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Antonieta Cádiz, directora ejecutiva adjunta de Climate Power En Acción.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) está fallando en su misión fundamental de mantenernos a salvo. Bajo el liderazgo de la secretaria Kristi Noem y la administración de Donald Trump, DHS ha dejado a un lado la seguridad pública y la preparación ante desastres para centrarse en medidas de control de inmigración crueles, inhumanas e ilegales.

DHS ha debilitado la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y ha eliminado funciones críticas de seguridad pública. Los recortes de personal y las amenazas presupuestarias han reducido la capacidad del gobierno federal para pronosticar eventos climáticos y su magnitud, responder de manera rápida y eficaz ante huracanes, inundaciones, incendios forestales, tormentas invernales y otros desastres que están aumentando en frecuencia y gravedad.

Actualmente, Estados Unidos sigue viviendo las consecuencias de dos poderosas tormentas invernales que han azotado al país en los últimos dos fines de semana, con intensas nevadas, temperaturas extremas, cientos de miles de hogares sin electricidad, interrupciones masivas en vuelos y carreteras, y docenas de muertes relacionadas con el frío y los accidentes causados por el hielo y la nieve.

Son momentos como estos cuando se necesita a una agencia de desastres lista para actuar y con los recursos necesarios para responder. Pero bajo el liderazgo de Noem y Trump, se han desviado más de $600 millones de dólares del dinero de FEMA a ICE (Servicio de Control de Inmigración) para construir centros de detención.

Con el asesinato de Alex Pretti, el país entero se está dando cuenta de una realidad que muchos en nuestra comunidad hemos visto desde el día uno: ICE está cometiendo atrocidades en las calles , y es nuestro dinero, como contribuyentes, el que se está usando para financiar esta opresión. Dinero que bien podrían usar todas las personas impactadas por la tormenta invernal, para refugio, comida y reconstrucción.

Se supone que el gobierno debe protegernos, debe velar por hacer nuestra vida mejor, por mantenernos seguros y en lugar de eso esta administración y en particular DHS, nos está dejando más vulnerables que nunca.

Dar ese mensaje fuerte y claro motivó a que organizaciones como Climate Power lanzaran un llamado a destituir a Noem y a dirigir recursos a FEMA, y no a ICE. Ese llamado se ha sumado a muchos otros en nuestra comunidad que buscan su destitución.

Diversas organizaciones nacionales también han intensificado campañas públicas y de presión política para frenar el financiamiento de DHS mientras continúe priorizando la crueldad sobre la seguridad. Grupos como Voto Latino han instado al Senado a votar en contra de nuevos fondos para DHS, denunciando que la agencia ha fallado a las familias trabajadoras y a las comunidades que cumplen la ley. Al mismo tiempo, organizaciones como America’s Voice han advertido que ICE opera sin control ni rendición de cuentas, promoviendo una cultura de violencia e impunidad que hace injustificable otorgarle un solo dólar más de fondos públicos.

En paralelo, en el Congreso se han intensificado las negociaciones sobre el presupuesto de DHS, con votaciones clave que evidencian una profunda división entre quienes buscan aprobar fondos sin condiciones y quienes exigen recortes, una mayor supervisión y la protección de programas esenciales como FEMA. Estas negociaciones continúan, pero cada retraso y cada concesión a ICE traen consecuencias reales para las comunidades que hoy enfrentan desastres sin apoyo suficiente.

Mientras las decisiones se calibran en los pasillos del Congreso, sabemos que quienes siguen pagando día a día el precio del liderazgo errático, autoritario e inhumano de Trump y Noem son comunidades como la nuestra.

Esta administración ha fortalecido agencias como ICE a todo nivel, en desmedro de agencias que protegen necesidades tan básicas como el aire que respiramos y el agua que tomamos, como la EPA. Se han debilitado las protecciones contra la contaminación en comunidades que ya sufren una carga ambiental desproporcionada. Los programas de asistencia para desastres que atienden principalmente a zonas con población latina se han reducido, retrasado o vuelto más difíciles de acceder, dejando a las familias sin el apoyo necesario después de las emergencias. La lista es interminable y los ejemplos son frustrantes.

La pregunta que resuena entre muchos ahora es cuánto más daño puede hacer el liderazgo de Trump y Noem, porque comunidades como la nuestra saben por experiencia hasta dónde puede llegar un régimen autoritario cuando los límites se desdibujan una y otra vez. Muchos votaron por Trump para que bajara el costo de vida, pero no vieron el precio real que todos tendríamos que pagar, y ya es exorbitantemente alto, mucho más de lo que podemos tolerar.

Antonieta Cádiz es la directora ejecutiva de Climate Power En Acción. Anteriormente, trabajó como corresponsal nacional para La Opinión y fue escritora política nacional para Univisión.

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