Fotografía cedida por la Biblioteca del Congreso donde se muestra la Hacienda de los Martínez en Taos, Nuevo México, construida en 1804 y considerada como una de las pocas "grandes casas" del período colonial español tardío al estilo del norte de Nuevo México que quedan en el suroeste de Estados Unidos. EFE/Carol Highsmith/Library of Congress

En Nuevo México sobrevive un español único en el mundo que ha pasado de generación en generación desde la época colonial, pero que según algunos expertos corre peligro de desaparecer, mientras que para otros solo evoluciona con otras variantes del idioma y adaptaciones del inglés.

Conocido como «El Español de Nuevo México», este dialecto proviene de los primeros colonos españoles que llegaron a dicha región hace más de 400 años (1598), mucho antes de que se estableciera el primer asentamiento inglés en lo que hoy es el estado de Virginia (1607).

Según el catedrático Damián Vergara Wilson, quien lo aprendió de sus padres y abuelos, algunas personas aseguran que el Español de Nuevo México refleja el español de la «edad de oro» de España.

Sin embargo, el experto de la Universidad de Nuevo México subraya a EFE que aunque sí existen ciertas retenciones léxicas de esa época, él cree más bien que «actualmente lo que tenemos es una combinación del español de la época de la colonia con el español proveniente de México».

Esta forma lingüística incluye palabras como «truje» (traje) o frases como «Yo te vide (vi) ayer» y «ancina» (así es).

Una característica es además la sustitución de la letra «s» por la «j»: «No je donde ejoy» (No sé donde estoy).

El español de Nuevo México se mantiene aún especialmente en las zonas rurales en las comunidades y pueblos del norte del estado donde es común escucharlo entre sus residentes, en las calles, restaurantes y fiestas.

Vergara, coordinador del Programa de Sabine Ulibarri-Español como un Lenguaje de Herencia, indica que actualmente el Español de Nuevo México es una mezcla del de la era colonial, el proveniente de México y mezclas de palabras de origen indígena.

Esto debido a que los primeros colonizadores incluyeron a españoles y portugueses, pero también mexicanos y grupos indígenas del sur que hablaban el Náhuatl.

De esta peculiar mezcla se siguen utilizando palabras como «ratón volador» para referirse a un murciélago o «gallina de la sierra» refiriéndose al guajolote.

Mientras que se mantienen palabras originarias de idiomas indígenas como son «tewa», refiriéndose a la piedra obsidiana y «cibolo», al búfalo.

El educador considera que el aislamiento de las comunidades rurales en Nuevo México permitió la supervivencia de esta forma de español.

«Para llegar aquí, los colonos tenían que recorrer el camino conocido como ‘la colonia del muerto’, un recorrido sumamente difícil, donde podrían sufrir emboscadas de los indios, morir de hambre o sed. Por eso no había mucho contacto», dijo Vergara.

Debido a ello, mientras el español cambió en España, en México y en otros lugares como los territorios de California y Texas que también formaron parte del territorio mexicano, el Español de Nuevo México se mantuvo prácticamente intacto.

Actualmente, aunque hay personas que creen que el Español de Nuevo México está muriendo debido a la falta de interés de las nuevas generaciones por mantenerlo, otros piensan que está evolucionando.

Investigadores como Len Nils Beké, quien recientemente terminó un doctorado lingüístico en la Universidad de Nuevo México, considera que esta forma de español sigue vivo en las comunidades rurales mientras evoluciona.

Beké dijo a EFE que muchas personas en comunidades rurales siguen manteniendo el idioma particularmente el nombre de lugares como pueblos, montañas, lagos.

Pero también le han incorporado el inglés. De ahí palabras como «Crismes» (Navidad) refiriéndose a «Christmas».

«Es muy interesante ver cómo el idioma constantemente se está reinventando, incorporando nuevos componentes, como si fueran un nuevo ingrediente», dijo Beké, quien recorrió varias de estas comunidades rurales como parte de su investigación para un doctorado.

Aseguró que existe un gran orgullo entre las comunidades de seguir manteniendo el «Español de Nuevo México», el cual asocian con su descendencia directa de los primeros colonos españoles.

Otras nuevas palabras que asegura se están integrando son las de nuestros tiempos como «facebuquiando» refiriéndose al uso de Facebook.

El Español de Nuevo México ha sobrevivido varios cambios en la región como la independencia de la colonia española, ser parte del territorio de México, para después serlo de Estados Unido en 1848.

Sin embargo, no existe un récord oficial de cuántas personas lo hablan ya que el Censo solamente recopila el porcentaje de personas hispanohablantes, pero no el tipo de español que hablan.

Hay grupos que están luchando por llevar su récord y mantenerlo, algunos de ellos lo promueven por las redes sociales por medio de la música y otros hacen campamentos de verano donde los niños pueden aprenderlo.

Investigadores consideran que otra amenaza es la llegada de nuevos migrantes de países centroamericanos que hablan una forma diferente de español.

Para Beké, el Español de Nuevo México «sobrevivirá y al final veremos nuevas palabras adaptadas al idioma».

María Léon

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