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Cinco cambios críticos que puede sufrir Medicaid bajo Trump

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AP/David Goldman/File

Durante la presidencia de Joe Biden, la inscripción en Medicaid alcanzó un nivel récord y la tasa de personas sin seguro médico llegó a su nivel histórico más bajo.

Pero se espera que el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, junto con un Senado y una Cámara de Representantes controlados por republicanos, cambie esta situación.

Los republicanos en Washington afirman que planean utilizar recortes de financiamiento y cambios regulatorios para reducir drásticamente Medicaid, el programa de salud federal gerenciado por los estados que cuesta casi $900.000 millones al año y que, junto con el Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP), ofrece atención a unos 79 millones de estadounidenses, en su mayoría de bajos ingresos o con discapacidades.

Las propuestas incluyen revertir la expansión de Medicaid impulsada por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA), que en los últimos 11 años sumó cerca de 20 millones de adultos de bajos ingresos al programa.

Trump ha dicho que quiere recortar drásticamente el gasto del gobierno, lo que podría ser necesario para que los republicanos extiendan los recortes de impuestos de 2017 que vencen a finales de este año.

Trump no habló demasiado sobre Medicaid durante su campaña de 2024. Su primera administración aprobó requisitos de trabajo en varios estados, aunque solo Arkansas los implementó antes de que un juez federal determinara que violaban los principios de ACA. También intentó otorgar financiamiento en bloque a los estados.

El presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara, Jodey Arrington (republicano de Texas), dijo a KFF Health News que Medicaid y otros programas federales de beneficencia necesitan cambios importantes para ayudar a reducir la deuda federal. “Sin esos cambios, veremos con pesar cómo este país sufre un colapso fiscal”.

El representante Chip Roy (republicano de Texas), miembro del Comité de Presupuesto, indicó que el Congreso necesita explorar recortes al gasto federal en Medicaid.

“Es necesaria una reforma integral en el sector de salud, que podría incluir deshacer gran parte del daño causado por ACA y Obamacare”, dijo Roy. “Francamente, podríamos terminar proporcionando un mejor servicio si lo hacemos de la manera correcta”.

Defensores de las personas de bajos ingresos temen que los recortes que buscan los republicanos dejen a más estadounidenses sin seguro, dificultándoles el acceso a la atención médica.

“Medicaid es un objetivo obvio para recortes enormes”, dijo Joan Alker, directora ejecutiva del Centro para Niños y Familias de la Universidad Georgetown. “Probablemente se avecina una lucha existencial sobre el futuro de Medicaid”.

El programa, que cumplirá 60 años en julio, está llegando al final de una gran crisis, después que las protecciones de cobertura implementadas durante la pandemia de covid-19 expiraran en 2023, y todos los inscriptos tuvieran que demostrar que seguían siendo elegibles.

Más de 25 millones de personas perdieron su cobertura durante los 18 meses posteriores al inicio del proceso de “desafiliación”, aunque no ha aumentado notablemente el número de personas sin seguro, según los datos más recientes del censo.

Pero este número podría ser insignificante comparado con lo que ocurra en los próximos cuatro años, dijo Matt Salo, ex director ejecutivo y fundador de la Asociación Nacional de Directores de Medicaid. “Lo que vamos a ver es un cambio dramático aún mayor en quiénes estarán cubiertos por Medicaid y cómo operará el programa”, aseguró.

Sin embargo, Salo señaló que cualquier esfuerzo por reducir el programa enfrentará resistencia.

“Muchas entidades poderosas —gobiernos estatales, organizaciones de atención administrada, proveedores de atención de largo plazo y todos aquellos interesados en que Medicaid funcione de manera eficiente— estarán altamente motivadas para resistirse a recortes que consideren draconianos, ya que podrían afectar sus modelos de negocio”, afirmó.

Algunas de las estrategias del partido republicano para reducir el tamaño de Medicaid son:

  1. Cambio a financiamiento en bloque. Actualmente, el gobierno federal iguala un porcentaje del gasto estatal anual en Medicaid, sin un límite específico. Los republicanos quieren cambiar a pagos fijos anuales, lo que impactaría en la cantidad de dinero federal que algunos estados reciben. Desde Ronald Reagan, los presidentes republicanos han intentado sin éxito imponer una suma fija de financiación para Medicaid.
  2. Recortes a la financiación de ACA para Medicaid. ACA financió la cobertura para estadounidenses con ingresos de hasta el 138% del nivel federal de pobreza ($20.783 de ingresos anuales para un individuo en 2024). Los republicanos podrían intentar reducir ese financiamiento al mismo porcentaje que el gobierno federal paga por el resto de los inscritos en el programa, que promedia un 60%. “Debemos tener en cuenta que estamos subsidiando a la población sana y apta para trabajar que se beneficia de la expansión de Medicaid a un ritmo mayor que el que subsidiamos a los más pobres y enfermos, que era la intención original del programa”, dijo Arrington. “Eso no está bien”.
  3. Reducción de fondos federales. Desde su inicio, la tasa de contribución federal varía según la riqueza relativa de la población del estado. Los estados más pobres reciben una tasa más alta y ningún estado recibe menos del 50% en contrapartida. Los republicanos podrían buscar reducir la tasa base del 50% a menos del 40%.
  4. Agregar requisitos de trabajo. Aunque los tribunales federales han dictaminado que no se puede condicionar la cobertura a trabajar o a estar buscando trabajo, el Partido Republicano podría intentarlo nuevamente. “Si podemos lograr que los adultos sanos tengan requisitos de trabajo estrictos, eso puede suponer un enorme ahorro de costos”, dijo el representante Tom McClintock (republicano de California) a KFF Health News. Como la mayoría de los inscriptos en Medicaid ya trabajan, van a la escuela o son cuidadores, los críticos dicen que un requisito de ese tipo simplemente agregaría burocracia a la obtención de cobertura, con poco impacto en el empleo.
  5. Imponer barreras a la inscripción. Unos 10 estados ofrecen a algunas poblaciones lo que se denomina elegibilidad continua, mediante la cual las personas permanecen inscriptas durante años sin tener que renovar su cobertura. Se ha demostrado que esa política evita que los beneficiarios abandonen el programa durante períodos cortos por dificultades o problemas con el papeleo, lo que puede generar facturas médicas inesperadas y deuda. La administración Trump podría intentar derogar las exenciones que permiten a los estados otorgar elegibilidad continua, lo que obligaría a las personas en esos estados a tener que volver a solicitar cobertura cada año.

