Al grito de “Ni uno más” manifestantes han urgido durante el jueves, al Gobierno del presidente Joe Biden, en protestas celebradas en diversas partes del país, a que ponga fin a las deportaciones y cierre todos los centros de detención de inmigrantes, con lo que cumpliría su promesa de una política migratoria “justa y humana”.

De costa a costa de Estados Unidos defensores de los inmigrantes y afectados por las deportaciones se reunieron para pedir a la Administración demócrata que libere a los más de 18.000 inmigrantes detenidos en cárceles del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y que detenga las deportaciones.

“No se puede seguir con una narrativa similar a la de (el ahora expresidente Donald) Trump. No es justo que mantenga a miles de inmigrantes detenidos que pueden seguir sus procesos en libertad y seguir arriesgando su salud”, dijo a Efe Isaías Guerrero, vocero de FIRM Action, que convocó las protestas con decenas de otras organizaciones.

El llamado en la capital estadounidense se realizó frente a las oficinas del ICE, donde afectados por las deportaciones como Cristal Rojas, ciudadana estadounidense a la que le deportaron a su madre cuando ella tenía apenas cinco años, relató el dolor de crecer sola.

“Han pasado 16 años desde que deportaron a mi mamá, y ahora me voy a graduar y ella no va poder estar a mi lado”, expresó la estudiante, que viajó desde Arkansas para participar en la protesta. “El sistema está fallando y hay que arreglarlo ya”, agregó.

Vivir la situación de Rojas es lo que mantiene a Abisahit Ibarra, de 16 años, en una constante intranquilidad. La joven nacida en California dijo a Efe que creció con el miedo de que deporten a su madre, Verónica Robles, que ha vivido 22 años en el país de forma indocumentada.

“Si se demora cuando está en la calle o si llego de la escuela y no está en casa me angustio, y pienso ‘Será que la agarró Inmigración’”, relata al borde de quebrarse en llanto.

Esa misma angustia la vive Robles, que tiene miedo de dejar a sus cuatro hijos solos. “La que más me preocupa es Abisahit porque es mi niña, la más pequeña. Yo le hago mucha falta. Por eso le pido al presidente que cumpla su promesa y detenga las deportaciones”, dijo la mexicana, que viajó a Washington con la delegación de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA).

TEMOR GENERALIZADO

Las familias que hoy relataron sus historias en casi 20 eventos en diversas ciudades no son las únicas que tienen miedo de ser separadas por las leyes migratorias. La deportación sigue siendo una preocupación importante para muchos latinos en el país.

Un análisis reciente del Centro Pew encontró que casi cuatro de cada diez latinos (39 %) en Estados Unidos dicen que les preocupa que ellos, un familiar o alguien cercano a ellos puedan ser deportados.

Esa preocupación es aun mayor entre los inmigrantes hispanos, de los que más de la mitad (51 %) dicen que les preocupa mucho o algo que ellos o alguien que conocen pueda se deportado, una proporción más alta que entre los latinos nacidos en Estados Unidos, 28 % de los cuales dicen tener las mismas preocupaciones.

QUE CUMPLA SU PROMESA

Lorena Quiroz, directora de Immigrant Alliance for Justice and Equity de Misisipi, advirtió en Washington que el temor crece porque las deportaciones continúan. “Biden, cumpla su promesa de una política de inmigración justa y humana”, urgió.

El mismo llamado se escuchó en Florida, donde se exigió el cierre del Centro de Detención del Condado de Glades y de todos los otros en ese estado. “Las promesas incumplidas son solo la forma de ser cruel de una persona ‘buena’”, dijo Rebecca Talbot, líder de Immigrant Action Alliance en Glades.

Advirtió que la situación en la cárcel de Glades, ubicada en Moore Haven, ejemplifica cómo “el sistema de detención en su conjunto es fundamentalmente defectuoso”.

La instalación, que actualmente sólo tiene ocho detenidos, tiene un historial documentado de abuso que incluye rociar químicos tóxicos en espacios cerrados; uso excesivo de la fuerza, especialmente contra inmigrantes negros; abuso y negligencia médica, e incompetencia que constantemente pone en peligro la vida de las personas, señaló Talbot.

NO MÁS COLABORACIÓN DE LA POLICÍA

Los activistas de Detention Watch Network, FIRM Action, American Friends Service Committee, United We Dream, y la campaña We Are Home también pidieron al Gobierno abandonar sus llamados a las ciudades que limitan la cooperación de sus cuerpos policiales con el ICE para que reconsideren restablecer la colaboración en cuanto a la retención de inmigrantes.

“Incluso estamos pidiendo que retiren la idea de los brazaletes electrónicos. Eso estigmatiza a estos inmigrantes”, manifestó Guerrero.

Grupos en varias ciudades de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvania, Virginia, Georgia, Florida, Indiana, Ohio y California tenían programadas acciones, la mayoría de ellas frente a los centros de detención o las instalaciones del ICE.

Los grupos también urgieron al Gobierno y al Congreso a trabajar por una reforma migratoria que legalice a los más de 11 millones de indocumentados que están expuestos a ser deportados.

Abisahit Ibarra también envió un mensaje a los republicanos: «Ustedes saben sobre ese dolor y la injusticia que cometen con los ciudadanos estadounidenses de padres deportados. Hagan lo correcto y no nos ignoren».

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