El Senador Robert Menéndez, de Nueva Jersey apoya el proyecto de Velásquez y Ocasio. (Foto: EFE)

Usted se estará preguntando, “Rayos, ¿y qué rayos es eso de democratódromo? Bueno, es una palabra compuesta de dos palabras griegas, “democracia” (gobierno) y “dromo” (lugar donde se hacen carreras), como en hipódromo y autódromo. En el caso de “democratódromo” se refiere al lugar donde se hace gobierno y proyectos de ley. Por supuesto, esta palabra no existe, pero la uso para hablar sobre el tema colonial de Puerto Rico, que en los últimos días ha estado sonando en las cámaras legislativas del Congreso estadounidense y del gobierno de Puerto Rico.

El pasado 2 de marzo el Rep. Darren Soto, R-Kissimmee y la comisionada residente de Puerto Rico en Washington, Jennifer González, radicaron un proyecto de ley para comenzar el proceso de incorporación de Puerto Rico como el estado 51 de los Estados Unidos de América. El proyecto se llama Acta para la Admisión de Puerto Rico como Estado, y contó con el apoyo de 50 congresistas.

Por otra parte, las congresistas Nydia Velázquez (D) y Alexandria Ocasio Cortez radicaron, el pasado 18 de marzo, otro proyecto de ley para iniciar un proceso de autodeterminación vinculante al Congreso estadounidense. El proyecto se conoce como Acta para la Libre Determinación del Pueblo de Puerto Rico, y cuenta con el auspicio de 76 congresistas y 8 senadores federales, incluyendo un republicano –Roger Wicker, R-Mississippi–; según lo indicó Nydia Velázquez. 10 de estos auspiciadores son presidentes de comités del Congreso, con ese tipo de apoyo este proyecto se perfila en buena dirección.

Puerto Rico en el “democratódromo” 1
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez habla con los medios de comunicación. (Foto: EFE)

Veamos los proyectos en justa perspectiva. El proyecto Soto-González procura que el Congreso avale la consulta celebrada el pasado 3 de noviembre, donde se preguntó a los puertorriqueños en un referéndum sobre estadidad, sí o no. En ese referéndum el sí obtuvo un 52.5 por ciento y el no un 47.5 por ciento. Sin embargo, ese referéndum no fue avalado por el Congreso, ni tampoco el Departamento de Justicia federal le asignó fondos. Esto significa que el Congreso no está obligado a considerar dicha consulta, ni a crear ningún proceso de admisión en base a ella. También este proyecto solo insiste en una fórmula política (estadidad) e ignora las demás fórmulas descolonizadoras. Ellos alegan que el pueblo de Puerto Rico habló en el referéndum del 3 de noviembre. Sin embargo, en esas elecciones de noviembre de 2020, solo un 55 por ciento de 1,269,169 votantes hábiles participaron. Pretender pasar por alto a ese 45 por ciento que no participó y excluir las demás fórmulas descolonizadoras es una afrenta a los más básicos derechos democráticos. Tiendo a pensar que esa desenfrenada insistencia de Soto-González por empujar su fórmula estadista, no es más que una evidencia de que su proyecto tiene poca fuerza en el Congreso estadounidense.

El proyecto Velázquez-Ocasio va en una dirección mucho más democrática. Primero, que es un proyecto que no lo inicia ningún partido político puertorriqueño, sino que viene del Congreso mismo, por lo cual será automáticamente vinculante y en caso de adoptarse tendrá el recurso económico del Departamento de Justicia. Este proyecto propone la creación de un mecanismo de asamblea constitucional de estatus, basado en el derecho inalienable que tienen los pueblos a su libre determinación. Otro elemento importante es que en ninguna parte del proyecto se está abogando por un estatus en particular. Esa asamblea constituyente tendrá la tarea de presentarle al pueblo todas las fórmulas no coloniales y no territoriales, debidamente explicadas y las implicaciones procesales que lleva cada una de ellas. 

Las fórmulas que se estarán dilucidando son la estadidad, la independencia, la libre asociación, el Estado Libre Asociado soberano y cualquier otra fórmula que sea no colonial y fuera de la cláusula territorial de la Constitución estadounidense. También, el proyecto propone la creación de una comisión bilateral entre el Congreso estadounidense y la Legislatura puertorriqueña para servir de guía, consejo y asistencia técnica para la asamblea constituyente, que estará compuesta por todos los sectores del espectro político puertorriqueño. La asamblea no votará por estas fórmulas que hemos mencionado, sino que en consulta con la comisión bilateral y luego del debido proceso depurador, las presentará a los nacionales de Puerto Rico y estos serán los que votarán y escogerán la fórmula que ellos prefieran. Por eso dije que este proyecto Velázquez-Ocasio es mucho más democrático, inclusivo y viable para terminar con la relación colonial, que por 123 años ha mantenido el Congreso de los Estados Unidos de América con Puerto Rico.

Ya parte de la diáspora puertorriqueña en Chicago, Nueva York, Washington, Connecticut, Pennsylvania y organizaciones políticas en la Isla han expresado su apoyo al proyecto Velázquez-Ocasio. Ahora nos toca comenzar a educar a nuestra gente sobre este importante proceso descolonizador del cual todos los puertorriqueños y puertorriqueñas somos parte.

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