Si los planes de los republicanos para reducir Medicaid se concretan, expertos dicen que las personas de bajos ingresos que se vean obligadas a comprar seguros privados enfrentarán dificultades para pagar las primas y copagos comunes en estos planes comerciales, que no suelen existir en Medicaid.

El Paragon Health Institute, un centro de estudios conservador dirigido por Brian Blasé, ex asesor de Trump, ha publicado informes que dicen que los miles de millones de dólares adicionales que los estados recibieron para ampliar Medicaid bajo ACA han sido una bendición para las aseguradoras privadas que administran el programa y para las personas relativamente más ricas que, según la organización, no deberían estar inscriptas.

Josh Archambault, miembro senior del conservador Cicero Institute, dijo que espera que la administración Trump haga responsables a los estados por pagar miles de millones de más a los proveedores, y por inscribir en Medicaid a personas que no son elegibles.

Archambault agregó que el Partido Republicano buscará reducir Medicaid a sus poblaciones “tradicionales”: niños, embarazadas y personas con discapacidades.

“Necesitamos reequilibrar el programa que la mayoría de la gente piensa que tiene un bajo rendimiento”, apuntó. La mayoría de los estadounidenses, incluidas grandes mayorías tanto de republicanos como de demócratas, ven el programa de manera favorable, según encuestas.

KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y es uno de los principales programas operativos de KFF, la fuente independiente de investigación de políticas de salud, encuestas y noticias.

Decenas de miles de personas se manifiestan en Washington días antes de la investidura de Trump

Un grupo de manifestantes se congrega en el parque Franklin antes de la Marcha del Pueblo, el sábado 18 de enero de 2025, en Washington. (AP Foto/Julio Cortez)

WASHINGTON (AP) — Ocho años después de su primera manifestación histórica, la Marcha de las Mujeres regresa este sábado a la capital de la nación, días antes de la ceremonia de investidura del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

Renombrada y reorganizada, la manifestación tiene un nuevo nombre —la Marcha del Pueblo— como un medio para ampliar el apoyo, especialmente durante un momento de reflexión para la organización progresista tras la decisiva victoria de Trump en noviembre. El republicano tomará posesión el lunes.

Mujeres indignadas por la victoria presidencial de Trump en 2016 acudieron a Washington en 2017 y organizaron grandes manifestaciones en ciudades de todo el país, creando la base de un movimiento popular que se conoció como la Marcha de las Mujeres. Por sí sola, la marcha de Washington atrajo cientos de miles de manifestantes, y millones más participaron en marchas locales en todo el país, en la que fue una de las protestas de un solo día más grandes en la historia de Estados Unidos que incluisive se replicaron en varias ciudades al rededor del mundo.

Este año, se espera que la marcha tenga aproximadamente una décima parte del tamaño de la primera, y se produce en medio de un momento contenido de reflexión, en el que muchos votantes progresistas atraviesan sentimientos de agotamiento, decepción y desesperación tras la derrota de la vicepresidenta Kamala Harris.

La calma contrasta fuertemente con la tensa furia de la primera marcha, en la que grandes multitudes gritaban demandas a través de megáfonos y marchaban con gorros rosas en respuesta a la primera victoria electoral de Trump.

“La realidad es que, simplemente, es difícil capturar un rayo en una botella”, dijo Tamika Middleton, directora de la Marcha de las Mujeres. “Fue un momento realmente particular. En 2017, no habíamos visto una presidencia de Trump y el tipo de odio y furia que eso representaba”.

El movimiento se fracturó después de ese enormemente exitoso día de protestas por acusaciones de que no era lo suficientemente diverso. El relanzamiento de este año como la Marcha del Pueblo es resultado de una revisión destinada a ampliar el atractivo del grupo. En la manifestación del sábado se promoverán temas relacionados con el feminismo, la justicia racial, la antimilitarización y otros problemas, y terminará con diálogos organizados por varias organizaciones de justicia social.

La Marcha del Pueblo es inusual en cuanto a la “vasta gama de temas reunidos bajo una misma plataforma”, dijo Jo Reger, profesora de sociología que investiga movimientos sociales en la Universidad de Oakland en Rochester, Michigan. Las marchas por el sufragio femenino, por ejemplo, se centraron en el objetivo específico del derecho al voto.

Para un movimiento de justicia social de base amplia como la marcha, es imposible evitar visiones en conflicto, y existe una “inmensa presión” para que los organizadores satisfagan las necesidades de todos, dijo Reger. Pero también afirmó que cierto desacuerdo no es necesariamente negativo.

“A menudo, lo que hace es provocar el cambio y aportar nuevas perspectivas, especialmente de voces subrepresentadas”, dijo Reger.

Middleton, de la Marcha de las Mujeres, dijo que el objetivo del evento del sábado no es lograr una manifestación multitudinaria como la de 2017. En cambio, se trata de centrar la atención en un conjunto más amplio de problemas: los derechos femeninos y reproductivos, los derechos LGBTQ, inmigración, clima y democracia, en lugar de centrarla únicamente en torno a Trump.

“No concebimos la marcha como el objetivo final”, dijo Middleton. “¿Cómo logramos que los asistentes se integren en organizaciones y en sus hogares políticos para que puedan seguir luchando a largo plazo en sus comunidades?”

