(Foto: RR.SS.)

¿Qué ocurrió exactamente el 20 de febrero de 2026?

Esa fue la pregunta central —entre muchas más— que resonó en la reunión del jueves 26 de febrero del Quakertown Community School District (QCSD). El lugar estaba repleto de residentes, lo que llevó al miembro de la junta David O’Donnell a afirmar: “teníamos razón”, al explicar que el esperado aumento de asistencia justificó adelantar la sección de comentarios públicos en la agenda de la reunión.

Antes de sumergirse en los apasionados testimonios de la comunidad, es fundamental repasar los acontecimientos de la semana pasada para entender la magnitud del malestar ciudadano.

El origen del conflicto

Estudiantes de Quakertown Community High School habían organizado un walkout  (protesta) durante la semana del 20 de febrero para protestar contra la colaboración entre la policía local y ICE, la agencia federal de inmigración. Esta forma de protesta no es nueva: durante los últimos años, estudiantes de todo el país se han manifestado contra distintas políticas migratorias.

Con febrero siendo Black History Month, el ambiente evocaba otros momentos de confrontación entre comunidades y autoridades: desde los conflictos tras Brown v. Board of Education hasta los ecos de Kent State University durante la guerra de Vietnam. Para los estudiantes de Quakertown, la meta era ser escuchados y ejercer su derecho a la libre expresión —no ser silenciados.

Sin embargo, la noche del 19 de febrero el Distrito recibió noticia de una amenaza seria contra los estudiantes que participarían en el walkout. La junta escolar convocó de inmediato una reunión de seguridad y decidió cancelar la protesta para proteger a los alumnos. Las familias fueron notificadas a la mañana siguiente. La decisión generó frustración inmediata.

El 20 de febrero: el día que atrajo la atención nacional

A pesar de la cancelación, unos 35 estudiantes decidieron continuar con su manifestación por la preocupación que ha causado los abusos de agentes de migración, y salieron del campus, seguidos por oficiales escolares, y avanzaron hacia el Borough de Quakertown.

Tras quejas de algunos residentes sobre “conducta disruptiva”, la policía municipal acudió rápidamente. Allí comenzó una secuencia caótica:

  • Oficiales intentaron retirar estudiantes de las calles.
  • Hubo forcejeos y detenciones.
  • Los estudiantes alegaron uso excesivo de la fuerza.

En pleno caos, llegó el jefe de policía, Scott McElree, en un vehículo no identificado y vistiendo ropa de civil. Fue fotografiado sujetando por el cuello y derribando a una estudiante mientras intentaba detenerla.
Las imágenes —ya virales— desataron indignación en la comunidad.

En la reunión municipal del 23 de febrero, múltiples residentes exigieron la renuncia de McElree. Un abogado informó que un estudiante de 15 años enfrenta un cargo de asalto agravado. En total, cinco estudiantes fueron arrestados durante el incidente y 4 ya fueron liberados.

La reunión del QCSD del 26 de febrero: una comunidad al borde

La reunión del jueves, que duró casi tres horas, permitió finalmente que los residentes expresaran sus frustraciones. Antes de abrir el micrófono al público, el miembro O’Donnell recordó que la Policía Municipal es una entidad separada del Distrito Escolar y que este no es responsable de las acciones policiales. También informó que el Distrito está trabajando con la Bucks County Intermediate Unit para ofrecer servicios de consejería a los estudiantes.

Los comentarios públicos fueron intensos:

  • Michael Rogers, de Richland Township, afirmó con vehemencia que la amenaza involucraba un arma y criticó que los padres no recibieran más detalles. Aunque apoyó cancelar el walkout por seguridad, e insistió en que no quería “política en las escuelas”.
  • David Stubanis, residente de Quakertown, dijo haber grabado todo el episodio y criticó duramente al Distrito: “Estoy disgustado por los fallos atroces de este distrito escolar”. Cuestionó si actuasen igual ante amenazas relacionadas con otros eventos, como partidos de fútbol.
  • Emily Gasparak, también de Quakertown, repitió el llamado a la renuncia del jefe McElree, provocando ovaciones del público.

Una comunidad herida que busca respuesta

Independientemente de las posturas sobre inmigración, el enfrentamiento entre estudiantes y la policía ha dejado heridas profundas en Quakertown.
Ahora depende de:

  • el QCSD,
  • los maestros,
  • los administradores,
  • los padres,
  • y la Policía del Borough de Quakertown
  • empezar un proceso real de reconciliación y reconstrucción de confianza.

La declaración emitida por la ACLU tras el incidente resume el corazón del debate:
“El trabajo de un oficial de policía es servir y proteger a su comunidad; esto incluye proteger los derechos de la gente.”

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