Nubia Carolina Córdoba, gobernadora de Chocó, Colombia, habla en un panel en el Summit de Atlanta el15 de mayo. (Natrice Miller/AJC)

Los pasados días 14 y 15 de mayo se celebró en el Morehouse College de Atlanta el primer Encuentro Binacional EE. UU. – Colombia para Líderes y Empresarios Afrodescendientes.

Unos 300 empresarios de los dos países se reunieron en la cumbre cuya primera conferencia centrada en fomentar relaciones comerciales, académicas y artísticas entre las dos comunidades; aproximadamente el 60% eran colombianos.

La conferencia fue abierta por el honorable Luis Gilberto Murillo, el embajador de Colombia en Estados Unidos y el primer negro en ocupar esa posición en los más de 200 años de vida republicana del país de Suramérica.

Murillo expresó que “Aunque haya diferencias de nacionalidad o idioma, los afrodescendientes de las Américas tienen culturas similares y, lamentablemente, obstáculos y desafíos similares”, y agregó que las personas negras de ambos países enfrentan una discriminación sistemática y un trato persistente de ciudadanos de segunda clase.

“Si podemos hacer que se escuchen las voces de las comunidades negras y podemos promover políticas inclusivas, se puede avanzar hacia un futuro donde las oportunidades y la representación para todos sean la norma y no la excepción”, afirmó el diplomático.

Desde el día previo al encuentro se reunieron en talleres para trabajar sobre los distintos tópicos de interés preparados para la cumbre, como son el comercio, los desafíos de la migración y el clima, y los intercambios y conexiones a nivel académico y cultural, con el fin de fomentar las relaciones entre las dos comunidades.

El activista Alphonso David posa durante el primer Encuentro Binacional EE. UU.-Colombia para Líderes Negros en Morehouse. (Natrice Miller/AJC)

El evento fue organizado por el Global Black Economic Forum, una organización estadounidense enfocada en promover oportunidades económicas para comunidades marginadas, y fue patrocinado por “The Whittley Agency”, una consultora empresarial de propiedad negra con sede en Atlanta.

Según datos del último censo de EE. UU., se calcula que en el área metropolitana de Atlanta viven aproximadamente unas 30,000 personas de ascendencia colombiana, y Colombia, como tal no es un socio comercial nuevo para Georgia, ya que en 2013, el estado estableció una oficina comercial en Colombia. En 2022, las exportaciones de Georgia a Colombia totalizaron $458.9 millones y fue destino número 25 de exportaciones más grandes del estado, según cifras del Departamento de Desarrollo Económico de Georgia.

Una de las empresarias que viajo desde Colombia fue Heidy Parra. Proviene del Chocó, un departamento en la costa del Pacífico colombiano donde el 85% de la población es afrodescendiente. Parra es propietaria de un laboratorio de cosméticos y fabrica productos para otros miniempresarios, y también comercializa su propia línea de belleza, “Báttaua”. Heidy dice que tener un negocio como afrocolombiana es “un gran desafío” porque no tienen acceso a muchas oportunidades, ya que la provincia tiene una de las tasas más altas de pobreza. Sin embargo, dice que aspira a establecer nexos con marcas de belleza afroamericanas que necesiten un fabricante de bajo costo.

El empresario Alphonso David, presidente y director ejecutivo del Global Black Economic Forum, dijo que la organización decidió organizar este encuentro para derribar barreras y distancias que existen entre la diáspora africana en el continente.

Decidieron organizar el encuentro en Atlanta debido a que es lugar especial en la historia de los afroamericanos, como cuna del Movimiento por los Derechos Civiles. Esperan que el encuentro conduzca a nuevas asociaciones y colaboraciones entre líderes empresariales e inspire a los estadounidenses a viajar a Colombia y explorar oportunidades allí.

El embajador de Colombia en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo, habla en el primer Foro EE. UU.-Colombia para Líderes Negros, celebrado en Morehouse, Atlanta. (Foto: Cortesía de Natrice Miller/AJC)

“A menos que dediquemos tiempo a invertir en nuestras propias comunidades, nunca alcanzaremos verdaderamente la autonomía económica”, dijo David, hablando a un reportero del Atlanta Journal. “De paso, también quisiera derribar barreras que existen en la mente de algunos ciudadanos de este país sobre lo que es ser negro y sobre cómo definimos la negritud”.

Las mesas de cubrieron una variedad de temas, incluyendo cómo empoderar a las empresas negras en ambos países y cómo estimular un panorama de legislación de acción afirmativa. Los oradores alternaron sus presentaciones entre charlas en español y en inglés.

Los vínculos entre las comunidades empresariales negras de Atlanta y Colombia han venido creciendo desde hace algún tiempo. El otoño pasado, un grupo de empresarios negros del área metropolitana viajó a Colombia para la primera misión comercial de este tipo.

Ricardo Berrís, un empresario de Atlanta y presidente del Comité de Oportunidades Globales de las Cámaras Negras de Atlanta, ayudó a organizar la misión comercial anterior y también estuvo presente en la cumbre.

“Mientras haya personas que no conozcan las relaciones que existen entre nuestras comunidades diaspóricas, necesitamos que eventos como estos sucedan y se repitan”, dijo Berrís; de otro lado, Parra aseguró que regresa a Colombia con algunos compromisos de asociación comercial. “Siento que estamos solo al comienzo”, concluyó.

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