Rae Maldonado (L) ayuda a su hijo Cruz Maldonado (R), un estudiante de tercer grado en la Escuela Primaria Cloverly, con su clase de escuela virtual en casa en Burtonsville, Maryland, EE. UU. EFE/EPA/Shawn Thew/File

Cleveland (OH). – La mayoría de los padres dice que sus hijos no duermen lo suficiente en las noches previas a una jornada escolar, situación que para casi una cuarta parte se ha agravado debido a la pandemia, según una encuesta que la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) publicó este lunes.

Según esta entidad, a medida que las familias pasan al nuevo año escolar, ya sea en persona, en línea o una combinación de ambos, incorporar el sueño a la rutina es un componente crucial para la salud en general.

Según la encuesta, el 57 % de los padres dijo que sus hijos no duermen lo suficiente y un 24 % dijo que el aprendizaje a distancia debido a la COVID-19 ha hecho que la hora de dormir de su hijo sea menos consistente.

Además, un 94 % de los padres reconoce que el sueño afecta el estado de ánimo de sus hijos y el 92 % de los padres comprende el impacto del sueño en la salud física.

«Aunque es posible que los estudiantes no necesiten tomar el autobús o compartir el automóvil este año escolar, deben continuar con las rutinas de la mañana y la hora de acostarse, lo que incluye levantarse e irse a la cama a horas constantes para que duerman lo suficiente de manera regular», dijo el presidente de AASM el doctor Kannan Ramar.

Los estudios muestran que los estudiantes que obtienen las horas recomendadas de sueño saludable de manera regular tienden a experimentar mejores resultados, incluida una mejor atención, comportamiento, aprendizaje, memoria, regulación emocional, calidad de vida y salud mental y física.

Para promover una salud óptima, la AASM recomienda que los niños de 6 a 12 años de edad deben dormir de 9 a 12 horas de forma regular, mientras que los adolescentes de 13 a 18 años de edad deben dormir de 8 a 10 horas cada noche.

Cuando los niños y los adolescentes no duermen durante las horas recomendadas de forma regular pueden producirse problemas de comportamiento y aprendizaje, un mayor riesgo de problemas de salud como diabetes y obesidad, y más problemas de salud mental y del estado de ánimo.

Para los adolescentes, la falta de sueño aumenta significativamente el riesgo de accidentes debido a la conducción somnolienta.

Se destaca las horas de inicio temprano de la escuela, las tareas escolares, deportes y las redes sociales como los compromisos de tiempo que están compitiendo con un sueño saludable.

Para ayudar a los estudiantes a priorizar el sueño, la AASM recomienda mantener un horario de sueño estructurado y consistente, restringir el tiempo frente a aparatos electrónicos y establecer un ambiente relajante a la hora de acostarse.

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