
En el corazón de la comunidad latina en Filadelfia, el Lighthouse Village se ha convertido en mucho más que un espacio comercial. Es un punto de encuentro, una plataforma para emprendedores y un símbolo de colaboración comunitaria.
Edwin Desamour, uno de los impulsores de la iniciativa, explica que el nombre no es casualidad: “La gente conoce el Lighthouse por los deportes y los programas, pero muchos no saben que ahora estamos ofreciendo espacios para que pequeños empresarios puedan abrir sus tiendas. Queremos promover la idea de una aldea. Se necesita una aldea no solo para criar a un niño, sino también para trabajar juntos”, afirmó.

El concepto de “Village Ave” nace de esa visión colectiva. No se trata únicamente de alquilar locales, sino de fomentar una cultura de apoyo mutuo entre comerciantes: “Hoy en día todos se ven como competencia, pero aquí comparten ideas y se ayudan a promocionar sus productos”, señaló Edwin.
“Hacemos contratos de seis meses y funciona como un alquiler. La persona completa una solicitud y luego hacemos una entrevista para conocer su producto y el tipo de apoyo que necesita. Muchas veces aún requieren permisos, formar su LLC o registrar su marca, y queremos asegurarnos de que todo esté en orden. También los orientamos para obtener el seguro que necesitan para operar. Después de ese proceso, continuamos los pasos para que puedan ingresar al espacio”, explicó.
Además de ofrecer contratos accesibles y orientación en procesos como permisos, el Lighthouse Village acompaña a los emprendedores en su formalización: “Muchos han trabajado por años por debajo de la mesa. Nosotros los ayudamos a convertirse en negocios oficiales. Eso es motivo de orgullo”, añadió.
Para el empresario, el mayor obstáculo no suele ser financiero, sino emocional: “El mayor reto son los propios miedos. Hay que apostar por uno mismo. Cuando superan ese miedo y desarrollan confianza, ahí es donde ocurre la magia”.

Priscilla’s Ocakesions: repostería con propósito
Entre los negocios que hoy forman parte del Lighthouse Village se encuentra Priscilla Vega, fundadora de Priscilla’s Ocakesions. Su historia comenzó en casa, tras el diagnóstico de autismo de su hijo a los dos años: “Cuando decidí quedarme en casa con él, empecé a hornear. Mezclar en el bowl lo calmaba y también era terapia para mí”, refirió.
Lo que inició como una actividad familiar se transformó en un emprendimiento. Priscilla se especializa en flan con bizcocho, tres leches, quesitos y otros postres latinos, además de opciones como banana pudding.

Su meta es ambiciosa: abrir una panadería más grande y crear un programa para niños con discapacidades especiales: “Quiero que puedan trabajar conmigo y aprender habilidades sociales”, explicó. Sobre su experiencia en el Lighthouse, no dudó en afirmar: “Estoy súper agradecida de ser parte de lo que están haciendo aquí y de la comunidad”.

Birch St Designs: creatividad y herencia cultural
Otra de las emprendedoras destacadas es Jessica Méndez, fundadora de Birch St. Designs, formalizada en 2025 con el apoyo del Lighthouse. Su negocio se especializa en vasos personalizados y artículos que celebran la herencia puertorriqueña: “Comenzamos una colección que es un tributo a nuestros abuelos, al amor por la isla y a nuestra cultura. Es una manera de crear conciencia y orgullo por la herencia puertorriqueña”, explicó Jessica.
Su llegada al Lighthouse comenzó con una mesa sencilla durante el Desfile Puertorriqueño: “Tenemos un video mío en este mismo lugar, con una mesita y mis vasos. Ahora tengo una tienda. Se siente como un pedacito de Puerto Rico aquí mismo”, relató emocionada. Sobre su experiencia, confesó: “Es muy conmovedora. He aprendido mucho sobre negocios y sobre cómo construir comunidad”.

Edwin también destacó el compromiso de las emprendedoras más allá de sus ventas. “Cada vez que hay un evento, especialmente para niños, ellas se involucran. No es solo vender; es ser parte de la comunidad. Eso es lo que significa la Village Ave: trabajo en equipo, apoyo y promoción mutua”.
“Mi consejo es que enfrentes tus miedos. Tengo un tatuaje que dice ‘aquí hay dragones’, como en los mapas antiguos donde marcaban lo desconocido. Para mí, esos ‘dragones’ representan los miedos que nos impiden explorar nuestro propio talento. Hay que atreverse, confiar en tus habilidades y dar ese salto de fe. Y no estarás solo: el Village, Lighthouse y la comunidad te van a apoyar y promover. Aquí todos aportan; serás parte de la comunidad”.

Lighthouse Village demuestra que apoyar lo local es fortalecer la economía comunitaria y preservar la identidad cultural. Más que un centro comercial, es una aldea moderna donde el talento latino encuentra espacio, respaldo y proyección. Para las personas que deseen formar parte de este proyecto, informarse en www.lighthouse1893.0rg
Desde aquí decimos: ¡Apoya lo local!





