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50 líderes europeos estudian cómo les afectará Trump y buscan una posición común sobre Rusia

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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, habla con los medios a su llegada para una Cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) en el Puskas Arena de Budapest, Hungría, el jueves 7 de noviembre de 2024. (Foto: AP/Petr Josek)

 Unos 50 líderes europeos, incluidos el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, analizaban el jueves sus relaciones transatlánticas con la esperanza de que la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos evite los conflictos de su primer gobierno. Los funcionarios europeos también buscarán una postura común firme sobre Rusia en la reunión de un día.

Rutte, quien fue primer ministro holandés durante la primera presidencia de Trump de 2017 a 2021, dijo que “trabajé muy bien con él durante cuatro años. Es extremadamente claro en lo que quiere. Entiende que tienes que tratar con los demás para llegar a posiciones conjuntas. Y creo que podemos hacer eso”. E insistió en que los desafíos comunes planteados por Rusia en Ucrania atañen a ambos lados del Atlántico.

“Rusia está entregando la tecnología más moderna a Corea del Norte a cambio de ayuda norcoreana en la guerra contra Ucrania. Y esto es una amenaza no solo para la parte europea de la OTAN, sino también para el territorio continental de Estados Unidos”, dijo Rutte al llegar a la cumbre.

Trump presionó mucho a los aliados europeos de la OTAN para que gastaran más en defensa durante su primer mandato, hasta y más allá del 2% del producto interno bruto, y para que dependieran menos de la cobertura militar estadounidense. Ese mensaje ha calado.

“Cuando fue presidente, fue él en la OTAN quien nos instó a superar el 2%. Y ahora, también gracias a él, la OTAN, si se sacan los números de Estados Unidos, está por encima del 2%.”, dijo Rutte.

Charles Michel, el presidente del consejo de la Unión Europea de 27 naciones, coincidió en que el continente debe depender menos de Estados Unidos.

“Tenemos que ser más amos de nuestro destino”, dijo. “No por Donald Trump o Kamala Harris, sino por nuestros hijos”.

Durante su campaña electoral, Trump ha amenazado con todo, desde una guerra comercial con Europa hasta la retirada de los compromisos de la OTAN y un cambio fundamental en el apoyo a Ucrania en su guerra con Rusia, temas que podrían tener consecuencias trascendentales para las naciones de toda Europa.

Trump ha dicho que terminaría la guerra en Ucrania, que ya está inmersa en su tercer año, en cuestión de días si es reelegido. Ucrania y muchos de sus partidarios europeos temen que esto suponga una paz en términos favorables al presidente ruso, Vladímir Putin, y una cesión de territorio.

Los aliados europeos en la OTAN esperan convencer a Trump de que si ayuda a negociar cualquier paz, se haga desde una posición de fuerza, tanto para Ucrania como para Estados Unidos.

El primer ministro de Albania, Edi Rama, a la derecha, habla con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en el centro, que llega a la Comunidad Política Europea en el estadio Puskas de Budapest, Hungría, el jueves 7 de noviembre de 2024. (Foto: AP/Petr Josek)

El anfitrión de la cumbre y ferviente admirador de Trump, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, dijo el jueves por la mañana que ya había tenido una llamada telefónica con el presidente entrante durante la noche, y anunció que ”¡tenemos grandes planes para el futuro!”.

También lo hizo la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, quien elogió la “profunda e histórica asociación estratégica que siempre ha unido a Roma y Washington”.

Esa asociación estuvo bajo constante presión durante el primer mandato de Trump, de 2017 a 2021.

El gobierno de Trump impuso aranceles al acero y al aluminio de la UE en 2018 basándose en la afirmación de que los productos extranjeros, incluso si eran producidos por aliados estadounidenses, eran una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Los europeos y otros aliados respondieron con aranceles a las motocicletas, el bourbon, la mantequilla de maní y los tejanos hechos en Estados Unidos, entre otros artículos.

El impacto del resultado de las elecciones estadounidenses podría sentirse en Europa durante años en temas como las guerras en Ucrania y Oriente Medio, así como inmigración y cambio climático.

Entre los líderes que se esperaba asistieran el jueves estaba Zelenskyy, quien se espera que hiciera otra petición de más ayuda mientras su país se defiende de la invasión de Moscú. El momento está cargado de significado, ya que Trump ha prometido terminar la guerra “en 24 horas” si es elegido, algo que las autoridades en Kiev interpretan como una inminente desaparición del apoyo de Estados Unidos tras la victoria de Trump.

Además, complicando aún más una situación ya de por sí compleja, Alemania —el problemático motor económico de Europa— cayó en una crisis política después de que el canciller alemán, Olaf Scholz, despidiera a su ministro de Finanzas. Esto planteaba la posibilidad de elecciones en unos meses y otro enfrentamiento entre una derecha dura envalentonada y los partidos establecidos europeos.

El segundo mandato de Trump podría reajustar la diplomacia de EE. UU. hacia líderes autoritarios

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El entonces presidente Donald Trump recibe al primer ministro, Viktor Orbán a la Casa Blanca en Washington, el 13 de mayo de 2019. (Foto: AP/Manuel Balce Ceneta/Archivo)

El conservador y combativo líder de Hungría dijo que la victoria de Donald Trump ayudará en su propia batalla contra la inmigración y el multiculturalismo y restaurará los valores familiares tradicionales.

En Argentina, un presidente que una vez abrazó efusivamente a Trump en una conferencia política en Maryland ataca a sus críticos llamándolos ratas y parásitos, despotricando contra lo que él llama una élite corrupta y calificando el cambio climático de “mentira socialista”.

El segundo mandato de Trump podría reorientar la diplomacia de Estados Unidos para alejarla de las alianzas internacionales tradicionales y acercarse más a políticos populistas y autoritarios, según esos líderes y observadores externos.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán

Orbán hizo una audaz predicción dos días antes de las elecciones del martes.

“Donald Trump volverá a ser presidente, y eso significa que para fin de año, las fuerzas políticas a favor de la paz serán mayoría en Occidente”, dijo Orbán a la radio estatal.

Orbán ha sido acusado por la Unión Europea de ahogar la democracia húngara dominando los medios de comunicación y construyendo una red de oligarcas leales. Ha preocupado a líderes extranjeros al acercarse más al presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Lo que Orbán llama “democracia antiliberal” ha estigmatizado a las organizaciones de la sociedad civil y reprimido los derechos LGBTQ+. Se inclina por retener el poder incluso si eso significa contravenir los intereses de los aliados tradicionales húngaros.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin

Trump ha evitado criticar públicamente a Putin y se ha referido a él en términos cordiales de forma continuada.

“Claramente existe ese tipo de química de mentalidad autoritaria”, dijo Nigel Gould-Davies, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Londres.

Esa química encaja con la admiración de Trump por otros líderes autoritarios, algunos de los cuales fueron elegidos por sistemas otrora democráticos, señaló Gould-Davies, que puso como ejemplo a Hungría bajo el mandato de Orbán.

Trump ha afirmado que pondrá fin a la guerra de Rusia en Ucrania “en 24 horas”, una afirmación bien recibida por el Kremlin, que actualmente tiene una ventaja en el campo de batalla y ocupa en torno al 20% del territorio ucraniano.

Moscú puede esperar que Trump siembre la discordia en la OTAN con sus demandas de que otros miembros de la alianza cumplan con los niveles de gasto militar acordados, y sus advertencias de que Rusia podría “hacer lo que le dé la gana” con aquellos que fallen.

Gould-Davies señaló antes de las elecciones que el Kremlin daría la bienvenida a la victoria de Trump debido a su aparente deseo de que la guerra en Ucrania termine en términos favorables para Rusia. Putin y otros líderes autoritarios se sentirán alentados por la reelección de Trump, lo que significará “mucho menos énfasis en la política exterior estadounidense en la importancia y el valor de los derechos humanos”, dijo Gould-Davies.

El primer ministro de India, Narendra Modi

Modi es uno de los líderes políticos más queridos y divisivos de su país. Bajo Modi, el nacionalismo hindú, que antes era una ideología marginal en India, se ha vuelto corriente principal y nadie ha hecho más para avanzar esa causa que el líder de 74 años.

Algunos críticos creen que la política de Modi ha dividido a India, especialmente en términos religiosos. Se le ha acusado de emplear discurso de odio contra la minoría musulmana del país, sobre todo en la última fase de la campaña electoral de este año, cuando intensificó la retórica contra ellos.

Para sus seguidores, Modi es un hombre ajeno a la política que rompió la historia de política dinástica del país. Su ascenso se ha visto impulsado en parte por promesas de reformas económicas, pero también por una política que prioriza a los hindúes y que ha encontrado un amplio apoyo en un país donde el 80% de la población es hindú.

Para sus críticos, Modi ha tensionado la democracia y amenazado el tejido laico de India, con ataques crecientes a los medios de comunicación y la libertad de expresión durante los más de 10 años que lleva en el gobierno.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

Al igual que Trump, Erdogan proyecta una imagen de fuerza que prioriza los intereses nacionales y se basa en mensajes populistas que le presentan como un campeón de la gente de a pie contra las élites.

El gobierno de Biden ha mantenido las distancias con el gobierno de Erdogan, pero Trump y Erdogan han cultivado una relación cordial. Esto a pesar de una serie de diferencias entre sus países, como cuando la administración Trump eliminó a Turquía del programa de cazas de combate F-35 en 2019 porque Ankara compró un sistema de defensa de misiles fabricado en Rusia.

El presidente de Argentina, Javier Milei

El presidente de Argentina tiene un estilo agresivo como Trump, rechaza instituciones multilaterales como las Naciones Unidas y ha mostrado una actitud de desdén hacia la diplomacia, evitando reuniones con líderes de aliados tradicionales como Brasil y España.

Para muchos observadores, el paralelismo más preocupante afecta a las afirmaciones de Milei sobre que las elecciones presidenciales del año pasado en Argentina fueron amañadas en su contra. Eso, junto con sus esfuerzos por minimizar las atrocidades de la sangrienta dictadura militar de Argentina de 1976-1983, ha suscitado preocupaciones sobre su impacto en la democracia.

Milei felicitó el miércoles a Trump por su victoria electoral publicando una imagen en Instagram de los dos hombres abrazándose frente a las banderas de sus naciones.

“Sabes que puedes contar con Argentina para llevar a cabo tu tarea”, se lee en el pie de foto. “Ahora, hagamos que América sea grande de nuevo”.

Los analistas dicen que su gobierno necesitado de efectivo —que necesita con desesperación el apoyo de Estados Unidos, el mayor accionista del Fondo Monetario Internacional— ha apostado a una victoria de Trump. El gobierno de Milei ha puesto sus esperanzas en la idea de que Trump podría ejercer presión sobre el FMI para que preste más dinero a Argentina, su mayor deudor.

El fondo estudia si prestar más efectivo a Argentina, que el gobierno libertario de Milei necesita para reintegrarse completamente al mercado mundial y salir de los controles de divisas. Durante el primer mandato de Trump, el FMI otorgó a Argentina —en ese momento liderada por el presidente conservador Mauricio Macri— un controvertido rescate de 57.000 millones de dólares.

Mariano Machado, analista principal para América en Verisk Maplecroft, una firma global de inteligencia de riesgos, dijo que, aunque las instituciones de Estados Unidos y la separación de poderes están diseñadas para prevenir el gobierno autocrático, “Argentina vuelve ahora a una fase en la que los mismos parámetros de sus instituciones se ven presionados”.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico

Aunque es de izquierdas, Fico ha utilizado una retórica similar a la de Trump.

Fico incluso comparó el intento de asesinato de Trump en julio con el tiroteo de mayo en el que él resultó herido.

“Es un escenario calcado”, dijo Fico. “Los oponentes políticos de Donald Trump están tratando de encarcelarle, y cuando no lo logran, enfurecen tanto a la población que algún perdedor toma un arma”.

Al igual que Trump, Fico muestra desprecio por los medios de comunicación principales y ha declarado la guerra a la inmigración ilegal. Fico ha enfrentado cargos criminales por crimen organizado, que denunció como con motivaciones políticas. Al final, el caso fue desestimado.

El líder eslovaco ha condenado la estrategia de Occidente en la guerra en Ucrania y cancelado envíos de armas a Kiev.

Fico, al igual que Orbán, es conocido por sus puntos de vista prorrusos, se opone a las sanciones de la UE a Moscú y ha dicho que bloquearía la entrada de Ucrania a la OTAN.

Maduro ve la victoria de Trump como un «nuevo comienzo» para Estados Unidos y Venezuela

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Fotografía cedida por Prensa Miraflores del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro en un acto de gobierno, en Caracas (Venezuela). (Foto: EFE/Prensa Miraflores)

Caracas.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expresó este miércoles que la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos supone un «nuevo comienzo» para ambos países, sin relaciones diplomáticas desde 2019, rotas entonces por el chavista durante el primer mandato del republicano.

«En su primer Gobierno, presidente reelecto Donald Trump, no nos fue bien. Este es un nuevo comienzo para que apostemos a (una relación) ganar-ganar y le vaya bien a Estados Unidos, le vaya bien a Venezuela», dijo Maduro en un programa transmitido por el canal estatal VTV.

Asimismo, afirmó que su Gobierno está abierto a «relaciones de trabajo conjunto» con quien quiera invertir en Venezuela, lo que -aseguró- ha manifestado a «todos los estadounidenses» que visitan el país petrolero, sobre el que pesan sanciones impuestas por Washington, que ha otorgado licencias a transnacionales para operar en esta nación, entre ellas, a la norteamericana Chevron.

Por otra parte, Maduro expresó que, tras este «regreso histórico», Trump tiene una «oportunidad de oro» para que «acabe con las guerras», así como para permitir relaciones de respeto con América Latina.

Además, el jefe de Estado aseveró que nunca se meterá en «asuntos internos de Estados Unidos», porque -dijo- no practica el «intervencionismo».

«Nosotros abogamos por la soberanía, la independencia, el respeto a nuestra cultura, a nuestra identidad. Las soluciones de América Latina están en América Latina y las soluciones para el futuro de Venezuela están en Venezuela», agregó Maduro, proclamado ganador de las elecciones del 28 de julio, un resultado rechazado por el actual Ejecutivo estadounidense, encabezado por el demócrata Joe Biden.

En su anterior Gobierno (2017-2021), Trump fue el principal adversario político de Maduro, a quien tildó de «dictador», e impuso numerosas sanciones al país, incluidas restricciones a su industria petrolera, la principal fuente de divisas de Venezuela.

El lunes, el mandatario dijo que aspira a que el futuro nuevo Gobierno estadounidense no se deje llevar por las políticas «fracasadas del extremismo» de la oposición mayoritaria venezolana, que considera fraudulenta la controvertida reelección de Maduro e insiste en la victoria de su candidato, Edmundo González Urrutia.

La líder antichavista y principal valedora de González Urrutia, María Corina Machado, felicitó a Trump, al tiempo que le dijo que el país caribeño vive «días decisivos» luego de las presidenciales venezolanas y que cuenta con «el apoyo de los pueblos de las Américas y el de sus Gobiernos democráticos para asegurar una transición a la democracia sin demora».

Puertorriqueños protestan por falta de transparencia en los resultados de las elecciones

Puertorriqueños

San Juan.- Un grupo de manifestantes puertorriqueños se congregó la noche de este miércoles frente a la sede del Gobierno de Puerto Rico para protestar por los resultados de las elecciones en los que Jenniffer González, del Partido Nuevo Progresista (PNP), se perfile como la próxima gobernadora de la isla.

«Estamos protestando porque están parando el conteo de votos, se repite lo mismo cada cuatrienio. Estamos ejerciendo nuestro derecho a la manifestación y este es solo el comienzo», afirmó a EFE Carlos Rafael Lugo de 24 años, desde la calle Fortaleza, también conocida como «Calle de la Resistencia».

«Aquí nos quieren robar el voto apuntando gente que está muerta como votantes y aprovechándose de nuestros viejitos. Estamos aquí para defender el derecho al voto, esto ya no es ni por un partido», apuntó el manifestante, oriundo de Río Piedras.

En os vídeos publicados por los manifestantes en redes sociales aparecen un centenar de personas ataviadas con banderas de Puerto Rico en el Viejo San Juan, que corearon «oye que jodienda, todos los años la misma vaina, la misma mierda, puñetas», «pa arriba, pa bajo JGO pal carajo» y «Que se vayan ellos, que se vayan ellos», versos de la conocida canción de Bad Bunny ‘El Apagón’.

«Las elecciones pasadas hubo también un fraude total con Manuel Natal en la alcaldía de San Juan, yo esperaba un cambio y sino que como está pasando ahora, la gente saliera a manifestarse», declaró Lugo.

Asimismo, el joven resaltó que en su generación están «inspirados» por artistas, «están vivos» y «la furia boricua se siente y se va a sentir en un futuro, es un proceso de transición y hay esperanza».

La presidenta de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), Jessika Padilla, emitió este miércoles la segunda certificación parcial de las elecciones generales de Puerto Rico, que mantiene en la delantera a la gobernación de la isla a Jenniffer González, del Partido Nuevo Progresista (PNP).

A las 08.00 (12.00 GMT) de este miércoles y con el 91 % de las votaciones contabilizadas, las cifras de la CEE reflejan una clara ventaja de González para la gobernación con 438.183 votos o el 39,45 %, frente a Juan Dalmau, del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), quien contaba con 364.145 votos o el 32,78 %.

Tras González y Dalmau van en carrera Jesús Manuel Ortiz, del PPD, con 233.470 votos o el 21,02 %, y Javier Jiménez, de Proyecto Dignidad, con 73,613 votos o 6,63 %.

Si al final del conteo de papeletas González prevalece, como está previsto que ocurra, se convertirá en la primera gobernadora del PNP y la segunda electa en la isla después de Sila María Calderón (2001-2005), del Partido Popular Democrático (PPD).

Además de gobernador y comisionado residente, los puertorriqueños eligieron ayer a los miembros de la Asamblea Legislativa y los alcaldes de sus 78 municipios.

Miles de personas vuelven a manifestarse en Jerusalén en contra del Gobierno de Netanyahu

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Jerusalén, 06/11/2024.- Manifestación ante el Tribuanl Supremo de Israel al día siguiente de la decisión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de destituir a su ministro de Defensa, Yoav Gallant. EFE/EPA/VASSIL DONEV

Jerusalén.- Miles de personas, según cifró el diario israelí Haaretz, se manifestaron de nuevo este miércoles ante el Tribunal Supremo de Israel en Jerusalén, desde donde se dirigieron hacia la residencia del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para exigirle un acuerdo que permita el retorno de los rehenes secuestrados por el grupo islamista palestino Hamás hace más de un año y un adelanto electoral.

Las protestas también se producen para criticar el cese de Yoav Gallant como ministro de Defensa, que la oficina de Netanyahu comunicó ayer a última hora de la tarde por sorpresa, con el argumento de las «discrepancias» entre ambos políticos.

«Os apelo a uniros a mí y a los miembros de las familias. Venid con tiendas de campaña y juntos dejaremos claro a Netanyahu que no le dejaremos ir hasta que haya un acuerdo», dijo Einav Zangauker, madre de uno de los cautivos en Gaza, durante la protesta.

Zangauker ha plantado una tienda de campaña junto a la residencia en Jerusalén de Netanyahu en la calle Azza.

Entre los carteles de los asistentes se leían mensajes como «Quien destruye no repara. ¡Elecciones ya!» o «La destrucción ya está aquí. Tenemos que convocar elecciones», en referencia al adelanto electoral que quienes salen a las calles en estas manifestaciones repiten desde hace meses.

También en Tel Aviv una multitud protestó contra Netanyahu en una manifestación cuyos integrantes portaban carteles con imágenes de los secuestrados que siguen en Gaza.

La súbita destitución de Gallant empujó la noche del martes a miles de israelíes a salir a las calles para protestar contra la medida, como ya ocurrió a finales de marzo de 2023, cuando Netanyahu lo cesó por primera vez por oponerse a su reforma judicial. Entonces, el primer ministro tuvo que restituirlo en el cargo.

El primer ministro israelí justificó el cese de Gallant por discrepancias en la gestión de la guerra en Gaza y afirmó que existen «brechas significativas» entre Gallant y que «estas brechas fueron acompañadas de declaraciones y acciones que contradicen las decisiones del Gobierno y las decisiones del Gabinete».

La victoria de Trump podría garantizar una mayoría conservadora en la Corte Suprema durante décadas

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Vista de la Corte Suprema al atardecer, en Washington, el 6 de noviembre de 2020. (Foto: AP/J. Scott Applewhite/Archivo)

Donald Trump ya ha nombrado a tres magistrados de la Corte Suprema. Durante su segundo mandato, podría tener la oportunidad de nombrar a dos más, lo cual significaría que la Corte Suprema tendría una mayoría nombrada por Trump que podría fungir durante décadas.

El resultado decisivo evita que la corte tenga que intervenir en disputas electorales. También parece probable que cambie el tono de los casos que se presenten ante la corte, incluidos los relacionados con el aborto y la inmigración.

Los dos magistrados de mayor edad —Clarence Thomas, de 76 años, y Samuel Alito, de 74— podrían considerar retirarse a sabiendas de que Trump, un republicano, los remplazaría con magistrados que podrían tener tres décadas menos, lo cual aseguraría el dominio conservador en la corte hasta mediados de siglo, o más allá.

Trump tendría una larga lista de candidatos entre los más de 50 hombres y mujeres que nombró a las cortes de apelación federales, incluidos algunos exsecretarios de Thomas y Alito.

Si ambos hombres se retiraran, probablemente no lo harían al mismo tiempo para minimizar la interrupción en las labores de la Corte Suprema. Los magistrados David Souter y John Paul Stevens se retiraron con un año de diferencia, durante los primeros dos años de la presidencia de Barack Obama.

Thomas ha dicho en más de una ocasión que no tiene intención de retirarse.

Pero Ed Whelan, un abogado conservador que fungió como secretario del magistrado Antonin Scalia, escribió en el blog Bench Memos de la revista National Review que Thomas se dará cuenta de que la mejor manera de asegurar su legado es dejar que lo reemplace un magistrado con ideas afines y retirarse antes de las elecciones legislativas de medio mandato.

Si Thomas permanece en la Corte Suprema hasta cerca de su 80mo cumpleaños, en junio de 2028, superará a William O. Douglas como el magistrado que ha ostentado el cargo por más tiempo. Douglas fungió como magistrado de la Corte Suprema durante más de 36 años.

No hay garantía de que los republicanos mantengan su mayoría en el Senado entonces, y Thomas ya vio lo que sucedió cuando una de sus colegas no se retiró cuando podría haberlo hecho, escribió Whelan. “Sería imprudente de su parte arriesgarse a repetir el error de Ruth Bader Ginsburg: mantenerse en el cargo sólo para morir y ser reemplazado por alguien con una filosofía judicial muy diferente”, advirtió Whelan.

Ginsburg murió en septiembre de 2020, menos de dos meses antes de la elección de Joe Biden como presidente. Trump nominó a Amy Coney Barrett para llenar la vacante y la mayoría republicana impulsó su nominación en el Senado antes de las elecciones.

Barrett, junto con los magistrados Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, quienes también fueron nombrados a la Corte Suprema por Trump, sumaron fuerzas con Thomas y Alito para anular Roe vs. Wade y poner fin al derecho al aborto a nivel nacional.

Junto con el magistrado presidente John Roberts, los conservadores también han ampliado el derecho a la portación de armas, han puesto fin a las políticas de acción afirmativa en las admisiones universitarias (políticas para garantizar la igualdad de oportunidades sin distinción de raza, sexo, religión u orientación sexual), han restringido los esfuerzos del gobierno de Biden para enfrentar el cambio climático y han debilitado a los reguladores federales al anular una decisión que había estado en vigor durante 40 años y había sido atacada por intereses empresariales y conservadores.

El histórico fallo de la corte no marcó el fin de su involucramiento en el tema del aborto; este año, los magistrados también consideraron casos relacionados con el aborto de emergencia en estados con prohibiciones y casos relacionados con el acceso al aborto con medicamentos.

Es previsible que el próximo gobierno elimine las directrices del gobierno de Biden que estipulan que los médicos deben proporcionar abortos de emergencia en caso de que sea necesario para proteger la vida o la salud de una mujer, incluso en estados donde el aborto está prohibido. Esto pondría fin a un caso de Idaho que los jueces enviaron de vuelta a los tribunales inferiores durante el verano.

El acceso a la pastilla abortiva de mifepristona también enfrentará un nuevo desafío en los tribunales inferiores. Esa demanda podría enfrentar dificultades en los tribunales inferiores luego de que la Corte Suprema permitiera el acceso al medicamento este año, pero quienes se oponen al aborto han planteado otras formas en que una administración conservadora podría restringir el acceso a la pastilla. Esto incluye la aplicación de una ley del siglo XIX llamada Ley Comstock, que prohíbe el envío por correo de medicamentos que podrían usarse en abortos, aunque Trump no se ha pronunciado claramente sobre la mifepristona.

Casos migratorios relacionados con el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) implementado en la presidencia de Obama, también están llegando a los tribunales. Trump intentó poner fin a la DACA en su primer mandato, pero la Corte Suprema lo impidió. Ahora, la corte de apelaciones, de mayoría conservadora, con sede en Nueva Orleans, está considerando si el DACA es legal.

Una de las primeras batallas de la era Trump que llegó a la Corte Suprema concernía una medida que le prohibía el ingreso al país a personas de algunos países de mayoría musulmana. Finalmente, los magistrados aprobaron el programa después de dos revisiones.

Durante su campaña, Trump dijo que volvería a implementar dicha restricción.

Las repercusiones anti migratorias del regreso de Trump a Casa Blanca

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Trump dice que si gana impondrá aranceles a países que no acepten migrantes deportados. (Foto: AP)

Por Elliot Spagat y Gisela Salom    

“Construyan el muro” fue el lema de la campaña de Donald Trump en 2016, y actuó en consecuencia al recurrir a presupuestos militares para construir cientos de kilómetros de muro fronterizo con México. “Deportación masiva” fue la expresión de moda que entusiasmó a quienes lo apoyaron en su contienda por la Casa Blanca en 2024.

La victoria de Trump prepara el escenario para una rápida ofensiva después de que una encuesta de AP VoteCast mostró que los partidarios del presidente electo se centraron en la inmigración y la inflación, temas que el republicano recalcó durante toda su campaña.

Es incierto cómo y cuándo tomarán forma las acciones de Trump sobre la inmigración.

Aunque Trump y sus asesores han ofrecido un plan a grandes rasgos, quedan muchas preguntas sobre cómo deportarían a las cerca de 11 millones de personas que se estima que están en el país ilegalmente. ¿Cómo se identificaría a los inmigrantes? ¿Dónde serían detenidos? ¿Qué pasaría si sus países se niegan a recibirlos de regreso? ¿Dónde encontraría Trump dinero y oficiales entrenados para llevar a cabo su deportación?

Trump ha dicho que invocaría la Ley de Enemigos Extranjeros, una ley de 1798 que rara vez se ha utilizado y que permite al presidente deportar a cualquier no ciudadano de un país con el que Estados Unidos esté en guerra. Ha hablado sobre desplegar a la Guardia Nacional, que puede ser activada por órdenes de un gobernador. Stephen Miller, un asesor de Trump, ha dicho que las tropas bajo el mando de gobernadores republicanos simpatizantes serían enviadas a estados vecinos que se nieguen a participar.

Trump, quien repetidamente dijo que los inmigrantes “envenenan la sangre” de Estados Unidos, ha infundido miedo en las comunidades inmigrantes sólo con sus palabras.

Julie Moreno, una ciudadana estadounidense quien lleva siete años casada con un mexicano que se encuentra en el país ilegalmente, se adapta a la idea de que tal vez tenga que vivir separada de su esposo, quien llegó a Estados Unidos en 2004. Ella puede mudarse a México desde Nueva Jersey, pero le sería casi imposible dirigir su negocio de importación de guantes de boxeo.

“Todavía no tengo palabras. Son demasiados sentimientos”, expresó Moreno con la voz entrecortada al hablar el miércoles de la victoria de Trump. “Tengo mucho miedo por la seguridad de mi esposo… Si lo detienen, ¿qué va a pasar?”.

Neftalí Juárez, el esposo de Moreno, dirigía una empresa de construcción y siente que ha contribuido al país al pagar impuestos y brindar empleo a través de su empresa. “Desafortunadamente, la opinión de la gente que votó es diferente”, dijo. “Me siento terrible por perder a mi esposa”.

Algunos expertos en políticas creen que las primeras medidas de Trump en materia de inmigración se den en la frontera. Podría presionar a México para que siga impidiendo que los migrantes lleguen a la frontera estadounidense. Es posible que coaccione a México para restablecer una política del gobierno previo de Trump que obligaba a los solicitantes de asilo a esperar en territorio mexicano hasta que se realicen sus audiencias en un tribunal de inmigración estadounidense.

Andrew Arthur, miembro del Center for Immigration Studies (Centro de Estudios de Inmigración), quien apoya las restricciones a la inmigración, destacó las declaraciones de campaña del vicepresidente electo JD Vance sobre que la deportación de millones de personas se haría paso a paso, no de una sola vez.

“No hablas de una emboscada”, dijo Arthur, exjuez de inmigración, a The Associated Press. “No hay forma de que puedas hacerlo. Lo primero que tienes que hacer es sellar la frontera —y luego se puede abordar el interior—. Todo esto se guiará por los recursos que tengas disponibles”.

Elena, una nicaragüense de 46 años que lleva 25 años viviendo ilegalmente en Estados Unidos, no pudo dormir tras la victoria de Trump. Lloró sobre qué hacer si ella y su esposo, de 50 años, son deportados. Tienen dos hijas adultas, ambas ciudadanas estadounidenses, quienes han tenido dolores de estómago y problemas respiratorios a causa de la ansiedad por las elecciones.

“Se me hace tan difícil desarraigarse del país al que yo he visto como mi casa”, dijo Elena, quien vive en el sur de Florida y sólo dio su primer nombre por miedo a ser deportada. “He hecho mis raíces aquí y es difícil tener que abandonar todo para volver a empezar”.

Los defensores analizan dónde podrían ocurrir los arrestos por deportación, y observan especialmente de cerca para ver si las autoridades se adhieren a una política —que ha estado en práctica por años— de evitar las escuelas, los hospitales, los lugares de culto y los centros de ayuda en caso de desastre, reportó Heidi Altman, directora de defensa federal del Fondo de Justicia para Inmigrantes del Centro Nacional de Leyes Migratorias (NILC por sus siglas en inglés).

“Nos lo tomamos muy en serio”, dijo Altman. “Todos debemos tener los ojos bien abiertos ante el hecho de que no estamos en 2016. Trump y Stephen Miller aprendieron mucho de su primer gobierno. Los tribunales se ven muy diferentes a los de hace cuatro años”.

Se presume que Trump reanudará otras políticas de gran alcance de su primer mandato y descarte medidas clave del presidente Joe Biden. Esto incluye:

— Trump ha criticado duramente las políticas de Biden para crear y ampliar vías legales de entrada, incluida una app llamada CBP One con la cual casi 1 millón de personas han ingresado por cruces terrestres con México desde enero de 2023. Otra política ha permitido que más de 500.000 cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos vuelen al país con patrocinadores financieros.

— Trump redujo el número de refugiados examinados y aprobados en el extranjero por la Organización de las Naciones Unidas y el Departamento de Estado para establecerse en Estados Unidos, hasta llegar a su nivel más bajo desde que el Congreso estableció el programa en 1980. Biden lo reconstruyó y estableció un límite anual de 125.000, comparados con 18.000 bajo Trump.

— Trump buscó poner fin al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) del gobierno de Obama, el cual protegía de la deportación a las personas que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños pequeños. Una demanda de gobernadores republicanos que parece encaminarse a la Corte Suprema impugna el DACA. Por ahora, cientos de miles de beneficiarios del DACA pueden renovar su estatus, pero no se aceptan nuevas solicitudes.

— Trump redujo drásticamente el uso del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), creado bajo una ley de 1990 para permitir que las personas que ya están en Estados Unidos se queden si sus países de origen son considerados inseguros. Biden amplió drásticamente el uso del TPS, e incluyó a cientos de miles de haitianos y venezolanos.

Maribel Hernández, una venezolana con TPS que le permite quedarse en Estados Unidos hasta abril de 2025, rompió a llorar mientras su hijo de 2 años dormía en un cochecito afuera del Hotel Roosevelt de Nueva York y los inmigrantes discutían las consecuencias de las elecciones.

“Imagina si le ponen fin”, dijo.

Demócrata latina recupera escaño en la Cámara baja de EE.UU. por distrito de Nueva York

Demócrata
(Foto: EFE/SARAH YENESEL)

La demócrata Laura Gillen, de 55 años, representará en la Cámara Baja de Estados Unidos al Distrito 4 de Long Island (Nueva York), tras ganarle al congresista republicano Anthony D’Esposito en una reñida pelea en las elecciones presidenciales de este martes.

«En esta campaña, los votantes de este distrito eligieron el sentido común por sobre el caos y la corrupción», apuntó Gillen este miércoles en las redes sociales, donde dijo sentirse «muy honrada y agradecida por el privilegio de servir a la gente de NY04».

Fue una de las elecciones para la Cámara de Representantes más reñidas del estado: Gillen derrotó por un estrecho margen al actual poseedor del escaño, D’Esposito, con lo que logra retomar el asiento para la formación demócrata.

Según cifras de las autoridades electorales, la congresista demócrata ganó por 182.771 votos (50,9 %) frente a 176.623 (49,1 %) de D’Esposito.

El Distrito 4 de Nueva York ha votado históricamente por los demócratas. En 2020, los demócratas lo ganaron por más de 14 puntos. Sin embargo, en 2022, D’Esposito venció a Gillen por el escaño, lo que dejó el distrito en manos republicanas por primera vez en décadas.