El auge multirracial en censo de EE. UU. de 2020 fue mayormente una ilusión, indican investigadores

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ARCHIVO - Rachel Lerman lleva dos pulseras de apoyo al entonces senador Barack Obama como presidente, en su casa de Washington, el 11 de junio de 2008. (AP Foto/Jacquelyn Martin, Archivo)

Cuando se publicaron los resultados del censo de 2020, mostraron un auge en el número de personas clasificadas como multirraciales en Estados Unidos desde 2010. Dos sociólogos de Princeton dicen ahora que ese salto fue mayormente una ilusión.

El aumento del 276% se debió en gran parte debido a un cambio en cómo clasificó a la gente la Oficina del Censo de Estados Unidos, y no a cambios significativos en la identidad racial o étnica o un crecimiento mayor, según un artículo publicado el mes pasado por Paul Starr y Christina Pao. La Oficina del Censo, por primera vez, proporcionó un espacio en el formulario del censo para que las personas escribieran los orígenes de sus familias, lo que determinó cómo los clasificaba la agencia estadística.

Las personas clasificadas como de dos o más razas aumentaron del 2,9% al 10,2% de la población de Estados Unidos de 2010 a 2020, y el aumento fue más notable entre las personas hispanas. La proporción de la población solo blanca disminuyó del 72,4% al 61,6%, lo que provocó preocupaciones entre algunos líderes de opinión conservadores sobre lo que describieron como una pérdida del poder blanco.

Los investigadores de Princeton argumentaron que cualquier persona que se identificó como negra o blanca en el formulario del censo de 2020 pero luego escribió que era de origen latinoamericano fue reclasificada por un algoritmo computarizado como multirracial aunque se hubieran marcado como de una sola raza. La misma reclasificación multirracial pareció aplicarse a personas que se identificaron sólo como blancas pero luego escribieron que sus orígenes eran de un país africano, según los investigadores.

“Entonces, el censo de 2020 produjo un salto repentino en el conteo multirracial y un declive precipitado en el conteo de la población blanca, contribuyendo a un pánico injustificado entre los conservadores blancos sobre el cambio demográfico”, dijo Starr en un correo electrónico. “El procedimiento fue engañoso, y el público fue engañado sobre la magnitud del cambio racial”.

Cuando las cifras se publicaron a mediados de 2021, los funcionarios de la Oficina del Censo dijeron que el nuevo método era una mejora que hacía un mejor trabajo para reflejar cómo identifica su raza y etnia la gente en el siglo XXI. Al mismo tiempo, reconocieron que parte del crecimiento dramático probablemente se debía a sus cambios.

Por primera vez se dejaron espacios vacíos en el formulario del censo de 2020 para que los encuestados pudieran escribir sus “orígenes”, como “alemán” o “jamaicano”, al responder la pregunta sobre la raza. Las respuestas detalladas guiaron a la Oficina del Censo en la clasificación de los encuestados y miembros de sus hogares en categorías de raza y etnia.

“Estas mejoras revelan que la población de Estados Unidos es mucho más multirracial y diversa de lo que medimos en el pasado”, dijeron los funcionarios de la Oficina del Censo en ese momento.

Los números oficiales sobre las personas multirraciales son importantes porque se utilizan para redibujar distritos electorales, medidas de derechos civiles, datos laborales, estadísticas de salud y la distribución de fondos federales. Como hija de un padre jamaicano y una madre india, la postulación de la vicepresidenta Kamala Harris para la Casa Blanca como la candidata presidencial demócrata de 2024 puso la identidad multirracial en el centro de atención.

Los investigadores de Princeton dijeron que la Oficina del Censo confundió erróneamente la ascendencia con la identidad y el origen nacional con la raza, y creen que la agencia debería abandonar el uso de “orígenes” para categorizar a las personas.

El problema pasó desapercibido debido a otras distracciones alrededor del censo de 2020, como el intento fallido del gobierno de Trump de agregar una pregunta sobre ciudadanía, un controvertido nuevo método de privacidad de datos y la pandemia del COVID-19, que desorganizó el conteo nacional. Los residentes negros, hispanos e indígenas estadounidenses en reservas quedaron subrepresentados en el censo de 2020.

Desde 2021, los investigadores han pedido a la Oficina del Censo que vuelva a procesar los datos de 2020 usando los métodos de 2010 para que se pueda hacer una comparación “de manzanas a manzanas” de los cambios demográficos, pero la agencia aún no lo ha hecho, dijo la historiadora Margo Anderson, quien sirvió en un comité de la Academia Nacional que revisó la calidad del censo.

“Es 2025 y la gente lleva preguntando desde 2021, ‘¿Qué diablos hicieron?’”, dijo Anderson. “Hay mucha frustración porque no podemos saber”.

La Oficina del Censo ha tenido problemas durante años para clasificar a las personas multirraciales, dijo Susan Graham, una defensora de la representación multirracial en estadísticas oficiales. A los encuestados no se les permitió marcar más de una raza hasta el censo de 2000.

“¿Fue el Censo de 2020 sometido a un auge multirracial ficticio? Posiblemente”, dijo Graham. “Como siempre, las respuestas solo se vuelven más confusas cuando el gobierno federal retrocede y trata, una vez más, de hacerlo bien”.

Las categorías de raza y etnia utilizadas por el gobierno federal están cambiando aún más para combinar preguntas sobre raza y etnia en lugar de preguntar sobre ellas por separado. También se agregará una categoría de Oriente Medio y Norte de África, lo que reducirá el número de encuestados que se identifican como blancos.

No todos los demógrafos piensan que el cambio metodológico de la Oficina del Censo fuera tan profundo.

“No creo que sea tan importante para la mayoría de las personas que usan los datos”, dijo William Frey, un demógrafo en The Brookings Institution. “Creo que la Oficina del Censo está tratando arduamente de hacerlo bien”.

Trump empezará sus macroredadas de migrantes la semana próxima en Chicago, según el WSJ

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo planean una macroredada de migrantes en Chicago para el próximo martes, el día después de su toma de posesión, según informó el viernes The Wall Street Journal.

