¡Tengan mucho cuidado a quienes aceptan como amigos en sus redes sociales! (Foto: Mohamed_hassan/Pixabay)

Hace unos días, una amiga —a la que llamaremos Juana para proteger su anonimato—, compartió conmigo una experiencia inquietante que quiero destacar en esta nota. Juana conoció a alguien a través de una solicitud de amistad en Facebook y, sorprendentemente, después de poco tiempo se casó de una manera ficticia en línea. Lo que me impactó no fue que tuviera un romance, sino las numerosas inconsistencias en su relato romántico que narraba con mucho entusiasmo.

El romance virtual

Durante los tres meses de su cortejo virtual —con un individuo al que llamaremos Luis—, mantuvieron una relación secreta a larga distancia. A pesar de las diferencias de horarios de los países en la cual se encontraban cada uno de ellos, compartieron conversaciones a través de mensajes de texto y fotografías que Juana le enviaba para mantener viva la llama del romance. De esta manera, Juana se enamoró perdidamente de la imagen de Luis. Físicamente, se le puede describir como un hombre atlético y notoriamente más joven que ella —tal vez, unos veinte años de diferencia—. Con el transcurso del tiempo, compartieron detalles personales de sus vidas. Juana mencionó que su enamorado había sufrido la reciente pérdida de su esposa; y su única hija de diez años de edad, se encontraba estudiando en un colegio interno en un país europeo lejos del apoyo emocional de su padre quien trabajaba como sargento y médico cirujano en una base militar en Medio Oriente.

La solicitud inusual

Con el tiempo, Luis le pidió a Juana su dirección de correo electrónico para recibir un paquete del extranjero, un supuesto premio que este individuo no podía recibir en su base militar; Juana aceptó ayudarlo sin dudar y sin investigar su contenido. Además, comenzó a comunicarse regularmente con la hija de Luis, quien se encontraba enferma y sola en el colegio interno en otro país de Europa. Las conversaciones eran tan frecuentes que Juana comenzó a preocuparse si no hablaba con la niña. El afecto maternal y un fuerte vínculo emocional se habían establecido con la hija de su enamorado virtual. Las comunicaciones con ambos se realizaban solo por mensaje de texto, y nunca se estableció una videollamada o una comunicación de voz con cada uno de ellos.

Lo difuso en las redes sociales

Juana compartió su romance con algunos vecinos y familiares más cercanos; pero, no informó al resto de su familia ni a sus hijos. Algunos familiares investigaron en línea y descubrieron que este atractivo individuo tenía diferentes nombres en diversos países y había creado varios perfiles, con esos nombres, en el mismo Facebook y LinkedIn utilizando la misma foto que le envió a Juana. El problema se agrava cuando Juana, en nombre de su romance virtual, comienza a mentir a los familiares haciéndoles creer que todo acabó entre ellos. Por otro lado, Juana se sigue comunicando con Luis compartiéndole no solo su vida personal; sino, también, la de sus familiares.

Advertencia y recomendación

Desafortunadamente, Juana envió una tarjeta de regalo a la hija de Luis y lo hizo compartiendo el número de una tarjeta de regalo por medio de su correo electrónico. El monto nadie lo sabe.

Su comportamiento ha cambiado mucho, y su familia está muy preocupada. Ella no escucha razones y está completamente cegada a esta relación romántica. Ante las mencionadas pruebas del delito, Juana da una explicación lógica a la falaz historia. Todo parece indicar que este amorío virtual es una estafa para robarle de entrada dinero y podría llegar hasta la identidad.

A diario, Juana comparte fotos con Luis, y la relación avanza rápidamente. Cuando ambos tienen desacuerdos —como cuando Juana cometió un error en su teléfono al introducir la clave del número de cuenta del banco de Luis para saber su saldo total porque al parecer no tenía acceso a la internet, por ejemplo—, terminan la relación durante unas horas. Juana llora desconsoladamente y no consigue dormir, hasta que Luis le envía un mensaje de texto, con palabras amables, para reconciliarse. Esta situación parece implicar una manipulación de sus emociones; y, físicamente, Juana ya perdió quince libras de peso.

En conclusión, no sé cómo terminará esta historia. Les insto a alertar a sus familiares y amigos para que no caigan en las redes internacionales de los «estafadores románticos». El problema no es solo con la víctima sino con la impotencia de la familia al no poder ayudar al familiar a hundirse en un abismo emocional y financiero. Hay que tener mucho cuidado de a quien se acepta como amigo virtual en las redes sociales. Cualquiera de nosotros puede ser vulnerable y víctima de los estafadores virtuales.

Estas son algunas recomendaciones:

  • Si tiene dudas sobre alguien que conoce en línea, comparta la situación con amigos y familiares de confianza.
  • Evite compartir información personal, como datos bancarios o contraseñas, más aun con personas que acaba de conocer, o solo conoce en línea.
  • Verifique la autenticidad de las personas en las redes sociales y no se deje llevar únicamente por las apariencias. Use Google Search para verificar las fotografías y acceder a la fuente original de esos retratos.
  • Sea cauteloso al enviar regalos a personas que conoce en línea.

 

“These scammers pay close attention to the information you share, and don’t miss a beat becoming your perfect match. You like a thing, so that’s their thing, too. You’re looking to settle down. They’re ready too. But there is one exception – you want to meet in real life, and they can’t. Reports show their excuse is often baked right into their fake identity. Claiming to be on a faraway military base is the most popular excuse, but “offshore oil rig worker” is another common (and fake) occupation. In short, there’s no end to the lies romance scammers will tell to get your money.”

 Source: “Romance scammers’ favorite lies exposed” at https://www.ftc.gov/news-events/data-visualizations/data-spotlight/2023/02/romance-scammers-favorite-lies-exposed

“If you paid a romance scammer with a gift card, wire transfer, credit or debit card, or cryptocurrency, contact the company or your bank right away. Tell them you paid a scammer and ask them to refund your money.

If you think it’s a scam, report it to the FTC at ReportFraud.ftc.gov. Notify the social networking site or app where you met the scammer, too.”

Source: “What to Know About Romance Scams” at https://consumer.ftc.gov/articles/what-know-about-romance-scams#report

“The scammer’s intention is to establish a relationship as quickly as possible, endear himself to the victim, gain trust, and propose marriage. He will make plans to meet in person, but that will never happen. Eventually, he will ask for money.”

Source: “Online Imposters Break Hearts and Bank Accounts” at https://www.fbi.gov/news/stories/romance-scams

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