(Foto: Ilustrativa/Pexels)

Karen Holford sintió desde niña una gran pasión por los motores, pero cuando expresó que quería ser ingeniera mecánica sus profesores trataron de disuadirla porque “esa no era una profesión para mujeres”; le dio tanto coraje escuchar eso, que se propuso con todas fuerzas sacar adelante su proyecto. En 1990 se graduó de ingeniera en la Universidad de Cardiff, y 20 años después se convirtió en la directora de su Facultad de Ingeniería y vicecanciller del Decanato de Ciencias Físicas e Ingeniería de la misma universidad.

Muchos años antes, Mary Jackson, de Hampton, Virginia, se había convertido en la primera mujer negra en obtener un diploma de ingeniera en los Estados Unidos. Por la excelencia de sus notas, obtuvo un cupo entre las “computadoras humanas” de la agencia NACA, –la futura NASA–. Allí trabajaría junto con Katherine Johnson, otra ingeniera negra, laureada como la más brillante matemática que ha tenido esa agencia, y con Dorothy Vaughan, otra “black computer”, que tuvo que luchar con muchas agallas para vencer la segregación, –y cuya figura revive magistralmente Octavia Spencer en la película “Figuras Ocultas”–.

Otras mujeres han sido líderes que han traspasado la historia. En el siglo XV, una humilde campesina, Juana de Arco, con su visión y con su arrojo llegó a transformar a Francia; con solo 18 años lideró las fuerzas del rey sin corona, Carlos Séptimo y derrotó a los invasores en Orleans, logrando que el rey fuera coronado. Los méritos de su corta vida le valieron ser declarada santa en 1920. Décadas después, Isabel la Católica unifica las coronas de Castilla y Aragón al casarse con Fernando, y con intuición visionaria apoya el viaje de Colón a las Indias propiciando el nacimiento del “Nuevo Mundo” para el occidente, convirtiendo a España en el Reino más poderoso de la época.

Al final de los años 80, otra mujer carismática logró la enorme hazaña de convertirse en la primera ministra de un país musulmán. Benazir Bhutto fue la líder que desde el exilio reclamaba el fin de la feroz dictadura militar que oprimía al Pakistán, hasta conquistar el máximo cargo político del país. Desde allí abogó por los derechos de la mujer a una vida más digna y libre, y por educación y acceso al trabajo para todos. Después de que el establecimiento la sacara, en 1993, Benazír volvió a ganar las elecciones, continuando su obra democratizadora, para salir a un segundo exilio y finalmente ser asesinada en Rawalpindi, en 2007.

Como éstas, miles de otras mujeres han dado la batalla por la libertad y el progreso, no solo femenino sino de la sociedad entera; ya sea desde cargos políticos, ya desde la ciencia, la religión, la academia, el arte o el espectáculo. Pero a pesar de los muchos progresos, la sociedad aún acumula una deuda pendiente hacia la mujer, por sus aportes al progreso y a la armonía social. Por eso, aunque esté terminando marzo, el mes dedicado a enaltecer la figura femenina, la labor no termina allí; y todos los hombres y mujeres de recta conciencia tienen el deber de seguir trabajando, sobre todo porque las niñas de todos los países sean preservadas de la violencia, la trata, el abuso, y encuentren puertas abiertas que les permitan desarrollar todo su incalculable potencial humano.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí