El delicado trabajo de Editar

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Una empresa dedicada a la información escrita depende del Editor, el Escritor, el Periodista y no olvidemos la parte más importante, del Lector, pues sin éste la empresa quebraría de inmediato. El reto más grande de un editor es el encontrar material de calidad y llevarlo de manera comunicativa al lector, además de la obligación de publicarlos a tiempo. El editor respeta, considera y quiere a sus lectores, tal vez puede que sienta lo mismo por sus escritores, periodistas y colaboradores, pero es el lector quien siempre tiene la consideración máxima del editor. ¿Por qué? Sencillamente porque la mejor revista o publicación, con las mejores historias del mundo, si nadie las lee no valen nada. En realidad, el editor edita para satisfacer al lector, su trabajo es el procesar palabras aptas para ser comunicadas al lector y es por lo tanto quien tiene que conocer a fondo a su público. El trabajo del editor está en las manos del lector, pues el futuro de la publicación depende del público que la lee. Entre las muchas obligaciones que recaen sobre el editor está la de cerciorarse que hasta la mínima palabra publicada sea vista con un ojo legal, especialmente las citas y comentarios difamatorios, la alegaciones contra individuos u organizaciones. Esta obligación llega hasta el punto de considerar cuidadosamente qué impacto tendrá hasta lo mínimo publicado. Un buen editor, aunque nunca margina las ideas del autor, utilizando la excusa de editar para así hacer confrontaciones, tiene que tener suficiente confianza en sí mismo para poder decir NO a un escritor o periodista que por medio de su escritura o noticia comprometa moralmente tanto la reputación del editor como la del lector, pues algo mucho más serio que el bochorno que llega con una mala publicación, son los problemas legales que nacen de errores, declaraciones ofensivas u otro tipo de material dañino, a la reputación, privacidad, moralidad y buen nombre de un individuo, una organización o una comunidad..
Los mejores editores son personas profundamente humanas y probadamente decentes, que no quieren herir a nadie publicando materiales falsos y dañinos. Cuando un editor hace su trabajo al punto de la letra, desarrolla la habilidad de identificar errores, falsedades, bochornos, calumnias, necedades y barbaridades antes de que sean impresos y desacrediten la publicación. Y claro, mirando desde el punto de vista de nuestra comunidad, un buen editor es aquel que produce un periódico útil y nato para nuestra comunidad, ya que, como dice el refrán, “El papel lo aguanta todo”.

Dedicated to the work of editing

A company dedicated to the written information depends on the Editor, the Writer, the Journalist and let us not forget the most important part, the Reader, because without it the company would go bankrupt immediately. The biggest challenge of an editor is to find quality materials and bring them communicatively to the reader, as well as the obligation to publish them on time. The editor respects, considers and loves his readers, perhaps he feels the same way for his writers, journalists and collaborators, but it is the reader who always has the maximum consideration of the editor. Why Simply, because the best magazine or publication, with the best stories in the world, if no one reads them are worthless. In fact, the editor edits to satisfy the reader, he works processing words always with the readers in mind. An Editor has to know his audience in depth. The editor’s work is in the reader’s hands, as the future of the publication depends on the audience who reads it. Among the many obligations that fall on the publisher is to ensure that even the lowest published word is seen with a legal eye, especially defamatory quotations and comments, allegations against individuals or organizations. This obligation goes so far as to fully consider what impact the minimum word published will have. A good editor, although it never marginalizes the author’s ideas using the excuse to edit in order to make confrontations, he has to have enough confidence in himself to be able to say NO to a writer or journalist that through his writing or news morally compromises both the reputation of the publisher and that of the reader, because something much more serious than the embarrassment that comes with a bad publication are the legal problems that arise from errors, offensive statements or other material harmful to the reputation, privacy and morality of a individual or a community. The best publishers are human and decent people, who do not want to hurt anyone by publishing false and harmful materials. When an editor does his work to the point of the letter he develops the ability to identify errors, falsehoods, embarrassments, slander, foolishness and barbarism, before they are printed and discredit the publication. And of course, looking from the point of view of our community, a good editor is the one who produces a newspaper with our community in mind, because as the saying goes, “The paper holds everything.”

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