De acuerdo con esta información, el Gobierno entrante enviará entre 100 y 200 agentes migratorios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) a Chicago para esta operación.

La elección de Chicago responde al alto número de migrantes que residen en la ciudad, así como por el impacto mediático de hacerlo en uno de los grandes feudos urbanos demócratas.

Tom Homan, el ‘zar’ de la frontera de Trump, ya anticipó semanas atrás que las deportaciones empezarían el «día 1» y que Chicago sería el primer objetivo.

«Si el alcalde de Chicago no quiere ayudar, puede hacerse a un lado. Pero si nos impide actuar, si esconde o encubre deliberadamente a un inmigrante ilegal, lo procesaré» dijo Homan.

Trump fue elegido presidente con las deportaciones masivas de migrantes como una de sus principales promesas.

El diario conservador New York Post, publicó también este viernes que, además de Chicago, Nueva York será uno de los primeros sitios donde tendrán lugar las macroredadas de Trump.

Xavier Becerra, secretario de Salud de EE.UU. se va con un aviso: la política antimigrante daña a todos

Fotografía del 14 de enero de 2025 cedida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) estadounidense, de su secretario Xavier Becerra, hablando junto a su retrato oficial en el Gran Salón del edificio Hubert H. Humphrey en Washington (Estados Unidos). EFE/ Amy Rossetti / Departamento de Salud y Servicios Humanos / SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS /SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

El político y abogado Xavier Becerra, secretario de Salud de Estados Unidos, está a punto de abandonar su puesto ante la llegada inminente de la Administración de Donald Trump y además de presumir de los logros de su gabinete lanza un aviso: la política antimigratoria daña a todos, dice a EFE.

Hijo de inmigrantes mexicanos de clase trabajadora, con su nombramiento se convirtió en enero de 2021 en el primer hispano en ocupar ese cargo, que asumió en plena pandemia de covid-19 y con la meta de ampliar el acceso sanitario a la población entre sus prioridades.

El relevo tendrá lugar el 20 de enero, cuando Trump comience una presidencia cuya campaña electoral ha estado marcada por la promesa de deportaciones masivas de indocumentados desde el primer día y ataques verbales a ese colectivo.

«Hemos visto en el pasado que la política antimigrante causa problemas no solo para el migrante, sino para todo el pueblo que está alrededor porque a las enfermedades no les importa el color de la piel. Las enfermedades atacan y todos necesitamos estar preparados para defendernos, para cuidarnos», señala preguntado por el impacto sanitario que el giro de política podría tener.

Tratar de excluir a parte de la población porque no se la quiere, añade, daña no solo a esos individuos, sino a quienes están con ellos: «Así que es de nuestro interés defender que el acceso a la salud es algo necesario».

Antes de asumir el liderazgo al frente de la política sanitaria de Estados Unidos, Becerra, de 66 años, fue congresista y fiscal general de California. Cuatro años después de su nombramiento como secretario de Salud, afirma convencido que los demócratas dejan «el país y el pueblo más sano y más fuerte que antes».

En este tiempo, no obstante, la confianza en su agencia no ha mejorado: el porcentaje de quienes consideraban buenos o excelentes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades pasó del 66 % en diciembre de 2017, bajo el primer mandato de Trump (2017-2021), al 40 % en septiembre de 2021, cifra que no se ha modificado desde entonces.

«No hay tiempo de contar cuentos o de hacer determinadas cosas basadas en los cuentos que uno escucha en las redes sociales. Yo no puedo controlar las redes, pero sí cómo se usan los recursos y cómo avanzamos los intereses de mejor cuidado para todo el pueblo», señala en español.

Becerra se congratula de haber conseguido rebajar los precios de medicamentos esenciales como la insulina o de haber ofrecido un «mejor acceso al cuidado médico» que la gente necesita.

Aunque esos logros no consiguieron decantar las urnas a favor de los demócratas en las elecciones del pasado 5 de noviembre, sí celebra que cada vez más ciudadanos no se tengan que preocupar de tener acceso a un doctor o al hospital «porque ya tienen su propio seguro».

Su posible sucesor, el excandidato presidencial Robert F. Kennedy Jr., es conocido por sus teorías de la conspiración sobre las vacunas. «Lo que se necesita es ciencia para salvar vidas», sostiene Becerra sin entrar en valoraciones sobre el elegido por Trump, que debe obtener primero la validación del Senado.

El secretario de Salud saliente admite que hay tanta información que cada vez es más difícil determinar «qué es verdad y qué no».

Y sin querer desvelar sus planes inmediatos de futuro, hace un llamamiento tanto a la esperanza como a la vigilancia: «Tengo mucha fe en que este país que va a seguir abriendo puertas, pero tenemos que luchar, porque vemos que sí hay gente que quiere cerrarle la puerta a uno solo porque es latino, migrante, o porque no habla bien el inglés», concluye.

Day one: close the border

López, su esposa Karina Cañizarez y su hijo Jesús, de 5 años, son refugiados de Venezuela y Colombia que fueron acogidos por un equipo de voluntarios cuando llegaron en diciembre. En esta imagen, tomada el 3 de enero de 2025(AP Foto/Jessica Hill)

Trump has promised to close the border on day one of his presidency. It was a good campaign promise, but it was one he could not keep. He can only shut down the ports of entry along the border with Mexico. However, there are hundreds of miles with rough terrain and no visible border guard presence.

Stopping or even just slowing down border crossings will harm the economies on both sides of the border, but the U.S. side will suffer more than the Mexican side. Right now, crossing through these ports of entry is already a nightmare, with waiting times sometimes taking as much as five hours.

It should be noted that many Mexicans enroll their children in American schools and that many individuals who work on the U.S. side live on the Mexican side because it is much more economical, not to mention the millions of Americans who cross the border for dental work and plastic surgery. Any efforts to close these ports of entry or further slow them down will negatively impact the economies of border towns.