La victoria de Gillen, graduada en la Universidad de Georgetown y abogada, es vista como la revancha en esta igualada elección dos años después de perder la carrera por el distrito, que muchos vieron como un error del Partido Demócrata estatal, según medios.

Gillen, exsupervisora de la ciudad de Hempstead, se ha presentado en estas elecciones como moderada, haciendo campaña a favor del derecho al aborto y la imposición de restricciones a la inmigración.

«Estamos a 2.000 millas de México, pero estamos sintiendo la crisis migratoria casi todos los días», señalaba la candidata en un anuncio político que se emitió en estos comicios.

En el anuncio, Gillen prometió que, de regresar al Congreso, trabajaría «con cualquiera de cualquier partido para asegurar nuestra frontera sur, encerrar a los criminales que trafican con fentanilo y detener la crisis migratoria».

Cuando fue supervisora de la ciudad, Laura «encabezó los esfuerzos para revitalizar la infraestructura de la urbe, presentó una demanda para recuperar los daños por contaminantes en el suministro público de agua y aprobó una legislación crítica relacionada con el acoso sexual y los beneficios para veteranos», destaca su página web.

D’Esposito, un exoficial de policía de Nueva York y miembro del Concejo de Hempstead, había sido respaldado por el expresidente Donald Trump y, de hecho, habló en el mitin de Trump en el condado de Nassau en septiembre pasado.

Estados Unidos eligió este martes al candidato republicano Donald Trump como su nuevo presidente.

Demócratas enfrentan presidencia de Trump sin un plan o un líder claro

La vicepresidenta Kamala Harris durante su discurso en el que admite la derrota en las elecciones presidenciales de 2024, el miércoles 6 de noviembre de 2024, en el campus de la Universidad Howard, en Washington. (Foto: AP/J. Scott Applewhite)

Los demócratas gastaron miles de millones de dólares para advertir a los votantes de Estados Unidos que Donald Trump representaba una amenaza inminente para la democracia, que sus políticas económicas únicamente beneficiarían a sus amigos ricos, y que, literalmente, era un fascista.

Al final, eso no le importó a los votantes, o si les importó, no tuvo relevancia.

Y ahora, después de la contundente derrota de Kamala Harris, los demócratas se enfrentan a una segunda presidencia de Trump sin un líder claro, un plan definido o un consenso sobre qué fue lo que salió tan mal en las elecciones de 2024.

“Creo que es necesario hacer una limpieza, existe la necesidad de que surja una nueva generación de líderes”, dijo el representante Ro Khanna, uno de los pocos demócratas con ambiciones presidenciales que habló sobre el futuro del partido el miércoles. “Necesitamos un nuevo concepto, nuevas ideas y una nueva dirección. Y, ya sabes, el orden establecido produjo un desastre”.

Cuando aún quedan votos por contabilizar, Trump se enfilaba a convertirse en el primer republicano en dos décadas en ganar el voto popular, aunque el alcance de su triunfo en el Colegio Electoral probablemente no supere el desempeño del presidente Barack Obama en 2008, cuando obtuvo 365 votos electorales.

Trump captó una pequeña pero significativa proporción de votantes jóvenes, negros e hispanos, muchos de los cuales se sentían desanimados por el estado de la economía, según AP VoteCast, una amplia encuesta de más de 120.000 votantes a nivel nacional. El republicano también registró avances entre los votantes que no cuentan con un título universitario.

La mayoría de los demócratas electos que se mencionan con más frecuencia como posibles candidatos presidenciales para 2028 —incluidos los gobernadores de California, Illinois, Michigan y Pensilvania— se negaron a dar su punto de vista. Otros cancelaron entrevistas programadas.

Los pocos progresistas dispuestos a dar declaraciones públicas, presentaron distintas explicaciones. Relativamente pocos de ellos culparon al presidente Joe Biden por haberse retractado de su promesa de no postularse para la reelección, lo que le impidió al partido elegir a un reemplazo en una primaria tradicional.

Bernie Sanders, el senador independiente por Vermont y excandidato en las primarias demócratas, le había advertido a Harris antes de la jornada electoral que se estaba enfocando demasiado en atraer el voto de los republicanos y no lo suficiente en cuestiones económicas. Sanders emitió un comunicado en el que arremetió contra la cúpula del partido.

“No debería sorprender que un Partido Demócrata que ha abandonado a la clase trabajadora descubra que la clase trabajadora también los ha abandonado”, dijo. “Primero fue la clase trabajadora blanca, y ahora también los trabajadores latinos y negros. Mientras el liderazgo demócrata defiende el statu quo, el pueblo estadounidense está enojado y quiere un cambio. Y tienen razón”.

Otros no se mostraron tan impacientes en hacer cambios radicales.

“Nuestro desafío no es reaccionar en exceso al resultado de esta elección”, dijo el representante Don Beyer, quien ganó fácilmente la reelección por Virginia el martes por la noche. “Tuvimos una candidata con un perfil relativamente bajo, en realidad nadie sabía mucho sobre Kamala Harris… quien se enfrentó a una de las personas más reconocidas en la historia de la humanidad”.

Hace apenas ocho años, los demócratas quedaron atónitos por la sorprendente victoria de Trump sobre Hillary Clinton. Pero en ese momento, muchos presentaron un frente unido para atribuir la derrota a una disfunción dentro del Comité Nacional Demócrata. Otros señalaron que el resultado fue gracias a las labores de influencia rusa a favor de Trump o a la declaración del director del FBI, James Comey, quien criticó a Clinton por la manera en que manejó información confidencial en sus correos electrónicos mientras era secretaria de Estado.

Esta vez no hay excusas. Los resultados muestran que los problemas actuales de los demócratas van más allá de su maquinaria política.

