
La posibilidad de una ciudadanía española para los puertorriqueños ha despertado entusiasmo y preguntas en la diáspora boricua, incluida la amplia comunidad establecida en Filadelfia. Sin embargo, aunque el tema ha cobrado auge en redes sociales y foros comunitarios, actualmente no existe un proyecto de ley formal presentado ante el Parlamento español.
Así lo explicó Rafael Pérez Colón, puertorriqueño residente en Madrid y presidente de Casa Puerto Rico en España, organización que promueve los lazos culturales entre ambos pueblos y que lleva décadas activa en territorio español: “La ley no existe. Esa es la pura realidad. Es una iniciativa académica que ha generado interés, pero no ha llegado al Parlamento español ni cuenta con un proyecto formal radicado”, afirmó Pérez Colón.
El planteamiento surge de un análisis del profesor y abogado español Rafael Maldonado, quien argumenta que, en 1898, tras el Tratado de París entre España y Estados Unidos, a los puertorriqueños se les arrebató la ciudadanía española sin consulta previa. Según esa tesis, podría explorarse una legislación de carácter “remediativo”, similar a la aplicada en otros casos históricos, como el de los sefardíes.
No obstante, Pérez Colón advierte que el proceso sería complejo y dependería de que haya voluntad política tanto en España como, eventualmente, en Estados Unidos, a través de conversaciones. “Esto no va a pasar de la noche a la mañana. Es un proceso largo que requeriría apoyo legislativo y un trabajo político intenso”, sostuvo.

Sin proyecto de ley ni respaldo político formal
Aunque el tema ha sido discutido en espacios académicos en España y Puerto Rico, hasta el momento no existe un respaldo público claro de legisladores españoles: “Yo no he visto a ningún diputado apoyándolo públicamente. Puede que haya conversaciones, pero oficialmente no hay un proyecto de ley presentado”, indicó Pérez Colón.
El también líder comunitario explicó que, en España, la ciudadanía puede obtenerse actualmente por distintas vías legales, como residencia prolongada, vínculos familiares o matrimonio. Sin embargo, esas alternativas son independientes de la propuesta que se ha comentado en torno a Puerto Rico.
En la calle, asegura, la reacción del ciudadano español promedio ha sido más de curiosidad que de rechazo: “En principio, al ciudadano de a pie le parece interesante. Muchos dicen: ‘Si Puerto Rico fue parte de España, ¿por qué no?’ No he visto reacciones negativas”, comentó.

Entre la esperanza y la incertidumbre en la diáspora
En Filadelfia, donde reside una de las comunidades puertorriqueñas más numerosas del país, el tema se discute en reuniones familiares, iglesias y organizaciones comunitarias. Para algunos, la idea representa una posible alternativa ante el clima político actual en Estados Unidos.
María, residente del norte de Filadelfia, reconoció que había escuchado comentarios sobre el tema, pero desconocía los detalles: “Yo pensé que eso ya estaba aprobado. En las redes lo pintan como si uno pudiera solicitar mañana mismo. No sabía que todavía no hay una ley”, expresó.
De igual forma, Carlos Rivera, trabajador del sector de la construcción en la ciudad, admitió que la información le llegó por partes: “He oído que uno podría tener pasaporte europeo, pero no entiendo cómo funciona. La verdad es que uno se ilusiona, sobre todo con tanta incertidumbre aquí, pero hace falta orientación clara”, dijo.
Pérez Colón confirmó que ha recibido múltiples consultas similares. “Tengo familiares y conocidos que nunca habían mostrado interés en España y ahora preguntan si se pueden mudar. La situación que vive la comunidad latina en Estados Unidos ha generado preocupación y muchas personas buscan alternativas”, explicó.
Aun así, reiteró que cualquier persona interesada en vivir en España debe orientarse a través de los canales oficiales existentes: “Si alguien quiere explorar opciones reales para residir en España, debe acercarse al consulado español y conocer los instrumentos legales actuales. Este proyecto, de concretarse, tomará tiempo”, subrayó.
Mientras tanto, el diálogo entre Puerto Rico y España se ha fortalecido en el ámbito comercial y cultural en los últimos años, con misiones oficiales, intercambios turísticos y una mayor presencia institucional. Ese contexto podría aportar al debate, pero no garantiza resultados inmediatos.
Por ahora, la llamada “ciudadanía española para los puertorriqueños” continúa siendo una propuesta en desarrollo, sin trámite legislativo activo. Para la comunidad en Filadelfia, el mensaje es claro: informarse bien, evitar expectativas irreales y mantenerse atentos a cualquier avance oficial.