Raiding some businesses on day one is something they are contemplating. This would be part of the massive raids they hope to conduct for four years. If these raids occur, they will likely target Democratic businesses.

Also, it would be tough to stop all immigration at sea and airports, not to mention the long border with Canada.

Are there violent immigrants that we should be worried about?

The right-wing has grossly exaggerated the threat posed by immigrants when less than 1% commit violent crimes. You are more likely to be killed in one of the many mass shootings in the U.S. than harmed by an immigrant.

Eliminating birthright citizenship is part of the strategy of right-wing politicians who want to revoke the birthright citizenship established by the 14th Amendment to the U.S. Constitution. Birthright citizenship, also known as “jus soli,” is the legal principle that any person born on U.S. soil automatically becomes a citizen of the United States. Many in Trump’s circle want to eliminate this right, but they don’t have a legal leg to stand on. Nonetheless, they will try.

Blended families, which include both citizens and undocumented individuals, are another target of the right. The Trumpers suggest they would like to deport entire families, which would be a legal nightmare if they tried.

Mass deportation, a significant promise, will not be so easy to achieve. The Trumpers could stage a one-day media event after about 30 days in office where they might gather 10,000 to 50,000 immigrants for a mass deportation effort. This would include mostly immigrants in prisons, jails, and detention centers, along with many who have been waiting for their asylum hearings since COVID-19 slowed the system down. After this show-and-tell publicity stunt, it will be hard to gather the large numbers they want. While they claim they will deport millions, it is doubtful they can even reach 500,000. At the same time, thousands will continue to cross the borders with or without coyotes.

Stopping drugs by shutting down the border is another of their important goals, and it is almost laughable. Most of the drugs coming into the U.S. do not arrive in the backpacks of immigrants walking in. We need to admit that vast amounts of drugs are allowed in by customs and other authorities who are paid astronomical bribes to let them through. These drugs arrive in 18-wheel semis, planes, and boats.

How can our government stop drugs from coming into the U.S. when we cannot stop the same drugs from entering our prisons?

Many individuals have told me and others that they had never used fentanyl or heroin until they got into prison. If you have the money, any and every drug is available inside our prisons. Bribes pave the way for these drugs to enter, along with other banned items.

If our government starts picking up workers at service industry jobs, construction sites, meat processing plants, and farms, we will, within six months, see a huge increase in the cost of everything.

Remittances currently being sent to developing countries by immigrants working in the U.S. would be severely diminished if these workers were deported. This would worsen the situation for individuals forced to move north searching for a country where they could support their loved ones.

What will it cost to implement Trump’s deportation strategy?

Some estimate it could cost between $88 billion and $100 billion. To move forward, he would have to cannibalize other budgets. They plan to use some of this money to give contracts to local police and vigilante groups to police the border and arrest immigrants. As you can imagine, this is a clear recipe for violating the rights of immigrants and other dark-skinned individuals. Within this scenario, there is potential for violence and even homicides.

Additionally, there is legislation being moved through Congress to make it easier for immigration and law enforcement officers to stop so-called suspected immigrants and demand documentation.

Can Mexico or other countries refuse to take back those being deported?

Imagine the image of immigration buses and planes loaded with potential deportees being turned back, with Mexico refusing to accept them.

A group of 17 Republican lawmakers claims that over 100,000 deportees are waiting to be sent back to countries refusing to take them. ICE has documented 23 countries as «recalcitrant» in accepting their citizens. Only 18% of non-citizens who received «removal» orders in 2020 were deported from the U.S.

According to U.S. Customs and Border Protection data, there has been a 1,800% increase in detentions of Chinese nationals illegally crossing the border since 2020.

If you are a white immigrant, documented or undocumented, you probably do not need to worry. This action by the Trump gang is directed toward people of color.

This will be a historic and difficult time. But believe me, many will rise to the occasion of this battle.

In the months ahead, there will be many lawsuits filed by good lawyers and organizations. We are in for a wild ride, and we must not be silent.

Oops, I almost forgot to mention that over 100 Mexican firefighters were risking their lives in California, and no one was calling for their deportation.

Fetterman was elected to challenge convention. Now, he’s challenging his fellow Democrats

Fetterman
Sen. John Fetterman, D-Pa., speaks during a campaign event in York, Pa., Oct. 2, 2024. (Photo: AP/Matt Rourke/File)

HARRISBURG, Pa.— When Democrat John Fetterman got elected to Pennsylvania’s U.S. Senate seat, many backers hoped he’d challenge convention and the status quo.

He did and has — just not in the way many had expected.

Fetterman has broken with his party on some policy matters and warmed to President-elect Donald Trump, a man he bashed on the 2024 campaign trail as a “felon» who is “obsessed with revenge.” Fetterman later became the first Senate Democrat to meet with Trump since the election.

In fact, Fetterman has warmed to Trump so much that some in his party are quietly disavowing the man they supported in 2022, when the Pennsylvanian easily won a three-candidate primary and survived a stroke amid a high-pressure campaign to become the only Democrat to flip a Republican Senate seat that year.

Christine Jacobs, who founded Represent PA, an organization to help elect Democratic women to Pennsylvania’s legislature, said the Democrats she’s talking to are both disappointed and concerned by Fetterman’s dalliance with Trump.

Their worry, Jacobs said, is that “Trump can say he’s talking to Democrats like John Fetterman, but it’s not going to change what he does and it’ll end up looking like John Fetterman’s being used.”

Fetterman’s approach is reminding some Democrats of former Democratic Sens. Kyrsten Sinema of Arizona and Joe Manchin of West Virginia, both of whom clashed with their party during President Joe Biden’s term, became political independents and didn’t run for reelection.

Still, Fetterman — who often mocked Manchin during his 2022 Senate run — isn’t the only one adjusting to the new political reality.

Democrats are grappling with election losses across battleground states, including Pennsylvania, that gave Trump and his party control of the White House and Congress. Democrats are weighing how much to challenge Trump and whether to embrace some of his policies as they try to rebuild their coalition.

