Un grupo de personas remueve escombros en una calle de Los Cayos. (Foto: EFE/Orlando Barría)

Zonas rurales cercanas al epicentro del sismo en Haití están arruinadas por el poderoso terremoto de magnitud 7.2 en Haití el 14 de agosto.

En un tramo de varias millas no quedó en pie ni una sola iglesia, escuela o casa en pie.

Iglesias, escuelas, casas, todo está en ruinas e impera a desolación. Ni siquiera las estructuras de adobe y las casas con tejado de paja que caracterizan a las comunidades rurales de este país caribeño tan pobre sobrevivieron.

La comunidad de Fleurant, situada en la cima de una colina, que se habían reunido en un amplio patio donde había un hospital, una escuela y una iglesia evangélica. Las tres estructuras se desplomaron.

Milagrosamente, nadie murió en los derrumbes. Pero al menos 137 personas fallecieron en Nippes, una región remota cercana al epicentro del terremoto y una de las zonas más afectadas en la península de Tiburón.

En la zona rural de Haití la tierra ya no producía como antes. Productos básicos como el plátano y el maíz se perdieron por la sequía y las enfermedades. Los manantiales de agua dulce hace tiempo que se secaron, o se contaminaron. Son pocas las carreteras pavimentadas, y es un lujo tener electricidad.

Mercy Corps, asegura que en la comunidad de L’Asile, de la que forma parte Fleurant, alrededor del 50% de las casas quedaron destruidas y 90% se ha visto afectado de alguna manera.

El Servicio Geológico de Estados Unidos reportó al menos 150 desprendimientos de lodo y rocas cerca de L’Asile tras la depresión tropical Grace.

El regreso a clases estaba programado para el 6 de septiembre.

Mercy Corps está trabajando con rapidez para adquirir 3,000 kits de suministros esenciales, como pastillas de purificación de agua, jabón, pañales, mosquiteros, sábanas y lonas, así como 3,000 linternas solares, y planean proporcionar ayuda en efectivo a 5,000 familias para que puedan comprar lo que más necesitan.

La evaluación preliminar de los daños realizada por la Oficina de Protección Civil de Haití, responsable de la respuesta a la catástrofe, estima que 60,759 casas han sido destruidas y otras 76,121 han sufrido daños en los tres departamentos regionales más afectados. Más de 136,800 familias ya están registradas en las regiones.

Las autoridades haitianas, elevaron la cifra de muertos en torno a los 2000, y dijeron que al menos 684,000 personas, 40% de la población de la región de Nippes, Sur y Grand’Anse, donde 15 personas murieron en una iglesia durante un bautizo, necesitan ayuda humanitaria urgente.

Esto incluye el agua potable que se necesita desesperadamente para la comunidad de Pestel, donde casi 1,810 pozos se agrietaron o resultaron destruidos.

El edificio administrativo del hospital, de dos plantas, se hundió durante el terremoto, sepultando un primer piso y llevándose por delante las oficinas, así como las salas de maternidad y pediatría y un quirófano, junto con todos los equipos.

En los días posteriores, el hospital se ha visto desbordado con más de 200 pacientes, la mayoría con heridas graves, que acudían a buscar atención en medio de la escasez de suministros médicos, una estructura insegura, pero un equipo motivado para asistir lo mejor que podía.

Grupos de hispanos en Filadelfia, entre los que figuran haitianos, dominicanos y puertorriqueños, están organizándose para recolectar artículos de primera necesidad para los damnificados del terremoto en Haití. Esta vez optaron por operar sin ayuda de organizaciones grandes, ya que en el 2010 por supuestos asuntos políticos mucha ayuda fue desviada. Para saber como ayudar acuda a 6334 Rising sun Ave el Restaurant, o llame a Charito Morales al 215 847 02 56.

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