Combo de fotografías de archivo que muestra a la esquiadora alpina argentina, Francesca Baruzzi (i), al patinador artístico sobre hielo mexicano, Donovan Carrillo (c) y al esquiador alpino noruego Lucas Pinheiro. (Foto: EFE/Andrea Sorelo/How Hwee Young)

A pocos días de inaugurados, los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 confirman que la competencia no se limita a las pistas de hielo y nieve. Con decenas de pruebas ya disputadas, el evento avanza entre grandes actuaciones deportivas, una creciente politización, protestas sociales en Italia y debates internacionales que vuelven a colocar a Estados Unidos en el centro de la conversación.

Medallero en movimiento y empuje del país anfitrión

En el plano deportivo, Noruega se mantiene como referencia en el conteo de oros, mientras Italia aprovecha la localía para sostenerse entre los primeros puestos. Uno de los momentos más celebrados fue el oro de la italiana Francesca Lollobrigida en los 3,000 metros de patinaje de velocidad, con récord olímpico y ovación en casa. Estados Unidos permanece en el grupo puntero, aunque su desempeño ha quedado parcialmente opacado por el contexto político que rodea a su delegación.

La italiana Francesca Lollobrigida dobló su apuesta en estos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026. (Foto: EFE/ROBERT GHEMENT)

¿Cómo van los atletas latinos? Presencia histórica, sin podios

Aunque los deportes de invierno siguen dominados por potencias tradicionales, América Latina registra en Milán-Cortina 2026 una de sus mayores participaciones históricas. Hasta ahora, ningún atleta latinoamericano ha subido al podio, pero varias actuaciones han sido destacadas por su valor simbólico y competitivo.

México compite con su delegación más numerosa en décadas. El patinador artístico Donovan Carrillo volvió a clasificar a la final olímpica, consolidándose como el referente latino en esta disciplina. En esquí de fondo, Regina Martínez hizo historia al convertirse en la primera mujer mexicana en competir en esta prueba en unos Juegos de Invierno.

Argentina encabeza la representación regional con atletas en esquí alpino y de fondo; Chile mantiene presencia constante en disciplinas de nieve; Ecuador cuenta nuevamente con Klaus Jungbluth; Colombia, Uruguay, Venezuela y Puerto Rico participan con uno o dos representantes cada uno, muchos de ellos beneficiados por apoyos del programa de Solidaridad Olímpica del COI. La narrativa común es la misma: competir ya es un logro en deportes marcados por altos costos y acceso limitado en la región.

El ucraniano Vladyslav Heraskevych, con el casco en memoria de los atletas ucranianos que murieron en la guerra con Rusia, durante la sesión de entrenamiento de Skeleton Masculino en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026. (Foto: EFE/ANDREA SOLERO)

Estados Unidos y el “ruido” político

Desde los primeros días, atletas estadounidenses han sido interrogados sobre la situación política interna y la política migratoria de su país. El esquiador freestyle Hunter Hess habló de “emociones encontradas” al competir bajo la bandera estadounidense, comentarios que derivaron incluso en críticas públicas del presidente Donald Trump. A esto se sumó el caso de la patinadora Amber Glenn, quien se alejó temporalmente de redes sociales tras recibir amenazas por expresarse sobre derechos LGBTQ+ y el clima político en su país.

La polémica se amplificó cuando se conoció la presencia de personal de ICE vinculado a tareas de seguridad para la delegación de EE. UU. Autoridades y reportes periodísticos aclararon que se trata de agentes de investigación (HSI) y no de operativos de deportación, pero el debate avivó el rechazo en sectores de la opinión pública europea.

El estadounidense Jordan Stolz se colgó el oro en los 1.000 metros de patinaje de velocidad, en Milan, Italia. (Foto: EFE/ROBERT GHEMENT)

Protestas, medio ambiente y límites a la expresión

Fuera de las sedes, Milán fue escenario de manifestaciones contra el impacto ambiental y el costo de los Juegos. Algunas protestas derivaron en choques aislados con la Policía. Dentro del ámbito deportivo, el Comité Olímpico volvió a aplicar con rigor la Regla 50, que prohíbe manifestaciones políticas: el ucraniano Vladyslav Heraskevych fue descalificado tras insistir en competir con símbolos alusivos a la guerra en su país, reabriendo el debate sobre libertad de expresión y neutralidad olímpica.

Unas cinco mil personas se han sumado este sábado a una manifestación convocada en Milán (norte) para protestar en contra de los Juegos Olímpicos de Invierno, inaugurados en la víspera en dicha ciudad italiana y la de Cortina d’Ampezzo. (Foto: EFE/MOURAD BALTI TOUATI)

Desinformación y redes: otro frente abierto

A la par, organizaciones europeas han documentado la circulación de videos falsos y contenidos generados con inteligencia artificial relacionados con los Juegos y figuras políticas estadounidenses. La desinformación se ha convertido en un “evento paralelo”, obligando al COI y a los organizadores a reforzar la comunicación oficial.

Milán-Cortina 2026 avanza con grandes historias deportivas, pero también como un espejo del momento global: tensiones políticas, debates migratorios, protestas sociales y luchas por representación. Para los atletas latinoamericanos, el reto sigue siendo abrir camino en un terreno históricamente desigual; para Estados Unidos, competir mientras lidia con una imagen internacional cuestionada; y para el olimpismo, sostener la promesa de neutralidad en un escenario cada vez más politizado.

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