“I haven’t changed my core values throughout out all this,” Fetterman told KDKA-AM radio in Pittsburgh on Thursday. But, he said, engaging with Republicans is “one of the reasons why they elected me, they wanted me to do these things.”

Now Pennsylvania’s senior senator, Fetterman had a difficult start to his Senate career. He was diagnosed with auditory processing disorder, a complication from the stroke, and checked himself into the hospital for depression just one month after taking office.

Six weeks later, Fetterman returned to the Senate seemingly transformed — joking with colleagues and shedding his suit-and-tie for the hoodies and shorts that had long been his trademark.

He quickly made waves — for instance, lambasting then-Sen. Bob Menendez, D-N.J., for remaining in office while facing bribery charges. Menendez was convicted last year.

After Hamas attacked Israel, Fetterman became an outspoken supporter of Israel on an issue that had firmly divided Democrats.

Now, Fetterman has become the only Senate Democrat to meet with Trump, after flying to Trump’s Mar-a-Lago resort in Florida last weekend. Fetterman said it was only reasonable to meet with the incoming president in what Fetterman has described as a good and honest conversation that lasted for over an hour.

“And I can only see good things emerging from that,” Fetterman told KDKA.

For his part, Trump told the Washington Examiner that they had a “totally fascinating meeting” and that Fetterman is a “commonsense person” and “not liberal or conservative.”

Some Democrats say Fetterman is a smart politician who is acknowledging political reality.

Mustafa Rashed, a Philadelphia-based Democratic strategist, said Pennsylvania should be considered a Republican state after Trump’s second victory there in three tries and the GOP’s down-ballot trouncing of Democrats in November’s statewide races. That included the defeat of Fetterman’s mentor in the Senate, Sen. Bob Casey, D-Pa.

“He’s in a red state,” Rashed said. “Of course he’s got to go meet with him. And if you want to continue to represent a red state, of course you’ve got to meet with the president.”

Fetterman — who is among 10 Senate Democrats representing states won by Trump — is distinguishing himself in other ways.

He’s met with several of Trump’s Cabinet picks — unlike some fellow Democrats — and pledged to vote for some, even posing for photos with a thumb’s-up, which Trump often strikes in photos with well-wishers.

Fetterman is also not dismissing Trump’s eyebrow-raising idea of acquiring Greenland, the massive and rare earth mineral-rich Danish territory. On Fox News, Fetterman called buying Greenland “a responsible conversation” and compared it to the Louisiana Purchase.

He co-sponsored a GOP bill to detain unauthorized immigrants accused of certain crimes and helped get it past a procedural hurdle in the Senate. Amid brewing Democratic opposition, Fetterman remarked on Fox News that if enough Democrats couldn’t join with Republicans to pass the bill “then that’s a reason why we lost” the 2024 election.

Republican senators have held out Fetterman as an example for other Democrats to follow. Sen. Katie Britt, R-Ala., a close friend of Fetterman’s in the Senate, said he is giving Pennsylvania a seat at the table by engaging with Trump and his nominees, and has demonstrated that he’s interested in good policy, not partisan lines.

“Truly, if more people operated like that, we would be better off as a nation,” Britt said in an interview.

Democratic strategists note Fetterman forged his political career largely on his own, independently from the party.

As a small-town mayor in Braddock, Fetterman became a minor celebrity for his looks — he’s 6-foot-8 and tattooed with a shaved head — and his efforts to put the depressed former steel town back on the map.

He endorsed insurgent Democrat Bernie Sanders in 2016’s presidential primary and ran from the left against the party-backed Democrat in 2016’s Senate primary. When the state Democratic Party looked to endorse a candidate in 2022’s three-way primary, Fetterman shrugged it off as an “inside game.”

Jamie Perrapato, executive director of Turn PA Blue, which helps organize and train campaign volunteers, said she’s seeing a lot of outrage on the left over Fetterman engaging with Trump. But nobody should be surprised, she said.

Fetterman is a “wild card,» Perrapato said, and if anyone thought he’d fall in line with Senate Democratic leadership, “they were crazy.”

Fetterman’s drift has given rise to whispers that he may change his registration.

Last month, appearing on ABC’s “This Week,” Fetterman said that he’s not leaving the Democratic Party, but that meeting Trump nominees and aligning with some GOP policy views is part of “representing the kind of state that we have in Pennsylvania.”

Still, Fetterman hasn’t backed away from his bedrock issues, such as support for labor unions, abortion rights or LGBT rights.

He has had close relationships with some top Pennsylvania Democrats, including Casey, and Jim Burn, a former state Democratic Party chairman, said Fetterman campaigned hard for Vice President Kamala Harris before she lost to Trump.

“Nobody can say John Fetterman was hedging bets for the Republicans,» Burn said, “because he was working his tail off for Kamala Harris all over the state.”

Pennsylvania high court to take up long-running dispute over mail-in ballots’ return envelope dates

Pennsylvania
Mail-in and absentee ballots are seen at the elections warehouse in Pittsburgh, April 18, 2024. (Photo: AP/Gene J. Puskar/ File)

HARRISBURG, Pa. — The Pennsylvania Supreme Court said Friday it will again consider whether voters should have to write the accurate date on return envelopes used to send their completed mail-in ballots to be counted.

The requirement in state law has generated more than a half-dozen court cases in the past four years, including several that reached the state Supreme Court.

The justices said they will decide whether the dating rule for absentee and mail ballot return envelopes violates a state constitutional provision that elections must be free and equal.

“The constitutional challenge in this appeal is based on the fact, established through years of litigation, that the dating requirements advance no ‘weighty interest’ and serve no purpose in the election process,” wrote Justice Christine Donohue, one of five Democrats on the seven-justice court.

Donohue, joined by one other Democrat, argued the court’s decision to take the case should have gone further and addressed “enforcement of the dating requirements before embarking on an analysis of its constitutionality.”

