortalecimiento de El Niño llevó a la NOAA a rebajar el 6 de agosto su previsión para la temporada del Atlántico al estimar máximo 13 tormentas, por debajo del promedio histórico, pero en el Pacífico oriental prevé hasta 22 ciclones, por encima de la media.

Por otro lado, el organismo climático reportó que julio fue el mes más caluroso en la historia de Estados Unidos desde que hay registro, con una temperatura promedio de casi 25 grados centígrados, 1,8 grados sobre el promedio del siglo XX.

Meta defiende sus plataformas ante demanda en EE. UU. por adicción a redes sociales en niños

(Foto: EFE/JOHN G. MABANGLO/Archivo)

Meta está refutando las acusaciones formuladas por varios fiscales estatales en el marco de su más reciente juicio relacionado con la supuesta adicción en niñosy adolescentes de sus redes sociales, la cual busca indemnizaciones de por lo menos de 1.400 millones de dólares, según dijo este jueves la tecnológica a ABC.

La jueza Yvonne Gonzalez Rogers del Distrito Norte de California escuchará desde el próximo martes 18 los argumentos de las dos partes, en un juicio con jurado que ha sido catalogado como histórico por los 29 fiscales estatales, entre ellos el de California, que acusaron al gigante tecnológico por diseñar e implementar funciones en Instagram y Facebook que generan adicción en niños y adolescentes.

Meta refutó este jueves las acusaciones a las que califica de «infundadas», según dijo un portavoz de la compañía a la televisora.

«Los fiscales no presentan pruebas de que alguien en sus estados haya sido engañado, afirman que funciones inofensivas —como tener una cuenta adicional de Instagram— perjudicaron de alguna manera a sus residentes, e intentan penalizar a Meta por desafíos que afectan a toda la industria, como la verificación de la edad», ahondó el representante de la tecnológica.

Meta también criticó la indemnización económica solicitada por los demandantes, que en este caso podrían alcanzar hasta 1.400 millones de dólares calificándolas de «enormemente desproporcionadas».

«En lugar de ceñirse a los hechos o a la ley, los estados han decidido perseguir una compensación económica desorbitada», afirmó el portavoz.

La compañía se enfrenta a un proceso de unas cuatro a seis semanas durante las que se espera que el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, y el responsable de Instagram, Adam Mosseri, sean llamados a declarar.

En su demanda, los estados también buscan cambios en las aplicaciones de Meta para usuarios menores de 18 años, entre ellos la reproducción automática de videos.

El gigante tecnológico llega al juicio en una corte federal en Oakland, en el norte de California, después de varias derrotas.

La semana pasada un juzgado del distrito de Santa Fe en Nuevo México condenó a Meta a pagar 567 millones de dólares a un fondo de reparación para la salud mental de los jóvenes que debe crear, porque se considera que su forma de operar perjudica la salud y seguridad de los adolescentes, un fallo que se estima como precedente para la actual querella.

Agua cada nueve días: endurecen racionamiento en la capital de Honduras por crisis hídríca

Una mujer se lava la cara en una reserva de agua este jueves, en Tegucigalpa (Honduras). (Foto: EFE/Gustavo Amador)

Tegucigalpa.- Las reservas de agua de la capital de Honduras, Tegucigalpa, podrían caer a niveles críticos en las próximas semanas si no se registran lluvias significativas, lo que ha obligado a las autoridades a endurecer el racionamiento y suministrar el servicio cada nueve días por unas pocas horas.

Tegucigalpa cuenta con cerca de dos millones de habitantes y vive desde hace años sumida en una crisis hídrica, pero esta se agravó en junio pasado, cuando se estableció un cronograma de racionamiento con el servicio cada siete días.

Este jueves, el director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos, Julio Quiñónez, dijo a EFE que «el escenario de precipitaciones es todavía malo” y los embalses podrían entrar en niveles «críticos» de persistir este escenario.

Ahora la represa La Concepción, que abastece cerca del 60 % de la capital, opera al 30 % de su capacidad, mientras que otro reservorio, el embalse Los Laureles, al 38 %, detalló el funcionario.

Es por ello que desde el 1 de agosto el calendario de distribución pasó de siete a nueve días, con una disposición del servicio de entre dos y seis horas, dependiendo del lugar, en un intento de prolongar estas reservas.

De no haberse hecho, los embalses habrían descendido al 20 % hacia el 20 de agosto, mientras que con el nuevo calendario ese umbral se prevé para el 20 de septiembre, según Quiñónez.

A partir del 20 % de capacidad la presencia de sedimentos dificulta considerablemente el aprovechamiento del agua y, por debajo del 15 %, “deja de ser útil”, enfatizó.

Fotografía que muestra la represa Los Laureles con bajo nivel de agua este jueves, en Tegucigalpa (Honduras). (Foto: EFE/Gustavo Amador)

Filas y lavaderos: la cara de la sequía

“Solo nos están tirando una hora el agua, cada ocho días”, relató a EFE Ada Maribel Núñez, de 54 años, residente en la colonia Ulloa, quien explicó que el suministro apenas alcanza para beber y realizar algunas tareas domésticas.

La falta de suministro suficiente de agua en su hogar obliga a Núñez, miembro de una familia de siete integrantes, a trasladarse a unos lavaderos públicos para poder lavar la ropa.

“Nosotros venimos a lavar aquí porque no tenemos agua en las casas”, afirmó, al pedir a las autoridades que mejoren el abastecimiento del líquido.

Tegucigalpa distribuye unos 90.000 metros cúbicos de agua al día mediante una red pública que cubre cerca del 72 % de la población. El resto depende de la compra a camiones cisterna o de mecanismos de distribución estatal.

La escasez se refleja en las filas para obtener agua de las cisternas y en las caminatas de habitantes que acuden a ríos y quebradas para lavar ropa.

El hondureño Darwin Ordoñez llega a una reserva de agua este jueves, en Tegucigalpa (Honduras). (Foto: EFE/Gustavo Amador)

Un déficit estructural de décadas

La crisis no responde únicamente a la falta de lluvias. Las autoridades reconocen que Tegucigalpa arrastra un déficit histórico de infraestructura para captar y almacenar agua, agravado por el crecimiento de la población.

El alcalde de Tegucigalpa, Juan Diego Zelaya, dijo que la Alcaldía inició la rehabilitación de fuentes subterráneas para enfrentar la emergencia.

Zelaya señaló que la sequía responde a un “fenómeno mundial” y destacó como solución estructural la construcción de la represa San José, un proyecto que no entrará en funcionamiento hasta 2028 y que, por tanto, no ofrece una respuesta inmediata a la actual emergencia.

Mientras tanto, las autoridades municipales han pedido a la población extremar el ahorro del agua, a la espera de que las lluvias de las próximas semanas permitan aliviar la presión sobre las reservas y evitar que la capital hondureña entre en una fase crítica de desabastecimiento.

Alarma por cientos de llamadas de emergencias médicas desde centro migratorio de Georgia

Fotografía del sábado 8 de agosto que muestra un cartel en el ingreso del Centro de Detención de Stewart en Lumpkin, Georgia (Estados Unidos). (Foto: EFE/Gabriel DeFranco)

Las llamadas a los servicios de emergencia desde el Centro de Detención de Stewart (Georgia), una de las mayores instalaciones para inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, se han disparado este año, muchas de ellas por graves problemas médicos, lo que ha generado alarma entre los defensores de los derechos civiles.

«Es una situación alarmante», dijo a EFE Amílcar Valencia, director ejecutivo de El Refugio, organización que brinda apoyo a familiares de migrantes detenidos en Stewart, ubicado en la pequeña localidad rural de Lumpkin, donde este año se han registrado dos muertes de migrantes: una de un cubano por un supuesto suicidio y otra, de un mexicano que estuvo detenido allí, por leucemia.