Operadores del ala progresista del partido criticaron al equipo de campaña de Harris por destinar demasiado tiempo y recursos para atraer a los republicanos moderados a expensas de la base de clase trabajadora del partido, incluidos los trabajadores sindicalizados que se inclinaron por Trump gracias a sus promesas de imponer aranceles tanto a naciones aliadas como enemigas y a sus amenazas a las empresas estadounidenses que sopesan trasladar sus operaciones al extranjero.

Las advertencias sobre la amenaza que Trump representaba para la democracia de Estados Unidos eran importantes, afirman, pero no era el tema primordial en la mente de la mayoría de los votantes.

“Nuestro partido hará mucha introspección en los próximos meses, tiene mucho en qué pensar», dijo el representante demócrata Shri Thanedar, cuyo distrito incluye a buena parte de la zona metropolitana de Detroit. “Los demócratas se concentraron en el carácter de Trump. Sus problemas legales, el hecho de que es un delincuente. Pero en gran parte, las personas que tienen problemas económicos, aquellos que sienten que están peor económicamente, no le prestaron mucha atención a su carácter”.

Otros fueron menos diplomáticos.

Alexandra Rojas, directora ejecutiva del grupo izquierdista Justice Democrats, dijo que el liderazgo del partido debe “asumir la responsabilidad de cómo fue posible que Donald Trump obtuviera un segundo mandato».

“El Partido Demócrata pierde rápidamente su legitimidad entre las personas comunes y entre las comunidades marginadas que a menudo son utilizadas como peldaños para ganar elecciones”, acusó Rojas.

De hecho, los datos dejan entrever que los demócratas tienen mucho trabajo por hacer.

Biden prácticamente empató con Trump entre los votantes sin título universitario hace cuatro años, obteniendo el 47% de su voto en comparación con el 51% de Trump. Pero estos votantes se inclinaron por Trump en 2024, dándole una clara ventaja con el 55% de su voto, frente apenas el 43% a favor de Harris.

El modesto movimiento entre los votantes sin título universitario fue aún más pronunciado entre los jóvenes. Trump obtuvo el 52% de las preferencias en 2024, en comparación con el 44% hace cuatro años, y entre los votantes no blancos, con el 32% frente al 25%.

En general, aproximadamente la mitad de los votantes menores de 30 años apoyaron a Harris, mientras que hace cuatro años la cifra rondó el 60% a favor de Biden. Al mismo tiempo, los votantes negros y latinos parecieron ligeramente menos propensos a apoyar a Harris de lo que estaban en apoyar a Biden, según VoteCast.

Jef Pollock, un experimentado encuestador demócrata, dijo que la campaña de Harris “tuvo la mala suerte de que los partidos en el gobierno en distintas partes del mundo sean vistos con malos ojos en momentos en que la frustración de los votantes sobre el estado de la economía ha llegado a un punto crítico”.

“Pero los demócratas tienen que mirar hacia el interior del partido y preguntarnos qué podemos hacer para reconstruir nuestra relación con los votantes rurales, trabajadores y latinos, así como con los jóvenes”, dijo Pollock. “Claramente, ellos creen que no estamos abordando sus necesidades diarias”.

Por ahora, no está claro si el partido llevará a cabo algún tipo de proceso formal de autoevaluación para determinar exactamente qué fue lo que salió mal.

Después de la elección de 2012, el Comité Nacional Republicano ordenó que se llevara a cabo un estudio interno de “crecimiento y oportunidad” para trazar un camino a seguir. Pero incluso entonces, el partido sólo fue capaz de encontrar el éxito electoral hasta que Trump ignoró las recomendaciones del informe para fortalecer la infraestructura del partido y adoptar un mensaje más inclusivo.

Después de la elección de 2016, los demócratas también hicieron cambios en su infraestructura partidaria y de recaudación de fondos luego de un período de introspección.

Al estratega demócrata Faiz Shakir —quien encabezó la campaña presidencial de Sanders en 2020— le preocupa que los demócratas no hagan la introspección necesaria después de esta devastadora derrota.

“Un partido saludable se está desafiando a sí mismo para llevar a cabo este tipo de autopsia y averiguar qué fue lo que hicimos mal”, dijo. “Ni siquiera sé si ese tipo de proceso va a ocurrir».

Sanders mismo fue más directo.

”¿Los grandes intereses monetarios y los consultores bien pagados que controlan al Partido Demócrata aprenderán alguna lección de esta campaña desastrosa?”, dijo. ”¿Comprenderán el dolor y el desencanto político que están experimentando decenas de millones de estadounidenses? ¿Tienen alguna idea de cómo podemos enfrentar a la oligarquía cada vez más poderosa que tiene tanto poder económico y político? Probablemente no”.

Los Clinton, sobre victoria de Trump: «EE. UU. es más grande que cualquier elección»

Trump
(Foto: EFE/Ting Shen/Archivo)

El expresidente Bill Clinton y la excandidata demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton felicitaron este miércoles a Donald Trump tras su victoria electoral, apuntando que «EE. UU. es más grande que los resultados de cualquier elección».

En un comunicado, los Clinton felicitaron a Kamala Harris y a su fórmula vicepresidencial, Tim Walz, por la «campaña positiva y esperanzadora» que han desarrollado y desearon al expresidente Trump buena suerte y que «gobierne para todos».

«Tenemos que recordar que Estados Unidos es más grande que los resultados de cualquier elección, y lo que hagamos como ciudadanos hará que avancemos o nos caigamos hacia atrás», apuntaron el exmandatario y la que fuera secretaria de Estado de Barack Obama.

Además, consideraron que «hay que resolver las diferencias y buscar oportunidades juntos» pues «el futuro del país» depende de ello.

Hillary Clinton concurrió a las elecciones contra Trump en 2016, las que perdió y le dieron su primer mandato al magnate neoyorkino, que ahora, ocho años después, volverá a la Casa Blanca después de ganar los comicios de este martes contra Kamala Harris.