The case involves 69 mail-in ballots from two state House special elections that a Philadelphia judge had said should be counted even though they lacked a handwritten date on the return envelope.

The statewide Commonwealth Court upheld that decision 3-2 in late October. But the Supreme Court almost immediately put a hold on it and said it would not apply to the Nov. 5 presidential election.

Democrats and voting rights groups in the past have challenged the dating provision in the law, saying ballots are being rejected over a meaningless clerical requirement. Republicans insist the date is an important security feature — even though counties don’t use it to determine whether the ballot arrived before the deadline.

Mail-in ballots in Pennsylvania have been the subject of repeatedlitigation since absentee and mail-in ballots were allowed for all registered voters by the Legislature in 2019.

Lower courts have repeatedly deemed it unconstitutional or illegal to throw out ballots lacking an accurate handwritten date on the envelope. But higher courts — including the state Supreme Court — have blocked those decisions from taking effect.

As part of their order Friday, the justices said they would consider whether declaring the exterior envelope date mandate unconstitutional would invalidate the entire 2019 law.

En último mensaje como presidente, Biden advierte sobre “desinformación” y “concentración de poder” en EE. UU.

Biden
Último mensaje a la nación del presidente estadounidense, Joe Biden, VOA

En el último mensaje como presidente, Biden advierte de una «concentración de poder en manos de unos pocos ricos» y de una «avalancha de desinformación” que «está sepultando» a los estadounidenses.

WASHINGTON — En su discurso de despedida como presidente, Joe Biden advirtió que “tenemos una concentración de poder en manos de pocas personas ricas» y que en EE. UU. está tomando forma una oligarquía.

Pidió a los estadounidenses a estar alertas ante «los intereses de ultramillonarios» que podrían socavar los avances del país en materia de igualdad y subrayó los riesgos de una era de industrialización a gran escala y «sin escrúpulos».

“Estoy igualmente preocupado por el posible surgimiento de un complejo tecnológico-industrial que también podría representar peligros reales para nuestro país”, afirmó, con palabras que se hicieron eco del discurso de despedida del presidente Dwight Eisenhower en 1961. Eisenhower, que cerraba ocho años como presidente, había advertido sobre los peligros de que un «complejo militar-industrial» ganara poder en Estados Unidos.

«Hoy en día, se está formando en Estados Unidos una oligarquía de extrema riqueza, poder e influencia que realmente amenaza toda nuestra democracia, nuestros derechos básicos y nuestra libertad y una oportunidad justa para que todos salgan adelante», dijo.

Desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, a días de que culmine su mandato de cuatro años, Biden dijo, además, que “los estadounidenses están siendo sepultados bajo una avalancha de desinformación y desinformación, lo que permite el abuso de poder”.

«La prensa libre se está desmoronando. Los pilares están desapareciendo. Las redes sociales están renunciando a la verificación de datos», afirmó Biden, quien se refirió también a la inteligencia artificial que, aseguró, “puede representar amenazas a la privacidad”, a menos que tenga más controles.

Estar alertas

En su mensaje, que duró unos 17 minutos, afirmó también que «fuerzas poderosas quieren ejercer su influencia descontrolada” para frustrar la crisis climática.

El mandatario también alertó de avocarse a una “presidencia sin frenos”, por lo que llamó al pueblo estadounidense a estar pendiente para mantener a salvo los derechos de libertad de expresión, opinión y las libertades civiles conseguidas en siglos de historia “en este gran proyecto” de más de 200 años de democracia.

Llamó a los estadounidenses a enfrentarse, valientes, a los abusos de poder, reforzando los derechos y libertades. ”Todos merecemos que se nos trate con igualdad y justicia”, dijo.

De cara al mundo

Al comenzar su mensaje destacó el acuerdo de paz entre Israel y Hamás, los logros económicos de su gobierno y le deseó éxitos a la nueva gestión de Donald Trump.

Instó a “seguir avanzando con el liderazgo de EE. UU., que no tiene parangón en el mundo” por las capacidades creativas de su gente en un constante avance.

El mandatario saliente resaltó que las apuestas de Estados Unidos siguen vigentes y puso como ejemplo la cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la labor conjunta con Ucrania, que “sigue siendo libre”.

En materia interna

Dijo que “está muy orgulloso” de lo logrado para el pueblo de estadounidense, al que deja con una economía sólida con cerca de 17 millones de nuevos puestos de trabajo creados durante su gestión.

También del plan de renovación de infraestructuras como una apuesta de su administración que pasó con apoyo bipartidista para renovar calles, puentes, escuelas a nivel nacional y destacó que Estados Unidos se haya posicionado ahora como un centro logístico en la producción de semiconductores, “creando miles de puestos de trabajo”.

Aprovechó para resaltar los esfuerzos de su gestión para lograr bajar el precio de medicamentos genéricos, lo que ha beneficiado “a millones de adultos mayores” acogidos al seguro Medicare.

Dijo que los logros de su mandato tardarán en verse con el trabajo desde la Casa Blanca gestado en momentos difíciles como la pandemia de COVID-19.

“Tomará tiempo sentir el impacto de todo lo que hemos hecho juntos, pero las semillas están plantadas y crecerán y florecerán durante las próximas décadas”, aseguró.

El mandatario, con una carrera política de 50 años, escribió una carta antes de su último mensaje a la nación, destacando sus logros y llamando a los estadounidenses a aprovechar su progreso.

Biden, de 82 años concluirá el 20 de enero su gobierno de un solo término. Ese día Trump asumirá la presidencia.

Kamala Harris made history as vice president. The rest didn’t go as planned

Kamala Harris
Vice President Kamala Harris, with second gentleman Doug Emhoff at right, signs the desk drawer in her ceremonial office as part of a long-standing tradition for Vice Presidents, in the Eisenhower Executive Office Building on the White House complex in Washington, Thursday, Jan. 16, 2025. (Photo: AP/Susan Walsh)

With Donald Trump’s return to the White House only days away, Kamala Harris ‘ staff packed into her ceremonial office to watch her sign the desk, a tradition performed by her predecessors for decades. Her husband, Doug Emhoff, stood behind her to take a photo as she wielded her Sharpie marker.

