(Foto: VOA)

El Plan Control Territorial del Gobierno salvadoreño se ha conocido por partes, mientras que las nuevas revelaciones sobre supuestas negociaciones con las pandillas sugieren otras causas de la caída de las muertes violentas.

Adelantando que faltaba “muchísimo por hacer”, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, tuiteó el sábado 4 de septiembre que el país ahora tenía, “en un mes, menos homicidios de los [que] antes tenía en un solo día”.

Bukele citaba un tuit del criminólogo y experto en seguridad pública, Ricardo Sosa, quien publicó que “el 15 de agosto del 2015 se registraron 57 homicidios en El Salvador. Y en el mes de agosto 2021 fueron 53”.

Ambos datos son ciertos a la luz de las cifras oficiales, pero las razones detrás de esa reducción pueden ir más allá de los triunfos que el Gobierno celebra en materia de seguridad.

Según le confirmó el asesor Ricardo Sosa a la Voz de América, las cifras que compartió son de fuentes como la Policía Nacional Civil, sin embargo, advierte que los datos más recientes suelen ser preliminares.

Bukele ha considerado la seguridad como una prioridad durante su gobierno desde 2019. Para ello lanzó entonces Plan Control Territorial (PCT). Incluso en febrero de 2020 irrumpió con policías y militares en la Asamblea Legislativa con el objetivo de forzar a los diputados para que aprobaran el préstamo que financiaría esa ofensiva contra el crimen organizado.

El Gobierno de Bukele le atribuye la caída de las cifras de muertes violentas en el país al PCT. Los asesinatos, efectivamente, se redujeron de 231 en junio de 2019, cuando se posesionó, a 117 en mayo de 2021, mes del informe más reciente de la Mesa Técnica Interinstitucional.

Con el PCT, el Gobierno busca recuperar el control de las cárceles, cortar la financiación del crimen organizado y fortalecer los cuerpos de seguridad. Sin embargo, Bukele ha introducido cada una de sus siete fases solo cuando las va a implementar, no detalla su funcionamiento y los resultados que se ofrecen son generales.

La cuarta fase, denominada “Incursión”, fue anunciada en julio y consiste en incorporar militares a las labores de seguridad en los territorios que dominan las pandillas y duplicar los efectivos hasta los 40.000 en cinco años.

Por esa falta de claridad y el peso de las propias pandillas, muchos analistas se preguntan que hay detrás.

Bukele, se ha mantenido como el presidente más popular de Centroamérica con más del 70% de aprobación, llegando al 87% el pasado 18 de agosto, de acuerdo con una encuesta de CID-Gallup publicada por varios medios salvadoreños.

Sin embargo, las recientes protestas en pleno bicentenario de la independencia regional por sus medidas contra la separación de poderes y para implementar el bitcóin como moneda oficial despiertan la duda de si Bukele podrá sostener esa popularidad en los próximos meses.

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