¿Has escuchado hablar del idiolecto? Todos tenemos uno.
El idiolecto es nuestra manera personal de hablar. Aunque compartimos un idioma, cada persona expresa sus ideas de forma única, influida por su personalidad, entorno y emociones.
Conocemos personas que saben escuchar, hablan con respeto, utilizan un tono adecuado y encuentran palabras precisas. Aunque no coincidamos con sus ideas, resulta agradable conversar con ellas y fácil llegar a acuerdos.
También conocemos personas que preferimos evitar: son impertinentes, ofensivas, levantan la voz y, aunque digan la verdad, no queremos escucharlas.
¿Qué tipo de persona eres? ¿Cómo es tu idiolecto?
En el matrimonio, la comunicación y el tono que usamos para decir las cosas son fundamentales.
Hace unos días, una amiga norteamericana me contó que, durante los primeros años de su matrimonio con un hispano, las diferencias de idioma dificultaban resolver problemas. Ella decidió aprender español y conocer la cultura para comunicarse mejor. Durante ocho años hablaron en español mientras él desarrollaba las habilidades necesarias para comunicarse en inglés. Hoy, después de veinte años, tienen hijos bilingües.
Es importante aprender a comunicarnos con claridad, respeto y ternura, sin gritos ni asperezas.
Proverbios 16:23-24 nos recuerda que las palabras amables son dulces y saludables.
Así que, manos a la obra… o mejor dicho: ¡palabras a la obra!