«It is not my nature to go quietly into the night,» Harris said. “So don’t worry about that.”

But what is next for her?

“I’ll keep you posted,» she said.

Harris hasn’t made any plans for after leaving office Monday, apart from flying home to California. It will be the first time since 2004, when she became San Francisco’s district attorney, that she hasn’t held elected office.

There’s talk that she’ll write a book and speculation that she could run for governor or maybe president again. At 60 years old, Harris is still young in a political world where the last two presidents have set records as the oldest ever elected.

Donna Brazile, a longtime leader in the Democratic Party, recalled telling Harris that she needs to take a break and “learn what it’s like to oversleep” for a while. They both laughed, and Brazile said, «Yeah, you’ll never go back to being ordinary.”

Brazile was campaign manager for Al Gore, the last sitting vice president to run for the top job.

“I’ve had more people call me about what’s next for Kamala Harris than called me about what’s next for Al Gore,» she said.

Harris’ term was both ordinary and extraordinary. Like many of her predecessors, she spent her time tending to a portfolio of issues — migration, abortion rights and maternal health among them — and representing the country overseas. Sometimes she struggled to distinguish herself, a common challenge in a job that comes with little constitutional responsibility.

But Harris also made history as the first woman, Black person or person of South Asian descent to serve as vice president. And last year, Harris was thrust into an unprecedented situation when President Joe Biden ended his reelection bid and endorsed her as his successor.

There were only 107 days left in the campaign, leaving Harris in a sprint for the presidency. She instantly reset the terms of the race against Trump, who is nearly two decades older than her, but was unable to defeat him.

Many Democrats blamed Biden for running in the first place and putting Harris in an impossible position. Harris faced her own criticism, too.

Some said she should have sent a more populist message instead of focusing on Trump’s antidemocratic threats by campaigning with Liz Cheney, a former Republican congresswoman. She also failed to separate herself from Biden, who remains deeply unpopular with voters.

Minyon Moore, who chaired last year’s Democratic National Convention, downplayed the criticisms by saying “ifa, woulda, coulda, shoulda.”

With Harris facing such an unusual campaign, Moore said, “there was no road map for what she should have done.”

Harris hasn’t answered questions about her loss, nor has she shared her own perspective on the election. Her public remarks have been limited to rallying cries for students and others who are disappointed by Trump’s victory, especially after Democrats described him as an existential threat to the country.

“No one can walk away,» Harris said in one speech. «We must stay in the fight. Every one of us.”

Harris hoped to close out her term with an around-the-world trip to Singapore, Bahrain and Germany, a final opportunity to showcase her role on foreign policy. But she decided to stay in Washington as wildfires spread around Los Angeles. Her own house, in the Brentwood neighborhood, has been in an evacuation zone.

Harris didn’t travel to the area because she was concerned about diverting local resources from responding to the fire, according to an official in her office who spoke on condition of anonymity to discuss her planning.

Despite canceling her overseas trip, Harris has signaled her interest in remaining involved on the global stage. She’s spent time in her final week in office making calls to foreign leaders including King Abdullah II of Jordan, Israeli President Isaac Herzog, Philippine President Ferdinand Marcos Jr. and Guatemalan President Bernardo Arévalo.

On Wednesday, she was in the Oval Office to watch Biden give his farewell address. He described her as “a great partner,” and they embraced after the speech.

Biden chose Harris as his running mate after her first presidential campaign stalled four years ago. After taking office, her schedule was limited by the coronavirus pandemic and her obligations on Capitol Hill. With the U.S. Senate evenly divided, she was often called on to cast tiebreaking votes, eventually setting a record as she helped advance judicial nominees and landmark legislation.

“She had to find her role,» said Joel Goldstein, a historian who has studied the vice presidency. «It took some time to figure it out.”

Moore remembered an Oval Office meeting with Harris and other senior advisers as Biden deliberated whom to nominate for the U.S. Supreme Court. Although it was unlikely that a liberal justice would have many opportunities to write majority opinions on a court dominated by conservatives, Moore said Harris focused on which candidate would harness the platform to issue dissenting opinions.

Harris wanted “somebody who could think through the nuances of writing those dissensions,” Moore said. Biden nominated Ketanji Brown Jackson, fulfilling his promise to put a Black woman on the bench, and she’s often drawn attention for her sharp dissenting opinions.

One of Harris’ original tasks, reducing migration from Central America, became a political burden. Republicans described her as the “border czar” and blamed her for illegal crossings. However, fewer migrants came from the countries where Harris focused her efforts.

She met with Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy in Munich shortly before the Russian invasion began three years ago, and she spent a week in Africa to lay the groundwork for renewed U.S. engagement.

Harris also traveled three times to Southeast Asia as the administration tried to reorient foreign policy to confront China’s influence.

“She had the perception that we could use even more of an emphasis on this occasionally overlooked part of the world,» said Phil Gordon, Harris’ national security adviser.

Abortion rights became a defining issue for Harris after the Supreme Court overturned Roe v. Wade. Biden was more hesitant on the topic, and Harris started headlining the White House’s efforts.

Lorraine Voles, Harris’ chief of staff, said the court decision was “a turning point» for the vice president.

“That opened up a lane for her in a way that maybe wasn’t there previously,» she said. «People were not focused on the issue of maternal health and reproductive health until people began to see it threatened.”

Nadia Brown, a Georgetown University government professor who focuses on Black women and politics, said Harris will “certainly go down in the history books” for breaking down racial and gender barriers in politics.

She said Harris’ time as vice president helped expand the views of «everyday Americans who might have misconceptions about what a leader could be or should be.”

The only question left is what Harris decides to do now.

“It’s not over,» Brown said. «But I’m not sure what that next chapter is.”