
Un grupo de madres y padres de familia, liderado por las activistas comunitarias Ana Victoria Sandoval y Verónica Pérez, realizó una enérgica manifestación frente a la escuela Southwark para denunciar un posible recorte de presupuesto que afectaría directamente a maestros, consejeros e intérpretes, dejando desamparados a cientos de estudiantes inmigrantes.
La protesta sin respuesta del pasado 20 de abril no solo expuso el déficit financiero que amenaza al distrito escolar —que atiende a casi un millón de estudiantes a nivel estatal—, sino también las deplorables condiciones de infraestructura y de salud pública que ponen en riesgo la seguridad de los niños a diario.

Tuberías rotas, ratas y moho en la comida
La realidad dentro del plantel es crítica. Los manifestantes denunciaron que la escuela presenta tuberías colapsadas y fugas constantes de agua, un problema que lleva meses sin resolverse de fondo. A esto se suma el alarmante hallazgo de moho en los alimentos escolares y la presencia de ratas en las instalaciones.
«Esto es solo el piquito del problema», señalaron los afectados durante la movilización, denunciando además que los baños carecen de puertas y que la escuela no cuenta con una cocina funcional para preparar alimentos frescos, limitándose únicamente a recalentar comida.

Respuestas temporales que «tapan» el problema
Ante la creciente presión y la controversia desatada en las redes sociales, el Distrito Escolar de Filadelfia anunció el envío de aulas modulares. Sin embargo, la comunidad escolar fue tajante en rechazar esta medida como una respuesta definitiva.
Para los padres, la entrega de estos módulos es solo una estrategia mediática para apaciguar las críticas en plataformas digitales y tapar la crisis, en lugar de invertir en una solución estructural y digna para el edificio.

Los organizadores de la protesta cuestionaron severamente las prioridades del presupuesto de la ciudad. «Hay dinero para los trajes de los policías, pero para la educación de nuestros hijos no», reclamaron, exigiendo una auditoría visual y financiera de los fondos públicos.
El mensaje de los manifestantes fue doble: por un lado, una exigencia directa a los directivos del distrito escolar para que tomen cartas en el asunto; por el otro, un llamado de unidad a toda la comunidad hispana de Filadelfia. «Siempre somos los mismos padres; necesitamos que más familias apoyen, porque un solo padre representa la voz de 30 personas», concluyeron.