«Muchas de estas llamadas son serias, sobre personas que están perdiendo la consciencia, que están convulsionando o que han sufrido paros cardíacos o respiratorios», precisó Valencia.

De acuerdo con el activista, durante los primeros seis meses del año, las autoridades de ese centro, localizado a unos 230 kilómetros al sur de Atlanta, realizaron más de 300 llamadas al 911, un 300 % más con respecto al total de 2022 y más del 60 por ciento con respecto a 2025, cuando Donald Trump asumió la Presidencia por segunda vez.

Estos datos respaldan las denuncias que desde hace años están haciendo organizaciones de derechos civiles sobre las condiciones de los inmigrantes en Stewart, donde la situación ha empeorado en el último año tras la ofensiva migratoria emprendida por la Administración de Trump.

También se han reportado detenidos que intentaron quitarse la vida o mujeres embarazadas que están teniendo algún tipo de emergencias, como sangrado o que están en el proceso de parto, explicó Valencia.

Informó que su grupo trabaja en un reporte con los datos oficiales para sacar a luz la situación en ese centro, que tiene una capacidad para alrededor de 2.000 personas.

«Todo esto es preocupante porque hay una población en detención, como las mujeres embarazadas, que está lidiando con situaciones serias y que, en primer lugar, nunca deberían haber sido detenidas por las condiciones que ya sabemos que existen, por la falta de atención médica», lamentó el activista.

De acuerdo con organizaciones migratorias, la pequeña localidad de Georgia, que tiene una población de 800 personas, no tiene la capacidad y los recursos para atender la cantidad de llamadas que se reciben de la cárcel y está sobrecargando el limitado sistema de servicios médicos de emergencia.

El Refugio y otras organizaciones han denunciado desde hace varios años el «historial de abusos y muertes» de Stewart, una situación que ha empeorado por el número de personas detenidas, muchas de ellas vulnerables o frágiles de salud, y porque, según activistas, el personal de CoreCivic, que opera la prisión, se ha visto abrumado.

«La negligencia médica mata a muchas personas aquí en el Centro de Detención de Stewart», aseguró a EFE la profesora universitaria Stephanie M. Madison, coordinadora de El Refugio.

Fotografía del sábado 8 de agosto donde aparecen dos voluntarios de El Refugio, organización que brinda apoyo a familiares de migrantes detenidos en Stewart, caminando en el estacionamiento del Centro de Detención de Stewart en Lumpkin, Georgia (Estados Unidos). (Foto: EFE/Gabriel DeFranco)

Las muertes de un cubano y un mexicano  

El pasado abril, Denny Adán González, un cubano de 33 años, fue encontrado sin vida en su celda en Stewart tras presuntamente haberse quitado la vida, de acuerdo con el ICE, algo que algunas organizaciones y familiares de la víctima han puesto en duda ya que ocurrió a solo dos días de haber discutido con un oficial de la instalación.

Dos meses después, en julio, Prisciliano Trejo, un mexicano de 29 años que desarrolló leucemia aguda mientras estaba detenido en el mismo centro, murió en un hospital luego de que presuntamente se le negara la asistencia médica durante varios días, según afirman sus familiares.

Fotografía del sábado 8 de agosto que muestra tanque de almacenamiento de agua con el nombre del Centro de Detención de Stewart junto a un cartel de CoreCivic, compañía que opera este centro de detención en Lumpkin, Georgia (Estados Unidos). (Foto: EFE/Gabriel DeFranco)

La muerte de Trejo no fue reportada por el ICE porque poco antes de morir, las autoridades lo entregaron a su familia.

Durante la visita de EFE a El Refugio, voluntarios de la organización recogieron a un anciano originario de Cuba que Inmigración liberó «inesperadamente» por su condición médica, según reconoció el propio hombre que apenas lograba caminar con la ayuda de un andador.

Tanto el ICE como CoreCivic han negado repetidamente las denuncias de las organizaciones y rechazan que exista negligencia médica.